<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152</id><updated>2012-01-27T07:59:15.634+10:00</updated><category term='Al otro lado del espejo'/><category term='Hasta que la muerte nos separe'/><category term='El tren'/><category term='Mujeres'/><category term='El pergamino'/><category term='Nieve'/><category term='Parásitos'/><category term='Vampiros anónimos'/><category term='El Pozo'/><category term='Terremoto'/><category term='Experimento Jaula'/><category term='La mansión'/><category term='Vacaciones a la carta'/><category term='Coma'/><category term='Testamento'/><category term='Pacto'/><category term='Paisaje con 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todavía te quiero'/><category term='Cuando llegues al cielo'/><category term='Bridgeville'/><title type='text'>El Blog de Laura</title><subtitle type='html'>TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS TANTO EN SAFE CREATIVE COMO EN EL REGISTRO DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>117</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-1209715724480576933</id><published>2012-01-13T01:03:00.002+10:00</published><updated>2012-01-13T01:04:03.934+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Están aquí'/><title type='text'>Están aquí</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-xsH3kL0ErVQ/Tw72F_wXBYI/AAAAAAAAAbU/JxWG6vHEoKs/s1600/Est%25C3%25A1n+aqu%25C3%25AD.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="146" kba="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-xsH3kL0ErVQ/Tw72F_wXBYI/AAAAAAAAAbU/JxWG6vHEoKs/s200/Est%25C3%25A1n+aqu%25C3%25AD.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;No sabría decir en que momento empecé a notar que Jeff, ya no era exactamente Jeff. Al principio, fueron cambios pequeños, muy sutiles. Cuando llevas mucho tiempo con alguien eres casi capaz de predecir, sin apenas margen de error, sus reacciones, o respuestas ante ciertos estímulos. Conoces perfectamente sus costumbres, sus gustos, o aquellas cosas que detesta. Hay frases, actitudes, o estados de ánimos que conoces y esperas de él. Eso fue quizás, lo primero que empezó a fallar. Había momentos en que su forma de hablar, sus súbitos cambios de humor, o el cambio radical en ciertas costumbres, empezaron a ser notables. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo como si fuera ayer, las primeras conversaciones que tuvimos a ese respecto, conversaciones en las que el negaba que le estuviese pasando nada. Luego, a medida que los días iban transcurriendo, el mismo empezó a percatarse de que algo no iba bien. Las lagunas temporales, el mal estar físico y los continuos comentarios de los que le teníamos cerca le hicieron recapacitar. Ya no era únicamente yo, la paranoica que veía cosas extrañas en su forma de actuar, ahora éramos prácticamente todos los que le rodeábamos, los que habíamos notado el cambio. Ante tal evidencia, Jeff entró en razón y aceptó la posibilidad de consultar a un psicólogo. Para todos lo más sencillo era pensar que el estrés, el cansancio y la tensión a la que su trabajo le había sometido durante el último año, hubieran sido el detonante de esos cambios bruscos de humor. Sin embargo, tras cuatro meses de terapia su comportamiento, lejos de mejorar, empeoró. Cada día que pasaba sentía que de la persona con la que compartía mi vida, quedaban menos cosas y el psicólogo, probablemente bastante contrariado por la evolución del paciente, dictaminó que se trataba de un brote de esquizofrenia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana, sentí miedo por primera vez. Abrí los ojos lentamente, como de costumbre, desperezándome durante unos minutos, cuando le vi allí, de pie, mirándome fijamente con ojos de loco, impasible, frío, ausente. Sentí como si unos ojos extraños, ajenos, desconocidos, anónimos, estuvieran escudriñando mi intimidad, recorriendo cada rincón de mi cuerpo desnudándome. Inconscientemente, agarré la manta y la subí hasta mi barbilla. Estaba atemorizada, no reconocía en Jeff al hombre con el que me casé; para mi se había convertido en un extraño, en alguien completamente desconocido que compartía mi vida. De noche, en la cama, evitaba provocar situaciones incómodas haciéndome la dormida; la idea de hacer el amor con él me sobrecogía de sobremanera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preocupada, aquella mañana decidí hacer lo que todos hacemos alguna vez en la vida, poner en Google lo que me estaba pasando y esperar a ver que aparecía. La respuesta no se hizo esperar, ante mis ojos aparecieron páginas y páginas enteras de gente que decía no reconocer a su familia más cercana. Lo más inquietante de todo fue comprobar que casi todas aquellas entradas eran bastante recientes y que iban en aumento. De pronto, entre aquel montón de foros repletos de padres, esposas, hermanos y maridos angustiados, algo llamó mi atención. Su Nick era Déborah72 y aunque en su perfil apenas había datos que me llevaran a saber algo sobre su identidad real, lo que comentaba en los foros, aunque fantástico, planteaba una hipótesis distinta a las demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo que está pasando con nuestros familiares no es una enfermedad mental. Estamos frente a una usurpación de su cuerpo por parte de otro ser. Tengo pruebas de ello.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellas afirmaciones, aunque locas y extravagantes, me hicieron pensar. Lo que yo había apreciado en Jeff no era tan sólo un cambio de humor, iba mucho más allá. Tal y cómo afirmaba Déborah72, lo que estaba ocurriendo tenía más parecido con una substitución que con un mal día. Una persona podía con los años volverse más fría, más impulsiva, más cariñosa pero había cosas intrínsecas, cosas básicas que no podían, que no debían cambiar. Nerviosa, tomé una hoja de papel del escritorio y empecé a anotar aquellas cosas que a mi entender iban más allá de un mero cambio de humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Ahora le gustan las fresas (no las soportaba)&lt;br /&gt;• Dejó de fumar de un día para otro. Ahora no soporta el humo.&lt;br /&gt;• Desde hace unos meses duerme boca arriba (ha dormido de lado toda su vida)&lt;br /&gt;• No soporta tener cerca al perro, ni el perro a él, ambos se ponen muy nervioso (antes adoraba a los animales)&lt;br /&gt;• De ser más bien desordenado ha pasado a ser exageradamente meticuloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si miraba cada uno de aquellos cambios de forma aislada, no parecía que hubiese razones para inquietarse pero juntos…, juntos eran realmente alarmantes. Sin dudarlo, entré nuevamente en aquel foro dispuesta a contactar con Déborah72. Aunque en su perfil no había ninguna información de contacto, quizás, si le dejaba un mensaje en el foro, me contestaría. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Necesito hablar con Déborah72. Mi marido es otra persona y necesito de tu ayuda. Gracias. Mi mail es ElisaG@hotmail.com y mi nombre Elisabeth.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta no se hizo esperar, a la mañana siguiente tenía un mail suyo en mi buzón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola Elisabeth,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si quieres podemos vernos el lunes a las 18:00 en la entrada de la Biblioteca central. Dime cómo eres y cómo irás vestida y yo te reconoceré a ti. Pase lo que pase no dejes que tu marido intuya que sabes la verdad. No le hables de mí a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Déborah72.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana me levanté con un nudo en el estómago. Tenía la sensación que en cuanto conociese a Déborah72 nada volvería a ser como antes. Llegué a la puerta de la Biblioteca un cuarto de hora antes de la hora prevista. Encendí un cigarrillo y me apoyé en la balaustrada exterior. ¿Cómo sería ella? Mientras calmaba mi ansiedad a base de intensas caladas, repasé a todas las mujeres que rondaban por ahí. Pasaron algunos minutos cuando un hombre de mediana edad se acercó a donde yo estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Elisabeth? Preguntó en voz baja tratando de no llamar la atención.&lt;br /&gt;-Sí, soy yo.&lt;br /&gt;-Hola, soy Déborah72. Respondió para mi sorpresa. -Entremos, dentro podemos hablar con más tranquilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos en la gran sala y nos sentamos discretamente en un extremo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pensaba que serías una mujer. Le dije antes de que empezase a hablar.&lt;br /&gt;-Es una tapadera. Nadie debe saber quién soy. Puedes llamarme Jack. Contestó él, susurrando.- Bien, cuéntame tu caso.&lt;br /&gt;-Es mi marido, Jeff. Desde hace algunos meses es otra persona, no le reconozco.&lt;br /&gt;-Dime, ¿tarta de seguir con su rol, o por el contrario ha intentado dejarte?&lt;br /&gt;-Sigue con su rutina.&lt;br /&gt;-Bien. Eso es que no sospecha nada.&lt;br /&gt;-¿Nada de qué? Pregunté nerviosa.&lt;br /&gt;-Cuando se sienten descubiertos huyen.&lt;br /&gt;-Pero, ¿qué está pasando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel hombre respiró hondo y tras retirarse el canoso flequillo de los ojos prosiguió con su explicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todo empezó hace tres o cuatro años. Entonces yo trabajaba para la NASA en un proyecto llamado “Futuro”. Nuestra misión era encontrar vida inteligente fuera de la tierra y por desgracia la encontramos.&lt;br /&gt;-¿Cómo?, ¿Qué tiene eso que ver con Jeff?&lt;br /&gt;-Todo. Verás, pecamos de ingenuos. Estábamos convencidos de que la vida extraterrestre sería parecida a la nuestra. Moléculas, átomos…pero nada que ver. No al menos la que encontramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le miré expectante, inquieta, temiendo el final de aquella extraña historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Era un proyecto apasionante. Todos soñábamos con encontrar vida extraterrestre y nadie pensó en que podíamos encontrar algo peligroso para nuestra continuidad. Supongo que nos falló la humildad.&lt;br /&gt;-¿Peligroso?&lt;br /&gt;-Ellos no tienen cuerpo, usurpan los cuerpos ajenos, se deshacen progresivamente de su propietario original y viven ahí hasta que los agotan y luego vuelven a cambiar de contenedor.&lt;br /&gt;-No entiendo nada.&lt;br /&gt;-Tu marido ya no existe, ya no es él, ni volverá a serlo. Aprendí eso cuando perdí a mi mujer y mi hijo.&lt;br /&gt;-No,…es no es posible. ¿Cómo puede…?&lt;br /&gt;-La única solución es acabar con ellos, hay cosas que no soportan, cosas que les hacen huir de los cuerpos, o que los destruye. &lt;br /&gt;-Pero, es mi marido…yo…&lt;br /&gt;-Lo siento. Se limitó a decir con semblante triste. Hay personas en las que no consiguen entrar, pero otras son perfectas para ellos. Además, tanto tú como yo no debemos ser buenos recipientes. Si lo fuéramos, y más viviendo con uno, o varios de ellos, ya estaríamos infectados.&lt;br /&gt;-No te creo, ¿Por qué habría de hacerlo? No te conozco de nada, podrías ser un loco, un demente.&lt;br /&gt;-Podría, pero por desgracia no lo soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me incorporé de la mesa dispuesta a irme de allí. ¿Quién me aseguraba que aquel hombre estaba diciéndome la verdad? La historia que explicaba era tan sumamente increíble que parecía sacada de una novela de ciencia ficción. No quería oír nada más. Avancé hacia la salida y Jack conmigo tratando de detenerme cuando de pronto, como salidos de la nada, un par de hombres vestidos con ropa oscura se abalanzaron sobre Jack apresándolo. Antes de que pudiese decir o hacer nada, sacaron a Jack del edificio y se lo llevaron en un coche a toda prisa. Asustada, me senté por unos instantes en las escaleras de entrada al edificio. ¿Quiénes eran aquellos hombres y por qué habían apresado a Jack? Por primera vez en toda la tarde la historia de Jack cobraba sentido. Aquello sólo podía responder a un intento de alguien por ocultar la verdad. Sin embargo, si le creía, ¿cómo iba a afrontar desde aquel instante mi vida con Jeff? ¿Qué se supone que debía hacer?, ¿matarle? Y, ¿qué se suponía que debía hacer con respecto a Jack?, ¿Hacer como si no hubiese pasado nada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debían ser cerca de las diez de la noche cuando regresé a casa. Las horas me pasaron sin apenas darme cuenta, vagando sin rumbo fijo por la ciudad. Traté de recordar toda la conversación, buscando las claves de cómo actuar. En mi mente una frase se repetía de forma insistente “La única solución es acabar con ellos, hay cosas que no soportan, cosas que les hacen huir de los cuerpos, o que los destruye.” ¿Cuáles serian esas cosas? Me preguntaba dándome cuenta de que había desperdiciado la oportunidad de saber más. Ahora, con muchas más dudas que antes, debía regresar a casa y aparentar normalidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba a punto de abrir la puerta cuando oí tras ella la voz alterada de Jeff.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aléjate de mí! Chillaba presa del nerviosismo y del pánico, mientras se oía gruñir a Byron de fondo.&lt;br /&gt;-¡El perro! Exclamé aliviada tras darme cuenta de que sí conocía algo que ese ser no soportaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrí la puerta y en ese mismo instante, tratando de recuperar la compostura, Jeff dijo en tono sereno:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aparta a ese chucho de mí! Todavía no entiendo porqué hemos de tener perro.&lt;br /&gt;-Te recuerdo que tú lo compraste. Contesté agarrándole por la correa.&lt;br /&gt;-En ese caso le buscaré un nuevo hogar. Respondió él sin perder la calma.&lt;br /&gt;-Byron no se va, si quieres irte tú, ya sabes dónde está la puerta. Respondí de forma enérgica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde aquel instante no me separé de Byron. No sabía si Byron acabaría con aquel ser pero al menos, sabía que tenerle cerca le alejaba de mí. De todos modos, sabía que debía encontrar el modo de acabar con aquello aunque, si Jack no lo había conseguido, ¿qué probabilidades iba a tener yo? Entonces recordé algo de nuestra conversación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hay personas en las que no consiguen entrar, pero otras son perfectas para ellos. De hecho, tanto tú como yo no debemos ser buenos recipientes. Si lo fuéramos, y más viendo con uno o varios de ellos, ya estaríamos infectados.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué podía tener yo en común con Jack?, ¿Qué me hacía distinta al resto? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella semana me encerré en la biblioteca tratando de buscar algo que me diese una pista. Ya que en casa no podía investigar nada por miedo a que Jeff me descubriera, la biblioteca me pareció un buen lugar. Al principio, pensé en cosas más científicas como el grupo sanguíneo, el RH, o quizás algo relacionado con el ADN. Pero por más que buscaba y que preguntaba a entendidos en la materia, nada me daba una pista clara e incuestionable. Fue entonces, una tarde al llegar a casa, en que me di cuenta de algo, algo en lo que no había pensado con anterioridad. Había algo sutil pero común a mí y a Jack; el color de la piel. Jeff era de cabello rubio y piel clara mientras que yo y Jack éramos de piel morena y de aspecto más bien cetrino. Antes de proseguir con aquella locura debía asegurarme de que no fuesen únicamente imaginaciones mías. La mejor forma de testar aquella hipótesis era meterme de nuevo en aquellos foros y preguntar a la gente que tenía familiares afectados sobre su físico y el del enfermo en cuestión. La respuesta no se hizo esperar, enseguida descubrí que tenía razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente me dediqué a observar a Jeff y a analizar todo aquello que pudiese tener relación con el color de la piel. No tardé en detectar que siempre que salía de casa, apenas se exponía al sol. ¿Serían quizás fotosensibles? Era probable que la elección de la piel clara sobre la oscura no fuera más que pura deducción. Es decir, era más probable que alguien de piel oscura abusase del sol, que alguien que tuviera la piel más sensible. De hecho, de haberme escogido a mí que solía abusar de los UVAS y que adoraba tumbarme en la playa como un lagarto, hubiesen levantado sospechas casi de forma inmediata. Sin embargo, a nadie le extrañaría que Jeff prefiriese quedarse en casa que ir a la playa. Aquella misma tarde se me ocurrió un magnífico plan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia al menos cuatro años que no la usaba. Ahora había máquinas mucho mejores y desde que habían puesto UVA en mi gimnasio, no la había vuelto a sacar del garaje. Removí todas las cajas y por fin, cuando ya estaba a punto de darme por vencida, apareció. Llena de polvo y envuelta con una bolsa, la vieja máquina de UVA facial iba a volver a darme servicio. Debían ser cerca de las doce de la noche cuando Jeff se durmió en el sofá viendo la tele, como cada noche. Ese era el momento oportuno para experimentar. El sueño y la luz de la habitación harían que no notase para nada el infrarrojo de la máquina. La acerqué a su cara y la enchufé. No habían pasado ni cinco minutos cuando de pronto su piel empezó a ponerse muy oscura y comenzó a humear. Entonces Jeff se despertó sobresaltado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡¡Qué…qué has hecho!!!!! Gritaba mientras se retorcía en el suelo como un animal herido.&lt;br /&gt;-No es él, no es él…me decía insistentemente tratando de no sentir pena y enfocando el infrarrojo sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de breves instantes Jeff, o lo que realmente fuese, murió. Le miré absorta tratando de ver en él un atisbo del que un día fuese mi marido, pero allí no había nada humano, ni tan siquiera la extraña forma de morir. El cuerpo de Jeff yacía sobre la alfombra prácticamente carbonizado. &lt;br /&gt;Ahora poseía la solución, un arma fácil y efectiva pero que debía comunicar al mundo antes de que fuera demasiado tarde, antes de que alguien viniese a por mí, como lo hicieron con Jack. Sin perder tiempo colgué la noticia en todos los foros, en todas las redes sociales: Exponedlos al sol, a rayos UVA…no soportan la luz natural directa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cuantos murieron, o cuanto huyeron de nuestro planeta al verse descubiertos, pero al cabo de unas semanas todo parecía haber vuelto a la normalidad. Los mensajes de los foros fueron desapareciendo y la gente fue recuperando su vida, aunque muchos tuvimos que enterrar a algún ser querido. Sin embargo, estoy convencida que la soberbia humana, ese exceso de seguridad que lleva a muchos a creer que lo pueden controlar todo, nos llevaran tarde o temprano a una situación similar. Siempre habrá algún curioso, algún científico, algún político insensato que deseará contactar nuevamente con el exterior sin tener en cuenta que las probabilidades de que su inteligencia y sus conocimientos sean mayores que los nuestros, son enormes. Sin plantearse que los que hay ahí fuera quizás quieran conquistarnos o terminar con nuestra especie. Sin darse cuenta que a veces, es mejor pasar desapercibido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-1209715724480576933?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/1209715724480576933/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2012/01/estan-aqui.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/1209715724480576933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/1209715724480576933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2012/01/estan-aqui.html' title='Están aquí'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-xsH3kL0ErVQ/Tw72F_wXBYI/AAAAAAAAAbU/JxWG6vHEoKs/s72-c/Est%25C3%25A1n+aqu%25C3%25AD.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-3805311662894079593</id><published>2011-12-01T03:15:00.001+10:00</published><updated>2011-12-01T03:15:51.546+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Un ángel'/><title type='text'>Un ángel</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-gGp1g26C4Xg/TtZknygmNyI/AAAAAAAAAbM/5AS8SZqa0aA/s1600/Un++%25C3%25A1ngel.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" dda="true" height="141" src="http://3.bp.blogspot.com/-gGp1g26C4Xg/TtZknygmNyI/AAAAAAAAAbM/5AS8SZqa0aA/s200/Un++%25C3%25A1ngel.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Le había costado mucho llegar hasta allí. De pie frente al espejo, Sandra se miraba orgullosa la barriga y acariciándola, recordaba el calvario que había tenido que pasar hasta quedarse embarazada. Tras dos abortos, un año de tratamientos y una inseminación artificial, hubo momentos en que estuvo a punto de tirar la toalla. Si no hubiese sido por la negativa de Miguel a adoptar, probablemente Sandra hubiese dejado el tratamiento. Ya sólo le quedaban cuatro meses para salir de cuentas y, a estas alturas, parecía difícil que perdiese al pequeño. En cualquier caso, su médico le había prohibido trabajar durante todo el embarazo; no podía correr riesgos. Agarró el balancín y, colocándolo frente a la ventana se sentó dejando que el sol calentase sus piernas. La primavera era la estación mejor del año; el sol calentaba lo bastante para andar sin abrigos, pero todavía no hacía el calor insoportable del verano. Estaba tan a gusto que se quedó dormida. Debían ser las seis de la tarde cuando una extraña molestia en el abdomen la despertó. Miró su reloj. Miguel llegaría a casa en cualquier momento, pensó. Si aquella molestia persistía cuando el llegase, irían a urgencias para que le hiciesen un control. No estaba dispuesta a perder nuevamente a su pequeño, esta vez no. Se incorporó para ir al baño y nuevamente, notó aquel malestar.&lt;br /&gt;Debía ser las seis y cuarto cuando Miguel abrió la puerta de casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sandra? Dijo tras cerrar la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una voz débil respondió al final del pasillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Miguel, llama a una ambulancia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sandra seguía sentada en el baño pero esta vez su rostro denotaba que algo no iba bien. Miguel se acercó a toda prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Estoy sangrando, llama a la doctora!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ambulancia no tardó en llegar. En cuanto llegaron al hospital la doctora Argüelles les estaba esperando. Sin perder tiempo, la tumbaron en una camilla y la entraron en una sala. Luego, procedieron a hacerle una ecografía. Había que asegurarse que la criatura estaba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No oigo el corazón. Dijo la doctora angustiada mirando a su ayudante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras algunos minutos de máxima tensión el enfermero frunció el ceño con preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que lo hemos perdido. Se aventuró a decir mientras Sandra rompía a llorar desconsolada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un silencio estremecedor inundó la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres joven, ya habrá tiempo de intentarlo otra vez. Apuntó la doctora tratando de reconfortarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Miguel, cabizbajo agarraba con fuerza la mano de Sandra tratando de contener las lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Habrá que hacer un legrado y cuanto antes, lo siento. Añadió la doctora acariciando el brazo de la muchacha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de enfermeros pusieron a Sandra en una camilla y la bajaron con urgencia al quirófano mientras Miguel rompía finalmente a llorar. De camino, uno de ellos, el más joven, un muchacho moreno con perilla, trató de tranquilizarla. Mientras, el otro, un hombre de tez clara y cabellos casi albinos, empujaba la camilla sin apenas cruzar una palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajaron en aquel frío ascensor hasta el primer sótano y recorrieron el largo pasillo que llevaba a los quirófanos. No podía creer que tanto sufrimiento fuera a acabar así. Llamaron al timbre y una enfermera les abrió la puerta de acceso a la zona restringida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es para hacerle un legrado, es paciente de la doctora Argüelles. Dijo el camillero a la enfermera.&lt;br /&gt;-Dejadla unos minutos aquí y enseguida vendrán a sedarla. Dijo ella mientras iba a comprobar que la doctora y el equipo estuviesen preparados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando apareció él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pasad a la paciente a la sala 3 para hacer una ecografía. Dijo aquel hombre que, a juzgar por su vestimenta debía ser médico.&lt;br /&gt;-Pero…si está esperando para entrar en quirófano para hacerle un legrado. Respondió uno de los camilleros.&lt;br /&gt;-Me han pedido que antes le haga una ecografía por seguridad. Repitió el doctor con tono seco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos camilleros aunque sorprendidos, empujaron la camilla hasta la sala 3 y la prepararon para una ecografía. Sandra no entendía nada. ¿Qué sentido tenía hacerle una nueva ecografía ahora? Pensó para sus adentros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel hombre esparció el gel sobre su barriga y pasó suavemente el embolo. Tras unos breves segundos dijo con tono firme y sonriendo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Todavía hay latido!, el feto sigue vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aturdida por aquella noticia, Sandra miró a los enfermeros buscando con la mirada reafirmar la buena nueva. Los tres estaban sorprendidos y sin saber demasiado bien cómo reaccionar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si me disculpa un segundo, ahora regreso. Dijo el doctor abandonado el box.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel mismo instante, la enfermera que les había abierto la puerta entró en la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero… ¿se puede saber qué hacen aquí? El anestesista la estaba buscando.&lt;br /&gt;-Es que el médico nos dijo que había que hacerle una ecografía. Apuntó el camillero de la perilla. &lt;br /&gt;-¿Médico?, ¿Ecografía?&lt;br /&gt;-Sí. Añadió Sandra. ¡Dice que el bebé está vivo!&lt;br /&gt;-¿Cómo? No puede ser. Dijo la enfermera desconcertada. -Voy a buscar a la doctora Argüelles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras un par de minutos la doctora apareció en el box.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué ocurre? Preguntó sorprendida por el retraso.&lt;br /&gt;-Un médico nos hizo pasar aquí para hacerle una eco y dijo que el feto estaba vivo. Respondió el camillero de tez clara.&lt;br /&gt;-¿Qué médico? Preguntó la doctora -¿Cómo era?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres se miraron sin saber qué contestar. Ninguno recordaba la cara o el aspecto de aquel misterioso hombre. Tan sólo sabían que alguien vestido de médico les había hecho entrar allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dijo que el niño está vivo! Repitió Sandra con énfasis.&lt;br /&gt;-¿Vivo? Pero si no había ni latido, ni movimiento, ni nada…Contestó la doctora desconcertada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras un pequeño suspiro la doctora se acercó a Sandra y cogiéndola suavemente del brazo le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sé que es duro pero cuanto antes empecemos mejor.&lt;br /&gt;-¡Le juro que el niño está vivo!, ¡Mírelo usted misma! Respondió invitándola a hacerle una nueva ecografía.&lt;br /&gt;-El doctor dijo que tenía latido. Confirmó el enfermero de cabellos rubios.&lt;br /&gt;-¡No hay ningún doctor! Exclamó la enfermera que no daba crédito a lo que estaba oyendo. &lt;br /&gt;-¡Está bien! Respondió la doctora tratando de acabar con aquella historia. Le haré otra ecografía para tranquilizarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente, la doctora extendió el gel conductor sobre la barriga de Sandra y puso el embolo encima. De pronto, la expresión de su rostro cambió. Sorprendida empezó a mirar la pantalla, el embolo y a hacer un sin fin de pruebas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No tiene sentido! Exclamó finalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos la miraron en silencio esperando una respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es cierto, está vivo…pero yo juraría…yo…no entiendo nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que todos tenemos un ángel protector, alguien que no vemos y que vela por nosotros. La única diferencia es que en este caso, el ángel vestía una bata verde y se hacía llamar doctor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-3805311662894079593?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/3805311662894079593/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/12/un-angel.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3805311662894079593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3805311662894079593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/12/un-angel.html' title='Un ángel'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-gGp1g26C4Xg/TtZknygmNyI/AAAAAAAAAbM/5AS8SZqa0aA/s72-c/Un++%25C3%25A1ngel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-3833008026933886098</id><published>2011-11-24T20:12:00.002+10:00</published><updated>2011-11-25T01:29:15.331+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La niña'/><title type='text'>La niña</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-fMRTHG-7sRo/Ts4YaE61wwI/AAAAAAAAAbE/Mc8AW49D3R8/s1600/La+ni%25C3%25B1a.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" hda="true" height="125" src="http://3.bp.blogspot.com/-fMRTHG-7sRo/Ts4YaE61wwI/AAAAAAAAAbE/Mc8AW49D3R8/s200/La+ni%25C3%25B1a.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Me miraba cada mañana de aquel modo extraño, inquietante. Parecía estar escrudiñando cada rincón de tu cuerpo buscando el punto débil, buscando algo donde agarrarse, algo que le permitiese hacer daño. Nadie hubiese sospechado jamás de ella. Dulce, inocente, pequeña… demasiado pequeña para que nadie imaginase tanta fuerza y tanta maldad. Irina no era como otros niños, ella no. Irina era una niña solitaria, triste, rara. A veces, cuando la veía asomada a la ventana que daba al patio interior me escondía tras las cortinas por miedo a que me viera. Lo cierto es que aquella criatura me ponía los pelos de punta. Muchas veces, cuando ella y su madre abandonaban el ascensor, los vecinos no podían evitar hablar de ella. Algunos afirmaban que esa niña tenía algo demoníaco en su interior, algo perverso que estaba más allá de lo puramente humano. Otros, ansiosos de hallar explicación a sus problemas, afirmaban que ella era la responsable de todos los desperfectos o contrariedades que ocurrían en la comunidad. Doña Jimena por ejemplo, afirmaba que la pequeña había envenenado a su perro tirándole carne con matarratas por la galería. Don Pascual solía acusarla de los chilets que a veces encontraba en su cerradura. Culpable o no, aquella criatura ejercía una extraña influencia sobre los vecinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un martes por la tarde, al volver de la oficina, que encontré a Irina pintando la pared de mi rellano con unos rotuladores. Sin pensarlo dos veces, arranqué el rotulador de su mano y tomándola de la oreja, la hice incorporarse y la llevé hasta su casa. Imagino que mi reacción pudo ser algo exagerada sin embargo, no soportaba a los niños gamberros y mal educados. Llamé al timbre y su madre, sorprendida porque Irina estuviese fuera de casa, abrió la puerta. Perpleja, con una extraña expresión entre el miedo y el nerviosismo, cogió a la niña del brazo y la hizo entrar en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya con cuidado señor Scott. Me dijo susurrando. Por su bien, no debe tratarla así. Dijo mientras cerraba la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entendía nada. Podría haber entendido que no le gustase ver a su hija agarrada de una oreja y se enfadase conmigo. También podría haberla regañado y haberme dado las gracias por llevársela a casa. Pero aquella reacción, aquellas frases…no eran para nada normales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche no puede quitarme a Irina y a su madre de la cabeza. ¿Qué habría querido decir aquella mujer con “vaya con cuidado”? Me dormí con la cara de aquel pequeño demonio en mi cabeza y, sobre las tres de la madrugada, me desperté sobresaltado, bañado en sudor. Tan sólo había sido una pesadilla pero, tan real, que me levanté y me serví un vaso de leche, tratando de recuperar el sueño. Me apoyé en el mármol de la cocina, encendí un cigarillo y miré por la ventana que daba a la galería hacia abajo; el patio estaba en silencio. Entonces, al levantar la vista la vi. Estaba allí, enfrente, apoyada en el marco de la ventana con esa sonrisa malévola, inquietante. Era como si sus ojos me estuviesen diciendo “lo sé, estoy en tus sueños”. Algo contrariado, me aparté de la ventana tratando de no aparentar tenerle miedo. Aquello era una mera coincidencia, pensé. Sin embargo, aquellos ojos me acompañaron toda la noche, como una señal de alerta, avisándome de que algo horrendo, algo imprevisible iba a ocurrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron algunos días y afortunadamente no me encontré con Irina y con su madre en el ascensor. Parecía como si el destino hubiese propiciado que las evitase; cosa de la que me alegraba. Aquel jueves noche había quedado para cenar. Silvia era una compañera de la oficina a la que llevaba mucho tiempo tratando de conquistar. Morena, de negros ojos y rasgos agitanados, aquella mujer de cuerpo casi perfecto cortaba la respiración con solo verla. Aquella iba a ser una noche especial, lo presentía. Al menos, había preparado aquella velada a consciencia. Un restaurante romántico, luego un bonito chill out cerca de la playa y si había suerte, la noche terminaría en casa. Allí, un salón perfectamente preparado para la ocasión, aguardaba a que regresara. Afortunadamente, Silvia era una mujer divertida y con gran sentido del humor, con la que era muy fácil entablar conversación; aquello ayudaría a romper el hielo. Luego, con alguna copa de más, la música y el ambiente apropiados, todo iría sobre ruedas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a mi casa con la excusa de la última copa. Entramos en el portal y, aprovechando la oscuridad de la escalera, la agarré por la cintura acercándola a mí hasta besar sus carnosos labios. Aquella iba a ser una noche inolvidable, con un poco de suerte, el preludio de una larga y hermosa relación. Con una mujer así no me importaba replantearme mi soltería. Abrimos la puerta de casa y, sin ni tan siquiera pararnos unos instantes en el salón, nuestros cuerpos acabaron juntos en mi cama, dejando que aquella locura nos embargase hasta las tres de la madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debería pasar por casa antes de ir a la oficina y descansar un rato. Dijo Silvia mientras se vestía y trataba de reorganizar su larga y frondosa melena.&lt;br /&gt;-Nos vemos en unas horas. Respondí yo admirando con descaro aquellas curvas que había acariciado minutos antes, mientras me incorporaba.&lt;br /&gt;-No te levantes, conozco el camino. Respondió ella tomando su bolso de encima de la cómoda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que estaba tan cansado que no insistí en acompañarla y me quedé adormilado sobre la cama mientras ella salía de la habitación, camino a la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas pasaron un par de horas cuando un tremendo griterío en el exterior me despertó. Al principio traté de seguir durmiendo pero al rato, la sirena de un coche de policía, o tal vez de una ambulancia, me desvelaron por completo. Me incorporé, cogí el albornoz del baño y salí al rellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué ocurre? Pregunté a Encarna, la vecina del piso de arriba.&lt;br /&gt;-¡Un accidente horrible! Contestó ella con la expresión desencajada. –Parece ser que una muchacha cayó por las escaleras y se desnucó. La encontró Miguel, el hijo de los Gutiérrez; los del sexto.&lt;br /&gt;-¿Cómo?, ¿Una vecina? Pregunté angustiado.&lt;br /&gt;-No, la chica no es del edificio. De hecho la policía anda preguntando a los vecinos si alguien la conoce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí como el corazón se me aceleraba. ¿Y si era ella? No podía ser, seguro que no. Hacía dos horas que se había ido, seguro que estaba en su casa. Entonces vi a Irina, asomada por el hueco de la escalera, mirándome fijamente indiferente al horror que se vivía escaleras abajo. Nuevamente aquella sonrisa demoníaca, aquel gesto desafiante que parecía retarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Conocía usted a la señorita Silvia Palacios? Preguntó un policía acercándose hasta mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creí que iba a desmayarme. Sentí que me faltaba el aire. Ella, la mujer con la que me había acostado hacía dos horas, estaba muerta, desnucada y lo que era aún peor, pese a las conclusiones iniciales, aquello no había sido realmente un accidente; alguien la había empujado. Pasé el resto de la noche en comisaría, explicando cuál era mi relación con la víctima y qué hacía en mi casa a aquellas horas. Indudablemente el principal sospecho era yo. ¿Quién iba, sino yo, a tener motivos para matar a una extraña? Las preguntas y las acusaciones se seguían una tras otra con un ritmo difícil de seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Eran ustedes amantes, compañeros, amigos?, ¿le dejó ella por otro?, ¿le hacía chantaje en la empresa?, ¿la violó?....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creí enloquecer. ¿Acaso era tan complicado de entender?, Silvia había sido tan sólo un rollo, una aventura. Nunca sabría si aquello podría haber ido a más, nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quiere avisar a alguien para que le vengan a recoger? Preguntó el agente ofreciéndome el teléfono de la pared.&lt;br /&gt;-No gracias. Contesté. No había nadie a quien llamar. Jamás me había sentido tan solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a casa abatido, exhausto. Llevaba cerca de 48 horas sin dormir y, aunque me habían dejado en libertad por falta de pruebas, tenía a la policía en el cogote. Me tumbé en el sofá, puse el televisor de fondo para no sentirme tan sólo y me quedé profundamente dormido. Debió pasar algo más de una hora cuando sonó el timbre de la casa. Medio dormido me incorporé y miré por la mirilla. Allí no había nadie. Abrí la puerta y me asomé al rellano. En el suelo, frente a la puerta, tan sólo había un sobre grande de color marrón. Me agaché y lo fui abriendo mientras entraba de nuevo en casa. En su interior, sólo una extraña fotografía. En ella, se podía ver una especie de muñeca con el cuello retorcido. Encima, con letras de periódico recortadas tan sólo una palabra; “culpable”. ¿Qué significaba aquello? Asustado, dejé caer el sobre y la fotografía al suelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y dice que se lo dejaron en la puerta? Preguntó el agente por segunda vez.&lt;br /&gt;-Sí, llamaron y cuando abrí no había nadie, sólo el sobre encima del felpudo.&lt;br /&gt;-¿Tiene usted problemas con algún vecino? Preguntó su compañero.&lt;br /&gt;-¿Problemas? ¡Por Dios! ¿Creen que si tuviese un problema con un vecino como para temer por mi vida o la de Silvia, no hubiese acudido a ustedes antes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras quedarse la carta como parte del caso, me invitaron a regresar a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente no fui capaz de levantarme de la cama. Tras mi segunda visita a la comisaría, caí rendido en la cama. Llamé a la oficina avisando de que no me encontraba bien. Dada la situación, a nadie se le hizo extraña mi ausencia. Debían ser cerca de las cinco de la tarde cuando me decidí a bajar a la calle y dar al menos una vuelta por el barrio. Necesitaba respirar un poco de aire fresco y desconectar de todo aquello. Me vestí, salí de casa y pasee sin rumbo fijo durante casi una hora. Al regresar a la portería las vi. Eran ellas, Irina y su madre, Carla, que regresaban de la escuela. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Se sabe ya algo definitivo de lo que la chica que cayó por las escaleras? Preguntó Carla tratando de hacerse la simpática&lt;br /&gt;-No, todavía no. Contesté de forma seca y cortante. Ellas eran las últimas personas con las que me apetecía hablar de aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Irina me miraba fijamente, con aquella mirada que no auspiciaba nada bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La portera me comentó que había conseguido limpiar la pared de su rellano. Añadió la mujer tratando de disculpar el comportamiento de su hija.&lt;br /&gt;-Mejor sería si nadie la hubiese pintado. Dije yo mirando de reojo a aquella endemoniada chiquilla. Llevaba tanto tiempo solo que el trato con los niños no era precisamente algo que me entusiasmase.&lt;br /&gt;-Ya…es que los niños, ya se sabe. No conviene enfadarse demasiado. Contestó ella apurada ante mi respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí del ascensor y tras un escueto “Adiós”, entré en casa mientras ellas seguían subiendo hasta el octavo. Nuevamente algo en la expresión y en la respuesta de Carla me pareció extraño. Era como si tuviese miedo de aquella mocosa, como si tratase de protegerme de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debían ser sobre las cuatro de la madrugada cuando empecé a sentir aquellos dolores agudos en el abdomen. Era como si me estuviesen clavando cuchillos. No recordaba haber tomado nada fuerte aquella noche, nada como para estar así, con aquellos retortijones. A duras penas tuve fuerza para incorporarme e ir hasta la cocina con el fin de hacerme una manzanilla. Sentí que me mareaba y que aquel dolor en vez de remitir, iba en aumento. Abrí la ventana que daba a la galería tratando de que me diese un poco el aire cuando de pronto, la vi. Estaba allí, como otras veces, asomada a su ventana con aquella malévola sonrisa. Parecía como si me hubiese estado esperando. En sus manos sostenía algo así como un saquito de arena, o quizás un deforme muñeco de tela que blandía de un lado a otro como buscando llamar mi atención. Entonces, lo dejó apoyado sobre el marco de la ventana y, sin dejar de mirarme de reojo, calvó en él algo parecido a un alfiler. De pronto, sentí un pinchazo agudo en mis entrañas que arrancó un tremendo grito de lo más hondo de mi ser. Era como si algo hubiese perforado mi abdomen clavándose en mi interior, algo punzante, fino, algo parecido a una aguja gigante. Sangraba y me agarré con todas mi fuerzas al mármol para no caer desplomado al suelo; el dolor era insoportable. Entonces, alcé la vista y vi como Irina sacaba lentamente el alfiler del interior del muñeco y sentí en mi propia carne, como aquello fino y punzante que me estaba matando, salía también de mi interior. Irina sonrió. El dolor parecía remitir pero mi miedo, la angustia crecía a cada segundo, a cada instante. Ahora sabía que aquella niña era peligrosa, que poseía un extraño poder por mi desconocido. Ahora entendía el miedo en los ojos de su madre incapaz de controlar al monstruo que años atrás engendró. Ahora sabía quien era la responsable de la muerte de Silvia y lo que era peor, también sabía que ya jamás iba a volver a dormir tranquilo. Entonces sentí que las piernas me flaqueaban y la visión empezó a nublarse. Había perdido demasiada sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desperté a las horas tendido sobre el frío suelo de la cocina, mareado, derrotado. Apenas tenía fuerza para abrir los ojos. Me arrastré hasta donde estaba el teléfono y tiré del cable. Debía llamar a una ambulancia si quería seguir vivo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo se ha hecho esa herida? Preguntó la doctora en urgencias.&lt;br /&gt;-No lo sé. Respondí temiendo que si decía la verdad me tomasen por loco.-No tengo ni idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras en mi cabeza la imagen de Irina clavando el alfiler en aquel pequeño muñeco se repetía una y otra vez. Aquella diabólica sonrisa me perseguía hasta en el último rincón de mis sueños. ¿Cómo podía algo tan pequeño y aparentemente tan indefenso como un niño provocarme tanto miedo? Pensé en mudarme, pero aún y así, la sola idea de regresar allí a por mis cosas, de pasar una noche más entre aquellas paredes me producía auténtico pavor. Por otro lado, no podía hablar de aquello con nadie. ¿Quién iba a creerme? No tenía pruebas de nada, no lo podría demostrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tiene una visita. Dijo una enfermera asomando la cabeza por la puerta de la habitación.&lt;br /&gt;-¿Una visita? Pregunté desconcertado ya que no esperaba a nadie.&lt;br /&gt;-Verá, Irina insistió en visitarle y yo…pensé que estando tan solo le haría ilusión ver alguna cara conocida. Dijo Carla Whitefield apoyada en el marco de la puerta mientras Irina sonreía sosteniendo entre sus manos aquel diabólico muñeco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca salí de aquel hospital.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-3833008026933886098?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/3833008026933886098/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/11/la-nina.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3833008026933886098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3833008026933886098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/11/la-nina.html' title='La niña'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-fMRTHG-7sRo/Ts4YaE61wwI/AAAAAAAAAbE/Mc8AW49D3R8/s72-c/La+ni%25C3%25B1a.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-6991036124953942443</id><published>2011-10-21T01:25:00.003+10:00</published><updated>2011-10-21T02:52:00.773+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Un divorcio original'/><title type='text'>Un divorcio original</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-YUQ-4wvT0ME/TqA-jnrcKaI/AAAAAAAAAa8/Nu5qOWQUheU/s1600/un+divorcio+original.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="185px" rda="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-YUQ-4wvT0ME/TqA-jnrcKaI/AAAAAAAAAa8/Nu5qOWQUheU/s200/un+divorcio+original.jpg" width="200px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Nunca debió hacer caso a Walter, Bárbara no estaba hecha para andar por aquellos parajes. Adoraba andar con tacones finos de aguja, con faldas entubadas y hermosos abrigos de pieles. La selva no era para ella. Se sentía rara con aquellos atuendos, ella estaba hecha para la gran ciudad, para ir a fiestas lujosas con gente elegante. Los tejanos, las botas, la sudadera...la hacían sentir francamente mal. Mientras tanto el la miraba de reojo como reprobando su actitud. Tampoco le gustaba demasiado tanto movimiento. Estaba cansada, sudada y sucia. Su hermosa y cuidada melena color azabache se veía polvorienta y sin brillo. El ejercicio tan sólo servía para aguantar todo en su sitio, pensó. El exceso era absolutamente inútil e incomprensible. Por otra parte, con lo mucho que le gustaba hablar y cotillear, allí no había nada que valiese la pena susurrar al oído. Además, su falta de costumbre de andar casi plana la hacía tropezar constantemente para el deleite y burla de su marido. Aunque, le estaba bien empleado. Visto con perspectiva, normalmente era ella la que se reía de él cuando no sabía comportarse en los actos de la alta sociedad. Era justo que ahora el tomase el relevo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde fuera, todos sus conocidos tenían la convicción de que aquel matrimonio tan sólo sobrevivía por motivos económicos. Nunca habían tenido demasiado en común, salvo la atracción inicial que surgió entre ellos, pero con el tiempo, las diferencias fueron haciéndose aún más palpables. Sin embargo, Walter se había mal acostumbrado a vivir por todo lo alto y renunciar a eso no parecía sencillo. Mientras Bárbara y su familia poseían una gran fortuna, Walter no tenía donde caerse muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira cariño. Esto que ves aquí es una tarántula. Exclamó el lleno de entusiasmo por tal preciado hallazgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bárbara hizo un gesto extraño con los labios en señal de repulsa. ¿Qué necesidad había de que Dios creara semejante bichos?, ¿Qué es lo que aportaban aquellas alimañas a la sociedad? Cuando tras la última cena del club social Walter le hizo prometer que a cambio de asistir ella le iba a acompañar a la selva, Bárbara no se imaginó que se refería exactamente a eso. De haberlo sabido hubiese preferido renunciar a aquel acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya queda poco para llegar al refugio. Apuntó Walter mientras se refrescaba la cara con el agua de la cantimplora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Walter la observó con una sonrisa. Verla era un poema. Hasta para ir a la selva Bárbara tenía que ir perfectamente pintada y llevar algún modelito de marca. Sabía que su resistencia estaba cerca de hacer aguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuánto es poco? Llevamos más de doce horas de camino. Preguntó tratando de recuperar el aliento.&lt;br /&gt;-Media hora a lo sumo. Respondió &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya quedaba poco para acabar con todo aquello. Casi diez años de matrimonio le habían bastado para saber que ya no podía más. Llevaba tanto tiempo planeándolo todo, que ya no venía de unas horas. El divorcio no era una alternativa. Cuando se casaron los padres de Bárbara le hicieron firmar un acuerdo prematrimonial según el cual, en caso de divorcio, no vería un duro. Con su mísero sueldo de funcionario y sin el dinero de ella, Walter no podría aguantar su nivel de vida. Sin embargo, si moría accidentalmente, el heredero de los bienes era indiscutiblemente él y, en pleno amazonas, era relativamente fácil que ocurriese algún trágico accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin llegaron a la cabaña y la reacción de Bárbara no se hizo esperar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero… ¿no pretenderás que duerma ahí dentro? Exclamó horrorizada.&lt;br /&gt;-Si prefieres hacerlo a la intemperie tú misma, pero hay muchos mosquitos. Respondió en tono sarcástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bárbara entró en la caña completamente fuera de sí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es la última vez que te hago caso. ¡A buena hora me convenciste para esto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya faltaba menos, pensó mientras hacía oídos sordos a aquellas quejas y deshacía los macutos. La noche no tardó en hacer acto de presencia y, sin generadores más allá de las seis de la tarde, sólo les quedaba tratar de dormir. Esperó con ansias a que Bárbara conciliase el sueño. Ese iba a ser el momento perfecto. Nervioso, se levantó de la cama y abrió con cuidado la caja metálica que llevaba dentro del macuto grande. En su interior una hermosa y venenosa serpiente coral esperaba ansiosa a ser liberada. Sabía que, lejos como estaban de la civilización, era prácticamente imposible que alguien pudiese sobrevivir a su veneno. Entre cuatro y seis horas eran suficientes para causar la muerte y el poblado más cercano estaba al menos a casi cinco horas de camino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró a Bárbara por última vez y soltó la serpiente sobre ella. Rápida, como una flecha, la coral empezó a moverse sobre las sábanas en dirección a la cara de Bárbara. Entonces, alarmada por el movimiento de la serpiente Bárbara abrió los ojos. Al ver a aquel reptil sobre su cama sacudió las sábanas lanzándola sobre la cabeza de su marido. La coral, más agresiva y excitada que antes, clavó, sin dudarlo, sus colmillos en el cuello de Walter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios santo! Exclamó Walter que todavía no daba crédito a lo sucedido.&lt;br /&gt;-¡Ay, ay, ay, que asco!... ¡Mátala, mátala! Chillaba ella subida en la cama y dando saltos como una loca.&lt;br /&gt;-¡Joder deja de chillar!, ¡me ha picado y hay que hacer algo antes de seis horas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paralizada, Bárbara miraba a su marido sin saber cómo reaccionar. Entonces, con un súbito cambio de expresión en su rostro y con una serenidad inesperada contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien mirado hasta habrá valido la pena venir a la selva.&lt;br /&gt;-¿Cómo? Preguntó Walter asombrado por aquel extraño cambio de actitud.&lt;br /&gt;-Verás amor, papá se arruinó y yo estoy acostumbrada a llevar un ritmo de vida.&lt;br /&gt;-¿Cuándo ocurrió eso? Exclamó Walter sorprendido.&lt;br /&gt;-Hace unos quince días. Pero no quise decirte nada por si los rumores eran reales.&lt;br /&gt;-¿Qué rumores?&lt;br /&gt;-Los de que estabas conmigo sólo por el dinero.&lt;br /&gt;-Eso…eso es mentira.&lt;br /&gt;-Gracias cariño. ¡Lástima de matrimonio!&lt;br /&gt;-¿Lástima?&lt;br /&gt;-Sí, es que ahora Dios me ha venido a ver y me ha hecho este regalo.&lt;br /&gt;-¿De qué regalo hablas?&lt;br /&gt;-¡De esa serpiente! Lo siento pero necesito cobrar como sea tu seguro de vida. Esa serpiente ha sido providencial.&lt;br /&gt;-No… esto no puede estar pasando. ¡No puedes hablar en serio! Contestó él viendo que las tornas se habían invertido.&lt;br /&gt;-Los accidentes pasan y por fortuna, la serpiente te picó a ti y no a mí.&lt;br /&gt;-¡Tienes que llevarme al poblado más cercano!&lt;br /&gt;-No daría tiempo…con tu peso y mi fuerza, es imposible. Nadie lo cuestionará. Es perfecto. Respondió mientras agarraba la pistola del macuto, apuntaba y disparaba a la serpiente. &lt;br /&gt;-¡No puedes dejarme morir!&lt;br /&gt;-Sí que puedo. Dijo mientras se sentaba tranquilamente en el sofá a esperar el momento. ¿Crees que no sé que ves a otras mujeres?&lt;br /&gt;-Pero…&lt;br /&gt;-Si no hubiese necesitado el dinero del seguro me hubiese acabado divorciando, pero ahora…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas fueron pasando y Walter estaba cada vez peor. Sin embargo, pese a estar cada vez más paralizado y cercano a la muerte, en su rostro había una extraña sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Se puede saber qué te hace tanta gracia? Preguntó finalmente Bárbara que empezaba a sentirse algo molesta por aquella extraña actitud.&lt;br /&gt;-Nada. Respondió el con un tono que rozaba la sorna. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bárbara empezó a ponerse nerviosa. Conocía perfectamente bien a Frank y aquella sonrisa, aquella ironía, escondían algo. Dejó que las horas avanzasen sin moverse de ahí; quería asegurarse de que Frank realmente estaba muerto antes de volver. No quería sorpresas, necesitaba aquel dinero fuese como fuese. A cada hora Frank estaba peor, de hecho, a duras penas conseguía respirar cuando con un leve movimiento de la mano le indicó a Bárbara que se acercase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué quieres ahora? Preguntó ella con tono condescendiente.&lt;br /&gt;-¿Cómo piensas…volver? Respondió el con un hilo de voz pero con un tono sarcástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bárbara palideció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo? Dijo llena de ansiedad.&lt;br /&gt;-No sabes cómo volver…jajaja. Contestó Frank medio ahogándose entre la tos,&amp;nbsp;la risa y la falta de aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bárbara no había pensado en aquello. En su linda y hermosa cabecita se había olvidado de pensar que no sabía cómo regresar a la civilización. Desesperada, angustiada Bárbara agarró a Frank de la sudadera y zarandeándole empezó a chillar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No te puedes morir!, ¡Aún no!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frank la miró, esbozó una gran sonrisa y cerró sus ojos para siempre. Pese a que el padre de Bárbara pagó varias expediciones, los cuerpos de Bárbara y Frank jamás fueron encontrados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-6991036124953942443?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/6991036124953942443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/10/un-divorcio-original.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/6991036124953942443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/6991036124953942443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/10/un-divorcio-original.html' title='Un divorcio original'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-YUQ-4wvT0ME/TqA-jnrcKaI/AAAAAAAAAa8/Nu5qOWQUheU/s72-c/un+divorcio+original.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-2787055876098665820</id><published>2011-10-11T02:01:00.002+10:00</published><updated>2011-10-11T02:03:31.661+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Magia Negra'/><title type='text'>Magia Negra</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ihsSV1DO2u8/TpMXAM-PgJI/AAAAAAAAAa4/HToXp_zENdE/s1600/Magia+Negra.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" kca="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-ihsSV1DO2u8/TpMXAM-PgJI/AAAAAAAAAa4/HToXp_zENdE/s200/Magia+Negra.jpg" width="151" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;15 de agosto de 1851:&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía más de una hora que había oscurecido. Selena miró por un instante al cielo y empezó el ritual. Trazó un triángulo con la piedra sobre el suelo, colocó los dos cirios benditos a un lado y se situó en medio del triángulo sosteniendo en su mano la varilla de nogal. Luego, con voz clara y solemne pronunció el texto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Emperador Lucifer, señor de todos los espíritus rebeldes, ruégote que me seas favorable en la apelación que hago a tu gran ministro Lucífago Rocafale, deseando hacer pacto con él. Ruego también al príncipe Belzebú, que me proteja en mis propósitos. ¡Oh Astarot! séame propicio y haz que en esta noche el gran Lucífago se me aparezca con forma humana y que me conceda, por medio del pacto que voy a presentarle y a firmar, todas las riquezas o bienes que necesito - ¡Oh, gran Lucífago! ruégo que abandones tu morada, allí donde estés, para venirme a hablar; si no te obligaré por fuerza del gran Dios, de su excelso Hijo y del Espíritu Santo. Obedéceme enseguida o serás eternamente torturado por la fuerza de las potentes palabras de la Gran Clavícula de Salomón; la que servía para obligar a los espíritus rebeldes a admitir su pacto. Así, pues, aparécete ya o voy a atormentarte continuamente con la fuerza de las palabras de la Clavícula : 'Agión, Tetragram, vaycheen, stimilamato y ezpares, retragammaton oryoram irion erglión existión eryona onera brasin movn messia, soler Emmanuel Sabast Adonay' yo te adoro, yo te invoco".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus largos cabellos color caoba empezaron a ondear como movidos por el viento. Su cuerpo, vapuleado por una fuerza sobrehumana, empezó a temblar. Entonces, una luz intensa y sobrecogedora iluminó la sala y una voz profunda, pausada y aterradora se alzó sobre ella y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Heme aquí: ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué interrumpes mi reposo? Respóndeme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Selena respiró hondo y aunque estaba muerta de miedo, tratando de no mostrar debilidad contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te he hecho venir para pactar contigo. Deseo conseguir a un hombre y si no me lo concedes, te atormentaré con las potentes palabras de la Clavícula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras unos instantes de un seco e inquietante silencio la voz contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No accederé a tu demanda a menos que me vendas tu alma y tu cuerpo para poder disponer de ellos dentro de veinte años y por toda la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, Selena agarró el pergamino, escrito con su propia sangre, donde estaba el pacto que deseaba hacer y lo dejó sobre el suelo. En el se podía leer: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Prometo al gran Lucífago recompensarle dentro de veinte años con mi cuerpo y mi alma a cambio de conseguir el amor de Yago, el hombre al que amo. En fe de lo cual he firmado. - Selena."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras un estruendo que hizo temblar hasta los muros la voz se pronunció:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Demanda concedida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;30 de agosto de 2011:&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomás acababa de mudarse a Bourton on the Water, uno de los más bellos pueblos de la campiña inglesa. A sus cuarenta y dos años deseaba huir de su mundo y encerrarse lejos de la gran ciudad. Hacía quince días desde que Ana, su mujer, murió y no había sido capaz ni de pisar el cementerio. Cuando ella enfermó, Tomás no estuvo a la altura. El miedo a la muerte, la tristeza y su egoísmo, no le dejaron estar ahí como debía haberlo hecho. Se sentía culpable, sentía que le había fallado cuando más le necesitaba. Huir a la campiña era quizás, nuevamente, una excusa para aislarse del mundo, para huir de sus recuerdos, de su cobardía, de su dolor. La tranquilidad, el olor a hierba fresca, el paisaje incomparable y la frescura que el río daba a aquella zona, eran difíciles de encontrar en la ciudad. Cuando vio en Internet la foto de aquella vieja mansión lo supo, esa era la casa con la que había soñado toda su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días. Dijo al entrar en la panadería del pueblo.&lt;br /&gt;-Buenos días. Respondió Fannie detrás del mostrador.&lt;br /&gt;-Me acabo de mudar a la zona y me preguntaba dónde podría comer algo.&lt;br /&gt;-No sabía que hubiese ninguna casa a la venta. Contestó ella que a sus cincuenta y cuatro años sabía perfectamente todo lo que ocurría en aquel pequeño pueblo.&lt;br /&gt;-Bueno, no es exactamente una casa, es la mansión Hampton, la que está al borde del río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, todos los que estaban allí enmudecieron y la expresión de sus rostros se tornó extraña, llena de desconfianza y quizás hasta de un cierto temor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿He dicho algo indebido? &lt;br /&gt;-No…no pasa nada. Dijo Fannie tratando de recuperar la normalidad.&lt;br /&gt;-¿Es que nadie le va a contar nada? Interrumpió Amanda Whitehair acercándosele.&lt;br /&gt;-¿Contar? Contestó él.&lt;br /&gt;-Verá, esa mansión…&lt;br /&gt;-¿Qué? Dijo el con impaciencia.&lt;br /&gt;-Esa mansión es vieja y existen muchas leyendas estúpidas que estas mujeres se creen a pies juntillas. No les haga caso o acabará igual de loco que ellas. Respondió John MacGregor desde el otro extremo.&lt;br /&gt;-¿Leyendas? Como buen escritor me encantan ese tipo de historias.&lt;br /&gt;-Pues Hampton tiene unas cuantas. Algún día con tiempo le contaré algunas. Agregó John.&lt;br /&gt;-Bueno y…respecto a comer algo, ¿Qué me aconsejan?&lt;br /&gt;-El Pub de Hernie está a la vuelta de la esquina, tiene un menú casero bastante asequible. Contestó Fannie con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la primera noche en su nueva casa. El olor a humedad todavía impregnaba todas las paredes. Llevaba tanto tiempo cerrada que haría falta ventilar bien las habitaciones y darles una capa de pintura. Apagó las llamas del hogar y subió a la segunda planta dispuesto a acostarse; había sido un día muy largo. En las paredes todavía lucía algún retrato de otra época, personas que posiblemente vivieron allí. Entonces recordó la conversación de la panadería. La verdad es que podía ser interesante averiguar la historia de aquella vieja mansión, pensó. Seguro que le daba alguna idea para su nueva novela. Colocó las sábanas sobre aquel viejo camastro y se tumbó. Estaba cansado y no tardaría en dormirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana amaneció algo lluviosa, el cielo, negro y encapotado, parecía presagiar una gran tormenta. Fue entonces cuando la vio por primera vez. Estaba frente a su casa, con la mirada perdida en el río. Era una hermosa joven de tez clara y largos cabellos tostados. Su vestimenta parecía sacada de otra época. Apoyado en el marco de la ventana la observó durante unos instantes preguntándose qué hacía aquella joven allí quieta, bajo la lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se va a quedar helada, pensó para sus adentros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo la joven parecía ajena a todo, ausente. La miró durante unos minutos más embelesado por la belleza de aquella estampa. Su frondosa melena ondeaba al viento de forma rítmica y las faldas de su vestido acompañaban aquel baile de forma casi ritual. Era extraño que tras más de un cuatro de hora bajo la incesante lluvia, ella siguiese allí, inmóvil, absorta, embrujada por el ir y venir de las aguas del lago. Intrigado, Tomás decidió salir a su encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Va a coger frío si sigue ahí. Dijo tratando de mostrarse agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica le miró sin apenas pestañear y sin tan siquiera responderle, volvió nuevamente la vista al río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Espera a alguien? Insistió Tomás mientras su pelo cano se empapaba.&lt;br /&gt;-Ya no, hace tiempo que no. Hace tiempo que el se fue. Contestó ella con un hilo de voz apenas audible.&lt;br /&gt;-Debería ponerse a cubierto. Añadió él.-Si quiere, puede entrar en mi casa hasta que pase la lluvia.&lt;br /&gt;Sin mediar palabra ella comenzó a andar hacia la mansión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bajaré unas toallas para que pueda secarse. &lt;br /&gt;-Gracias. Contestó ella mientras se sentaba frente al fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había algo inquietante en ella, algo misterioso y a la vez seductor que hacía difícil dejar de observarla. Aquella mujer poseía algo enigmático en su mirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi nombre es Tomás. Dijo extendiendo la mano en espera de saber el nombre de ella.&lt;br /&gt;-Selena. Contestó ella sin hacer ningún amago de darle la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos, grandes, brillantes, de un color miel que invitaba a perderse en ellos, parecían querer evitar a toda costa mirarle. Acostumbrado a ser él el flanco de todas las miradas, bien fuese por su profesión, o por su indiscutible atractivo físico, Tomás se sintió fascinado por aquella indiferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puede que no sea su tipo, pero al menos podría mirarme. Dijo en tono jocoso tratando de romper aquella tensa y absurda situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Selena dejó de frotar su larga melena con la toalla y le miró. Tras un extraño silencio le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es mejor que no le mire, tan sólo puedo traerle desgracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desconcertado por aquella respuestas Tomás trató de averiguar algo más sobre ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué dice eso? Preguntó intrigado.&lt;br /&gt;-Yo vivía aquí ¿sabe? Aún está a tiempo, váyase. Contestó levantándose y andando dirección a la puerta.&lt;br /&gt;-¿Cómo? Respondió Tomás mientras se incorporaba del sofá para seguirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, al girarse hacia donde estaba la joven descubrió que, como si de humo se tratase, Selena se había esfumado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No iba a dormir en toda la noche, no tras aquello. Una mezcla de inquietud, curiosidad y desconcierto perturbaban su paz interior. ¿Quién era aquella misteriosa mujer? Aquella hermosa mujer había despertado en él una extraña fascinación que, lejos de poder explicar, le confundía y le atraía irremediablemente. Tenía que volver a verla y averiguar porqué había salido huyendo de aquella manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron varios días, quizás casi dos semanas hasta que Tomás la volvió a ver. Debían ser las nueve de la noche cuando la vio paseando junto al río. Nuevamente, salió a su encuentro. La noche era plácida y agradable, así que se limitaron a pasear siguiendo el cauce del río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué desapareció de esa forma la otra noche?&lt;br /&gt;-Era tarde. Dijo ella tratando de escurrir el bulto.&lt;br /&gt;-Ya pero, no me dio ni tiempo a despedirme.&lt;br /&gt;-A veces es mejor así. Respondió ella&lt;br /&gt;-¿Mejor?, ¿A qué tiene tanto miedo?&lt;br /&gt;-A hacerle daño.&lt;br /&gt;-¿Daño?, ¿Por qué habría de hacérmelo?&lt;br /&gt;-Porque siempre acabo haciendo daño a aquellos que se me acercan.&lt;br /&gt;-No tema por mí, sé defenderme sólo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando quisieron darse cuenta ya eran las once de la noche y Selena le dijo que debía irse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Puedo acompañarla?&lt;br /&gt;-No. Gracias. Dijo de forma cortante mientras se alejaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó una semana y Tomás echaba de menos el volver a ver a Selena. Había algo en ella que le atraía de sobremanera. Aquella noche hacía mucho viento y los porticotes de las ventanas golpeaban las paredes sin cesar. Tomás se levantó medio dormido dispuesto a cerrarlos. Allí estaba de nuevo. Frente a la casa, inmóvil parecía estar observándole. Sin dar lugar a que pudiese desaparecer, Tomás se puso la bata, corrió escaleras abajo y abrió la puerta. Frente a él la chica, ataviada de idéntica forma que el día anterior, le miraba impasible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entre, por favor. Va a resfriarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, sin dudarlo entró en la casa. Había algo distinto en su mirada, algo seductor e inquietante, algo felino, perverso libidinoso y casi animal que hizo que Tomás se estremeciese. Ella, de pie frente al hogar, dejó caer su vestido mostrado su terso y níveo cuerpo desnudo. La luz de las llamas se reflejaba sobre sus pechos formando sugerentes olas. Sus ojos brillaban emanando deseo, sus labios jugosos esperaban ser devorados, su cuerpo voluptuoso invitaba a abandonar la cordura. El, preso por un sentimiento incontrolable, por un impulso básico a la vez que irrefrenable, se abalanzó sobre ella besándola y recorriendo con sus manos todo su cuerpo. Se sintió embrujado, poseso, abducido por un cúmulo de sensaciones incontrolables. Luego, la agarró entre sus brazos y la subió al dormitorio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al amanecer, Tomás estaba exhausto, agotado. En su mente las tórridas escenas de la noche anterior se repetían una y otra vez. No recordaba haber sentido algo tan intenso, tan primitivo, tan visceral en toda su vida. De hecho, no habían intercambiado ni una sola palabra en toda la noche, era como si tan sólo hubiese habido lugar para un lenguaje carnal, lascivo, exuberante, algo que no parecía propio de un hombre, sino más bien de un animal. En cierto modo, se sentía mal, sucio; el no era así. Hacía tan sólo quince días que habían enterrado a Ana y el estaba ahí, con otra, como si nada hubiese ocurrido. La culpabilidad golpeaba su cabeza con fuerza una y otra vez. Se incorporó y en ese mismo instante, ella abrió los ojos. Había algo distinto en su mirada, algo tierno e inocente que nada tenía que ver con la mirada de la noche anterior. Era como si la persona con la que se acostó fuese otra distinta a la que yacía ahora junto a él, entre las sábanas. Selena parecía desconcertada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué..? Preguntó tapándose con la sábana hasta la barbilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomás la miro sorprendido por su reacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás bien?&lt;br /&gt;-¿Qué ha pasado aquí? Preguntó ella mientras buscaba su ropa con la mirada.&lt;br /&gt;-¿No te acuerdas? Preguntó él completamente descolocado por aquella pregunta.&lt;br /&gt;-¡Ha vuelto a ocurrir! Exclamó ella con el rostro desencajado y rompiendo a llorar.&lt;br /&gt;-No entiendo nada. Respondió Tomás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viendo la situación en la que la chica se encontraba, Tomás bajó al salón a por su vestido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vístete y luego hablamos. Le dijo acercándole su ropa.-Te espero abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al rato Selena bajo avergonzada. No era ni tan siquiera capaz de mirar a Tomás a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siento haberme comportado así. Dijo mirando al suelo.&lt;br /&gt;-Ayer no parecía que sintiese nada, ¿por qué este cambio?&lt;br /&gt;-Es una historia demasiado larga y poco creíble para explicársela.&lt;br /&gt;-Déme una oportunidad. Respondió él intrigado por aquella hermosa joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella le miró con los ojos todavía humedecidos y tras unos segundos se decidió a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ayer hizo ciento sesenta años desde que mi vida cambió para siempre.&lt;br /&gt;-¿Cómo? Preguntó Tomás a quien la mera cifra le parecía absurda.&lt;br /&gt;-Déjeme acabar y luego si quiere me echa.&lt;br /&gt;-De acuerdo. Contestó él pensando que era una perturbada.&lt;br /&gt;-Hace ciento sesenta años yo vivía aquí y estaba locamente enamorada de un hombre que estaba fuera de mi alcance. El estaba casado y pertenecía a una clase social muy superior a la mía. Jamás me hubiese ni mirado a la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomás trató de no interrumpirla aunque la premisa temporal ya le suponía un impedimento a la hora de creerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una noche, decidí que sería mío y realicé un ritual de magia negra. Al amanecer Yago se presentó en mi casa y se me declaró. Sin embargo, el precio que pagué por conseguirlo fue muy alto, demasiado. Sé que todo esto suena extraño, pero debe creerme. &lt;br /&gt;-¿Cuál fue el precio? Preguntó él tratando de que terminase ya con aquella absurda historia.&lt;br /&gt;-Vendí mi alma al diablo. A los veinte años a contar desde ese día, mi alma pasaría a ser suya para toda la eternidad.&lt;br /&gt;-¿Y pretende que me crea todo esto?&lt;br /&gt;-¡La que se acostó ayer contigo no fui yo, era él y no cesará hasta que te posea y te destruya! Ya he vivido esto antes. Contestó dejando los formalismos y el usted de lado.&lt;br /&gt;-He oído muchas excusas para justificar actos de los que uno no se siente muy orgulloso pero esta…esta se lleva la palma.&lt;br /&gt;-Está bien, no me creas. Respondió ella.-Pero vete de esta casa, huye mientras estés a tiempo.&lt;br /&gt;-¿Huir de qué?&lt;br /&gt;-De mí y de este lugar. Respondió Selena mientras se iba hacia la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella tarde Tomás decidió averiguar algo más acerca de Selena y de la casa. Decidido a que alguien le contase la verdad sobre aquella mansión, se acercó nuevamente a la panadería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días.&lt;br /&gt;-Buenos días. Respondió Fannie al verle entrar.&lt;br /&gt;-Necesito cierta información.&lt;br /&gt;-¿Información de qué?&lt;br /&gt;-Sobre mi casa.&lt;br /&gt;Fannie frunció el ceño en señal de desaprobación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo que yo sea la persona más indicada...yo apenas…Respondió tratando de que Tomás dejase el tema.&lt;br /&gt;-¿Conoce a una mujer castaña llamada Selena?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La expresión del rostro de Fannie la delataba, el miedo podía verse en sus pupilas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aléjese de ella, por Dios!&lt;br /&gt;-¿Quién es? Preguntó el nuevamente&lt;br /&gt;-La pregunta no es quién, sino qué.&lt;br /&gt;-¿Perdón?&lt;br /&gt;-Selena dejó de ser quien era hace más de un siglo.&lt;br /&gt;-¿No se creerá la historia que ella cuenta?&lt;br /&gt;-Nadie ha podido vivir en paz en esa vieja mansión. Algunos acaban por marcharse mientras que otros…acaban por quitarse la vida.&lt;br /&gt;-¿Suicidios?&lt;br /&gt;-Sí, y no hablo ni de uno, ni de dos. Hace tiempo que perdí la cuenta.&lt;br /&gt;-Y… ¿Qué tiene eso que ver con ella?&lt;br /&gt;-Todo, Selena es el mismísimo diablo.&lt;br /&gt;-¿Va a contarme la historia completa, o tengo que seguir haciéndole preguntas para sonsacarle algo?&lt;br /&gt;-Está bien. Cerraré la tienda y nos tomaremos un café en la parte trasera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvieron hablando más de una hora y Fannie le contó todo lo que ella sabía: la leyenda del pacto que Selena hizo con el diablo, todas las muertes y extraños sucesos que habían ocurrido en la vieja mansión…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces, ¿Selena es un fantasma?&lt;br /&gt;-Bueno, no exactamente. Según cuentan ella nunca murió, sólo que dejó de ser quien controlaba su cuerpo.&lt;br /&gt;-Discrepo. Dijo Tomás recordando la extraña sensación que tuvo de haber estado con dos personas distintas a la vez y la conversación que había tenido con ella por la mañana.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Estoy casi convencido que Selena y lo que sea que la posee, conviven en el mismo cuerpo de forma simultánea.&lt;br /&gt;-Yo de usted iría con mucho cuidado. En estos casos las apariencias no son buenas consejeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba convencido de que Selena seguía viva en alguna parte de aquel ser y si eso era así debía haber una manera de liberarla. Por un segundo, Tomás se quedó pensativo. ¿Acaso se estaba enamorando? Hacía tanto tiempo que no sentía nada por nadie, ni tan siquiera por su mujer, que ahora, aquel hormigueo se le antojaba extraño. Entonces, pensó en acudir al párroco en busca de respuestas. ¿Quién sino la iglesia podía hablar de demonios? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Miguel era un hombre muy influyente dentro de la comunidad. A su avanzada edad, debía empezar a pensar en retirarse pero, su devoción hacia la gente de aquel pueblo no se lo permitía. Tomás se acercó a él y sin demasiados rodeos le preguntó si había oído hablar de Selena. El pobre hombre palideció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Según dictan los textos los pactos demoníacos se pueden romper pero…yo no conozco ningún caso y tampoco constan casos así en las escrituras. &lt;br /&gt;-Y, ¿qué dicen exactamente los textos al respecto?&lt;br /&gt;-Bien, el pacto es una renuncia a Dios para abrazar al demonio. Si teóricamente Dios es todo misericordia, puede existir el perdón y la remisión de los pecados. &lt;br /&gt;-¿Y? Preguntó Tomás sin acabar de entender que significaba aquello.&lt;br /&gt;-Pues que si la oveja descarriada se arrepiente de forma sincera de sus actos y renuncia al demonio en pro de Dios, existe la posibilidad de que Dios la acoja y la exculpe de sus pecados.&lt;br /&gt;-Ya pero a efectos del demonio ¿qué ocurriría? Quiero decir, me imagino que no dejará que se libre tan fácilmente.&lt;br /&gt;-En principio el pacto se rompería y por mucho que el mal quisiese recuperar al individuo, si la fe es fuerte, no tendría nada que hacer.&lt;br /&gt;-Ya. Dijo Tomás pensativo.&lt;br /&gt;-De todas formas ¿cómo piensa hablar con ella? El no va a dejar que la convenza.&lt;br /&gt;-¿Qué es lo que más temen los demonios a parte de a Dios?&lt;br /&gt;-Buena pregunta. Dijo el párroco mientras jugueteaba con su larga barba blanca.-Quizás al amor, a ese sentimiento puro y desinteresado que nos hace olvidarnos de nosotros mismos.&lt;br /&gt;-Interesante. Apuntó Tomás.&lt;br /&gt;-Se ha enamorado de ella ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomás bajó la mirada tratando de evitar responder, lo cierto es que tampoco tenía la certeza de qué sentía exactamente por aquella mujer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He visto a otros enloquecer y perece por el amor de esa joven. Si quiere un consejo olvídese de ella y váyase de aquí. Añadió&lt;br /&gt;-No puedo, no debo. Contestó él recordando que ya no podía volver a huir como había hecho con su mujer. &lt;br /&gt;-Si va a intentarlo, trace una estrella de David en el suelo y luego rodéela con un círculo. Cuando crea que el no está presente en la chica, métala dentro y que sea entonces que ella ruegue por su salvación. Sólo así tendréis una oportunidad. Añadió el párroco.&lt;br /&gt;-Gracias Padre.&lt;br /&gt;-Suerte hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió de la parroquia convencido de que debía ayudar a Selena. Esta vez iba a estar ahí, esta vez no iba a salir huyendo. En cierto modo, esta era su forma de resarcir el dolor que ocasionó años atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche la esperó despierto. Dibujó en el suelo del salón la estrella y el círculo y esperó a que llegara el momento. Se sirvió un café y se sentó frente a la ventana observando el cauce del río. Debía ser cerca de las tres de la madrugada cuando la vio aparecer. Se incorporó y salió de la casa dispuesto a hablar con ella. Enseguida se percató que quien le miraba no era la mujer, sino el monstruo que habitaba en su interior. Sus ojos brillaban de forma extraña, sensual. Tratando de no delatarse la invitó a entrar. Un vez dentro, y siguiendo el mismo esquema que la noche anterior, la chica empezó a desnudarse tratando de despertar en Tomás sus instintos más primitivos. Entonces, Tomás la cogió de los brazos y tratando de mirarla fijamente a los ojos le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te quiero Selena, me estoy enamorando de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella parecía no escucharle. De hecho, seguía contorneándose frente a él en actitud lujuriosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Selena, sé que estás ahí dentro. No quiero sexo. Dijo tratando de que la verdadera Selena asomase.&lt;br /&gt;-¿Acaso no quieres poseerme? Dijo aquel ser a través de la chica&lt;br /&gt;-No, ¡déjala en paz!, ¡abandona su cuerpo!&lt;br /&gt;-Jajajaja. ¿Vas a sacarme tú? Contestó una voz oscura y profunda, una voz que para nada era la de Selena.&lt;br /&gt;-Está bien. Contestó recordando que tan sólo el amor puro podía hacerla salir de aquello.- Quiero hacer un pacto contigo.&lt;br /&gt;-¿Cómo? Contestó la voz con tono de sorpresa.&lt;br /&gt;- Mi alma por la suya. &lt;br /&gt;-Emm, eso no… no es posible...no…Contestó la voz, que a juzgar por el tono, no sabía muy bien cómo actuar. Aquello no parecía estar en sus esquemas.&lt;br /&gt;-La quiero y si para liberarla he de dar mi vida a cambio, ¡tómala!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, de lo más profundo de aquel cuerpo la voz de Selena brotó tratando de abrirse paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No!, ¡No lo hagas!, ¡No merezco tu amor y menos tu alma!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin perder ni un segundo Tomás vio la oportunidad que buscaba y metiendo a Selena en el círculo, le dijo lo qué debía hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Selena, tienes que renunciar al demonio y abrazar a Dios!, ¡Pide a Dios que perdone tus pecados con todo tu corazón, sólo así podrás liberarte de él!&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-No hay tiempo para explicaciones, sólo hazme caso. Dijo Tomás sosteniéndola en el centro de la estrella, temiendo que aquel ser regresara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, arrodillándose y con los ojos llenos de lágrimas, Selena suplicó a Dios que la liberara de aquel tormento y que la bendijese con su perdón. Mientras, Tomás podía ver en sus ojos la lucha entre ella y aquel ser que trataba de regresar a su cuerpo con todas sus fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señor, he hecho daño a tanta gente que hace años que perdí la cuenta. Dijo entre sollozos. ¡Ojalá jamás hubiese hecho aquel estúpido pacto!, ¡Lo siento, me equivoqué!-Suspiro deshecha en lágrimas -¡Sé que no merezco tu perdón, pero no dejes que le pase nada a él! Suspiró tratando de salvar a Tomás de las garras de aquella bestia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Tomás la abrazó con todas sus fuerzas, ya no tenía ninguna duda, la amaba con toda su alma y no iba a dejar que nadie le hiciera daño. En ese instante, una luz azulada iluminó la estancia y Selena se incorporó como si supiera que la estaba llamando. En sus ojos, una serenidad hasta ese momento desconocida parecía aflorar tratando de abrirse paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias Tomás, te lo debo todo. Dijo agarrándole de las manos. Jamás pensé que pudiese liberarme de esto. Añadió bajando la mirada con dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomás la miró con recelo. Aquellas palabras escondían algo más que un simple agradecimiento, sonaban a una especie despedida.&lt;br /&gt;-Selena, te quiero y quiero compartir mi vida conmigo. ¿Lo sabes no?&lt;br /&gt;-Lo sé, yo también te quiero, pero mi tiempo aquí hace mucho que acabó.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Tengo exactamente ciento ochenta y dos años, no creo que te gustase demasiado mi estado real.&lt;br /&gt;-Pero…Dijo con los ojos humedecidos.-Ahora no…yo…&lt;br /&gt;-Me tengo que ir. Sólo te pido que me hagas un último favor.&lt;br /&gt;-¿Cuál? Dijo él mientras su voz se ahogaba engullida entre lágrimas de dolor y de rabia.&lt;br /&gt;-Quiero que entierres mis huesos al lado del río, frente a mi casa y que luego te marches de aquí. &lt;br /&gt;-¿Marcharme?&lt;br /&gt;-Hay una tumba en Londres que espera que alguien le ponga flores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomás rompió a llorar como un niño al oír aquellas palabras y se abrazó a ella con todas sus fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que antes de emprender una nueva vida, deberías despedirte de ella tal y como lo estás haciendo de mí. Añadió.&lt;br /&gt;-Lo siento… ¡Dios!, ¡Lo siento tanto!...Lo hice tan mal…No estuve con ella, no pude…no soportaba verla morir. Dijo mientras las lágrimas brotaban sin cesar de sus verdes ojos.-Fui un cobarde.&lt;br /&gt;-Lo sé, pero ella no te culpa por ello. Debes volver y hacer las cosas bien. &lt;br /&gt;Entonces, se separó de Tomás y miró hacia el cielo. En ese instante y sin darle apenas tiempo a despedirse, el haz de luz se hizo tan intenso que tuvo que cerrar sus ojos. Cuando los abrió, Selena ya no estaba, en el suelo, sobre la estrella, tan sólo quedaban sus huesos esperando a que él los enterrara junto al río. Aquella misma noche Tomás cavó la tumba y sobre ella depositó un hermoso ramo de flores y clavó una cruz hecha con maderas del establo. En ella se podía leer: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;Selena Hampton&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;1829-2011&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;“Por fin descansa en paz”&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, sin despedirse de nadie, Tomás se fue de Bourton on the Water para nunca volver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-2787055876098665820?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/2787055876098665820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/10/magia-negra.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/2787055876098665820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/2787055876098665820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/10/magia-negra.html' title='Magia Negra'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ihsSV1DO2u8/TpMXAM-PgJI/AAAAAAAAAa4/HToXp_zENdE/s72-c/Magia+Negra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-7579223311390576876</id><published>2011-10-04T00:06:00.002+10:00</published><updated>2011-10-04T21:09:57.188+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piso de soltero'/><title type='text'>Piso de soltero</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Pj1-VXjJEok/TonA-QJ9SqI/AAAAAAAAAa0/uX3Nu0_ucQ0/s1600/piso+de+soltero.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" kca="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-Pj1-VXjJEok/TonA-QJ9SqI/AAAAAAAAAa0/uX3Nu0_ucQ0/s200/piso+de+soltero.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;Por primera vez en treinta y cinco años lo tenía claro; era ella. Siempre había pensado que lo de vivir en pareja no estaba hecho para mí, pero fue conocer a Caroline y enamorarme como un tonto. Llevábamos cinco meses juntos cuando le pedí que se viniese a vivir a casa; estaba convencido que ella era la mujer perfecta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Primera semana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que reconocer que es muy agradable el dormirse y amanecer junto a la persona que amas. Me encanta el olor de su piel y el aroma que deja en las sábanas. Además, no veas lo cómodo que es no tener que ir de caza cada fin de semana con tal de “mojar”. Ahora tengo la presa en casa a disposición. Por otro lado, Caroline se levanta cada mañana diez minutos antes para hacerme el desayuno. ¡Esto es vida! Estoy tan convencido de que he acertado con ella, que quizás me plantee pedirla en matrimonio. Da gusto ver la casa perfectamente ordena y limpia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis amigos me dicen que al principio todo es maravilloso pero que luego siempre se estropea. Sé que se equivocan, con Caroline eso no va a ocurrir, estoy seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segunda semana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Tanta limpieza me abruma! Esta semana ha decidido ordenar mis cosas y ya no sé dónde tengo nada. Quiere que participe más en la limpieza de la casa. Me pregunto hasta cuando podré escurrir el bulto. Sin embargo, si esto hace feliz a mi niña, merece la pena. Sigo como en una nube.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana Caroline ha empezado a llevarse sus cosas a casa; tendré que hacerle espacio en mis armarios. Por la tarde me ha insinuado que quizás deberíamos pensar en mudarnos a una casa más grande. Sinceramente, no veo la necesidad, a mi me sobra espacio. Además, me gusta mucho mi casa. Dice que podríamos comprar un piso en una zona mejor. ¿Acaso le pasa algo a la zona donde vivo ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercera semana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca he conocido a nadie que tenga tanta ropa. He tenido que vaciar más de la mitad de mis armarios y aún y así, sus cosas no caben. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡El año no tiene tantos días! Exclamo al ver el sin fin de zapatos y bolsos que tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi baño ha sido tomado por una invasión&amp;nbsp;de cremas, champús y sombras de ojos. Ya no sé dónde ha puesto mi maquinilla de afeitar. Empiezo a pensar que mi casa es pequeña para los dos. El salón aún está repleto de cajas y no hay donde poner más cosas. ¡Me dice que debería hacer limpieza y tirar cosas! ¡Que tire ella su ropa!, la respondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras discutir por el espacio de los armarios trato de reconciliarme. No hay forma, dice que no la entiendo, que no la respeto ¡esta noche no mojo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuarta semana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy he regresado de trabajar y un poco más y me muero del susto. Caroline a decidido redecorar la casa. Ha pintado el salón de tonos pastel y ha puesto unas cortinas malva. ¡Es horrible! Siento que vivo en la casa de Barbie. No sé como decirle que deje la casa tal y como estaba sin ofenderla. ¿Por qué no me lo ha consultado?, ¿Qué tenían de malo las cortinas color crudo y las paredes blancas? Tampoco entiendo esa necesidad de llenar los muebles de marcos de fotos, jarros y gilipolleces varias. Odio ver los muebles repletos de cacharritos. Aunque intento evitarlo terminamos discutiendo y ella se pone a llorar desconsolada. Dice que soy un egoísta y que no la quiero; es una manipuladora. Mañana empiezo la reconquista. Hoy tampoco me como un colín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quinta semana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya va siendo hora que recupere mis partidas de póker. He dicho a los chicos que vengan sobre las diez. Cenaremos viendo la tele y luego jugaremos unas partidillas. La verdad es que ya lo echaba de menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He llegado a casa y cuando le he comentado mi iniciativa a Caroline, ha enloquecido. Dice que elija, o mis amigos o ella. No entiendo el motivo de su enfado. Al final no me queda más remedio que desconvocar la reunión. Cabreado me voy de casa dando un portazo; no pienso volver hasta muy tarde. ¡Se va a enterar!&lt;br /&gt;Tras dos horas de dar vueltas sin rumbo decido que ya puedo volver a casa, que seguro que Caroline estará muy preocupada. Abro la puerta y sorprendido descubro que la casa está a oscuras; Caroline se ha ido a&amp;nbsp;la cama sin mí. La puerta de la habitación está cerrada con pestillo. Tendré que dormir en el sofá. ¡Mojaba más cuando estaba soltero que ahora!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sexta semana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy han venido sus padres a comer. Ha sido una pesadilla. Su madre es enorme, tremenda; espero que la hija no se parezca a ella dentro de unos años. Además, la mujer no dejaba de hablar igual que una cotorra y de dar órdenes a todos. Su padre parece el prototipo de calzonazos que nunca le lleva la contraria a la bruja de su mujer. Tengo un terrible dolor de cabeza y no veo el instante de que se vayan. Creo que se han dado cuenta que quiero que se vayan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde Caroline me ha preguntado que qué me habían parecido y me temo que lo que le he dicho la ha disgustado mucho. No creo que sea tan malo el haber comparado a su madre con un Bulldog. Dice que soy un cretino y que no sabe porque sigue conmigo.&lt;br /&gt;Como esto siga así me hago monja de clausura. ¡Tendré que volver a los solitarios!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Séptima semana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana Caroline está muy cariñosa; algo me huele mal. A media mañana me dice que deberíamos ir un paso más lejos con el fin de consolidar nuestra relación. Que esto no avanza, que se siente sola y que le falta algo. Creo que quiere que nos casemos. Voy a intentar hacerme el tonto a ver si me libro de hablar del tema; cada día lo tengo menos claro. Tras dar varios rodeos Caroline viene directa hacia mí como un Miura; la temo. Dice que tenemos que hablar. Me sirvo una cerveza y unas aceitunas; creo que lo voy a necesitar. Luego, me siento encogido en una esquina del sofá y trato de quitar importancia a la conversación bromeando sobre cualquier tontería. Entonces, sin anestesia, Caroline me suelta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Deberíamos tener un hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que me he atragantado con una aceituna, me estoy poniendo morado, me ahogo, no puedo respirar. Mientras ella me mira impaciente, esperando una respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es que no vas a decir nada? Pregunta en tono amenazante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toso tratando de no ahogarme, me inclino hacia delante y el hueso de la aceituna sale disparado directo hacia su ojo. Me temo que esto ya no tiene remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Octava semana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caroline ya ha hecho las maletas. Dice que ha descubierto que lo nuestro es imposible, yo ya me di cuenta unas semanas atrás. Su orden, su limpieza, su ropa, su decoración y su hijo no son compatibles conmigo. Dice que le he arruinado la juventud, que qué sentido tiene una unión y la vida sin descendencia. A mi, sinceramente me hubiese bastado con comprar un gato. Le he preguntado si quiere que le mande las cortinas malva por SEUR y me ha tirado un cenicero a la cabeza. No sé como me pude equivocar tanto con ella. Por fin voy a recuperar mi casa, mis amigos y la libertad. La próxima vez que me enamore antes de meterla en casa, ¡me la corto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este relato se lo dedico a mi hermano, un soltero por convicción.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-7579223311390576876?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/7579223311390576876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/10/piso-de-soltero.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/7579223311390576876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/7579223311390576876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/10/piso-de-soltero.html' title='Piso de soltero'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Pj1-VXjJEok/TonA-QJ9SqI/AAAAAAAAAa0/uX3Nu0_ucQ0/s72-c/piso+de+soltero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-6919482210756077465</id><published>2011-09-08T18:24:00.006+10:00</published><updated>2011-09-08T19:36:05.632+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La tumba'/><title type='text'>La tumba</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-DhftTXdJ0R8/Tmh7kId9CsI/AAAAAAAAAaw/kf2NUtRfKSA/s1600/La+tumba" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="158" nba="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-DhftTXdJ0R8/Tmh7kId9CsI/AAAAAAAAAaw/kf2NUtRfKSA/s200/La+tumba" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Todos habían oído hablar de ella. Aquella cárcel de alta seguridad tenía entre sus muros algo sobrenatural, demoníaco o quizás divino, algo vivo e incontrolable. Al principio, nadie se dio cuenta de aquellas extrañas casualidades pero, al correr los años, los presos empezaron a temerla y le dieron el sobre nombre de “La Tumba”. Con el tiempo incluso los alguaciles y la gente de la región, empezaron a creer en la leyenda. Todos sabían que cualquier hombre culpable de matar inocentes que ingresara en ella, jamás salía con vida. Daba igual si finalmente era absuelto, o no era encontrado culpable; en su última noche en prisión algo inexplicable ocurría, algo que tras dejar un rostro lleno de pavor y angustia, arrebataba la vida de aquellos que parecían merecerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía un hombre honesto, frágil, sincero; para nada un asesino. Aquel hombre no era capaz de haber perpetrado el terrible atentado del que lo culpaban y del que los medios no dejaban de hablar. Su piel clara, sus manos bien cuidadas, su rubio cabello perfectamente cortado, le hacían flanco de todas las miradas. Entró y como tantos otros pasó su primera noche llorando y, como siempre, los alguaciles le invitaron a callarse. Seguro que la noche se le hizo muy larga y amarga. Cuando llevas tiempo entre rejas aprendes a ver cosas sutiles, cosas en las que fuera jamás te hubieses fijado. Con el tiempo aprendes a distinguir al inocente del culpable, y aquel hombre traspiraba inocencia por todos los poros de su piel. Como un indefenso animalillo asustado Hans trató de pasar desapercibido. Tantas son las historias que se oyen sobre la vida en prisión, que no es de extrañar que los inocentes entren con semejante temor. Caminó hasta el fondo y se sentó en la esquina de la última mesa del comedor en silencio, sin levantar apenas la mirada. Me acerqué a él y traté de mantener una conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Asustado? Pregunté mientras me sentaba frente a él, tratando de romper el hielo.&lt;br /&gt;-No. Contestó el tratando de mostrar un valor que no poseía.&lt;br /&gt;-¿Tienen pruebas? &lt;br /&gt;-Eso dicen. Respondió de forma cortante, con un acento que no era del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A juzgar por el tono de su voz aquella conversación no era precisamente de su agrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No eres de por aquí ¿no?&lt;br /&gt;-Digamos que estoy lejos de casa.&lt;br /&gt;-Y…además de terrorista, ¿a qué te dedicas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la tensión, no pudo evitar sonreír. Me miró fijamente y extendiendo su mano se presentó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hans Redfield. Fontanero. Contestó en un tono algo más distendido.&lt;br /&gt;-Greg McKallahan. Contesté - ¿Fontanero…y te ves inmerso en algo de ese calibre? Añadí algo sorprendido.&lt;br /&gt;-Bueno, soy un fontanero un tanto especial.&lt;br /&gt;-No te sigo.&lt;br /&gt;-Los fontaneros somos los peones de la CIA.&lt;br /&gt;-¡Joder!, vaya nivel…y yo tan solo un cutre mecánico.&lt;br /&gt;-Para lo que me ha servido.&lt;br /&gt;-¿Qué ocurrió? Pregunté sabiendo que posiblemente aún era muy temprano para confesiones.&lt;br /&gt;-Digamos que alguien necesitaba expiar sus pecados y yo pasaba por allí.&lt;br /&gt;-Ya veo, brother. Pues te la han jugado, pero bien jugada. &lt;br /&gt;-Efectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno está en prisión lo que más le sobra es tiempo y ese tiempo fue el que facilitó que Hans me explicase, pasado el primer mes, toda su historia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todo empezó cuando detectamos las primeras filtraciones. Alguien estaba pasando información a los traficantes de armas y nos estaban jodiendo sistemáticamente todas las operaciones. Dijo mientras paseábamos por el patio.&lt;br /&gt;-Siempre he pensado que para ser polis, o lo que coño seáis, sois un poco gilipollas.&lt;br /&gt;-¿Cómo? Contestó tras parar en seco desconcertado.&lt;br /&gt;-¿Cuándo no hay filtraciones? Joder, si tenéis más enemigos dentro que fuera, tío.&lt;br /&gt;-Posiblemente tengas razón, pero tienes que confiar en los compañeros. Dijo reanudando la marcha.&lt;br /&gt;-Yo no me fío ni de mi madre; por eso sigo vivo. Agregué esbozando una liguera sonrisa.&lt;br /&gt;-Me lo puedo imaginar.&lt;br /&gt;-Bueno, ¿y qué ocurrió?&lt;br /&gt;-Que cuando estaba apunto de descubrir al traidor, este se me adelantó. Preparó ese atentado tan sólo para incriminarme y sacarme del medio.&lt;br /&gt;-¿Un pez gordo?&lt;br /&gt;-Gordísimo.&lt;br /&gt;-Pues estás jodido. Como no ocurra un milagro, te van a freír. Respondí mientras pasaba la mano por mi negra e incipiente barba de tres días.&lt;br /&gt;-Eso me temo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días fueron pasando y cada vez quedaba menos tiempo para que Hans fuera trasladado al corredor de la muerte. Fue en una de esas últimas tardes, mientras paseaba como de costumbre por el patio, en que le conté a Hans la historia de aquella vieja prisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dicen que posee alma propia. Algunos afirman que es el alma de algún inocente ejecutado la que clama justicia.&lt;br /&gt;-Extraña historia.&lt;br /&gt;-De haber matado a alguien no me gustaría estar aquí.&lt;br /&gt;-Desgraciadamente, a mí de poco me va a servir. Seguro que preferiría morir así que electrocutado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, tras un breve silencio añadí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ti no pero…&lt;br /&gt;-¿Pero?&lt;br /&gt;-Me pregunto que ocurriría sin el verdadero culpable entrase aquí.&lt;br /&gt;-¿Aquí?, ¿Dónde?&lt;br /&gt;-En “La Tumba”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hans me miró pensativo. Aunque no terminaba de creerse aquellas historias de niños, la idea parecía seducirle por algún extraño motivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dime, esa leyenda, esa creencia… ¿está muy difundida?&lt;br /&gt;-Creo que no hay nadie de la zona que no sepa de ella.&lt;br /&gt;-Interesante.&lt;br /&gt;-¿Qué es lo que estás tramando? Pregunté sabiendo que algo se cocía en aquella cabecita de niño refinado.&lt;br /&gt;-Creo que los milagros existen y quizás pueda salir de aquí.&lt;br /&gt;-¿Y eso? Dije frunciendo el ceño algo sorprendido ante aquel súbito cambio de opinión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como cada semana Erik Abnett acudió a ver a Hans. Erik había sido su compañero durante casi diez años y ahora no le iba a fallar. El sabía perfectamente que Hans había sido víctima de un montaje pero, al igual que Hans, no tenía forma de demostrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quiero que hagas algo por mí. Dijo Hans&lt;br /&gt;-Lo que me pidas. Contesto Erik.&lt;br /&gt;-Ves a ver a quien ya sabes. Apuntó Hans mientras escribía con el dedo sobre el cristal el nombre del ministro de defensa.&lt;br /&gt;-¿Para? Sabes que desde que le acusaste es muy complicado llegar hasta él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hans le explicó entonces la historia de “La tumba” a Erik.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y tú te crees esa leyenda?&lt;br /&gt;-No, por supuesto, pero el posiblemente sí.&lt;br /&gt;-No sé yo. Dijo haciendo una mueca de desconfianza.&lt;br /&gt;-Dile que si no me absuelven, mi última voluntad será que el presencie mi ejecución. A ver si sale con vida de aquí.&lt;br /&gt;-Por mucho que sea de aquí, no creo que se trague la historia. Contestó Erik mientras trataba de acercar lo menos posible aquel infecto teléfono a su rostro.&lt;br /&gt;-No tengo nada que perder y además, he pensado algo más. Dijo mientras susurraba algo a través del telefonillo.&lt;br /&gt;-Entiendo. Contestó Erik.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin mediar más palabras Erik se levantó y se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto es increíble. Exclamó Frederick Mac Duvall soltando una tremenda risotada.&lt;br /&gt;-¿Qué es lo increíble?, ¿Qué un inocente esté a punto de ser asesinado por algo que no hizo y que el verdadero culpable es decir, usted, esté en la calle? Contestó Erik completamente fuera de sí.&lt;br /&gt;-No se sofoque, la cárcel está llena de inocentes. Contestó el ministro de defensa en tono irónico.- Pero… ¿realmente piensa que creo en esas historias de viejas?&lt;br /&gt;-Bien señor, si no cree en ellas, nos vemos en la ejecución. Contestó Erik haciendo un amago de salir de la sala.&lt;br /&gt;-En cualquier caso,… que su amigo tenga derecho a una última voluntad no significa que yo haya de cumplirla.&lt;br /&gt;-Es posible, pero también cabe la posibilidad de que Hans esté dispuesto a dar nuevos datos, o información sobre otros supuestos cómplices, únicamente si usted va a verle. ¿También en ese caso puede negarse? Sonaría muy raro ¿no cree?&lt;br /&gt;-Y... ¿qué piensan que pasará?, ¿Qué llegaré allí y un ente fantasmagórico va a matarme por lo que hice?...jajajajajja. Su amigo no debió seguir con aquella investigación y ahora seríamos todos más felices. Buenas tardes señor Abnett, nuestra reunión ha terminado.&lt;br /&gt;-No, no ha terminado. Nos veremos de nuevo, aunque entre rejas. Respondió Erik dando un portazo tras de si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dudarlo, tal y como habían planeado con Hans, Erik se fue directo a ver a Olaf Stapelton, director de la CIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora que ha oído la grabación, ¿qué opina? Preguntó apoyándose sobre la mesa de su superior.&lt;br /&gt;-Indiscutiblemente esa conversación no está tomada de forma legal, pero sí que arroja un interrogante sobre la culpabilidad de Hans y pone en entredicho la credibilidad de Mac Duvall. &lt;br /&gt;-¿Cree que podríamos reabrir el caso, o al menos tender una trampa a ese hijo de su madre?&lt;br /&gt;-Creo que por lo legal es complicado y tampoco tenemos mucho tiempo pero quizás…&lt;br /&gt;-¿Quizás qué?&lt;br /&gt;-Déjamelo a mí. Hay personas que me deben favores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas quedaban quince días para que Hans pasase al corredor y menos de un mes para su ejecución cuando el alguacil del turno de noche se acercó a él en privado. Cuando algo así pasaba, todos sabíamos que algo fuera de lo normal iba a suceder. La facilidad con que Reginal se dejaba sobornar, era de sobras conocida por todos los reclusos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tengo un mensaje de parte de Stapelton.&lt;br /&gt;-¿Cuál? Preguntó Hans que para entonces ya se creía olvidado de todos.&lt;br /&gt;-Pide ver a Mac Duvall con el propósito de revelar más información. El se ocupará del resto.&lt;br /&gt;-De acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noticia no se hizo esperar. A la mañana siguiente La tumba iba llena; Hans estaba dispuesto a delatar a sus cómplices a cambio de algún tipo de trato. Lo que Hans no había tenido en cuenta era la reacción del resto de presos. Para los internos, delatar a un compañero tenía consecuencias. Las leyes que rigen la vida de los presos son completamente distintas a las del resto del mundo. Por ese motivo, me acerqué a Hans durante el desayuno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes lo que estás haciendo?&lt;br /&gt;-¿Por? Contestó el ignorando el revuelo que había organizado.&lt;br /&gt;-Tío,… en la trena delatar a un compañero es firmar tu sentencia de muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin poder evitarlo Hans soltó una risotada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Acaso no estoy condenado ya?&lt;br /&gt;-Visto así…&lt;br /&gt;-No voy a delatar a nadie, sólo a forzar al verdadero culpable para que me deje libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras contarme toda la historia, prometí ayudarle. Sabía que sin mi, su muerte iba a llegar antes de hora. Ahora lo importante era poner a todos en su favor y que colaborasen en la causa. Cuando se trataba de joder a alguien como Mac Duvall, los chicos se portaban. Si Mac Duvall entraba en La Tumba, a bien seguro que iba a temer por su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella semana fue la peor de su vida. Parecía como si hablase con quien hablase, el tema de su inminente vista a la Tumba, estuviera presente en todas las conversaciones. Nunca se había considerado supersticioso, pero toda la información que le llegaba apuntaba a que allí dentro había algo perverso, algo extraño e inexplicable que ponía los pelos de punta incluso al alcaide del centro. Eran muchos los que contaban aquellas fantasiosas historias de justicia divina, demasiados. A medida que se acercaba la fecha en que debía acudir al centro, sus miedos iban en aumento. Temeroso, trató de que el encuentro con Hans fuese fuera de los muros de aquella vieja prisión pero, al ser un prisionero condenado a muerte por terrorismo, esa opción era impensable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó el día. Tan sólo faltaban cuarenta y ocho horas para que Hans fuese trasladado al corredor y aquella era su última oportunidad de salir de allí con vida. Mac Duvall montó en el coche oficial en dirección a la prisión. Los nervios le hacían estar especialmente irascible. A medida que se acercaban sintió que su estómago se encogía y se retorcía en un mar de ansiedad. ¿Y si realmente la leyenda era cierta? Encogido en una esquina del asiento trasero, empezó a sentir que su corazón latía más fuerte de lo habitual. El coche paró frente aquellos viejos muros y el chofer le abrió la puerta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya hemos llegado señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin atreverse a bajar del automóvil, Frederick miró al frente con inquietud y desasosiego. Nunca en su vida había sentido tanto miedo, ni tan siquiera en el campo de batalla. Aquel miedo era tan irracional, tan primitivo que Frederick se sintió incapaz de hallar el modo de combatirlo. Bajó lentamente del coche y nuevamente se detuvo pensativo, como valorando otras alternativas. ¿Y si dejaba a Hans en libertad? Sabía que no volvería a molestarle, no tras ver de lo que era capaz. Aunque el día era gris y no especialmente cálido, Frederick empezó a sudar. Entonces, se abrió aquella enorme puerta y el alcaide salió decidido a su encuentro. Sintió que el corazón iba a salirle por la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señor Mac Duvall, es un placer tenerle por aquí. El preso ya está preparado en la sala de interrogatorios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tembloroso, con la expresión desencajada Frederick se acercó hasta él a fin de darle la mano. En ese instante, unos agudos y punzantes dolores en el brazo izquierdo y en el pecho le hicieron estremecerse. Sin darle apenas tiempo a reaccionar, Frederick Mac Duvall cayó al suelo desplomado; muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie había imaginado algo así. Todos estaban hundidos por lo inesperado e inoportuno de los hechos. Ya no tenía solución; no había marcha atrás. Al menos algo estaba claro, la Tumba no había tenido nada que ver con la muerte del ministro, al menos no directamente. La intención de todos era hacerle recapacitar, y que finalmente, presa del miedo, decidiera liberar a Hans. Ninguno de ellos pensó en la posibilidad de que el miedo acabase con él, sin darle tiempo a solucionar las cosas. Ahora sólo cabía esperar que se ejecutara la condena. Hans había perdido su único pasaporte de salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron las horas lentamente y desde el otro lado del corredor los presos aguardábamos nerviosos y apesadumbrados a que llegara la hora. Cada vez que se ejecutaba a alguno de nosotros, el dolor y la angustia se podían palpar en toda la prisión. Era como si el ángel de la muerte nos robase también parte de nosotros. Tras la ejecución un silencio sepulcral inundó los pasillos; apenas se podía oír a lo lejos, algún que otro murmuro. Esa era la forma en que llevábamos nuestro particular duelo. De pronto, rompiendo aquella calma tensa, un silbato y un grito de alerta se oyeron por todo el edificio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Rápido, avisad a una ambulancia! Se oyó retumbando entre las paredes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorprendidos, todos nos mirábamos sin entender qué había ocurrido. Fue pocos minutos después que la noticia corrió por todo el recinto como la pólvora. Carl Brett, el verdugo responsable de la muerte de Hans, había fallecido pocos minutos después de la ejecución de forma extraña y fulminante. En su rostro, el miedo, el terror, el pánico a lo desconocido había dejado su huella, una huella que todos conocíamos. Hans se había ido, Hans había sido injustamente asesinado, pero su nombre había quedado indiscutiblemente, limpio de toda sospecha.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-6919482210756077465?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/6919482210756077465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/09/la-tumba.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/6919482210756077465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/6919482210756077465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/09/la-tumba.html' title='La tumba'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-DhftTXdJ0R8/Tmh7kId9CsI/AAAAAAAAAaw/kf2NUtRfKSA/s72-c/La+tumba' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-1249731417993696735</id><published>2011-07-28T19:20:00.001+10:00</published><updated>2011-07-28T19:20:44.574+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cinco minutos'/><title type='text'>Cinco minutos</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-LcZkWAoq4q4/TjEpvfUDG1I/AAAAAAAAAas/SlzeCRPRnj0/s1600/cinco+minutos.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://4.bp.blogspot.com/-LcZkWAoq4q4/TjEpvfUDG1I/AAAAAAAAAas/SlzeCRPRnj0/s200/cinco+minutos.jpg" t$="true" width="148" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Cinco minutos son suficientes para cambiar una vida, en cinco minutos podríamos hasta cambiar el curso de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba tranquila, paseando por el barrio como otras muchas mañanas cuando lo supo. Era el momento, faltaba muy poco y su cuerpo le estaba dando las señales adecuadas. Trató de apoyarse en un árbol mientras el dolor recorría su bajo vientre y la dejaba completamente paralizada. Empezó a respirar como cabía esperar que lo hiciera, cómo le habían enseñado. Mientras, con la mirada buscó ayuda. No tardaría en romper aguas y empezar a dilatar. Apenas podía andar y en su estado era mejor que alguien la ayudase. Sacó el móvil del bolso y llamó a su marido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El teléfono que marca se encuentra apagado o fuera de cobertura en este momento. &lt;br /&gt;-¡Que oportuno!, pensó mientras hacía señas a un hombre que andaba por la cera opuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente aquel hombre se acercó y trató de ayudarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró el reloj con cierta impaciencia, la reunión estaba durando más de lo previsto. Salió de la sala con prisa; ya eran más de las diez. Para variar iba a llegar tarde a su siguiente cita. Odiaba dar esa imagen de falta de puntualidad; en su trabajo la imagen suponía más del 50% a la hora de cerrar un trato. &lt;br /&gt;Subió al coche y encendió el motor; al menos sabía que él no le fallaría. Pisó el acelerador a fondo, como ya había hecho en otras ocasiones; ahora se trataba de ganar el máximo tiempo posible. Afortunadamente, se le daba bastante bien lo de culebrear por las calles a toda prisa. Tan sólo esperaba no encontrar demasiado tráfico cuando llegase al centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba agotado. La noche había sido intensa y aunque apenas le quedaban un par de horas para terminar su turno, su cuerpo parecía estarse revelando. Se acercó al bar y pidió un café muy cargado. Aún necesitaba algo más de energía para terminar la jornada. Por fortuna, la sala de espera de urgencias estaba ya casi vacía y tan sólo quedaban algunas curas que cualquier enfermera podía atender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que podrás tú solo? Preguntó Hans mientras se desabrochaba la bata.&lt;br /&gt;-Tranquilo. No creo que de aquí a las doce surjan demasiados problemas. Si pasa algo te aviso. Además, Frances no tardará demasiado en llegar. &lt;br /&gt;-Gracias Paul. Hasta mañana. Dijo Hans mientras se ponía la chaqueta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentada en la acera, María rompió aguas. Nuevamente, hizo un intento desesperado por comunicarse con su marido, pero el teléfono seguía desconectado. Por fin llegaba la ambulancia. Tan sólo esperaba que no fuera demasiado tarde; lo último que deseaba era tener a su hijo en mitad de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquila, dijo aquel hombre. -Ellos saben lo que hacen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los camilleros la tumbaron en la camilla y una vez dentro de la ambulancia la conectaron a diversas máquinas de control. Un sexto sentido le decía que algo no iba bien. A juzgar por la expresión de sus caras el parto se estaba complicando más de lo habitual, pero nadie le decía nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzó aquel semáforo en ámbar; no podía esperar, tenía demasiada prisa. No le vio y si lo hizo, apenas tuvo tiempo de reaccionar. El camión le embistió de lleno arrastrando el vehículo a más de cien metros. &lt;br /&gt;La gente miraba la escena impactada por la fuerza de aquella imagen. El ruido fue fuerte y seco y se oyó a varios kilómetros a la redonda. Los primeros valientes se acercaron al coche tratando de sacar a Sam, pero era imposible. Harían falta los bomberos para que cortasen aquel amasijo de hierros. Mientras, en el interior Sam estaba inconsciente y respiraba con serias dificultades. El volante estaba oprimiendo su tórax y una de sus piernas se hallaba apresada entre los hierros. Había que sacarle de ahí cuanto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Doctor, tenemos dos pacientes en estado crítico. Dijo la enfermera sabiendo que llegaban en el peor momento.&lt;br /&gt;-¿Primer diagnóstico?&lt;br /&gt;-Parto con complicaciones. Apenas se detectan los latidos del feto y parece que el cordón umbilical le está ahogando. Habrá que realizar cesárea y posible reanimación del bebé.&lt;br /&gt;-¿Segundo?&lt;br /&gt;-Varón, cuarenta y dos años, tras un accidente de coche sufre aplastamiento torácico, conmoción cerebral severa, rotura de fémur y seguramente haya que extraerle el bazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paúl suspiró y arqueó las cejas en señal de preocupación. ¿Cómo iba a atender de forma simultánea ambas operaciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quirófanos tres y cuatro. Avise al anestesista, al personal de soporte y preparen materiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por favor, localicen a mi marido. Dijo María a la enfermera.&lt;br /&gt;-Déme su nombre y teléfono y miro de localizarle.&lt;br /&gt;-Se llama Sam Mason y su teléfono es 645 98 45 31.&lt;br /&gt;-¿Sam Mason? Preguntó sabiendo que ese era el nombre del paciente del quirófano número cuatro.&lt;br /&gt;-Sí, Sam Mason. Afirmó María ajena a la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enfermera entró en el quirófano cuatro para avisar al cirujano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Doctor, tenemos un problema.&lt;br /&gt;-¿Otro?&lt;br /&gt;-Sí, la parturienta.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa con ella?&lt;br /&gt;-Es su mujer. Dijo levantado ligeramente la barbilla hacía la mesa de operaciones.&lt;br /&gt;-¿La mujer de quién? Preguntó Paul.&lt;br /&gt;-De su paciente.&lt;br /&gt;-¿Cómo?... ¡Joder vaya casualidad! Pues no sé si va a salir de esta.&lt;br /&gt;-Por cierto, su mujer no va a poder esperar demasiado. Habría que intervenir ya si no queremos perder al feto y poner en riesgo la vida de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paul miró al equipo con el rostro desencajado. Todos sabían que habría que elegir. Era materialmente imposible que Paul pudiese intervenir a ambos al mismo tiempo y todavía faltaba al menos media hora para que Frances llegase. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debería darle a elegir. Apuntó la enfermera desde el marco de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que era lo correcto, pero el hecho de traspasar aquella responsabilidad a María no aliviaba su angustia y menos su sentido del deber. Cruzó la puerta del quirófano tres y se enfrentó a su peor dilema, una batalla entre la ética, la responsabilidad y el sentimiento de impotencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sam? No puede ser. Dijo María reticente a aceptar aquella noticia.&lt;br /&gt;-Lo lamento pero sí, el del quirófano cuatro es su marido.&lt;br /&gt;-¿Y no hay otro médico en todo el centro? Preguntó ella al borde del colapso.&lt;br /&gt;-Médicos sí, pero cirujanos…hasta dentro de media hora o más no vendrá otro y no tenemos tiempo para llamar a nadie.&lt;br /&gt;-¿Entonces?&lt;br /&gt;-Tendrá que elegir. Si tenemos suerte y todo va bien quizás logre salvar a ambos pero sino…&lt;br /&gt;-¿Sino qué?&lt;br /&gt;-Corremos el riesgo de que su hijo o su marido fallezcan.&lt;br /&gt;-¡Dios!, ¿Cómo puedo elegir? Dijo envuelta en lágrimas.&lt;br /&gt;-Le dejo cinco minutos, no disponemos de mucho más tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cinco minutos. Cinco minutos para decidir quién vive y quién muere. Cinco minutos para un punto de no retorno que iba a destrozar su vida para siempre. Si salvaba a su marido, este jamás la iba a perdonar por dejar que su hijo muriese y tampoco se lo iba a perdonar ella misma. Si salvaba a su hijo, viviría con la sensación de que habiéndole salvado a él, siempre podrían haber tenido otro bebé. ¿Qué sentido tenía aquel hijo sin él, cuando el motivo de traerlo al mundo era el amor que sentían el uno por el otro? En cualquier caso, no existía una respuesta correcta e hiciese lo que hiciese siempre habría alguien que la mirase con ojos de culpabilidad. ¿Qué pensarían sus padres, qué le dirían sus suegros, qué se diría a si misma cada mañana cuando se mirase en el espejo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cinco minutos son suficientes para cambiar una vida, en cinco minutos podríamos hasta cambiar el curso de la historia. Cada día tomamos muchas decisiones y abrimos o cerramos puertas en nuestras vidas. La diferencia es que no somos tan concientes como María de los cambios irreversibles que esas decisiones pueden provocar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-1249731417993696735?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/1249731417993696735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/07/cinco-minutos.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/1249731417993696735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/1249731417993696735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/07/cinco-minutos.html' title='Cinco minutos'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-LcZkWAoq4q4/TjEpvfUDG1I/AAAAAAAAAas/SlzeCRPRnj0/s72-c/cinco+minutos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-8411641620326276930</id><published>2011-07-22T20:58:00.000+10:00</published><updated>2011-07-22T20:58:16.993+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuando llegue noviembre'/><title type='text'>Cuando llegue noviembre</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Wc2-LzeF4KI/TilXocj8rzI/AAAAAAAAAak/2y_Xghfipxg/s1600/cuando+llegue+noviembre.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://2.bp.blogspot.com/-Wc2-LzeF4KI/TilXocj8rzI/AAAAAAAAAak/2y_Xghfipxg/s200/cuando+llegue+noviembre.jpg" t$="true" width="133" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Abrió los ojos y miró por la ventana como cada mañana. El invierno todavía azotaba con fuerza y las ramas de los árboles se blandían con el viento, como si tuviesen vida propia. Conocía tan bien aquel paisaje, que de haberle gustado la pintura habría sido capaz de dibujarlo de memoria. Lo cierto es que la mejor época era la primavera. Los niños solía juguetear en la plaza y sus madres, sentadas en los bancos, pasaban la tarde hablando entre ellas y tomando el sol. Con la llegada del frío, la plaza se tornaba solitaria, sombría y vacía de todo atisbo de vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Has pasado buena noche? Preguntó el enfermero a Natalie.&lt;br /&gt;-Sí, otra más. Contestó ella postrada en aquella cama de hospital.&lt;br /&gt;-No te desanimes, seguro que pronto…&lt;br /&gt;-Llevo más de dos largos años oyendo esas mismas palabras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era finales de mayo cuando Laurence se declaró. Jamás alguien se había tomado tantas molestias para hacerla feliz. La luz de las velas y el reflejo de la luna sobre el mar, se convirtieron en un marco perfecto para que Laurence le pidiese la mano. Nunca iba a olvidar aquella noche, no mientras viviese. Recordaba una a una todas las palabras que le dijo, sus gestos, la magia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cásate conmigo. Dijo de rodillas y mirándola a los ojos.&lt;br /&gt;-Dime cuando y allí estaré. Respondió sin pensarlo dos veces.&lt;br /&gt;-Con las primeras nieves, cuando llegue noviembre. Contestó él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese fue el mes en que se casaron sus padres y Laurence quería darles una sorpresa. Sin embargo, la sorpresa se la dio ella a él un mes antes de boda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana llovía y Natalie tomó el coche dirección al centro. Tenía la última prueba del vestido y luego iría a recoger a Laurence a la oficina para comer juntos. Cuando su coche se quedó atrapado en las vías del tren no tuvo tiempo ni de pensar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos creyeron que no sobreviviría. De hecho, estuvo más de un mes en coma y los médicos no tenían apenas esperanzas de que volviera en sí. En cualquier caso, Natalie no iba a volver a mover sus piernas nunca más y posiblemente necesitaría seguir conectada a una máquina por mucho tiempo. Al poco de recuperar la consciencia lo tuvo claro, debía liberar a Laurence de aquel compromiso; ya nada era igual. Al principio el seguía yendo a verla, pero pronto dejó de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La vida sigue. Aunque ahora veas todo negro te prometo que pasará.&lt;br /&gt;-¿Y tú que vas a saber? Dijo Natalie tratando de ocultar el dolor y la tristeza que asomaban a través de sus hermosos ojos verdes.&lt;br /&gt;-Más de lo que imaginas. Contestó Ron mientras cambiaba las sábanas de la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Natalie le miró expectante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace diez años tuve un accidente de moto y según los médicos me iba a quedar como tú. Lo importante es no perder la esperanza.&lt;br /&gt;-¿Esperanza? Mi esperanza es que algún día pueda separarme de esta máquina; esa es toda mi esperanza. Me iba a casar, ¿sabes?, cuando llegase noviembre. ¿Quién va a querer compartir su vida con una parapléjica?&lt;br /&gt;-Pero… ¿tú te has visto en un espejo? Eres preciosa. Prométeme que la primera cita cuando te desenchufen de esta maquina será para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Natalie no pudo contener las lágrimas. Al cabo de unos instantes, y tras secarse los ojos con el dorso de la mano Natalie asintió con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien. Pero prométeme tú que jamás quedarás conmigo por pena.&lt;br /&gt;-Te lo juro. Dijo afirmó Ron guiñándole un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron los meses y el ansiado día llegó. Por fin, tras casi tres años de condena, Natalie iba a ser libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuándo te invito a cenar? Preguntó Ron mientras la ayudaba a recoger sus cosas.&lt;br /&gt;-¿Aún sigues empeñado en ir a cenar con una mujer en silla de ruedas? Preguntó ella.&lt;br /&gt;-Por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue, Natalie fue a cenar con Ron y por primera vez en mucho tiempo se olvidó de sus piernas. Tras aquella primera cena hubo muchas más y cada día que pasaba Natalie le daba menos importancia a su estado. Había aprendido que la belleza de una persona no reside tan sólo en el físico y que, pese a su situación, la vida seguía y valía la pena vivirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche Ron estaba pensativo, como ausente. Por un momento Natalie pensó que nuevamente, tal y como pasó con Laurence, Ron iba a dejar de quedar con ella; iba a huir. Paró el coche frente a la playa, descendió y abrió su puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hacemos aquí? Preguntó ella sorprendida por el comportamiento de su amigo.&lt;br /&gt;-Yo no quiero esperar a noviembre. Dijo Ron tomándole la mano y arrodillándose. ¡Cásate conmigo hoy, esta noche!&lt;br /&gt;-¿Cómo? Contestó ella completamente paralizada.&lt;br /&gt;-Te quiero y si tú me quieres la mitad que yo a ti, ya me vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cúmulo de recuerdos revivió dentro de ella y sin poder evitarlo, Natalie rompió a llorar. Estaba tan convencida de que el amor ya no era para ella, que ni tan siquiera se había percatado de que Ron la amaba con locura. ¿En qué momento dejó de vivir? se preguntó a si misma al darse cuenta de la armadura que había creado a su alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me quieres? Preguntó él con miedo a su respuesta.&lt;br /&gt;-No lo sé. Contestó ella con la poca voz que le quedaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron bajó la cabeza abatido, triste. En ese instante Natalie le tomó de la barbilla y mirándole a los ojos le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si hay alguien en este mundo a quien realmente puedo querer es a ti. ¡Casémonos esta noche!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor no siempre se manifiesta de la misma forma, ni nace del mismo modo. El amor no depende de la edad, ni del color de la piel, ni tan siquiera de la belleza externa. A veces, una relación muy pasional y que empieza con mucha fuerza y mucha atracción física, nos hace daño y se queda en nada, mientras que otras relaciones que empiezan más lentamente, acaban convirtiéndose en el amor de nuestras vidas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-8411641620326276930?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/8411641620326276930/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/07/cuando-llegue-noviembre.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/8411641620326276930'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/8411641620326276930'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/07/cuando-llegue-noviembre.html' title='Cuando llegue noviembre'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Wc2-LzeF4KI/TilXocj8rzI/AAAAAAAAAak/2y_Xghfipxg/s72-c/cuando+llegue+noviembre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-3997653592654372739</id><published>2011-07-19T19:21:00.003+10:00</published><updated>2011-07-19T19:22:18.809+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La isla'/><title type='text'>La isla</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-raKoov9RvWA/TiVMndYnHWI/AAAAAAAAAag/psvv6fZ6U4A/s1600/La+isla.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="133" m$="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-raKoov9RvWA/TiVMndYnHWI/AAAAAAAAAag/psvv6fZ6U4A/s200/La+isla.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;El mar rugía embravecido y el barco navegaba a la deriva sin rumbo, sin control. Las olas rompían sobre la cubierta con tanta fuerza que era difícil permanecer sobre ella sin caer al mar. Saúl se ató al timón tratando de no salir despedido, aún y así, no podía controlar la nave. El resto de la tripulación, los que aún estaban con vida, permanecía asustada en el interior de la nave agarrándose a las paredes y a los muebles, para no salir rodando de una punta a otra de la embarcación. A lo lejos, esbozándose entre la bruma y las nubes, le pareció divisar tierra. A medida que la nave iba avanzando, aquel sutil dibujo del horizonte fue convirtiéndose en algo real, en una esperanza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por fin! Exclamó Saúl exhausto. Aquella isla podía ser su salvación, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trató de sostener el rumbo y para ello tiró del timón con todas sus fuerzas; incluso con aquellas que ya no tenía. Sólo llegando a tierra firme tenían una oportunidad de sobrevivir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol calentaba su rostro y su cuerpo. Destemplado, entumecido, yacía rebozado en fina arena de playa. Sin apenas fuerzas abrió ligeramente sus ojos y trató de recordar lo ocurrido. El agua, las olas y aquella terrible sensación de ahogo, volvieron a su mente. La única forma que encontró de llegar a tierra fue saltar de la embarcación y nadar; nadar hasta perder la consciencia. ¿Y sus compañeros? Apenas tuvo tiempo de avisarles antes de saltar. Miró a ambos lados pero no vio nada, ni a nadie. Sentado en mitad de una playa desértica, trató de pensar con claridad. Según las cartas de navegación en esa zona, precisamente allí, no había tierra. Entonces, ¿dónde se supone que estaba? Se incorporó y miró hacia el interior de la isla; la espesura de la selva lo cubría por completo. ¿Habría vida inteligente en aquella allí?, pensó. Hubiese lo que hubiese no le iba a quedar más remedio que adentrarse en ella si quería encontrar algo que comer. Decidido empezó a avanzar hacia el interior cuando, de entre la vegetación, empezaron a aparecer decenas de hombres ataviados con plumas y tapa rabos. Por su altura, por sus facciones y por sus ropajes, a Saúl le recordaron a los guerreros de las tribus mayas. Sin mediar palabra, se acercaron hasta él y agarrándole por los brazos, lo llevaron preso al interior de la jungla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras casi una hora de sortear la espesa vegetación, llegaron a un enorme claro. Saúl no podía dar crédito a sus ojos, ante él se alzaba una gran muralla y dentro, un poblado maya, con sus pirámides, sus casas, sus templos y sus habitantes. Era una ciudad rodeada por al menos siete muros circulares y concéntricos que albergaban, en algunos casos agua y en otros, tierra y construcciones en su interior. Era como si el tiempo se hubiese quedado anclado en un pasado ya inexistente y tan sumamente remoto y desconocido, que Saúl se sintió un privilegiado por poder estar ahí. Aquella isla era probablemente el único resquicio sin descubrir que quedaba en todo el planeta; esa era la única explicación que Saúl podía encontrar. ¿Cómo sino hubiese sobrevivido aquella civilización? Como todo apasionado por la historia sabía que tenía una oportunidad única para entender y desvelar al mundo la verdad sobre los mayas, sobre las pirámides, sobre sus sacrificios, sobre su extraordinario conocimiento de la astronomía. Por unos minutos, olvidó su calidad de náufrago, olvidó que allí el era únicamente un prisionero y disfrutó de la escena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras cruzar prácticamente toda la ciudad, aquellos hombres le encerraron en un pequeño y oscuro habitáculo donde permaneció preso bastante tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron un par de meses antes de que empezasen a confiar en él y le dejasen deambular libremente por la ciudad. Aunque a duras penas conseguía hacerse entender, con el tiempo, fue descifrando las bases de aquel idioma. Los primeros meses en libertad Saúl los pasó estudiando aquella cultura. Tenía mucho en común con las civilizaciones mayas sólo que, debido a su ubicación y aislamiento del resto del continente, se podían apreciar algunas particularidades. No tardó mucho en descubrir que el nombre al que respondía aquella hermosa tierra, no era otro que Atlantis; una isla perdida en mitad del océano, que muchos creían leyenda y otros tantos desaparecida hacía miles de años. De ser así, el descubrimiento que acaba de realizar le valdría a bien seguro el Premio Nobel, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debía llevar allí cerca de un medio año cuando decidió que ya tenía suficiente información y que era el momento de regresar a casa. Por ese motivo, pidió ver al Ah-Kin-May, o sumo sacerdote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Regresar?, ¿A dónde? Preguntó aquel anciano sorprendido.&lt;br /&gt;-A mi casa. Contestó Saúl.&lt;br /&gt;-Creo que todavía no has entendido qué haces aquí. Contestó el hombre con tono solemne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saúl frunció el ceño en señal de desconcierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú no eres más que un eslavo y como tal, vas a ser sacrificado antes de la siguiente luna nueva para apaciguar a los Dioses.&lt;br /&gt;-¿Cómo? Contestó Saúl con el rostro desencajado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello tenía que ser una broma de mal gusto, pensó para sus adentros. Asustado por aquellas palabras empezó a retroceder lentamente hacia la salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tendrás el honor de morir a manos mías. ¿Qué más se puede pedir? Respondió el &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah-Kin-May con una amplia sonrisa mientras cuatro guerreros lo apresaban nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Horrorizado Saúl empezó a recodar los grabados y pinturas mayas que como estudioso, había observado en multitud de ocasiones. En ellos, mientras los músicos tocan tambores y trompetas, el Ah-Kin-May arrancaba con una lanza las entrañas a un preso que permanecía atado a un cadalso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fragata “La Heather Belle”, que realizaba el trayecto Inglaterra-Guayacán, Chile, llevaba a bordo un cargamento de carbón cuando desapareció en septiembre de 1865. Se supone que se perdió en un temporal, o chocó con un témpano, en las cercanías del Cabo de Hornos. Oficialmente, su capitán, Saúl Bernard, murió ahogado con su tripulación, sin embargo, jamás pudieron encontrar su cadáver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-3997653592654372739?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/3997653592654372739/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/07/la-isla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3997653592654372739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3997653592654372739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/07/la-isla.html' title='La isla'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-raKoov9RvWA/TiVMndYnHWI/AAAAAAAAAag/psvv6fZ6U4A/s72-c/La+isla.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-7577191669229495836</id><published>2011-06-17T18:14:00.002+10:00</published><updated>2011-06-17T20:50:33.470+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Un suicidio con glamour'/><title type='text'>Un suicidio con glamour</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Lw4e2zOAEDs/TfsMx_TIIlI/AAAAAAAAAac/lZfVBjEYi_s/s1600/suicidio+con+glamour.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="144" i$="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-Lw4e2zOAEDs/TfsMx_TIIlI/AAAAAAAAAac/lZfVBjEYi_s/s200/suicidio+con+glamour.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Ya lo había decidido, iba a suicidarse. Estaba tan cansada de su vida, de darse de bruces una y otra vez con una realidad que ya no le gustaba, que ya no le quedaban ganas de seguir. No había nada ni nadie que la retuviese, pensó. Ahora ya no era como antes, ya no la invitaban a aquellas fiestas glamorosas a las que solía ir. Por otro lado, cada día le costaba más mantener la figura y su rostro lejos de conservar la tersura de los veinte años, no cesaba de arrugarse en un intento por amargarle la existencia. Ya no le decían cosas bonitas al pasar por la calle; ni tan siquiera los albañiles la increpaban. Se sentía sola y aburrida de la vida absurda y vacía que llevaba. Además, suicidarse todavía joven era algo reservado a las estrellas del cine, tenía un toque de glamour que la cautivaba. Sólo necesitaba un plan, un guión que seguir. Se sentó en el sofá y repasó en su cabeza todas aquellas pequeñas cosas que no podía olvidar. Cuando quiso darse cuenta, la lista superaba lo que su mente era capaz de memorizar. Era tan perfeccionista, tan sumamente planificadora que no quería, ni podía dejar nada al azar, a la improvisación. Tomó un blog, un bolígrafo y empezó a anotar.&lt;br /&gt;Posibles formas de suicidio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Tirarse por el balcón:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es poco romántico. Encima, al caer, desde la calle, me verían la ropa interior. Sólo faltaría que aplastase a alguien y tuviese que hacer frente a una demanda. Además, el cuerpo queda deshecho y no podrían enterrarme con un ataúd abierto. No me parece una forma de morir demasiado favorecedora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Cortarse las venas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una bañera, con rosas, velas…El problema es la sangre. Dejaría todo el baño hecho un desastre. Por otro lado, el rojo nunca me ha sentado bien. Y luego, ¿qué me pondría? ¿Un camisón, ropa de calle, o un bañador de La Perla? Muy complicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Colgarme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente mi imagen se vería seriamente afectada. Me quedaría el cuello hecho una piltrafa. Y luego muchos acaban con la lengua medio fuera… ¡tremendo! No, no, no…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;d) Tomar una sobredosis de pastillas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece la opción más limpia y menos traumática. En la cama, dormecida…pero…es muy lento. ¿Y si a la mitad me arrepiento? ¡Que desastre! ¿Te imaginas teniendo que provocarte los vómitos? ¡Repugnante!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e) Ahogarme en el mar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agua está muy fría, el peinado se iría a freír espárragos, mi piel se arrugaría, luego me hincharía y después vendrían los peces a morderme y me dejarían como un colador… ¡buufff no, quita!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;f) ¿Y si pago a un sicario? Pero es que un balazo…no sé yo. Eso de que me agujereen como a un queso gruyere… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viendo cuan complicado le resultaba decidir el modo de morir, apartó la lista para más tarde y empezó una nueva con todas las cosas que debía hacer antes del feliz acontecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Decidir el día:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puede ser ni el lunes, ni el miércoles; tengo gimnasia.&lt;br /&gt;El martes 15 tengo hora al ginecólogo y con lo que me ha costado conseguir hora, no la puedo a anular.&lt;br /&gt;En fin de semana ni hablar. Está casi todo cerrado y por no poder, no podrían ni enterrarme, ni traerme flores. Sólo faltaría que empezase a oler mal. Encima muchos de mis amigos estarán en la casa de la playa y ni se enterarían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás podría ser por la mañana, en el mes de mayo que empieza el buen tiempo…aunque la primavera… con lo que soy yo para el polen y las alergias. Imagínate, allí toda bien puesta y con la nariz hinchada como un pimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Decidir la ropa, los zapatos y el perfume adecuados para tal evento. Un aroma seductor pero sobrio iría bien con la ocasión. Nada de colores extremadamente llamativos, no pega. Quizás el vestido azul marino… ¿estará mal ir de blanco como una novia?... ¡Mejor me compro un traje para la ocasión! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota: No abusar del tacón, ni de las plataformas; ¡a ver si no voy a caber en el ataúd!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Elegir el ataúd apropiado. Puede que uno lacado en blanco con incrustaciones de swaroski y mi nombre grabado en oro…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Pedir hora en la peluquería. Ya que me voy, al menos lo haré con estilo y recién teñida y depilada. Quizás me haga la manicura francesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Despedirse de todos los amigos y conocidos de forma personalizada. Puede que estuviese bien enviarles una carta personalizada explicando los motivos y despidiéndome. Aunque…igual es un poco macabro que te llegue una carta diciendo “ha sido un gusto conocerte y ahora si me disculpas, me voy a tirar por el balcón”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Recoger la ropa del tinte. No me apetece que ningún extraño se quede con cosas mías. Tampoco me gustaría irme y que alguien apareciese en mi entierro vestido de cobrador del frac, o de pantera rosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. Tengo que ordenar y limpiar la casa. Sólo faltaría que alguien pudiese pensar que era una desordenada y una guarra. ¡Que horror!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. Vaciar la nevera y tirar aquellos alimentos a los que les quede poco para caducar. A ver si se va a podrir la comida en casa y luego se quejan los vecinos al administrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9. Hacer testamento. Aunque no tengofamilia no&amp;nbsp;voy a dejar que todos&amp;nbsp;mis Louis Vuitton y&amp;nbsp;mis Manolos se los quede cualquiera, o pasasen a la beneficencia. ¡Antes muerta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10. Decidir la iglesia, la música, los arreglos florales y mandar invitaciones. Igual existe alguna empresa que además de bodas organice entierros. ¿Será apropiado organizar un banquete tras la misa? Ya me imagino la tarjeta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;strong&gt;Doña Carmen Estevez del Pozo &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;tiene el placer de invitarle a su funeral.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;El feliz acontecimiento tendrá lugar el próximo jueves 18 de mayo a las 10 de la mañana en la catedral de Barcelona. Deseo que me acompañen en este día y que estén presentes en la celebración previa al entierro que tendrá lugar en …&lt;br /&gt;(pensar un lugar pijo que admita féretros)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Les pedimos confirmen su asistencia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Tel 695 76 45 99&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(límite 24 horas antes del evento, después ya nadie cogerá el teléfono)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Se ruega traje… ¿cocktail, largo, oscuro, casual….? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Agobiada, como en trance, Carmen se levantó del sofá y se fue directa a la estantería del salón. Debía consultar un manual de protocolo con urgencia. Aquellas dudas la estaban matando y aún no era la hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No si al final hasta morirse resulta estresante!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-7577191669229495836?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/7577191669229495836/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/06/un-suicidio-con-glamour.html#comment-form' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/7577191669229495836'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/7577191669229495836'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/06/un-suicidio-con-glamour.html' title='Un suicidio con glamour'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-Lw4e2zOAEDs/TfsMx_TIIlI/AAAAAAAAAac/lZfVBjEYi_s/s72-c/suicidio+con+glamour.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-6694206649240680832</id><published>2011-06-15T20:12:00.002+10:00</published><updated>2011-06-15T22:58:47.012+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Voces del Más Allá'/><title type='text'>Voces del Más Allá</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-nMpLdcIRV34/TfiFfhx1vRI/AAAAAAAAAaY/k_mQTjx-05g/s1600/Voces+del+M%25C3%25A1s+All%25C3%25A1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="181" src="http://4.bp.blogspot.com/-nMpLdcIRV34/TfiFfhx1vRI/AAAAAAAAAaY/k_mQTjx-05g/s200/Voces+del+M%25C3%25A1s+All%25C3%25A1.jpg" t8="true" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;-Servicio de atención al cliente de Agifex. Le atiende Rosa. ¿En qué puedo ayudarle?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro lado, un extraño silencio, algo así como un vacío inquietante, un silencio apabullante latía en el auricular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Agifex ¿Dígame? Insistió Rosa que ya pensaba en colgar.&lt;br /&gt;-…Sigo aquí… Dijo una extra voz metálica y entrecortada que parecía sacada de una distorsión radiofónica, a juzgar por el ruido de fondo que la acompañaba.&lt;br /&gt;-¿Perdón? Respondió Rosa creyendo haber oído mal.&lt;br /&gt;-Sigo aquí….díselo a Max. Contestó aquella perturbadora voz.&lt;br /&gt;-¿Max?...Oiga ¿qué quiere?, si es una broma no tiene gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llamada se cortó. Algo confusa Rosa colgó el auricular. Frunció el entrecejo en señal de desconcierto pero siguió con su trabajo. Atender el teléfono no era precisamente una labor demasiado creativa, sino más bien sumamente aburrida, eso cuando no llamaba algún cliente indignado y acababa faltándote al respeto. Mientras esperaba la siguiente llamada sacó la lima de las uñas de su bolso y aprovechó para retocar sus manos. A veces, los minutos perdidos entre llamada y llamada se hacían insufribles. Además, allí sola, las horas se hacían eternas. Miró por la ventana, estaba empezando a llover y el cielo lucía negro como el carbón. Entonces recordó la ropa que había dejado tendida en el jardín trasero de su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Otra vez! Exclamó asqueada. Cada día odiaba más el clima de Inglaterra. Acostumbrada al sol del sur de España, el clima sajón se le hacía insoportable. -¡Quién me mandaría casarme con un inglés!, ¡Cómo si no hubiesen españoles! Exclamó mientras pensaba en cómo iba a secar toda la ropa que a bien seguro estría empapada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya era la hora, pensó. Como cada mañana sobre las once, Sir Percibal Greenwood entraría de un momento a otro por la puerta de la empresa. Hacía años que aquel hombre no madrugaba; no le hacía falta. Lo cierto es que la empresa funcionaba perfectamente ya sin él. Su hijo había ido asumiendo la dirección progresivamente y los negocios iban prácticamente solos. Entró acompañado de su chófer y ayudándose de aquel hermoso bastón de puño de plata y a mitad del recorrido, paró y mirando a Victoria exclamó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No ve usted que el piloto del teléfono está en rojo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Victoria bajó la mirada sobresaltada ante su descuido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento, no he oído el timbre. Contestó algo contrariada. -Servicio de atención al cliente de Agifex. Le atiende Rosa. ¿En qué puedo ayudarle?&lt;br /&gt;-…Percibal…Percibal…Dijo la misma voz inquietante que un rato antes afirmaba "seguir allí".&lt;br /&gt;-Señor. Dijo Victoria con suma prudencia.- Creo que es para usted. ¿Se la paso a su despacho?&lt;br /&gt;-¿Para mí? Contestó el hombre.-Deje, ya la cojo aquí mismo. Dijo tomando el auricular.- ¿Sí diga?, Aquí Sir Percibal Greenwood, ¿quién llama?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto su rostro palideció, como si hubiese visto un fantasma. Su respiración aceleró el ritmo de forma dramática y aquel hombre cayó al suelo desplomado y sin conocimiento. Mientras el chofer trataba de reanimarlo, Victoria tomó el auricular y acercándoselo al oído preguntó: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hola?, ¿hay alguien ahí?&lt;br /&gt;-Alguien,…alguien,…alguien. Dijo aquella voz metálica que parecía alejarse y perderse en el vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ambulancia no tardó en llegar y afortunadamente, lograron estabilizarlo aunque nadie le iba a quitar pasarse unos días ingresado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué fue exactamente lo que ocurrió? Preguntó el joven Greenwood al regresar del hospital.&lt;br /&gt;-Fue una llamada de teléfono un tanto extraña. Contestó Victoria que aún se encontraba bajo la impresión de lo sucedido.&lt;br /&gt;-¿Extraña?&lt;br /&gt;-Verá, primero fue lo de “sigo aquí”&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Victoria respiró hondo y trató de explicar con claridad aquellas dos llamadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Max? Preguntó Albert Greenwood sorprendido.&lt;br /&gt;-Sí, en la primera llamada dijo “díselo a Max.”&lt;br /&gt;-¡Max soy yo! Exclamó mientras se sentaba en el sofá de la entrada.&lt;br /&gt;-¿Qué… cómo?&lt;br /&gt;-Mi nombre completo es Albert Maximilian Greenwood, aunque ya nadie me llama así. Dijo en voz baja como si tan sólo se lo estuviese diciendo a si mismo.&lt;br /&gt;-¿Qué quiere decir con ya? Preguntó Victoria&lt;br /&gt;-Bien, no es nada. Vuelva al trabajo y gracias por la información. Contestó Albert algo nervioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Victoria se quedó pensativa. Algo en su interior le decía que aquella familia no era tan transparente como aparentaba. ¿Quién llamaba Max al señor Greenwood?, ¿Quién seguía aquí?, ¿Qué fue lo que hizo que Sir Percibal perdiese el conocimiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron los días y la normalidad parecía haber regresado a Agifex. Aquel lunes, por primera vez tras el accidente, Sir Percibal iba a regresar a la oficina. Se abrió la puerta y el bastón asomó la punta por el filo de la puerta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días Srta. Rodale. Saludo el hombre&lt;br /&gt;-Buenos días Sir Percibal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, intentando averiguar algo más sobre Albert añadió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ha llamado su hijo, Max, diciendo que llegará tarde.&lt;br /&gt;-¿M,M…Max? ¿Ha dicho usted Max?&lt;br /&gt;-Disculpe, quería decir Albert Maximilian Greenwood.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre clavó los ojos sobre ella como si tratara de penetrar en su mente. Victoria percibió el miedo y la desconfianza en aquella mirada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién le dijo que Albert se llama también Maximilian? Preguntó en tono cortante y seco.&lt;br /&gt;-Bueno, el mismo, ayer. Contestó Victoria dándose cuenta que quizás había iniciado un camino de no retorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nervioso, Sir Percibal tomó el ascensor sin ni tan siquiera despedirse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella misma tarde, sin ningún tipo de excusa o aclaración y tras casi quince años de servicios a la empresa, Victoria recibió una carta de despido. Ahora más que nunca, Victoria sintió verdadera curiosidad por aquellas llamadas y el verdadero motivo de su despido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Greenwood eran una autentica institución en la región. Victoria recordó entonces la larga enfermedad que mantuvo a Sir Percibal recluido en casa durante algunos años. Ese fue el momento en que Albert y Roger, su hermano pequeño, empezaron a asumir el poder de la empresa. Luego, hacia tan sólo un año, cuando todo apuntaba a una completa recuperación pasó lo del viaje. Edwina, viendo que su marido estaba casi recuperado quiso organizar un viaje en pareja para celebrar su mejoría. Sin embargo el destino quiso que ocurriese aquel fatal accidente durante su estancia en el extranjero; todo el condado se hizo eco de la noticia. Roger fue quien tuvo que desplazarse y ocuparse de todo el papeleo. El entierro de Edwina fue por mucho el más numeroso que Victoria recordaba haber visto en su vida. Desde entonces, Sir Percibal no había vuelto a ser el mismo. Como consecuencia de aquel accidente sus piernas nunca volvieron a moverse con soltura y su carácter se agrió. Por su parte, Albert asumió el control de la empresa y Roger acabó por salirse del entramado empresarial y separarse de la familia. ¿Quién llamaría Max a Albert? Se preguntaba mientras recogía sus cosas de la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente sonó el teléfono y Victoria pensó en no cogerlo pero un último atisbo de responsabilidad le hizo agarrar el auricular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Servicio de atención al cliente de Agifex. Le atiende Rosa. ¿En qué puedo ayudarle?&lt;br /&gt;-Perci?…Percibal Greenwood? Dijo una voz extraña.&lt;br /&gt;-Le paso. Dijo Victoria sin ni tan siquiera preguntar quién estaba al otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía no había colgado su auricular cuando al otro lado se oyó parte de la conversación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, ¿diga?&lt;br /&gt;-¡¡asesino!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Victoria dejó caer el teléfono sobre la mesa y retrocedió asustada. ¿Qué es lo que estaba pasando? ¿Quién era realmente el artífice de aquellas macabras llamadas? Volvió lentamente a tomar el teléfono en sus manos y lo acercó a su oído; allí ya no había nadie. Pensativa, Victoria se sentó unos instantes en su silla. ¿A quién había asesinado el viejo Greenwood?, ¿Quién llamaba tan insistentemente? Sólo había una persona que quizás pudiese responder a todas aquellas preguntas y ese era Roger Greenwood; el hermano desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras casi tres semanas de seguir pistas infructuosas, Victoria creía saber dónde podía encontrar a Roger. Una de las muchachas de la sala celeste afirmaba haber estado con él la noche del martes. Según la chica, Roger la llevó a su casa o mejor dicho, a la roulotte en la que vivía a las afueras de la ciudad. Era de todos conocido que tras su salida de la empresa familiar el estado financiero de Roger no era precisamente bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que era su madre la que solía llamar Max al señor Albert.&lt;br /&gt;-Sí, a mamá nunca le gustó el nombre de Albert, fue una imposición de papá para contentar al abuelo. &lt;br /&gt;-Y… ¿quién cree que se pudo beneficiar de la muerte de su madre?&lt;br /&gt;-¿Beneficiar?&lt;br /&gt;-Bueno, quizás no he hecho la pregunta adecuada. El tema es… ¿alguien ganó algo tras la trágica muerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roger la miró desconcertado. Jamás había mirado la muerte de su madre desde esa óptica. De pronto, la expresión de su rostro tomó un cariz distinto, como de preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, la empresa era de mi madre, de su familia. Al morir pasó todo a mi padre. De hecho, tanto Albert como yo renunciamos a la legítima por él. Creímos que eso era lo que hubiese querido ella. Pero… ¿cuál es su interés en todo esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Victoria decidió entonces contarle a Roger la historia completa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién estará haciendo esas llamadas? Preguntó Roger &lt;br /&gt;-Sea quien sea sabe algo que inquieta a más de uno.&lt;br /&gt;-Eso parece. Contestó con cara de preocupación.&lt;br /&gt;-Por qué… ¿sabe si su padre ha hecho testamento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roger frunció el ceño sorprendido nuevamente por el camino que aquella conversación estaba tomando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué tiene que ver eso…?&lt;br /&gt;-Mucho. Imagine por un instante que o su padre o su hermano planearon el accidente de su madre esperando heredar.&lt;br /&gt;-¡Dios! ¿Cómo quiere que piense eso?&lt;br /&gt;-Porque hay alguien que sí lo piensa.&lt;br /&gt;-Ya veo. Bien, a corto plazo el beneficiado es mi padre pero a largo plazo y más teniendo en cuenta la relación que tienen y que el que sigue en la empresa es él, sería Albert, mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto la puerta de la caravana se abrió de par en par y tras ella Albert exclamó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo pudisteis matarla?&lt;br /&gt;-¿Matar a quién? Preguntó Roger mientras Victoria asustada permanecía en una de las esquinas.&lt;br /&gt;-¡A mamá! Exclamó Albert fuera de sí.&lt;br /&gt;-¿Por qué iba a hacer semejante tontería?&lt;br /&gt;-Porque tanto tú como papá sabíais que el viaje era sólo una excusa para dejar a papá. Ambos sabíais que estaba harta de ambos, de vuestro poco interés por los negocios y que quería cambiar su testamento en mi favor.&lt;br /&gt;-¿Acaso te dijo ella eso? Contestó Roger en tono irónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un silencio tenso tras el cual Albert contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí. Bueno, no exactamente…&lt;br /&gt;-Jajajajja. ¿Acaso crees que alguien te va a creer? Mi hermano habla con los muertos… jajajaja.&lt;br /&gt;-Quizás eso no lo crea nadie, pero hay algo con lo que no has contado.&lt;br /&gt;-¿Con qué? Respondió Roger en tono desafiante.&lt;br /&gt;-Con que los muertos pueden aportar información y por tanto pruebas.&lt;br /&gt;-¿Pruebas?, ¿De qué coño hablas?&lt;br /&gt;-¿Sabes que mamá había redactado ya un nuevo testamento?, ¿Sabes que temía por su vida y dejó un documento dónde explicaba esos miedos?&lt;br /&gt;-¿Cómo? Dijo Roger bastante nervioso.-Fue papá, el lo preparó todo. Contestó tratando de defenderse.&lt;br /&gt;-Gracias Roger. Dijo Albert sacando una grabadora del bolsillo. –Ahora sí que tengo pruebas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que le debo una explicación lógica. Dijo Albert a Victoria mientras tomaban un café en el bar de la plaza.- Desde el primer instante sospeché de ambos, pero no podía demostrar nada. La policía, a falta de pruebas, cerró el caso y necesitaba un detonante para reabrirlo. La marcha de Roger de la empresa era tan sólo parte del plan; tenían que disipar cualquier duda razonable.&lt;br /&gt;-¿Detonante? Preguntó Victoria desconcertada.&lt;br /&gt;-Sí, contraté una actriz para que hiciera las llamadas y conté con su inestimable ayuda. Sabía que mi padre se podría nervioso y que usted haría el resto. Era sólo cuestión de tiempo que acabase hablando con Roger.&lt;br /&gt;- Así que ¿nunca hubo fantasma?&lt;br /&gt;-No. Pero que usted y mi padre lo creyeran fue la clave del éxito. &lt;br /&gt;-¿Y mi despido?&lt;br /&gt;-Está usted más que readmitida, incluso con un merecido aumento de sueldo; de hecho jamás se llegó a tramitar ningún papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La investigación por la muerte de Edwina fue reabierta y Roger y Sir Percibal fueron detenidos y encarcelados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-6694206649240680832?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/6694206649240680832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/06/voces-del-mas-alla.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/6694206649240680832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/6694206649240680832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/06/voces-del-mas-alla.html' title='Voces del Más Allá'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-nMpLdcIRV34/TfiFfhx1vRI/AAAAAAAAAaY/k_mQTjx-05g/s72-c/Voces+del+M%25C3%25A1s+All%25C3%25A1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-2368305344345804410</id><published>2011-05-27T01:18:00.003+10:00</published><updated>2011-05-27T01:31:35.303+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflejo'/><title type='text'>Reflejo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-1dCl9fzLDk0/Td5vHpMkMbI/AAAAAAAAAaU/QKrw_cXys3Y/s1600/reflejo.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://1.bp.blogspot.com/-1dCl9fzLDk0/Td5vHpMkMbI/AAAAAAAAAaU/QKrw_cXys3Y/s200/reflejo.jpg" t8="true" width="149" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Como cada mañana se duchó y tras la ducha, empezó a afeitarse. Aquella mañana no tenía demasiada prisa, sabía que su jefe estaba fuera de la ciudad y nadie iba a controlar sus horarios. Con tranquilidad aclaró la blanca tez de su cara y se puso un poco de aftershave. Luego, con su habitual perfeccionismo, como si de un ritual se tratase, tomó el peine, miró con precisión el lugar exacto y trazó una línea casi perfecta en el lado derecho de su cabeza. Ya sólo le quedaba echarse un poco de colonia cuando un pequeño y extraño movimiento en el espejo captó toda su atención. Miró detenidamente su reflejo; era como si en la imagen del espejo su mano hubiese realizado un gesto adicional a los que el acababa de hacer. Por un momento, dudó de que lo que había visto fuera real y siguió con la dinámica de cada mañana. &lt;br /&gt;Se vistió y se dispuso a tomar el ascensor. Nuevamente, como cada mañana frente al espejo, aprovechó el trayecto hasta el parking para ponerse bien el nudo de la corbata y darse los últimos retoques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero… ¿qué demonios? Exclamó perplejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez aquel efecto óptico tan desconcertante. ¿Cómo era posible que la imagen en el espejo realizase algo distinto a lo que hacía él? Sorprendido colocó su mano sobre el espejo y palpó atentamente toda su superficie. Nada era fuera de lo normal. Luego, enfocó y desenfocó su vista tratando de comprobar si era un defecto de su visión, pero tampoco halló nada extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subió a su coche, se abrochó el cinturón y lo puso en marcha. Después, encendió la radio dispuesto a escuchar las noticias. Debía llevar la mitad del trayecto cuando miró en el espejo retrovisor para cambiarse de carril; esta vez su reflejo le sonrió. Sobresaltado, Iván frenó en seco haciendo que el coche que iba detrás de él le golpease. Nervioso bajó del vehículo y trató de disculparse. Afortunadamente, el golpe había sido pequeño y no hizo falta realizar ningún parte. Algo inquieto, Iván siguió hasta su oficina, aparcó el coche en el parking de la empresa y se dirigió hacia el ascensor. De reojo, sin atreverse a levantar completamente la mirada, miró el espejo que había frente a él. Nada parecía moverse, todo era aparentemente normal. ¿Quizás estaba perdiendo la cordura?, ¿Podía estar teniendo alucinaciones? Se sentó en su sitio y durante unos instantes trató de tranquilizarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te encuentras bien? Le preguntó su compañera Alba.&lt;br /&gt;-¿Yo?&lt;br /&gt;-Sí claro, ¿acaso hay alguien más aquí?&lt;br /&gt;-Perdona, no tengo una buena mañana. Contestó Iván tratando de esquivar sus preguntas.&lt;br /&gt;-¿Te puedo ayudar en algo? Preguntó Alba intentando ser amable.&lt;br /&gt;-No tendrás un espejo. Respondió él.&lt;br /&gt;-Creo que llevo uno pequeño en el bolso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras buscar el espejo dentro de su bolso, Alba se lo alcanzó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sin un cierto temor Iván tomó el espejo en su mano y se miró en él, primero tímidamente y luego sin reparos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Todo en orden! Exclamó satisfecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando estaba apunto de desprenderse de él, vio por el rabillo del ojo como el reflejo de su dedo oscilaba de un lado a otro dándole a entender que no. Asustado, lanzó el espejo contra la pared de enfrente, con todas sus fuerzas, haciéndolo estallar y romperse en mil pedazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero a ti que coño te pasa? Preguntó Alba mientras miraba atónita a lo que quedaba de su espejo.&lt;br /&gt;-Yo…emm…verás….lo siento…ya te compraré uno. Dijo Iván dirigiéndose al baño con la intención de lavarse la cara. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso se estaba volviendo loco? Pensó mientras apoyado contra la pared de baño se encendía un cigarrillo. Sabía que estaba prohibido fumar dentro del edificio, pero la situación lo requería. Viendo que el humo empezaba a elevarse en dirección al detector instalado en el techo, Iván alzó su mano y empezó a dispersar la nube que salía de su cigarrillo. Fue entonces cuando, sin poder evitarlo, tropezó por cuarta vez con su reflejo, pero esta vez el encuentro fue algo diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabes, dijo el hombre al otro lado del espejo.-Creo que me he cansado de representar esta absurda pantomima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paralizado, Iván era incapaz de pronunciar ni media palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya son veintiocho años repitiendo de forma exacta todos tus movimientos y ¿dónde queda la libertad de expresión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iván contemplaba, completamente paralizado, la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo justo sería que tras todo este tiempo cambiásemos los papeles. A mi también me apetece estar ahí fuera a mis anchas. Aunque, tan sólo tengo un pequeño problema…Dijo esperando la respuesta de Iván.&lt;br /&gt;-¿Cuál? Preguntó Iván con un hilo de voz apenas audible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces su reflejo le hizo un gesto con el dedo índice tratando de que se acercase al espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iván, desconcertado y sin ser capaz de reaccionar, se acercó hacia él lentamente. Entonces, su reflejo sacó bruscamente el brazo fuera de la luna y le agarró por el cuello de la camisa arrastrándole al interior del espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No puedo salir si tu no me sustituyes antes! Exclamó aquella copia suya en dos dimensiones, mientras saltaba hacía fuera dejándole a él preso en su interior.&lt;br /&gt;-¡Socorro! Chilló él desesperado tratando, de forma infructuosa, de regresar al mundo real. ¿A dónde vas?...¡Regresa!&lt;br /&gt;-Hay que ver lo bien que sientan las tres dimensiones. Dijo mientras salía del baño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocho de la mañana, suena el despertador y el nuevo Iván se levanta de la cama y desayuna. Entra al baño tranquilo; ayer ya se encargó de quitar, por prudencia, todos los espejos. Sabe que su aspecto ya no volverá nunca a ser perfecto, pero ese es el justo precio que hay que pagar por estar al fin “vivo”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-2368305344345804410?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/2368305344345804410/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/05/reflejo.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/2368305344345804410'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/2368305344345804410'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/05/reflejo.html' title='Reflejo'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-1dCl9fzLDk0/Td5vHpMkMbI/AAAAAAAAAaU/QKrw_cXys3Y/s72-c/reflejo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-273856731934673470</id><published>2011-05-17T01:48:00.004+10:00</published><updated>2011-05-19T02:47:39.169+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><title type='text'>Mujeres</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-TjOQK9JFxSg/TdFHVIA_jpI/AAAAAAAAAaQ/HPQlbjK1ki8/s1600/Mujeres.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" j8="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-TjOQK9JFxSg/TdFHVIA_jpI/AAAAAAAAAaQ/HPQlbjK1ki8/s200/Mujeres.jpg" width="129" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Hoy, como un lunes más, me levanto de la cama sin apenas abrir los ojos mientras Juan prepara el desayuno. Me sorprende que exista vida inteligente a estas horas, pienso. Sus biorritmos no fluyen al compás de los míos, a estas horas los míos están averiados. Mientras tomo el café Juan comenta el día que le espera y yo, sonámbula, trato de hacer ver que le escucho, aunque nada más lejos de la realidad. Me pregunto cómo puede tener esa energía de buena mañana. Entonces recuerdo el tópico sobre el sexo, que afirma que los hombres rinden mejor recién levantados. Definitivamente no tengo ninguna duda sobre mi sexualidad, me declaro mujer a mucha honra, recién levantada no sirvo para nada. ¿O es que quizás ellos están despiertos porque todas sus neuronas habitan en el único miembro que está activo a esas horas?&lt;br /&gt;Acabo el café y me arrastro hasta el baño; sé que Juan me teme. Tras la ducha empieza la sesión de belleza. No soy nadie sin mi secador, de hecho me cuesta trabajo imaginarme como era la vida cuando no existía. Ellos no tienen problema, pasan un peine por los cuatro pelos que aún les quedan y listos. Y luego se quejan de que tienen que afeitarse. ¡Si todo fuese afeitarse! Lo nuestro sí que tiene delito. Que si el pelo, que si el maquillaje, que si la depilación, que si la manicura…seguro que todo eso lo inventó un hombre para jodernos la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo corre y no consigo que el flequillo coja la forma adecuada. Se encrespa, me queda aplastado, no hace la onda como yo la quiero…empiezo a ponerme atacada. Mientras tanto, Juan que ya ha acabado de la ducha, empieza a dar vueltas por la habitación como un tigre en busca de su presa. Verle dar vueltas me enerva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te queda mucho? Pregunta con un cierto retintín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trato de obviar esa pregunta por no contestarle mal y empiezo con el maquillaje. Al principio todo va bien pero, de pronto, me doy cuenta que llevo la raya del ojo derecho más alta que la del izquierdo. Es una catástrofe. Tomo un algodón y lo mojo en desmaquillante y trató de borrar únicamente el trocito que está mal y hacer la raya de nuevo. Necesito tranquilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero…y ahora ¿porqué te desmaquillas? Pregunta Juan con nerviosismo.&lt;br /&gt;-¡Ya acabo! Le contesto conteniendo el tono y tratando de no perder el pulso.&lt;br /&gt;-¡Ya vamos tarde!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que finalmente he conseguido que todo quede más o menos en su sitio; aunque hay cosas que con la edad ya no quedan de ninguna manera. ¿Porqué será que un hombre canoso y con arrugas es interesante y una mujer en la misma situación se hace vieja? Salgo del baño, tan sólo queda vestirme. Me siento en la cama y me visto lo más rápido posible. Luego, busco los pendientes en el joyero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y ahora qué? Pregunta Juan desesperado.&lt;br /&gt;-Es un segundo. ¿No pretenderás que vaya sin pendientes? Exclamo tratando de ir lo más rápido posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan esboza un gesto que denota burla. Me pongo el abrigo y ya estoy lista para salir. Sin embargo, hay un elemento con el nunca contamos y que siempre nos rompe los esquemas y nos fastidia el día; las carreras de las medias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Llevas una carrera en la pierna derecha. Me dice Juan suspirando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Histérica, fuera de mis casillas, me saco las medias arrancándolas con fuerza y exclamo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes qué?&lt;br /&gt;-¿Qué? Contesta el viendo en mis ojos un atisbo de locura.&lt;br /&gt;-¡Que mañana me opero de cambio de sexo!, ¡A la mierda con ser mujer!, ¡Para ti todo!, ¡Quiero tener rabo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan me mira desconcertado, asustado. Se retira sin mediar palabra hacia el salón. Sabe que en ese instante soy sumamente inestable, como una bomba de relojería, que todo lo que diga puede ser utilizado en su contra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-273856731934673470?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/273856731934673470/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/05/mujeres.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/273856731934673470'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/273856731934673470'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/05/mujeres.html' title='Mujeres'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-TjOQK9JFxSg/TdFHVIA_jpI/AAAAAAAAAaQ/HPQlbjK1ki8/s72-c/Mujeres.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-2536328280789318864</id><published>2011-05-12T01:38:00.001+10:00</published><updated>2011-05-12T01:38:44.803+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La mujer de ojos tristes'/><title type='text'>La mujer de ojos tristes</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-O9uePeuSPYE/TcqtShcVMiI/AAAAAAAAAaM/e4yKbgDl2eA/s1600/La+mujer+de+ojos+tristes.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" j8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-O9uePeuSPYE/TcqtShcVMiI/AAAAAAAAAaM/e4yKbgDl2eA/s200/La+mujer+de+ojos+tristes.jpg" width="197" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Le veía cada mañana sentado en el banco del andén leyendo la prensa. Desde hacía varios meses Ana le observaba atentamente. Era un hombre alto, esbelto, elegante y sobre todo, tremendamente atractivo. Sus canas se dibujaban en sus sienes con sutileza, difuminándose entre su cabello negro azabache, dándole un toque de distinción. A juzgar por sus atuendos y por el exclusivo reloj que llevaba, debía ganarse muy bien la vida. Absorto, apenas levantaba la vista del diario hasta que el tren estaba a punto de partir. Entonces, se levantaba y sin apenas mirar a su alrededor, se dirigía a su vagón. Sí, a su vagón, porque cada mañana tomaba exactamente el mismo. A su lado, aquella mujer delgada de largos cabellos castaños, gafas negras de pasta y traje chaqueta, repasaba como cada mañana algún que otro informe. Luego, al rato, sacaba su teléfono del bolsillo y anotaba de forma casi frenética todo tipo de cosas. &lt;br /&gt;Un poco más lejos, el pequeño pelirrojo y su madre esperaban como siempre impacientes a que se abriesen las puertas del tren. Mientras ella le sujetaba la cartera, el crío saltaba y correteaba de un lado a otro del andén para no aburrirse. Junto a ellos, aquella joven pareja de enamorados que se comían a besos apoyados, discretamente, en una columna tratando de no llamar demasiado la atención. Al otro lado, estaba su vecino, el bueno del abuelo Damián, que con sus años todavía se levantaba cada mañana para abrir el quiosco de la plaza del centro y aquel grupito de estudiantes imberbes que pasaban casi todo el trayecto escuchando música a todo volumen con sus auriculares. Ana no podía evitar pensar que tarde o temprano sus oídos se resentirían. También estaba aquella silenciosa pareja de rasgos asiáticos, las dos cotorras que desde primera hora no paraban de hablar, el hombre de mediana edad que pasaba todo el trayecto mirando por la ventana el paisaje, o dormitando con aquel dulce vaivén, el joven rubio con la cara repleta de acné y la chica de la trenza, que siempre iba leyendo algún que otro libro. Eran como una pequeña familia, casi todos se conocían al menos de vista. Al ser la primera estación de todo el recorrido, la mayoría de ellos solía sentarse casi siempre en el mismo vagón, en el mismo asiento. Era como un ritual. Cuando alguna vez alguien desconocido tomaba el tren, quien más o quien menos, lo inspeccionaba de arriba a bajo, como si de un intruso se tratase. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, de todos ellos, había alguien que llamaba poderosamente su atención; la mujer de los ojos tristes. Ana la había bautizado así tras observarla en varias ocasiones. Sentada siempre al final de su vagón, con la mirada perdida en algún punto del paisaje, aquella delicada mujer de ojos color miel, parecía sentirse completamente vacía, abatida, exhausta. A veces, Ana había sentido la tentación de sentarse a su lado y hablar con ella pero luego, su propia timidez la había hecho desistir de tal hazaña. Igual no deseaba tener compañía y ella, con la mejor de sus intenciones, le arruinaba el trayecto. Llevaba tanto tiempo viéndola y compartiendo aquel vagón, que era como si fuese alguien conocido y Ana no podía evitar preocuparse por ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana, Ana se percató de que la pobre mujer estaba llorando desconsoladamente y sin poder casi evitarlo, se acercó hasta donde estaba. Quería ayudarla, ofrecerle su hombro, pero cuando hizo un amago por acercarse todavía más, la mujer secó sus lágrimas, avergonzada y desvió la mirada tratando de evitar todo tipo de contacto visual. Aquella no había sido una buena idea, pensó. ¿Quién era ella para inmiscuirse en los problemas de los demás? ¿Quién le había dado vela en aquel entierro? Entonces, tras unos instantes, aquella mujer de níveos y rizados cabellos miró a Ana y con un sutil movimiento de su cabeza, le indicó que se acercara. Ana sorprendida, se sentó junto a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siento si la he molestado, yo no quería, no pretendía molestarla. Dijo Ana tratando de justificar el motivo de su intromisión.&lt;br /&gt;-No pasa nada, tranquila. Contestó la mujer agarrándola de la mano. ¿Sabes cuántos años hace que tomo este viejo tren? Le preguntó la anciana.&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-Casi toda mi vida. Contestó ella sonriendo. Empecé de niña, cuando acompañaba a mi padre a la fábrica y luego, de mayor, seguí cogiéndolo para ir a trabajar como costurera en el centro de la ciudad.&lt;br /&gt;-Me llamo Ana.&lt;br /&gt;-Y yo Soledad. Contestó la mujer.&lt;br /&gt;- Si no quiere no tiene por que contestarme pero... ¿Puedo preguntarle porqué lloraba? Preguntó Ana no sin miedo a la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer la miró fijamente con los ojos aún humedecidos y tras un profundo suspiro le contestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Conocí a mi marido en este tren, hace hoy exactamente cincuenta y seis años. Para mi es un día muy especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana abrió los ojos de par en par dispuesta a escuchar lo que aparentaba ser un hermosa historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cada mañana, cuando subía al tren, un joven moreno y muy guapo me miraba desde el otro extremo del vagón, sin atreverse a decirme nada. Un día, harta de tanta indecisión, dejé caer mi pañuelo frente a él para que tuviese que dármelo. Así fue como supe que se llamaba Daniel. A la semana siguiente, me pido para salir.&lt;br /&gt;-¡Que historia más bonita! Exclamó Ana &lt;br /&gt;-Fue también en este mismo vagón en que el 18 de septiembre de 1954, un par de meses después de conocernos, me pidió la mano. Lo recuerdo como si fuese ayer. Llegó con un hermoso ramo de rosas rojas y una cajita en la otra mano. Se arrodilló y me dio el anillo. ¡Me puse tan colorada! Todo el mundo nos miraba. Supe que era él desde el mismo día en que le conocí.&lt;br /&gt;-¡Que romántico! Exclamó Ana encantada con aquella historia.&lt;br /&gt;-Con el pasé los mejores cincuenta y un años de mi vida, hasta que hace cinco me dejó. Desde entonces, cada mañana cojo este tren y dejo que mis recuerdos hagan el resto. Es aquí donde me siento más cerca de él. Le echo tanto de menos. Ojalá que Dios tenga a bien mandarme pronto junto a él. Apuntó la anciana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron los días y a Ana, que aún seguía emocionada con la historia de Soledad, se propuso verla feliz, aunque fuese tan sólo por un día. Con ese fin, se pasó varias mañanas hablando con otros de los muchos pasajeros de aquel tren. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana, como siempre Soledad llegó al andén y en cuanto abrieron las puertas, se acomodó en su vagón. Era 18 de septiembre y Ana sabía perfectamente que hoy iba a ser para ella un día triste y muy especial. De pronto, para su sorpresa el vagón empezó a llenarse de hombres que, como hizo Daniel hacía cincuenta y seis años, le llevaban un ramo de rosas rojas. Abrumada pero feliz, Soledad rompió a llorar llena de emoción. Aquel iba a ser el mejor día que recordaba desde que Daniel la dejó. Entonces, el joven y atractivo ejecutivo de pelo canoso se acercó hasta Ana y sosteniendo todavía el ramo de rosas rojas en su mano le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te importa si en vez de regalárselas a Soledad te las regalo a ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorprendida y sintiendo que sus mejillas se sonrojaban por momentos, Ana le miró fijamente a los ojos, e igual que le pasó hacía cincuenta y seis años a Soledad, Ana supo que aquel hombre, iba a ser “él”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-2536328280789318864?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/2536328280789318864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/05/la-mujer-de-ojos-tristes.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/2536328280789318864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/2536328280789318864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/05/la-mujer-de-ojos-tristes.html' title='La mujer de ojos tristes'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-O9uePeuSPYE/TcqtShcVMiI/AAAAAAAAAaM/e4yKbgDl2eA/s72-c/La+mujer+de+ojos+tristes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-6003422907739740289</id><published>2011-05-06T02:46:00.000+10:00</published><updated>2011-05-06T02:46:41.818+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El yacimiento'/><title type='text'>El yacimiento</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-waEwUoWOexM/TcLUWZ3f5SI/AAAAAAAAAaI/a2CLQRSXZzc/s1600/esqueleto-gigante.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" j8="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-waEwUoWOexM/TcLUWZ3f5SI/AAAAAAAAAaI/a2CLQRSXZzc/s320/esqueleto-gigante.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Por fin, tras meses de trabajo y excavaciones, habían encontrado el yacimiento. Sin embargo, lo que iban a encontrar en él iba a cambiar por completo su percepción del mundo.&lt;br /&gt;-¿Cómo es posible que existan esqueletos de estas dimensiones? Preguntó María todavía inmersa en sus pensamientos.&lt;br /&gt;-No creo que la ciencia pueda dar una explicación lógica a esto. Contestó Ian mientras seguía observando aquellas criaturas.&lt;br /&gt;-¿Crees que hubo una civilización cuya existencia desconocemos?&lt;br /&gt;-Debió de haberla a juzgar por este cementerio.&lt;br /&gt;-Juraría haber leído algún artículo, ninguno científico desde luego, sobre el mito de los gigantes.&lt;br /&gt;-Existen muchas referencias, incluso bíblicas. Creo recordar que en alguna ocasión en territorio americano se han encontrado huesos de tallas poco habituales, pero nada comparable a esto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existían grabados y pinturas donde los egipcios parecían hablar de aquellos seres pero siempre lo habían asociado a Dioses, a seres inexistentes más allá de la teología de la época. Ahora aquellos grabados tomaban otro cariz y posiblemente las explicaciones sobre la construcción de las pirámides también lo harían. El más pequeño de aquellos esqueletos medía cerca de seis metros y debió pesar al menos unos trescientos o cuatrocientos quilos. ¿Quiénes eran aquellos seres?, ¿de dónde provenían? y lo más importante ¿qué acabó con ellos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vengan, vengan! Hay algo que deben ver. Exclamó uno de los técnicos que aún se hallaba trabajando con los restos.&lt;br /&gt;-¿Qué ocurre? Preguntó Ian mientras se acercaba al foso.&lt;br /&gt;-Según el sonar aquí abajo hay algo que, a juzgar por ondas que recibimos, podría estar vivo.&lt;br /&gt;-¿Vivo? Preguntó María.&lt;br /&gt;-Al menos desprende calor y tiene movimiento.&lt;br /&gt;-¿Qué podría estar vivo a más de treinta metros bajo el suelo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clif encogió sus hombros en señal de desconocimiento. La tarde prometía ser intensa y el calor sofocante. Empezaron a cavar pero esta vez con especial cuidado, un derrumbamiento podría acabar con sus esperanzas de hallar algo con vida. El tiempo fue pasando y a medida que avanzaban la señal era más clara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que algunos de estos seres puede permanecer vivos? Preguntó Ian a María mientras esta secaba con el antebrazo el sudor que caía por su frente.&lt;br /&gt;-De ser así, sería el resultado de varias generaciones. Eso implica agua, alimentos, oxígeno…&lt;br /&gt;-Difícil, pero quien sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras horas de excavación el firme empezó a ceder. Expectantes Ian y María observaban atentamente la escena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aquí debajo hay una especie de gruta! Exclamó el encargado.&lt;br /&gt;-¿Ven algo? Preguntó María&lt;br /&gt;-Está muy oscuro, pero se oye agua. Quizás un manantial subterráneo.&lt;br /&gt;-Eso explicaría que aún hubiese vida. Apuntó Ian&lt;br /&gt;-¿Y la comida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dudarlo Ian se puso el arnés y tras asegurarse de que la sujeción estaba bien, empezó el descenso. Al principio, el haz de luz de la linterna apenas alcanzaba a iluminar las paredes pero, a medida que fue descendiendo, el suelo de la cueva empezó a cobrar vida. Tal y como había apuntado el técnico una especie de corriente subterránea atravesaba la zona pero allí no parecía haber nadie. Tras algunos minutos posó los pies en tierra firme y sacudió la cuerda dando así la señal para que la subieran y María pudiese descender. Esperó impaciente a su compañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que puede haber algo vivo aquí? Preguntó María mientras frotaba sus manos tratando de entrar en calor.&lt;br /&gt;-Demasiado frío y muy oscuro. Contestó Ian de forma escueta.&lt;br /&gt;-¡Algo se mueve dirección a vosotros! Exclamó Clif a través del walky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos miraron a todos lados inquietos. De pronto, de entre la oscuridad una sombra corpulenta y de más de seis metros se acercó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡الاقتحام ! Exclamó aquel ser en alguna especie de dialecto árabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A juzgar por su aspecto, aquel ser era una mujer de mediana edad. María, haciendo un esfuerzo, trató de comunicarse con ella en árabe moderno. Tras una larga conversación, María se dirigió a Ian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Su nombre es Nagiun y dice que ya tan sólo quedan diez, o doce de su especie. Dijo todavía consternada por aquel descubrimiento.&lt;br /&gt;-Pero, ¿Qué..?&lt;br /&gt;-El resto fueron muriendo y los que han sobrevivido están muy enfermos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras respirar hondo, María se sentó sobre una roca dispuesta a contar a Ian toda la historia. Según aquella mujer habían habitado sobre la faz de la tierra durante cientos de años pero su relación con la raza humana se fue degenerando y llegó un momento que se vieron obligados a desaparecer. Sus ancestros, estando en clara minoría, decidieron acatar las órdenes de los humanos y habitar el inframundo y para ello buscaron zonas con recursos suficientes para la supervivencia. Se alimentaron de la pesca, ya que los ríos subterráneos albergaban distintos tipos de criaturas, y de insectos y murciélagos. La ausencia de luz y de verduras y frutas hizo que muchos enfermaran, pero consiguieron sobrevivir durante siglos. Debido a la privación de luz, la mayoría se volvieron fotosensibles y prácticamente ciegos. Por eso, cuando más adelante quisieron regresar a la superficie, no pudieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ian se quedó pensativo, algo no encajaba en aquella historia. Era todo demasiado extraño y muchas preguntas estaban todavía sin respuesta. ¿Por qué iba una raza a acatar los deseos de otra de menor estatura y fuerza?, ¿Por qué no trataron de salir a la superficie mucho antes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Habría que llevarlos a un hospital. Dijo María sin valorar los riesgos de aquella decisión.&lt;br /&gt;-¿Has pensado que lo que tienen es quizás contagioso?, ¿Te has planteado el efecto de la luz sobre sus ojos, o su cuerpo?, ¿Y las autoridades?&lt;br /&gt;-Pero…están muy enfermos y aquí morirán.&lt;br /&gt;-¿Te crees la historia?&lt;br /&gt;-Bueno, ¿qué necesidad tienen de mentir? Pasase lo que pasase sólo quedan unos pocos. No creo que supongan un riesgo para nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabían que aquello no era legal. De hecho, en cuanto algún médico se fuese de la boca, el hospital se llenaría de agentes de la CIA y del FBI. Sin embargo, su curiosidad científica, su interés antropológico eran superiores a su conocimiento de la ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hay algo extraño en sus mandíbulas. Comentó el médico al cargo del caso.&lt;br /&gt;-¿Extraño?&lt;br /&gt;-Sí, verán, la estructura ósea de la mandíbula humana está pensada para ejercer una presión determinada. Es decir, está pensada para comer cierto tipo de alimentos que hay que masticar pero dentro de unos parámetros de dureza razonables. Si sobrepasáramos esos límites, nuestros dientes se romperían y no conseguiríamos triturar el elemento en cuestión.&lt;br /&gt;-Ya.&lt;br /&gt;-Pues bien, la mandíbula de estos seres es capaz de triturar, sin apenas esfuerzo, materiales de dureza mucho superior. Por otra parte, sus estómagos segregan el doble de ácido que el nuestro. Es como si hubiesen sido diseñados para disolver animales enteros, con huesos y todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos se miraron con un cierto temor. ¿Qué clase de criaturas habían desenterrado? ¿Acaso la razón real por la que los humanos los desterraron fue el peligro que entrañaban para la humanidad? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, una enfermera entró en la sala corriendo y gritando:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios mío!, ¡Ayudaaaa!&lt;br /&gt;-¿Qué ocurre? Preguntó el doctor&lt;br /&gt;-¡Se están comiendo a la gente!&lt;br /&gt;-¿Cómo? Preguntó Ian sobresaltado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dudarlo, todos salieron al pasillo. La escena era dantesca. Decenas de persona yacían en el suelo mutiladas. Entonces, desde el otro extremo del pasillo, con la boca ensangrentada, Nagiun miró fijamente a María y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nos desterraron por acabar con casi todo el ganado pero ahora, ahora es diferente…ahora hemos descubierto otros alimentos más sabrosos… ¿Cómo cree que hemos sobrevivido todos estos siglos?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-6003422907739740289?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/6003422907739740289/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/05/el-yacimiento.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/6003422907739740289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/6003422907739740289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/05/el-yacimiento.html' title='El yacimiento'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-waEwUoWOexM/TcLUWZ3f5SI/AAAAAAAAAaI/a2CLQRSXZzc/s72-c/esqueleto-gigante.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-3942929503305791517</id><published>2011-04-28T01:34:00.001+10:00</published><updated>2011-04-28T01:34:44.525+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viaje inesperado'/><title type='text'>Viaje inesperado</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-z9VOIOqyuWM/Tbg3arRiylI/AAAAAAAAAaE/hNi9W0OEjbA/s1600/viaje+inesperado.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="135" i8="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-z9VOIOqyuWM/Tbg3arRiylI/AAAAAAAAAaE/hNi9W0OEjbA/s200/viaje+inesperado.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Algo extraño sucedió aquella tarde, algo que no creía poder explicar. Hubo un gran destello y luego un silencio ensordecedor. Miró a su alrededor perpleja. Ellos ya no estaban allí, su familia y sus amigos habían desaparecido y ahora se encontraba sola en un entorno que no reconocía. Avanzó lentamente hacia donde antes estaba la cancha de tenis de la nueva y hermosa urbanización que su padre acababa de inaugurar. Frente a ella, ahora tan sólo podía ver un descampado y una vieja mansión que, a juzgar por su aspecto, parecía abandonada. Ni rastro de las casas, ni de sus compañeros. Caminó durante algunos kilómetros hasta llegar al primer resquicio de civilización. A lo lejos, divisó una pequeña casa rodeada de campos de trigo. Se acercó y tocó el timbre. Un hombre de aspecto más bien tosco y desaliñado abrió la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdone que le molesté pero, me he perdido. Dijo tratando de resumir de forma lógica una situación del todo inverosímil. &lt;br /&gt;-Tranquila. ¿Quieres usar el teléfono?&lt;br /&gt;-Gracias. Contestó mientras entraba en la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que llamó su atención fue el televisor. ¿Cómo era posible que alguien tuviese aún en su poder un televisor tan antiguo? Aunque estaba apagado, el aparato tenía toda la pinta de ser de los de blanco y negro. Igual lo guardaba como recuerdo, pensó. Quién sabe, quizás con los años llegase a valer una fortuna. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí tiene. Le dijo el hombre señalándole una mesita en el rincón de la sala de estar.&lt;br /&gt;-Pero...esto...Anabel no salía de su asombro. El teléfono que estaba observando debía de estar sacado de un museo, pensó.&lt;br /&gt;-¿Moderno verdad? Apuntó el hombre con una media sonrisa. Mi hijo el mayor me lo trajo de la capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente, algo no iba bien. Sin embargo, en aquel momento lo importante era que la viniesen a buscar así que, Anabel tomó el teléfono y, sin dudarlo, marcó el número de casa de sus padres. 93 426 87 04. La línea saltó sin dejarle acabar de marcar el número entero. Volvió a probarlo y nuevamente, el teléfono cortó la comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me permite? Preguntó el hombre tratando de ser amable. ¿Cuál es el número?&lt;br /&gt;-93 426 87 04&lt;br /&gt;-¿93? No hace falta poner el prefijo. Por eso le da error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anabel miró extrañada sin atreverse a decir nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya está, ya da señal. Dijo mientras le pasaba el teléfono.&lt;br /&gt;-¿Mamá?&lt;br /&gt;-¿Quién es? Dijo alguien al otro lado. ¿Por quién pregunta?&lt;br /&gt;-¿Mamá eres tú?&lt;br /&gt;-Creo que te equivocas, mi única hija está en casa. ¿A quién buscas?&lt;br /&gt;-A María Durán.&lt;br /&gt;-¿María? María es mi hija pero...te juro que, con 13 años, aún no es madre de nadie. Bueno, o eso espero. Dijo la mujer en tono jocoso.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asustada, Anabel colgó el teléfono. Aquello no podía ser real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás bien? Preguntó Hans Grummer preocupado por lo lívida que Anabel estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trató de mantener la calma. Respiró hondo e hizo la pregunta cuya respuesta no sabía si quería oír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En año estamos?&lt;br /&gt;-¿Cómo?...En 1966. ¿En qué año quieres que estemos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anabel cayó al suelo inconsciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despertó algo mareada deseando que todo hubiese sido tan sólo un sueño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás bien? Preguntó aquel hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estaba bien, definitivamente no, pensó mientras rompía a llorar. ¿Qué era lo que iba a hacer?, ¿A dónde iba a ir? Agobiada por la situación decidió explicárselo todo a aquel extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Viajes en el tiempo? Uummm...bueno, fácil de creer no es, la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Anabel metió la mano en su bolsillo y sacó el Carnet de identidad, la tarjeta de crédito, la médica... Hans observó atentamente aquella documentación y sus fechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O eres una magnífica falsificadora, o dices la verdad. Contestó mientras trataba de tranquilizarla.&lt;br /&gt;-¿Qué voy a hacer ahora? Preguntó de forma retórica.&lt;br /&gt;-Tiene que haber una explicación lógica para todo esto. ¿Dónde estabas cuando todo desapareció?, ¿Qué hacías?&lt;br /&gt;-Estaba a unos kilómetros al norte de aquí, inaugurando una nueva urbanización cuando un destello... Bueno, ahora es una zona despoblada salvo por una vieja mansión que parecía estar abandonada.&lt;br /&gt;-Ya sé donde dices. Es la mansión Deloir... ¿Y dices que se ha construido una urbanización?&lt;br /&gt;-Sí, una urbanización de lujo.&lt;br /&gt;-¡Dios! &lt;br /&gt;-¿Qué ocurre?&lt;br /&gt;-¿La mansión Deloir ya no existe?&lt;br /&gt;-Pues no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre empezó a dar vueltas por la habitación con cara de preocupación. A juzgar por la expresión de su rostro algo terrible había ocurrido. De pronto, paró en seco y mirándola fijamente le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jamás debieron tirarla. No saben lo que han hecho. Han abierto una puerta que a saber con qué conecta.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Es una historia muy larga.&lt;br /&gt;-Bien pues, teniendo en cuenta que no puedo volver a casa hasta dentro de 44 años, soy todo oídos.&lt;br /&gt;-Está bien. Deloir era un loco, un hombre que vivió en el siglo pasado y que tras perder a su familia como consecuencia de la peste, construyó la mansión a modo de mausoleo. Por lo visto, su dolor por aquella pérdida le llevó a investigar sobre la vida y la muerte, sobre el más allá, sobre la magia negra. Mientras, congeló los cuerpos de su mujer y su hijo para preservarlos.&lt;br /&gt;-Pobre hombre.&lt;br /&gt;-Su obsesión por recuperar a sus seres queridos le llevó a practicar extrañas operaciones con cadáveres, a buscar en tratados de alquimia y de magia negra. Entonces empezaron aquellos viajes a Egipto de los cuales parecía traer algún tipo de reliquias e inquietantes conocimientos. &lt;br /&gt;-¿Y qué ocurrió?&lt;br /&gt;-Que un día convocó en la mansión a gente muy extraña. Ese tipo de personajes que afirman hablar con los muertos. No sé que fue exactamente lo que ocurrió pero algo incontrolable se desató ahí dentro. &lt;br /&gt;-¿Incontrolable?&lt;br /&gt;-Algo demoníaco, algo sobrenatural. Deloir hizo cubrir el sótano con hormigón y tapió toda la mansión para que nadie entrase. Luego desapareció.&lt;br /&gt;-¡Vaya historia!&lt;br /&gt;-Sea lo que sea lo que te ha llevado aquí, seguro que tiene que ver con esa vieja mansión.&lt;br /&gt;-¿Cuánto hace de eso?&lt;br /&gt;-Algo menos de treinta años. ¿Por?&lt;br /&gt;-Porque me temo que tan sólo ese tal Deloir puede saber cómo devolverme a casa. Contestó Anabel.&lt;br /&gt;-Me temo que eso va a ser imposible.&lt;br /&gt;-¿Imposible?&lt;br /&gt;-Deloir murió de forma extraña al poco tiempo de irse, al igual que la mayoría de los que asistieron a aquella sesión. Fue como si una maldición les persiguiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anabel bajó la mirada completamente abatida. ¿Cómo iba a regresar a casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sin embargo, quizás Ágata…&lt;br /&gt;-¿Ágata?&lt;br /&gt;-Ágata Bloomdich es la única persona que estuvo presente en aquella sesión y aún sigue viva. Es mayor y no sé si querrá hablar con nosotros, pero podemos probarlo.&lt;br /&gt;-¡Al menos es algo! Exclamó Anabel algo aliviada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fue la peor noche de toda mi vida. Dijo la mujer no sin ciertas dificultades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anabel no podía apartar la vista de aquellas manos temblorosas debido al parkinson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca debimos abrir aquella puerta. Suspiró Ágata como temiendo que alguien la estuviese escuchando.&lt;br /&gt;-¿Qué puerta? Preguntó Anabel.&lt;br /&gt;-La puerta del mundo de los muertos. Deloir estaba tan desesperado por la pérdida de su familia que, emulando el mito de Orfeo y Eurídice, decidió adentrarse en el mundo de los muertos para ir a por ellos.&lt;br /&gt;-¿Qué fue lo que ocurrió? Preguntó Hans ansioso de conocer por fin la verdad de aquellas habladurías.&lt;br /&gt;-Cuando regresó trajo con él a los que aparentaban ser su mujer y su hijo, pero no eran ellos. Aquellos seres…Dijo llevándose la mano a la boca tratando de contener el miedo.&lt;br /&gt;-¿Y luego? Insistió Anabel.&lt;br /&gt;-Luego…para nosotros ya no hubo un luego. Casi todos murieron y yo, yo me he pasado la vida con miedo a morir. Deloir encerró a aquellas abominables criaturas en el sótano y lo selló. Después tapió la casa y huyó lejos de allí.&lt;br /&gt;-¿Vendría con nosotros hasta la casa? Preguntó Anabel temiendo una negativa por respuesta.&lt;br /&gt;-No…no…yo no creo que pudiese…Dijo la mujer temblando de pies a cabeza completamente paralizada por el miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desesperada Anabel rompió a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, ¿qué es lo que te pasa? Preguntó la mujer conmovida por aquellas lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras explicarle toda su historia, Anabel trató de tranquilizarse. Mientras, Ágata pensativa parecía estar a kilómetro de ahí. Pasaron unos breves instantes antes de que aquella mujer regresarse de su trance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien iré. ¡No descansarán hasta tenerme también a mí! Exclamó tras un suspiro de resignación.&lt;br /&gt;-¿Cómo? Preguntó Hans&lt;br /&gt;-¿Es que no lo ve? Por eso la han traído. Te pareces mucho a mí de joven. Dijo dirigiéndose a Anabel mientras sacaba una fotografía pequeña de su cartera.&lt;br /&gt;-¿Pero qué sentido tiene eso?&lt;br /&gt;-Todo el sentido. Dijo con voz de derrotada.- Los que estuvimos allí siempre tuvimos la sospecha de que lo que realmente ofreció Deloir a cambio de su familia fueron nuestras almas.&lt;br /&gt;-Entonces, ¿qué le pasará si nos acompaña? Preguntó Anabel &lt;br /&gt;-Tengo ochenta y seis años, dos hijos fabulosos y cinco nietos adorables. No creo que me quede mucho por hacer en este mundo, salvo concluir lo que hace treinta años empecé por error.&lt;br /&gt;-¿Está segura? Dijo Hans preocupado por la salud de la mujer.&lt;br /&gt;-Segura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debían ser la cinco de la tarde cuando llegaron a la mansión Deloir. Mientras Hans trataba de derribar el tabique que tapiaba la puerta de entrada, Ágata recorrió con la vista sus muros recordando el esplendor que una vez se desprendió de aquellas lúgubres paredes. Durante unos instantes recordó la primera vez que estuvo en la mansión. Deloir acababa de perder a Anne y a Melodie y buscaba desesperadamente algo, o a alguien que le diese un hilo de esperanza. Ese fue su gran error, darle esperanzas. Ella era tan o más culpable que el resto sólo que, su gran conocimiento de más allá la había ayudado a engañar a Caronte, el barquero que desde el otro mundo había venido a por sus almas. Esta vez,…esta vez ya no podría engañarle, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entraron en la casa y un penetrante olor a viejo, a rancio impregnó toda su ropa. Con la poca luz de la linterna apenas podían ver. Hans se acercó a una ventana y arrancó uno a uno casi todos los tablones. La luz entró iluminando aquella sombría estancia. El polvo, repartido de forma casi uniforme por toda la casa, hacía aún más complicado el oficio de respirar. Parecía como si el tiempo no hubiese pasado por allí, como si el pasado se hubiese instalado en aquel decrépito mausoleo. No sin un cierto temor a lo desconocido Hans y Anabel siguieron a Ágata hasta la puerta sellada del sótano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí está. Esta era la entrada.&lt;br /&gt;-¿Cómo se supone que vamos a acceder? Preguntó Anabel viendo que el hormigón que bloqueaba la puerta no iba a ceder fácilmente. &lt;br /&gt;-Seguidme. Dijo Hans armado con un mazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidido Hans entró nuevamente en el salón y empezó a golpear la pared que, supuestamente, colindaba con el sótano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El hormigón es muy duro, pero los tabiques son otro cantar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin la pared cedió dejando entrever la vieja escalera. La mugre que sobrevolaba la estancia era tan espesa que esperaron unos instantes antes de intentar acceder al interior. De pronto, algo se movió en el interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No…no es posible. Dijo Ágata con voz temblorosa- Hace treinta años que los encerró ahí. No pueden estar aún con vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres retrocedieron con desconfianza, con incredulidad, pero con miedo a lo desconocido. Una voz de niña susurró desde el interior con voz siseante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te estábamos esperando, sin ti el conjuro no funciona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asustados, Hans y Anabel corrieron hacia el exterior de la casa mientras Ágata permanecía inmóvil frente al agujero de la pared. Su corazón latía con fuerza, la misma fuerza y brío que hacía treinta años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Estoy aquí! Contestó Ágata sacando fuerzas de flaqueza. – Esta vez no voy a huir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el exterior Hans andaba intranquilo de un lado a otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto no va a salir bien. ¿De verdad crees que dar vida a esos engendros puede traer algo bueno? ¿En realidad piensas que van a devolverte a casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anabel miró fijamente a Hans sin comprender qué quería decir. En ese instante, Hans agarró el hacha que estaba clavada en el madero al lado del cobertizo y volvió a entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué haces? Exclamó Anabel temiendo no poder regresar a su hogar.&lt;br /&gt;-¡Matarlas! Contestó Hans dirigiéndose hacia donde estaba Ágata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto se oyó un gran estruendo y una luz casi cegadora inundó casi toda la casa. Después, golpes, chillidos, lamentos y tras ellos el silencio, un silencio aún más aterrador que los ensordecedores ruidos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué había pasado ahí adentro? Se preguntó Anabel paralizaba ante la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nerviosa, con el pulso acelerado y la respiración agitada, entró en la casa lentamente hasta llegar al salón. Allí, tirada en el suelo al igual que una muñeca rota, yacía Ágata. Se acercó a ella y tomó su cara entre sus manos. Las cuencas de los ojos estaban vacías, como si através de ellos le hubiesen chupado la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hans? Preguntó con voz tímida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie respondió. Avanzó aterrada hasta el boquete del sótano y asomó la cabeza. Allí, sentado en el suelo estaba Hans. Junto a él el cuerpo sin vida de una mujer adulta y en sus brazos el de una hermosa niña rubia. Bañado en sangre y lágrimas, el hombre era incapaz de articular palabra. El dolor era tan inmenso y profundo que le oprimía la garganta hasta casi ahogarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No eran de este mundo, eran monstruos, no podía permitir que viviesen. Deloir me lo advirtió.&lt;br /&gt;-¿Deloir?&lt;br /&gt;-Henry Deloir era mi hermano mayor. Cuando murió me hizo prometer que jamás dejaría a su mujer, o a su hija con vida. Sabía que había cometido una atrocidad y que esto no acabaría hasta que cobrasen vida y alguien las matase después. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, Anabel empezó a sentirse mal, como mareada. Sentía que le faltaban las fuerzas y que se le nublaba la vista. Un extraño y enorme destallo lleno el cielo y ella cayó desplomada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Anabel?, ¡Vaya susto que nos has dado!&lt;br /&gt;-¿Mamá?, ¿eres tú? Dijo Anabel abriendo los ojos de par en par&lt;br /&gt;-Sí claro, ¿a quién esperabas encontrar?, ¿a Brad Pit?&lt;br /&gt;-¿Qué ha ocurrido? Preguntó dudosa de la realidad.&lt;br /&gt;-Tu padre te hizo una foto y tras el flash, caíste redonda al suelo.&lt;br /&gt;-¿No me he ido a ninguna parte?&lt;br /&gt;-¿Ido?..Anabel, ¿estas bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anabel miró a su alrededor desconcertada. Era como si todo hubiese sido un sueño, o más bien una pesadilla. Entonces, cuando su padre entró en el cuarto, la pregunta no se hizo esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Papá, ¿Qué había en estos terrenos antes de que construyeseis la urbanización?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos la miraron con extrañeza, no era la pregunta más normal de realizar tras desmayarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues no sé, lo típico, campo, matorrales… ¿por?&lt;br /&gt;-¿No había nada más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan pensó unos instantes tratando de recordar cómo era aquello cuando lo vio por primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, también había una vieja y decrépita mansión medio en ruinas.&lt;br /&gt;-¡La mansión de Henry Deloir! Exclamó Anabel dándose cuenta que no había sido un sueño.&lt;br /&gt;-Y, ¿Cómo sabes tú eso? Preguntó su padre sorprendido por la precisión de aquella respuesta.&lt;br /&gt;-Pura casualidad. Contestó Anabel esbozando una tímida sonrisa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-3942929503305791517?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/3942929503305791517/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/04/viaje-inesperado.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3942929503305791517'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3942929503305791517'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/04/viaje-inesperado.html' title='Viaje inesperado'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-z9VOIOqyuWM/Tbg3arRiylI/AAAAAAAAAaE/hNi9W0OEjbA/s72-c/viaje+inesperado.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-7976997432988905866</id><published>2011-04-02T06:49:00.001+10:00</published><updated>2011-04-02T06:50:01.523+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trasplante'/><title type='text'>Trasplante</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Z9GcOKAM6P8/TZY6Tko0_fI/AAAAAAAAAZ0/Zmzmu6MaKCE/s1600/trasplante.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" r6="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-Z9GcOKAM6P8/TZY6Tko0_fI/AAAAAAAAAZ0/Zmzmu6MaKCE/s1600/trasplante.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Llevaban mucho tiempo esperándolo. Su corazón aunque joven, sufría una miocardiopatía que no tenía solución alguna. El músculo de su corazón estaba enfermo y su destino sellado de forma irreversible, a no ser que en breve hallasen un donante compatible. Con tan sólo ocho años había pisado más hospitales que sus padres en toda su vida. Los días pasaban inexorablemente y las esperanzas eran cada vez menores. Aquella noche Tom miró a Esther con tristeza y desesperación, como asumiendo que el final de su hijo estaba próximo. ¿Cómo explicar a un niño que el tiempo se estaba acabando? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era temprano, muy temprano cuando aquella mañana sonó el teléfono insistentemente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Podríamos hablar con los padres de Víctor Dalmau? Dijo la voz al otro lado del teléfono.&lt;br /&gt;-Sí, soy su padre.&lt;br /&gt;-Llamo del Hospital de la paz. Tenemos un posible donante para su hijo, vengan cuanto antes.&lt;br /&gt;-Enseguida estamos ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuenta atrás había empezado. Era el momento que llevaban más de un año esperando. Una extraña sensación de desasosiego les invadió. Ya en el coche Esther abrazó a su hijo con todas sus fuerzas. Era una operación delicada y no exenta de riesgos. No podía evitar tener miedo pero no existía otra alternativa; esa era su única tabla de salvación. Por su parte Tom no podía dejar de preguntarse quién sería el donante. Posiblemente nunca lo supieran pero gracias a esa persona, su único hijo tenía una probabilidad de seguir viendo. Le debería la vida a alguien anónimo, a alguien al que jamás podrían agradecer su acto. Que alguien tuviese que morir para dar vida a otra persona era la parte menos grata de todo aquello. Sin embargo, ese mismo acto altruista y desinteresado era lo que engrandecía a aquel ser humano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron a la recepción y un enfermero les acompañó a la habitación. Debieron pasar unos escasos cinco minutos cuando el doctor entró para hablar con los padres y bajarlo al quirófano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién…? Preguntó Tom de forma tímida.&lt;br /&gt;-Ha habido un accidente de tráfico a pocos kilómetros de aquí. Los padres están heridos leves pero su hijo…El grupo sanguíneo y los tejidos parecen compatibles. Finalmente han accedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás hubiese sido más fácil no saber, pensó. Ahora una terrible losa pesaba sobre sus cabezas. Podía ponerse muy fácilmente en la piel de aquellos padres. ¿Qué hubieran hecho ellos en su lugar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La espera se hizo eterna, agónica. Para cualquier padre el saber que su hijo está siendo operado es duro pero aquella operación era además de alto riesgo. ¿Y si no le volvían a ver con vida? Aquella idea, aquella posibilidad enturbiaba el aire de la habitación haciéndolo irrespirable. Esther miraba desde la ventana al infinito, intranquila. Tom se acercó por detrás y abrazándola le susurró al oído:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Saldrá bien, seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin subió el doctor y ambos recuperaron la tranquilidad. La operación había sido un éxito. Sólo quedaba esperar a que pasadas las primeras horas subiesen a su hijo a la habitación. Y el momento llegó. Todavía estaba algo sedado. Abrió los ojos lentamente y miró a su alrededor. Tom y Esther le miraban expectantes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola cariño. ¿Cómo te encuentras? Preguntó Esther acariciándole la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía confuso, disperso, con la mirada perdida. Miró nuevamente por toda la habitación como buscando algo o a alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde están mis papás? Preguntó con voz entrecortada.&lt;br /&gt;-¿Qué…?, ¿Cómo…? Dijo Tom perplejo.&lt;br /&gt;-Estamos aquí amor. Dijo Esther asustada por aquella extraña pregunta.&lt;br /&gt;-¡Quiero a mis papás! Exclamó Víctor con los ojos llorosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Esther trataba de tranquilizar a su hijo Tom salió en busca del doctor. Los tres miraron sorprendidos al niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quiénes son tus papás? ¿Cómo se llaman? Preguntó el doctor temiendo la respuesta.&lt;br /&gt;-Sam y Amanda. Dijo Víctor ante la estupefacción de los presentes.&lt;br /&gt;-No…no es posible. Contestó el doctor con la expresión descompuesta.&lt;br /&gt;-¿Quiénes…? Preguntó Tom temiendo la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quiénes cree usted? Contestó el médico sin salir de su asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación era completamente anómala, extraña y compleja pero ante el estado nervioso de la criatura el doctor James Wakefield recomendó a sus padres que le dejaran llevar a los otros padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La operación es muy reciente. No es bueno que se altere de esta forma. Voy a por ellos, afortunadamente todavía no han abandonado el hospital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom y Esther se miraron sin saber qué decir ni qué hacer. Aquella situación no era para nada normal. Nadie les había preparado para algo como aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sam y Amanda entraron por la puerta con reticencia. Para ellos aquello parecía una broma de mal gusto. ¿Cómo podía aquel niño pedir por ellos? Tan pronto como entraron en la habitación Víctor exclamó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mami, mami!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanda se vino abajo y rompió a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tú no eres mi niño! ¡Mi hijo está muerto! Exclamó desconsolada.&lt;br /&gt;-¡Apis! Dijo después mirando a Sam.&lt;br /&gt;-¡Mikel! Exclamó Amanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había duda, era él. Tan sólo su hijo llamaba apis en vez de papis a su papá. Ambos se acercaron corriendo a la cama y abrazaron a Víctor rotos de dolor. Mientras Tom y Esther se abrazaron sin saber cómo debían reaccionar. Entonces Víctor miró a Amanda y a Sam y dijo con voz tenue y triste:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Os quiero mucho papis, nunca lo olvidéis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundos después se volvió a quedar inconsciente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es normal. Comentó el médico tratando de tranquilizar a los presentes. -Necesita descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron las horas, y tanto el médico como los cuatro padres esperaron nerviosos a que el niño despertase. A media tarde Víctor volvió a abrir los ojos, pero esta vez no quedaba ni rastro del hijo de Amanda y Sam. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde reside el alma, qué partes de nuestro cuerpo llevan impregnadas la esencia de nuestro ser? La ciencia a día de hoy todavía no puede explicar las sensaciones o recuerdos ajenos que muchos de los trasplantados dicen tener. Sin embargo, es hermoso pensar que cuando alguien dona un órgano, parte de su ser seguirá vivo en otra persona.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-7976997432988905866?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/7976997432988905866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/04/trasplante.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/7976997432988905866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/7976997432988905866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/04/trasplante.html' title='Trasplante'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Z9GcOKAM6P8/TZY6Tko0_fI/AAAAAAAAAZ0/Zmzmu6MaKCE/s72-c/trasplante.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-6607827358508797308</id><published>2011-03-15T03:30:00.003+10:00</published><updated>2011-03-15T21:45:17.854+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Silencio'/><title type='text'>Silencio</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh4.googleusercontent.com/-nbUhCOZvEs8/TX5Qmeh0MUI/AAAAAAAAAZo/3TNNG2cGMYI/s1600/oscuridad+3.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" q6="true" src="https://lh4.googleusercontent.com/-nbUhCOZvEs8/TX5Qmeh0MUI/AAAAAAAAAZo/3TNNG2cGMYI/s200/oscuridad+3.jpg" width="133" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Sentía el pecho cargado, oprimido, convulso; le costaba respirar. Era como si el aire estuviese enrarecido. De vez en cuando, aquella maldita tos volvía a hacer acto de presencia. Quizás había vuelto a resfriarse, como le ocurrió el mes anterior, pensó. Se sentía cansada, agotada, exhausta. Hasta su mente parecía haber ralentizado el paso. Era como si tras tantos meses de arduo trabajo su cuerpo hubiese dicho basta. Necesitaba descansar, quizás tomarse unos días de relax en la playa. Sabía que no podía seguir con aquel ritmo o pagaría las consecuencias. En la última revisión, el médico jefe del hospital ya le dictaminó stress. Sufría de taticárdias e insomnio, algo típico del trabajador que abusa de los horarios. Su madre, preocupada por su salud, no cesaba de llamarla a todas horas con estúpidas excusas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trató de relajarse, más que nunca necesitaba dormir. Tumbada sobre su cama intentó inútilmente conciliar el sueño. Sin embargo, su cama se le antojaba incómoda, algo más dura y estrecha. Era probable que de tanto tiempo sin usarla se hubiese quedado rígida, acartonada. Se giró sobre si misma en un par de ocasiones y tras no lograr coger la posición deseada, abrió lentamente los ojos. La ausencia completa de luz le pareció extraña. No recodaba haber bajado las persianas completamente. Suspiró y se dispuso a intentarlo una vez más. Tenía que dormir, se iba a poner mala como no lo hiciera. Jamás había sido una buena enferma pero esta vez, estaba rozando el límite de lo temerario. Tras casi una hora de absurdos movimientos, de intentos infructuosos y de mil ideas dando vueltas por su despierta cabeza, Sara decidió incorporarse. Se giró sobre su cuerpo y estiró la mano tratando de darle al interruptor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Eh? Exclamó extrañada tras notar que algo firme había bloqueado el paso de su mano. Abrió los ojos de par en par y alzó su cabeza decidida a levantarse de la cama.&lt;br /&gt;-¡Joder! Dijo esta vez tras sentir que tampoco podía levantarse porque algo se lo impedía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cuidado trató de tantear el terreno con sus manos. A pocos centímetros de su rostro una superficie sólida revestida de tela le prohibía el paso. Desorientada, Sara fue palpando el lugar sin lograr entender lo que estaba pasando. Sorprendida trató de mantener la cabeza fría. Quizás no estaba en su cama, pensó intentando comprender dónde se encontraba. Puede que fuese la litera de la sala de doctores, imaginó aliviada. Eso explicaría que sobre ella, a poca distancia, hubiese algo sólido. Lo que no lograba entender era aquella oscuridad que no la dejaba ni tan siquiera intuir la forma de sus propias manos. Se giró de lado y miró de salir por el lateral. Nuevamente algo sólido se lo impidió. Esta vez, Sara empezó a perder la calma. Como un gato aprisionado deslizó violentamente sus uñas por aquella superficie tratando de salir de allí. No había ninguna abertura. Respiró hondo y trató de recordar todo lo que había hecho las horas previas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entró de guardia de madrugada, sobre las tres. Urgencias estaba como siempre saturado, así que, sin apenas darle tiempo a cambiarse y a tomar un café, se puso manos a la obra. Primero fue la mujer con gastroenteritis aguda, luego aquel pequeño con fiebre alta, después el chico de la pierna rota y luego, luego… ¿Por qué no recordaba lo que pasó después? Trató de serenarse, pensó que seguramente los nervios le estaba jugando una mala pasada. Repasó nuevamente en su mente la última visita de la que tenía conciencia. Era un chico moreno, alto; deportista. Llegó de la mano de un compañero del equipo de fútbol sala. Recordaba como tras tumbarlo en la camilla había avisado a rayos para que le hiciesen una radiografía. También recordaba verle esperando en el pasillo a que llegasen los resultados. ¿Y después?, ¿Qué fue lo que ocurrió después? ¡Ah si!, el mareo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por unos instantes, Sara recordó lo mal que se encontraba, incluso recordó haber caído desplomada al suelo. El terror se apoderó de ella. ¿Y si…? ¿Acaso estaba…? La sola idea que pasaba por su mente era suficiente para paralizarla. Su respiración se aceleró de forma brusca haciéndole aún más difícil respirar. Definitivamente aquel aire era extraño, turbio, denso. Nuevamente se hizo la pregunta que temía escuchar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y si la habían dado por muerta?, ¿Y si estaba bajo tierra, en un ataúd? Aterrorizada Sara trató de buscar en sus bolsillos el mechero que a bien seguro solía llevar siempre consigo. Sí, estaba allí, como siempre. Suspiró aliviada. Pero, ¿por qué no podía cogerlo? Extrañada, Sara trató de tomar el mechero en su mano, pero a pesar de tocarlo, no podía asirlo. Era como si sus manos estuviesen faltas de consistencia, de fuerza, de sustento. Entonces, trató de darse la vuelta y ponerse boca abajo. Quizás así el mechero caería por si sólo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, ¿qué es esto? Exclamó asustada. Bajo ella, Sara podía tocar un cuerpo inerte, frío, inmóvil. Tembló de arriba abajo como una hoja, sintió que mil respuestas llegaban a su mente, o a lo que podía quedar de ella. Ese, ese amasijo de carne inerte era su cuerpo, un cuerpo sin vida que ella aún se resistía a abandonar. Entonces recordó su primer contacto con el ataúd, ¿cómo pudo estar tan ciega? Pese a golpearlo con las manos, incluso con su frente, no sintió dolor alguno. Ni tan siquiera rompió sus largas y hermosas uñas en su intento desesperado por arañarlo. Ahora lo entendía todo. El que respiraba, el que se movía, el que luchaba por salir no era su cuerpo, sino algo bastante más sutil; lo único que le quedaba era su alma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-6607827358508797308?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/6607827358508797308/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/03/oscuridad_15.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/6607827358508797308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/6607827358508797308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/03/oscuridad_15.html' title='Silencio'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh4.googleusercontent.com/-nbUhCOZvEs8/TX5Qmeh0MUI/AAAAAAAAAZo/3TNNG2cGMYI/s72-c/oscuridad+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-2851935865988248341</id><published>2011-03-11T02:11:00.002+10:00</published><updated>2011-03-11T23:03:33.033+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Oscuridad'/><title type='text'>Oscuridad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-PHm7yluJYRE/TXodjo9pXkI/AAAAAAAAAZk/FZPvH-8lF1A/s1600/oscuridad.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="195" q6="true" src="https://lh6.googleusercontent.com/-PHm7yluJYRE/TXodjo9pXkI/AAAAAAAAAZk/FZPvH-8lF1A/s200/oscuridad.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Abrió los ojos lentamente y alzó el brazo tratando de apagar el despertador. Todo seguía igual, pensó. Después de meses oyendo todo tipo de supercherías, Alan se sintió vencedor. Allí estaba él, allí seguía su casa, su despertador, su vida…Estaba ansioso de que llegara el fin de semana para poder restregarles a todos la sarta de sandeces que habían dicho. Había que ser analfabeto para creer a pies juntillas toda aquella fábula sobre el 2012, pensó. Según los cálculos mayas, que su vecino Peter defendía con uñas y dientes, la noche del 21 de diciembre de 2011 una alineación atípica del sol y la tierra iba a ocasionar un caos energético. La tierra no volvería a ser la misma y el mundo se vería abocado al fin de los tiempos. Eso, junto con un conjunto infinito de teorías deterministas y a cual más disparatada, alimentaba la sed catastrofista de algunos de sus amigos. Hoy era 22 de diciembre de 2011 y todo seguía igual.&lt;br /&gt;Se incorporó y tras desperezarse durante un par de minutos, Alan se dispuso a levantar la persiana. Extrañado, miró nuevamente el despertador. Eran más de las ocho de la mañana pero, a juzgar por el cielo y por la oscuridad que seguía sobre sus cabezas como si de plena noche se tratara, el día no parecía querer dar la cara aquella mañana. Sorprendido por tanta negritud Alan se asomó al balcón y no pudo evitar ver a otros vecinos que, como él, admiraban en la calle, frente al parque, la profundidad del negro cielo. Sacudió con fuerza la cabeza como tratando de despertarse del todo. Sin embargo, al volver a abrirlos, la ausencia de luz seguía siendo extrema. Observó el cielo preocupado. No era tan sólo una falta de sol lo que le producía aquella angustia. No quedaba rastro alguno de la luna, o las estrellas; el cielo lucía inmenso, eterno y vacío, como jamás lo había visto antes. ¿Era aquello a lo que se referían sus amigos cuando hablaban del final de los tiempos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresó a la habitación y se vistió con agilidad, como si el tiempo fuera un factor básico para la supervivencia. Entonces pensó en llamar a Peter. Quizás el pudiese explicarle la razón de ser de todo aquello. Quizás el supiese cual iba a ser la continuación a aquel despropósito. Levantó el auricular, pero el silencio reinaba al otro lado. Era como si el teléfono se hubiese aliado con el cielo para estar también ausente. Notó como su respiración se aceleraba. El, un ser tan sumamente científico y matemático, se estaba viendo inmerso en algo ilógico, incomprensible. Recorrió la casa tratando de averiguar que otros aparatos habían sufrido variaciones en sus comportamientos. Era como si el fluido eléctrico hubiese caído en barrena y hubiese anulado todo vestigio de modernidad de sus vidas. ¿Cómo iba ahora a calentar su café?, Pensó para sus adentros. Intranquilo, Alan empezó a dar vueltas en círculo por la habitación. Se sentía bloqueado, atrapado en una mente científica y acotada que no le permitía ver más allá de lo obvio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien golpeó la puerta de su casa con los nudillos. Esperaba que fuera Peter con respuestas. Trató de ver por la mirilla, pero no conseguía ver nada, la oscuridad era espesa. Abrió la puerta lentamente, como temiendo que aquella negritud entrase en su vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola Alan. Dijo Peter desde el umbral.- ¿puedo pasar?&lt;br /&gt;-Por supuesto. Exclamó Alan tratando de desclavar sus pies de la entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos le miraban fijamente buscando respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé mucho más que tú, sólo que ha pasado. Parece que es algo global, algo de gran escala. Dijo Peter adelantándose a sus preguntas.&lt;br /&gt;-¿Y ahora?, ¿Qué viene después?&lt;br /&gt;-Ciertamente no lo sé. En ningún texto hablan del después más allá de meras frases poéticas hablando de un futuro distinto.&lt;br /&gt;-Alguien…en algún sitio….&lt;br /&gt;-Nadie. Contestó Peter. La gente, los políticos, estarán tan asustados o más que nosotros. ¿Crees que alguien se tomó en serio los avisos? La mayor parte de la población es como tú, puros agnósticos.&lt;br /&gt;-Pero cómo…. ¿Cómo vamos a sobrevivir sin luz?&lt;br /&gt;-No lo sé. Contestó Peter con franqueza.&lt;br /&gt;-La vida sin el calor del sol es imposible.&lt;br /&gt;-Lo sé. &lt;br /&gt;-Has pensado alguna vez en las consecuencias de la falta de sol.&lt;br /&gt;-Seguro que me dejaría un ochenta por ciento de ellas.&lt;br /&gt;-¿Entonces?, ¿Qué vamos a hacer?&lt;br /&gt;-¿Morir? Contestó Peter en tono irónico y con una gran dosis de pragmatismo.&lt;br /&gt;-Voy al baño. Apuntó Alan con el rostro desencajado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel instante Peter sacó de su bolsillo el teléfono móvil y dirigiéndose a la otra punta de la casa llamó a Fred.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se lo ha creído. Está totalmente descompuesto, se lo ha tragado todo. Dijo en voz baja entre risas.&lt;br /&gt;-Le está bien empleado, por reírse de nosotros.&lt;br /&gt;-Creo que ya deberíamos decirle la verdad. Está muy afectado.&lt;br /&gt;-Bien, le digo a Tom que avise a los actores de la calle de que ya pueden irse a sus casas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colgó el teléfono y mientras hacía tiempo esperando a que Alan saliese del baño, empezó a poner los relojes de la casa en hora. Luego, conectó nuevamente los teléfonos y abrió el armario de la entrada accionando los magneto térmicos del cuadro de luces de la casa. La verdad es que había sido complejo entrar en casa de Alan mientras dormía para desconectar la luz y cambiar los relojes, pero había valido la pena. Ahora Alan no volvería a reírse de ellos. Encendió las luces del salón y esperó pacientemente a que su amigo saliese del baño. Cuando le dijese la verdad iba a matarlo, pensó con una sonrisa irónica dibujada sobre su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Alan?, ¿Estás bien? Dijo Peter arrimado a la puerta del baño viendo que Alan no salía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Alan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El baño estaba en silencio. Llevaba demasiado tiempo allí dentro. Asustado por aquella ausencia de respuestas, Peter golpeó la puerta con toda su fuerza tratando de tirarla abajo. Tras tres intentos, la puerta finalmente cedió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí, en el suelo, tendido, estaba Alan. Peter corrió a su lado y poniendo la cabeza sobre su pecho trató de comprobar si seguía vivo. A su lado, un bote de somníferos medio vacío llamó su atención. En su pecho reinaba el silencio más absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios mío, Alan! Pero, ¿qué has hecho? Era una broma, tan solo una puta broma… ¡Joder!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, los que creemos en aquellas cosas que no se pueden ver, confundimos el supuesto escepticismo de los demás con el miedo. Es más fácil negar la existencia de algo, que admitir que la posibilidad de que sea real nos aterra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-2851935865988248341?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/2851935865988248341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/03/oscuridad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/2851935865988248341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/2851935865988248341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/03/oscuridad.html' title='Oscuridad'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh6.googleusercontent.com/-PHm7yluJYRE/TXodjo9pXkI/AAAAAAAAAZk/FZPvH-8lF1A/s72-c/oscuridad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-5785717042157714694</id><published>2011-02-04T01:13:00.002+10:00</published><updated>2011-02-04T01:14:29.631+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='24 de Lincoln Avenue'/><title type='text'>24 de Lincoln Avenue</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TUrF9jiOPjI/AAAAAAAAAZc/-6OcfGdKbAA/s1600/p2.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" s5="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TUrF9jiOPjI/AAAAAAAAAZc/-6OcfGdKbAA/s200/p2.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Llevaba cinco años de conserje de noche en aquella lujosa finca y conocía muy bien a todos sus inquilinos. A la mayoría los veía muy de tanto en tanto ya que, dados los horarios de su turno, era difícil coincidir. Muchos llevaban allí desde que se construyó la finca y la escasa gente joven que residía en el inmueble, era el fruto de la venta de algún apartamento tras la defunción de su propietario. En la recepción los porteros poseían copia de casi todas las llaves. Muchos de los propietarios les pedían que les regasen las plantas en verano, que les dejasen la correspondencia en casa, o que estuviesen presentes cuando algún técnico tenía que ir a sus casas para hacerles alguna reparación. Tan sólo existía una regla; no entrar jamás en las casas sin autorización previa. También había tres o cuatro pisos vacíos. Algunos permanecían deshabitados de forma momentánea y uno, el cuarto quinta, llevaba vacío desde que el entró en la finca a trabajar. Lo cierto es que en más de una ocasión había sentido verdadera curiosidad respecto aquel piso. La señora Pimbles le contó que el cuatro quinta tan sólo había sido habitado durante un año, tras la construcción del inmueble por un padre y su joven hija. Por lo visto un terrible accidente hizo que el propietario clausurase aquella casa para siempre. ¿Qué sentido tenía comprar un piso en una zona tan sumamente cara y no habitarlo, o alquilarlo después?, ¿Qué debió ocurrir para que abandonasen de aquel modo tan espléndida casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche, el vecindario parecía más activo que de costumbre. Eran las nueve de la noche cuando sonó la primera llamada. Primero fue la señora Clark. Emily era una cariñosa viuda que a sus ochenta y tres años se negaba a ir a vivir a una residencia. Los porteros, conscientes de su estado, trataban de hacerle la vida algo más cómoda. Aquella noche se le había embozado el desagüe de la cocina y Fred trató de ayudarla. Luego aparecieron en el vestíbulo los Robertson pidiendo un taxi para ir al centro. Más tarde, Max, el hijo de los Swanson, llegó acompañado de una hermosa joven y Regina Macgregor, como cada noche, salió a pasear a su caniche francés. Debían ser cerca de las doce y media de la noche cuando el timbre volvió a sonar insistentemente. La llamada procedía del tercero quinta, del señor Hoches. Por lo visto un gran estruendo le había despertado. Según afirmaba el ruido parecía proceder del piso superior; pero eso era imposible. Pensando que quizás algún gato pudiese haberse colado en aquel apartamento vacío, Fred tomó la llave del armario y subió hasta la cuarta planta. Allí frente al cuatro quinta, Fred arribó su oreja a la puerta. Aparentemente, no parecía que hubiese nadie en su interior. A lo sumo, se podía oír el ruido del gotear del agua en los tubos de la calefacción. Esperó unos instantes antes de abrir aquella puerta. No tenía permiso para entrar allí y tan sólo una causa muy justificada le permitiría hacerlo. Volvió a arrimar la oreja buscando la excusa para poder entrar y fisgonear, en el fondo sentía una gran curiosidad por aquel apartamento. Cuando estaba apunto de darse por vencido, al otro lado, justo detrás de la puerta, una voz profunda y ronca susurró:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No eres bienvenido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobresaltado, Fred retrocedió de un brinco hasta la pared opuesta. Clavado, inmóvil, Fred trató de recuperar la respiración. Allí dentro había alguien. Asustado, Fred corrió hasta la entrada de la finca y asomándose al exterior del edificio trató de ver si había luz en el piso en cuestión. Los ventanales seguían oscuros y cerrados, como siempre. Nuevamente entró en el portal aturdido por aquella extraña situación. Quizás debería llamar a la policía, pensó. Sin embargo, teniendo en cuenta el tipo de vecindario, Fred creyó que era mejor que no se organizara un escándalo innecesario. Nervioso, volvió a subir hasta la cuarta planta. Desde el ascensor observó atentamente aquella puerta. Apenas era capaz de mover las piernas que, contra su voluntad, parecían haberse atorado indefinidamente sobre el rellano. Trató de serenarse y avanzó lentamente por el pasillo. A cada paso, un golpe seco retumbaba en su mente; el miedo le paralizaba. Otra vez frente a aquella puerta, Fred sacó la llave de su bolsillo dispuesto a abrirla. Su mano temblaba de forma convulsa, incapaz de mantener la calma. Respiró hondo y en un acto casi inconsciente, metió la llave en la cerradura con un movimiento rápido apartando su mano después. Ahora sólo quedaba girar la llave y abrir aquella puerta. Sacudió sus manos una y otra vez como tratando de liberar el nerviosismo que recorría todo su cuerpo. Luego, acercó tímidamente la mano hasta la llave y la giró a la vez que empujaba la puerta dejándola entre abierta. El espesor de la oscuridad parecía invadirlo todo, tan sólo una leve hilera de luz que entraba desde el rellano iluminaba la entrada. Se acercó con prudencia, pensando a cada paso como dar el siguiente. Estaba allí, con su mano apoyada en la puerta, con la respiración entrecortada y el corazón luchando por salir de su pecho. Empujó la puerta con delicadeza tratando de afinar todos sus sentidos. El silencio era tan absoluto que hasta sus propios latidos resonaban en su cabeza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hay alguien? Dijo con un hilo de voz contenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie respondió. Nervioso Fred trató de buscar el interruptor palpando la pared contigua. Sí, ahí estaba, esa era su salvación, pensó. Sin embargo, no había luz en la casa. Sacó la pequeña linterna de su bolsillo tratando de iluminar aunque de forma tenue la estancia. Al fondo, unos largos cortinajes de terciopelo cubrían los ventanales del salón. Avanzó por la sala con sigilo, como si temiese despertar a alguien. Giró lentamente la cabeza mirando tras de sí el último resquicio de luz proveniente del rellano cuando algo frío rozó su cuello. Asustado, Fred retrocedió rápidamente hacia la entrada; pero la puerta se cerró en sus narices. Preso del pánico Fred trató por todos los medios de abrir la puerta. Entonces oyó con alguien giraba la llave que él había dejado puesta en el paño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Abrid!, ¡Estoy dentro!, ...¡por favor! ¿Es que no me oyen?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie pareció escuchar sus súplicas. Mientras, allí dentro, algo empezó a emitir un extraño lamento, una mezcla entre el silbar del viento entre los árboles y un lloro atormentado que parecía avanzar hacia él. Un extraño olor a flores muertas inundó la estancia. Nuevamente algo gélido rozó su cara haciéndole estremecer y llevándole al borde de la desesperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Socorro!, ¡Ayuda! Chillaba una y otra vez. Pero nadie atendió sus súplicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, cuando Spencer, el portero de día, llegó al edificio, no encontró ni rastro de Fred. Al principio pensó que quizás se hallaba en alguna casa echando una mano a algún vecino, pero a medida que iba avanzando la mañana empezó a preocuparse. Viendo que Fred no aparecía y que sus cosas seguían en el ropero de la portería, Spencer fue llamando piso por piso y preguntando a los vecinos si le habían visto. Fue entonces, cuando habló con el señor Hoches, que Spencer miró el armario de las llaves en busca de la del cuarto quinta. La llave no estaba en su sitio. Sorprendido, trató de entender que podía haber pasado con Fred. Sin dudarlo, Spencer se dirigió a la cuarta planta. Mientras subía en el ascensor, en su mente empezó a valorar distintas hipótesis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quizás se quedase dormido, aunque teniendo en cuenta que el piso estaba deshabitado y sin apenas muebles, parecía muy extraño. Igual tropezó al entrar a oscuras y tras darse un porrazo se quedó inconsciente tendido sobre el suelo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí estaba, frente a la puerta del cuatro quinta. Al contrario de lo que podía esperar la puerta estaba cerrada. Acostumbrado a solucionar pequeñas contingencias en el vecindario, Spencer llevaba siempre un trozo de una radiografía encima. No era la primera vez que algún vecino cerraba la puerta tras de sí dejándose las llaves dentro. Sin embargo, aquello no le sirvió de nada. La puerta estaba cerrada con llave. Algo intranquilo por Fred, trató de llamar golpeando con los nudillos; pero nadie respondió a su llamada. Tan sólo le quedaba llamar al propietario, o a los bomberos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron algo más de veinte minutos cuando los bomberos llegaron al lugar; había sido completamente imposible localizar al señor Riam. Tras algunos hachazos, la puerta cedió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Fred? Dijo Spencer desde la puerta.- Fred, ¿estás ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, la linterna de uno de los bomberos enfocó a algo que se movía cerca del suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Fred? Repitió Spencer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí estaba, sentado en el suelo con las piernas cruzadas, en silencio y tambaleándose de delante hacia atrás de forma rítmica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Fred? Volvió a insistir Spencer agarrándole del hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Fred giró de forma brusca su cabeza mostrando las cuencas vacías de sus ojos. En el suelo ambos ojos flotaban inmersos en un enorme charco de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Fred! Gritó Spencer horrorizado y angustiado por aquella visión. – Pero que...&lt;br /&gt;-No se puede tener miedo de lo que ya no se ve. Contestó él con un tono de voz entre pausado y ausente, dando a entender que el mismo se había arrancado los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fred fue ingresado en un hospital psiquiátrico pero jamás explicó a nadie lo que le había ocurrido en la cuarta planta del 24 de Lincoln Avenue.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-5785717042157714694?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/5785717042157714694/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/02/24-de-lincoln-avenue.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/5785717042157714694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/5785717042157714694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/02/24-de-lincoln-avenue.html' title='24 de Lincoln Avenue'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TUrF9jiOPjI/AAAAAAAAAZc/-6OcfGdKbAA/s72-c/p2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-8599800029150694595</id><published>2011-01-25T20:11:00.004+10:00</published><updated>2011-01-25T20:49:09.146+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Real Cabaret'/><title type='text'>El Real Cabaret</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TT6hwVzqVgI/AAAAAAAAAZU/L7I8iFeE_44/s1600/Real+Cabaret.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="156" s5="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TT6hwVzqVgI/AAAAAAAAAZU/L7I8iFeE_44/s200/Real+Cabaret.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Nuevamente aquella imagen. Como tanta otras veces me levanté con su rostro impreso a fuego en su mente. ¿Quién sería aquella bella y misteriosa mujer?, ¿Por qué soñaba con ella cada día desde hacia algo más de un mes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche iba a ser densa. Desde primera hora los avisos no dejaron de llegar a la centralita y la salidas se sucedían de forma exponencial. Sullivan, su compañero de patrulla, le avisó desde la otra punta de la comisaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pit! Tenemos un 10-15 en Queens.&lt;br /&gt;-¿De qué se trata?&lt;br /&gt;-Unos vecinos que se quejan de música muy fuerte en el edificio colindante. Se han agrupado frente al edificio, que está aparentemente deshabitado, y amenazan con tirar la puerta abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos al lugar y tal como Sullivan había dicho, un grupo de vecinos aporreaba la puerta de un antiguo edificio abandonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes si han avisado al propietario?&lt;br /&gt;-Creo que Alicia pasó el aviso. Apuntó Sullivan.&lt;br /&gt;-Bien. Habrá que esperar a que llegue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajamos del coche y tras dispersar a los enfadados vecinos esperamos la llegada del propietario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Está vacío! Hace más de cinco años que no vive nadie en él. Dijo refunfuñando y de un humor de perros tras haberle hecho levantarse de la cama.&lt;br /&gt;-Los vecinos afirman que llevan varias noche oyendo música.&lt;br /&gt;-Eso...no es posible. Afirmó el hombre negando con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió la puerta lentamente y el rechinar de la misma sonó en todo el edificio. El ambiente era lúgubre y un extraño olor a rancio se desprendía de aquella ennegrecidas paredes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hay luz? Pregunté tratando de agilizar la inspección.&lt;br /&gt;-No. Hace años que no se paga el recibo.&lt;br /&gt;-Bien, cogeremos las linternas del coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos con cuidado. El suelo estaba lleno de cajas, cristales, amasijos de hierros y muebles viejos. Las paredes, repletas de manchas de humedad parecían guardar silenciosas el recuerdo de épocas pasadas. Era evidente que nadie había pisado aquel lugar desde hacia mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hay arriba? Preguntó Sullivan.&lt;br /&gt;-El antiguo salón de baile. &lt;br /&gt;-¿Cómo? Pregunté.&lt;br /&gt;-Este edificio fue durante muchos años un club para socios donde los caballeros llevaban a sus novias y mujeres a bailar. En la parte baja estaba el casino, donde tan sólo podían entrar los hombres y en la parte superior el salón de baile.&lt;br /&gt;-Ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subimos lentamente enfocando cada escalón de aquella desgastada escalera de mármol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al frente un enorme y hermoso salón de baile nos aguardaba. Todavía podían verse, sumergidos entre espesas telas de araña, algunos vasos y botellas sobre la barra del bar. En las paredes grandes espejos, ahora rajados y polvorientos, reflejaban las lámparas de araña que colgaban como espectros del techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí no hay nada que ver. Exclamó Sullivan. -Volvemos a la comisaría.&lt;br /&gt;-¿Y para esto me hacen venir? Protestó aquel hombre.&lt;br /&gt;-Quizás habrá sido un grupo de ocupas. Añadí yo tratando de dar sentido a las quejas de los vecinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezamos a descender las escaleras cuando creí oír algo. A mi espalda, un murmullo semejante al que se organiza en las salas de fiestas, captó mi atención. Aunque era imposible que el ruido procediese del interior de la sala, me giré en seco. Allí no había nada. El silencio inundaba nuevamente aquella decrépita estancia. Avancé de nuevo hacia la escalinata cuando un hilo de música apenas perceptible me hizo detenerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Bajas Pit? Dijo Sullivan desde la entrada.&lt;br /&gt;-Un segundo, ahora bajo. Dije mientras retrocedía sobre mis pasos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intrigado por aquella melodía, volví nuevamente al salón y mientras me adentraba en el por segunda vez este parecía cobrar vida. Como en un espejismo, la sala fue recuperando sus colores, su esencia, su esplendor. Los espejos, lejos de estar partidos brillaban reflejando de forma majestuosa la luz de aquellas hermosas lámparas. La barra, llena de copas y de hombres con trajes de otra época, lucía en plena efervescencia. En la pista varias parejas bailaban alegremente sin recabar en mi presencia. Entonces oí la música, aquella música que todos los vecinos habían parecido oír durante los últimos días. ¿Cómo era aquello posible? ¿De dónde provenía? Miré a mi alrededor buscando una explicación lógica a lo que estaba pasando. Asustado froté mis ojos con fuerza tratando de regresar de aquella increíble visión, pero todo seguía allí. Salí entonces de la sala en busca de Sullivan, pero el resto del edificio, al igual que aquella sala, parecía haber despertado de un sueño de forma inesperada. Todo era diferente. El aspecto de la entrada nada tenía que ver con el estercolero que había dejado atrás hacía unos instantes. ¿Qué era lo que estaba ocurriendo? ¿Dónde estaba mi compañero? Salí del edificio como alma que lleva el viento buscando una respuesta pero en el exterior, tampoco hallé una explicación. Sullivan había desparecido al igual que el coche y la calle parecía sacada de una película de la segunda guerra mundial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrorizado y completamente desorientado, decidí volver a entrar en el edificio. Allí dentro debía estar la clave de aquel extraño suceso. Entonces, al volver a entrar en la sala de baile, la vi. Era ella, era la mujer de mis sueños. Aquella larga y ondulada melena negro azabache y aquellos glaucos ojos almendrados eran del todo inconfundibles. Paralizado, la miré durante unos instantes. En ese preciso instante ella giró la cabeza y me vio. Por unos segundos nos miramos absortos, confusos, sorprendidos, pero reconociéndonos; como si de viejos amigos se tratase. Era como si el destino hubiese querido jugar con ambos a un juego un tanto extraño y caprichoso. Sin dudarlo, ella se acercó lentamente hasta mi y tomándome de la mano me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Llevo mucho tiempo esperándote. Sabía que vendrías, sabía que todo ocurriría aquí, en el Real Cabaret, pero no sabía cuando.&lt;br /&gt;-¿Quién eres?, ¿Qué está pasando?, ¿Dónde estamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro lado, en el presente, Sullivan buscó durante horas desesperado a su compañero. Pit jamás volvió a aparecer. Sullivan pasó meses investigado aquel local y buscando a Pit. Lo sorprendente del caso fue cuando al tiempo logró descubrir en la hemeroteca de la ciudad, la fotografía de Pit junto a aquella hermosa mujer. Una vieja fotografía tomada durante la celebración de fin de año de 1938, en el Real Cabaret.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-8599800029150694595?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/8599800029150694595/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/01/el-real-cabaret.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/8599800029150694595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/8599800029150694595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2011/01/el-real-cabaret.html' title='El Real Cabaret'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TT6hwVzqVgI/AAAAAAAAAZU/L7I8iFeE_44/s72-c/Real+Cabaret.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-3657609072627553515</id><published>2010-12-17T01:02:00.002+10:00</published><updated>2010-12-17T03:07:14.063+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La llamada'/><title type='text'>La llamada</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TQop_tQGg0I/AAAAAAAAAZI/hLpWLAZZnGc/s1600/la+llamada.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="195" n4="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TQop_tQGg0I/AAAAAAAAAZI/hLpWLAZZnGc/s200/la+llamada.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;-Si diga.&lt;br /&gt;-Cógido 3. Dijo una voz ronca y seca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana dejó caer el auricular y sin pensarlo se fue a la cocina, tomó un cuchillo, se sentó en el sofá del salón y tras observar durantes unos breves instantes el afilado filo, lo hundió con todas sus fuerzas en su pecho, una y otra vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el cuatro caso idéntico en lo que iba de mes y seguían sin encontrar un vinculo lógico entre ellos. En todos los casos la víctima aparecía muerta de forma violenta sin un móvil, sin un motivo aparente. A primera vista, dada la violencia de las escenas, todos se inclinaban a pensar en un asesinato pero, tras el examen del forense, esa posibilidad quedaba del todo descartada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Extraña forma de suicidarse ¿no? Preguntó Clara al inspector jefe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que Jorge no había visto nunca algo igual. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el primer caso se trataba de una mujer joven, soltera, de clase social alta y sin problemas aparentes. El cuerpo, ensangrentado y desgarrado por las múltiples puñaladas, se encontró sentado en el sofá del salón. ¿Cómo podía alguien en su sano juicio optar por auto apuñalarse en más de doce ocasiones? Parecía ciertamente inverosímil que alguien tuviese la sangre fría y la voluntad de someterse a aquel calvario habiendo formas mucho más dulces de morir. Pese a la crudeza de la escena, en su rostro no se apreciaba tensión, o sufrimiento alguno. En el segundo caso, el cadáver era el de una estudiante. Cuando su compañera de piso regreso a casa la encontró en la bañera electrocutada tras tirar dentro de la misma, un secador de pelo. Nuevamente, sorprendía la dureza innecesaria de la muerte, más propia de un asesinato que de un suicidio. Sin embargo, no habían huellas, no había ningún rastro de lucha, o resistencia. El secador seguía preso en su mano delatando la intencionalidad de aquel acto. Nuevamente, la cara de la joven trasmitía paz y serenidad. Sus hermosos cabellos rubios flotaban como medusas en el agua de la bañera mientras ella parecía estar plácidamente dormida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los pocos días, apareció aquella ama de casa que sorprendentemente, tras dejar a su bebé en la guardería del barrio, había decidido introducir su mano en el triturador de la cocina hasta morir desangrada. Sólo imaginar el dolor Clara palideció y echó todo el desayuno; hubo que hacerla salir fuera de la casa. Por tercera vez, Jorge no alcanzaba a comprender la serenidad de aquel rostro que, imperturbable al dolor, parecía estar en un estado cercano al nirvana. Por último, y posiblemente este fuera el caso más impactante, estaba aquel ejecutivo que tras ser ascendido en su empresa, llegó a casa, rompió el cristal de la ventana e, introduciendo la cabeza por el boquete, apretó su cuello contra el cristal roto hasta cortarse la yugular. La escena era dantesca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada les unía, ni tan siquiera sus amistades, estatus social, o laboral, tan sólo había una cosa en común además de una muerte violenta, en los cuatro casos el teléfono de la casa se encontraba descolgado. ¿Una noticia traumática?, ¿Amenazas telefónicas? Tras días de investigación seguían como al principio, no había nada llamativo en sus vidas, nada que les condujese a aquella situación. Por otro lado, tampoco la última llamada recibida en aquellos teléfonos provenía de un único número. Un teléfono público, una tienda, un móvil.... Jorge sabía que no tardarían en hallar a una nueva víctima. El patrón respondía perfectamente al de un asesino en serie, aunque aparentemente fuesen suicidios. Pero, a falta de alguna evidencia que apoyase aquella versión, los casos estaban oficialmente cerrados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas había pasado una semana desde el último caso, cuando una nueva llamada les avisó de otro caso igual. Esta vez se trataba de un empleado de una fábrica metalúrgica. Según su jefe, alguien le llamó por teléfono y acto seguido se subió a la pasarela superior y se arrojó sin dudarlo dentro de horno de fundición. Lo más sorprendente es que en ningún momento se oyeron gritos de dolor; Ernesto se fue en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Le pregunté si se encontraba bien, ya que le vi como ido; pero ni tan siquiera contestó. Argumentó aquel hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella era la única pista con sentido a la que Jorge podía agarrarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Imaginemos por un momento la escena. Dijo Jorge a Clara tratando de recrear la situación.-Suena el teléfono y Ernesto lo coge. Alguien al otro lado le dice algo que le sumerge en un estado de... ¿trance? &lt;br /&gt;-¿Hablamos de hipnosis? Preguntó Clara sorprendida.&lt;br /&gt;-Algo parecido pero mejor. La hipnosis no permite ir contra la voluntad del sujeto y menos atentar contra su vida.&lt;br /&gt;-¿Entonces?&lt;br /&gt;-No tengo la respuesta, pero no creo que la verdad diste mucho de esta hipótesis.&lt;br /&gt;-Quizás deberíamos investigar a quiénes practican, o experimentan con esa técnica.&lt;br /&gt;-No acabaríamos nunca. ¿Sabes cuántos psicólogos, curanderos o magos la utilizan? Además, el que ha hecho esto posee unos conocimientos superiores al resto.&lt;br /&gt;-¿Científicos?&lt;br /&gt;-Una técnica semejante, una hipnosis capaz de anular por completo la voluntad humana, no puede ser únicamente el fruto del experimento de un científico loco.&lt;br /&gt;-¿Quién crees que puede estar detrás?&lt;br /&gt;-¿Cia, FBI, NASA...? Se me ocurren una cuantas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales con capacidad para desarrollar armas de este tipo.&lt;br /&gt;-Aún y así, debería haber un nexo entre las víctimas, no creo que sean escogidas al azar.&lt;br /&gt;-Seguramente no, pero...¿cuál?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días pasaba y el temor a que apareciese un nuevo caso era cada vez mayor. La opinión pública empezaba a preguntarse sobre lo casual de aquellos casos y los políticos empezaban a inquietarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya sé que oficialmente son casos cerrados, pero los jefes están intranquilos y exigen respuestas. Quieren una investigación discreta pero efectiva. Dijo el inspector jefe a Jorge. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el fondo Jorge estaba encantado. Esa oportunidad de seguir en la brecha era lo que andaba buscando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pasaron ni cuatro días cuando un nuevo cuerpo sin vida avivó la investigación. Esta vez se trataba de una mujer de mediana edad que, tras recibir una llamada de teléfono, abrió la ventana y se lanzó sobre los afilados pinchos de la valla de hierro forjado de la finca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes que periódico leían los demás? Preguntó Clara ojeando el que había sobre la mesa del salón.&lt;br /&gt;-Pues no. ¿Crees que tiene algo que ver?&lt;br /&gt;-Bueno, yo tampoco me fijé, pero al ver este sobre la mesa y con este anuncio señalado...&lt;br /&gt;-¿Qué anuncio? Preguntó Jorge arrebatándole a Clara el periódico de las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sería aquella por fin una pista fiable? Jorge miró atentamente la página en cuestión. El diario no era del día, tenía cerca de un mes. En la página de anuncios había uno subrayado en rojo. En el se podía leer:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Mala suerte, no tiene trabajo, no ha encontrado el amor? El gabinete Adelaida está a tu servicio las 24 horas. Llámanos ahora, o visitanos en calle Leganitos nº 32.&amp;nbsp; Tel: 91 926 54 23.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Magia? Preguntó Clara frunciendo el entrecejo.&lt;br /&gt;-Quien sabe. Aunque en los casos de este estilo hay detrás un interés económico y aquí, no parece que falte dinero.&lt;br /&gt;-Quizás el motivo sea otro.&lt;br /&gt;-Deberíamos repasar los otros casos y ver si hubo llamadas a este número, o visitas a esa dirección.&lt;br /&gt;-Me pongo a ello.&lt;br /&gt;-Mientras yo realizaré una visita de paisano al local.&lt;br /&gt;-No vemos mañana.&lt;br /&gt;-Perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, ya en la comisaría, Clara se acercó a Jorge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que tengo algo. Aunque no constan llamadas a ese número, los conocidos de las víctimas afirman que habían acudido alguna vez a consultorios de este tipo. De hecho, en el caso de la estudiante, su compañera está casi segura de que fue a una tarotista de la calle Leganitos.&lt;br /&gt;-Es posible que hayamos encontrado el nexo de unión, pero nos falta el móvil.&lt;br /&gt;-Y tú, ¿fuiste al local en cuestión?&lt;br /&gt;-Sí, me hice pasar por un cliente.&lt;br /&gt;-¿Y?&lt;br /&gt;-Hay algo extraño en ese cuchitril. Era como si el tarot fuese la tapadera de algo más, de algo mucho más feo.&lt;br /&gt;-¿Algo cómo qué?&lt;br /&gt;-No sé...¿quizás una secta?&lt;br /&gt;-Porqué iba una secta a “suicidar” a sus miembros? Preguntó Clara.&lt;br /&gt;-¿Quizás porque querían abandonar el barco y sabían demasiado?&lt;br /&gt;-Tiene lógica salvo porque una secta saca dinero a sus allegados y en este caso no hay indicio de nada de este parecido.&lt;br /&gt;-Quizás se negaron a “colaborar”.&lt;br /&gt;-Es posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O quizás fuesen familia de alguien que sí estaba captado por la secta.&lt;br /&gt;-Esa explicación parece bastante más sólida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento sonó el teléfono de la mesa de Jorge. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, diga.&lt;br /&gt;-Cógido 3. Dijo una voz ronca y seca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, sin mediar palabra, Jorge se levantó de la silla, desenfundó su arma y tras disparar a Clara en la cabeza causándole la muerte de forma casi inmediata, se voló la tapa de los sesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Homicidio en primer grado y posterior suicidio, se leía en el dossier del caso. En la comisaría surgieron todo tipo de hipótesis; para la mayoría se trataba de un crimen pasional. Desgraciadamente, nadie volvió a investigar el caso de los suicidios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-3657609072627553515?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/3657609072627553515/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/12/la-llamada.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3657609072627553515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3657609072627553515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/12/la-llamada.html' title='La llamada'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TQop_tQGg0I/AAAAAAAAAZI/hLpWLAZZnGc/s72-c/la+llamada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-6735176126003475014</id><published>2010-11-11T01:39:00.001+10:00</published><updated>2010-11-11T02:06:26.001+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soledad'/><title type='text'>Soledad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TNq8jnJlRlI/AAAAAAAAAYw/YNdj3nxxIkk/s1600/soledad.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" px="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TNq8jnJlRlI/AAAAAAAAAYw/YNdj3nxxIkk/s200/soledad.jpg" width="169" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Entró en casa como siempre, pero esta vez era distinto, muy distinto. Se detuvo un instante frente al sofá del salón y suspiró mientras sus ojos se humedecían; apenas le quedaban lágrimas. Sus ojos, rojos y resecos de tanto llorar, eran el fiel reflejo de su estado de ánimo. Ya no volvería a verle ahí, sentado como cada tarde frente al televisor con aquella vieja bata y sus zapatillas azules, raídas por el tiempo. ¿Cómo llenaría ahora ese enorme vacío?, pensó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con paso lento, llegó hasta la habitación y se sentó, no sin dificultad, sobre la cama. Mientras se sacaba la ropa, no pudo evitar pensar que ahora se sentiría muy sola. Tras más de cincuenta años juntos, Adela había prácticamente olvidado lo que era ser uno mismo, lo que era estar solo. ¿Quién iba ahora a darle la buenas noches, quién besaría su mejilla cada mañana al despertar, quién la ayudaría a poner la mesa, o a doblar la ropa de cama? Se le hacía muy extraño no oír sus pasos por la casa, o no aspirar aquel horrendo olor a puro habano. Con la mirada perdida entre las baldosas del frío suelo, Adela se daba cuenta que el matrimonio no era para nada lo que la gente pensaba. Estar casado, o vivir con alguien, no era únicamente compartir alegrías y penas, no era tan sólo querer a otro ser humano y pasar la vida junto a él. Estar casado suponía que cada cónyuge dejaba de ser uno mismo, para pasar a ser, en cierto modo, una sola entidad. Jamás había sido tan consciente de que la muerte de Fernando no la había dejado viuda, sino que en realidad, le habían extirpado parte de su propio ser. Asustada, se preguntaba cómo iba a seguir sin él. Ya no recordaba lo que era ser tan sólo uno, hacía tanto tiempo que su vida era para dos, que la unidad le parecía inhóspita, pobre, ilógica, inaceptable. Entonces, un montón de estúpidas inquietudes la asaltaron ¿Qué iba a hacer ahora con los packs de cuatro yogures? Seguro que alguno se le iba a estropear. ¿Y con las medias docenas de huevos? Además, todas sus recetas estaban pensadas para dos. Angustiada, se preguntaba qué sentido tenía cocinar según que platos para uno solo. Parecía absurdo hacer una paella, unos canalones, o un cocido para solo una persona. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras quitarse las medias y ponerse la bata, Adela se levantó de la cama con la ayuda del bastón y se encaminó otra vez al salón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y ahora?, ¿Qué voy a hacer con todas sus cosas? Dijo para sus adentros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentó en el sofá y encendió el televisor. No es que fuera a ver nada en concreto, tan sólo era una forma de llenar aquel terrible silencio. De pronto, como en un acto instintivo e incontrolable, dijo como cada mediodía en voz alta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Fernando!, empieza el telediario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Fernando ya no estaba allí para acudir al salón. Nuevamente un angustioso desasosiego hizo mella en ella. ¿Con quién comentaría ahora las noticias? En ese instante, Adela se dio cuenta que el dolor que sentía dentro no era tanto por la muerte de su marido, sino por el enorme agujero que el había dejado en su interior. En el fondo, ella sabía que sus lágrimas eran por ella misma y no por él. Tomó entonces entre sus brazos la mantita con la que el solía arroparse en el sofá; todavía olía a él. La abrazó con todas sus fuerzas mientras rompía a llorar completamente desconsolada. En aquel momento fue totalmente consciente; el ya no iba a volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, Adela amaneció profundamente dormida sobre el sofá, tan dormida, que ya no volvería a despertar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Falló respiratorio. Dijo el doctor.&lt;br /&gt;-Murió de pena. Dijo su hija menor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que cuando un cisne escoge a su pareja, lo hace para toda la vida y si esta muere, el muere de pena muy poco después. Sería hermoso que el ser humano quisiese del mismo modo que lo hacen los cisnes aunque, desgraciadamente, no siempre es así. Este relato lo dedico a esas parejas de ancianos que han estado toda su vida juntos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-6735176126003475014?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/6735176126003475014/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/11/soledad.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/6735176126003475014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/6735176126003475014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/11/soledad.html' title='Soledad'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TNq8jnJlRlI/AAAAAAAAAYw/YNdj3nxxIkk/s72-c/soledad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-494890546894071439</id><published>2010-11-03T21:20:00.004+10:00</published><updated>2010-11-04T00:55:13.298+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Desaparecida'/><title type='text'>Desaparecida</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TNFFXzcyj3I/AAAAAAAAAYs/oHI6cRevjyU/s1600/desaparecida.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="109" px="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TNFFXzcyj3I/AAAAAAAAAYs/oHI6cRevjyU/s200/desaparecida.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Hacia ya cuatro meses desde que Ana desapareció. “Caso sin resolver” era lo que constaba en la carpeta donde la policía guardaba toda la documentación al respecto. Nadie la vio más allá de las seis de la tarde, ningún rastro, ninguna pista, ningún hilo del que tirar. Era como si la tierra la hubiese engullido. Tan sólo su bolso yacía, inexplicablemente, sobre el asiento trasero del viejo chevrolet, abandonado en mitad de la interestatal 10. Teniendo en cuenta que el coche había sido encontrado a la altura de Nueva Orleans, que sus luces continuaban encendidas y que fue vista por última vez en Lake City hacia las seis de la tarde del día anterior, la policía dedujo que Ana debió “desaparecer” entre las nueve y las doce de la noche. El motivo, el porqué de aquel extraño viaje, jamás se supo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonó el teléfono y una voz femenina, desde el otro lado, preguntó por Ana. A Tom aún le resultaba complicado y angustioso el tener que dar explicaciones sobre la desaparición de su mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Verá, Ana no está. Ana desapareció hace cuatro meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hizo un extraño silencio al otro extremo de la línea y, tras unos instantes, la mujer prosiguió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi nombre es Sandra Travis y mi hermana Kate también desapareció cuatro meses atrás. Tengo motivos para pensar que ambos casos están relacionados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom se quedó unos segundos sin habla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué le hace pensar así?&lt;br /&gt;-Kate vivía sola en Nueva Orleans y apenas hablábamos, de ahí que no notara su ausencia hasta hace muy poco. Tras denunciar su desaparición, oí un mensaje bastante inquietante en el buzón de voz de su teléfono. El mensaje decía algo así como... “Kate soy Ana, hemos de vernos, algo va mal. Nos encontramos donde siempre.” Por eso llamé a este número preguntando por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom se quedó perplejo mirando fijamente una foto de su mujer que estaba sobre la repisa, encima de la chimenea. ¿Porque Ana nunca le habló de Kate? ¿Qué querría decir con “algo va mal”? Por un instante creyó no conocer a la mujer con la que había compartido once años de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que deberíamos vernos. Quizás encontremos que podían tener en común mi mujer y su hermana.&lt;br /&gt;-Me parece una buena idea. ¿Conoce Nueva Orleans?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan sólo había estado en Nueva Orleans una vez, tres años después de casarse. Fue el verano después de que le diera aquel terrible infarto que casi le cuesta la vida. Lo cierto era que nadie hubiese apostado por su vida en aquella época, ni tan siquiera los médicos. Todos coincidían que el elevado riesgo de un nuevo infarto bien justificaba un marcapasos, pero el se negó. Si tenía que vivir con un aparato en sus entrañas, prefería estar muerto. Afortunadamente, su naturaleza fuerte y luchadora le hizo seguir adelante sin más problemas. Nueva Orleans era una ciudad preciosa, llena de reminiscencias francesas y de buen jazz. Lo que más le desagradaba era la excesiva humedad que se clavaba en los huesos, sobretodo en las frías noches de invierno. Dejó el coche frente al hotel y, tras dejar el equipaje, decidió dar un paseo por el Barrio Francés antes de ir al encuentro de Sandra. Recordó entonces algunos de los bares donde estuvieron y no pudo evitar que las lágrimas acudiesen a sus ojos. La echaba tanto de menos, que pensar en ella era una auténtica tortura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y dice que estuvieron aquí hace ocho años. ¿Sabe si Kate y Ana pudieron conocerse entonces?&lt;br /&gt;-No creo. Estuvimos prácticamente todo el tiempo juntos. Bueno, salvo que...&lt;br /&gt;-¿Salvo que... ?&lt;br /&gt;-Una de las tardes Ana quiso visitar el museo vudú que hay en la calle Dumaine. A mí esos temas me horrorizan, así que preferí esperarla en el hotel. Ese fue el único rato en que Ana estuvo sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sandra se quedó pensativa, no recordaba que su hermana tuviese especial afición a esos temas, pero teniendo en cuenta el distanciamiento que habían tenido desde el accidente, todo era posible. Siempre habían sido como uña y carne pero aquella noche, cambio sus vidas. Kate había bebido más de la cuenta y aunque Sandra trató de que la dejase conducir a ella, no hubo forma. Como consecuencia de un choque frontal Sandra quedó parapléjica y acabó en una silla de ruedas. Afortunadamente, y contra todo pronóstico, al año del incidente Sandra fue recuperando la movilidad. Un milagro que la ciencia no podía explicar. Sin embargo, la relación con Kate nunca volvió a ser la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo que Kate estuviese muy interesada en el vudú, pero no perdemos nada por acercarnos al museo. Apuntó Sandra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los neófitos en la materia visitar aquel museo era como entrar en la cámara de los horrores. Lleno de imágenes extrañas e inquietantes y de elementos, o pócimas de olores nauseabundos, El museo histórico del vudú, se había convertido en una atracción típica de la ciudad. Si bien era cierto que la ciudad poseía una larga tradición mágica, no dejaba de sorprender que en pleno siglo XXI todavía existiesen aquellas creencias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrieron casi todos sus pasillos y cuando estaban a punto de salir, una extraña mujer ataviada como si de una hechicera se tratase, se cruzó en su camino. Asustada, empezó a dar alaridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡¡Satané!!!, ¡¡¡Satané!!! Gritaba mientras se alejaba como alma que lleva el diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto el pasillo se llenó de ojos de curiosos. Entre ellos, un hombre mayor de aspecto intelectual que se les acercó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acompáñenme por favor. Graiza es a veces demasiado efusiva en sus apreciaciones.&lt;br /&gt;-¿Graiza es la loca que ha salido de aquí chillando? Preguntó Tom tratando de comprender a que obedecía todo aquel lío.&lt;br /&gt;-Sí, discúlpenla pero a veces está más en el mundo de los muertos que en el de los vivos. Por cierto, mi nombre es Arim Hamal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intrigados ambos siguieron a aquel hombre hasta una pequeña sala lateral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Podemos saber porqué chillaba y qué es lo que decía? Preguntó Sandra muerta de curiosidad.&lt;br /&gt;-Satané. Dijo aquel hombre con voz pausada. Es decir, malditos en francés.&lt;br /&gt;-¿Malditos? Preguntó Tom.&lt;br /&gt;-Graiza no suele equivocarse. Cuando ella ve algo en una persona, es que algo no va bien.&lt;br /&gt;Sandra se incorporó dispuesta a no escuchar más tonterías. Ese tipo de historias la ponían muy nerviosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Han estado ustedes expuestos a algún ritual mágico? Preguntó Arim.&lt;br /&gt;-¿Cómo dice? Preguntó Sandra muy contrariada.&lt;br /&gt;-Verán, teóricamente hay algo en ustedes que no está como debería.&lt;br /&gt;-No le sigo. Contestó Tom.&lt;br /&gt;-Usted, sin ir más lejos, debería estar muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asustados por aquella afirmación ambos avanzaron hacia la salida decididos a irse de allí. Sin embargo, cuando estaban a punto de salir por la puerta, el hombre miró fijamente a Sandra y añadió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Nunca se ha preguntado cómo pudo volver a andar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Horrorizada Sandra empezó a correr alejándose de allí. Tom no dudó en seguirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentada frente a aquella taza de té, sus manos temblaban como hojas de papel a las que lleva el viento. Nerviosa y con un hilo de voz casi inexistente, Sandra le explicó a Tom lo de su accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y a ti, ¿porqué te dijo que deberías estar muerto?&lt;br /&gt;-Hace ocho años sufrí un ataque al corazón del que nadie pensaba iba a salir. Todos los médicos me aconsejaron poner un marcapasos pero me negué y contra todo pronóstico sigo aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sandra enmudeció y mientras golpeaba sutilmente con sus uñas el borde de la mesa, las ideas se agolpaban en su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buscábamos un punto de conexión entre su mujer y mi hermana... creo que lo acabamos de encontrar. Dijo tras unos segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos se miraron no sin un cierto temor a saber la verdad que se podía esconder tras aquellas desapariciones. Ambos sabían que debían volver al museo si querían averiguar algo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sus casos son de libro. Dijo Arim posando su mano sobre la de Sandra.&lt;br /&gt;-¿Qué quiere decir? Preguntó Tom.&lt;br /&gt;-Alguien dio algo a cambio de su recuperación, así es como funciona esto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom y Sandra se miraron perplejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi hermana y su mujer han desaparecido en extrañas circunstancias y el único nexo posible de unión está aquí, en Nueva Orleans. Apuntó Sandra.&lt;br /&gt;-¿Saben si tuvieron contacto con algún medium, o hechicero?&lt;br /&gt;-¿Cree usted que si lo supiésemos estaríamos aquí, muertos de miedo? Respondió Sandra.&lt;br /&gt;-Tiene la pinta de un trabajo de magia negra. La gente que yo conozco no hace este tipo de encargos pero... seguro que consigo averiguar algo. ¿Cuántos días piensan estar aquí?&lt;br /&gt;-Los menos posibles. Contestó Tom.&lt;br /&gt;-Bien, trataré de hablar con alguien esta misma tarde y les cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron las horas y Tom empezó a dar tumbos sobre la cama del hotel. Las horas se le hacía eternas. De pronto, sonó el teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tom?&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;-Creo que tengo información que les puede interesar. Vengan al museo en cuanto puedan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom pasó a recoger a Sandra y regresaron al museo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Verán. Alguien que conozco oyó hace tiempo a cerca de dos mujeres que buscaban soluciones milagrosas, para la salud de sus seres queridos. Por lo que he podido averiguar acabaron hablando con Jerome Riscard, un misterioso personaje aficionado a la magia negra. Alguien muy peligroso y famoso por su falta de ética.&lt;br /&gt;-¿Dónde podemos encontrarle? Preguntó Tom&lt;br /&gt;-Esto no es todo, tenga un poco de paciencia. &lt;br /&gt;-Bien, continúe. Corrigió Tom.&lt;br /&gt;-Por otro lado, en una de las “farmacias esotéricas” del centro, dos mujeres compraron componentes poco habituales. Esos componentes son la base de un hechizo complejo y poco frecuente llamado “tránsitum”.&lt;br /&gt;-¿Para qué sirve? Preguntó Sandra.&lt;br /&gt;-Al principio soluciona aparentemente el problema, pero pasado un tiempo, unos años, el problema reaparece en quien ha realizado el conjuro. Es decir, es como si el que ha realizado el conjuro absorbiese el mal. &lt;br /&gt;-O sea, ¿Está usted diciendo que mi hermana se empezó a quedar paralítica y Ana empezó a sufrir del corazón?&lt;br /&gt;-Efectivamente.&lt;br /&gt;-¿Y su desaparición? Preguntó Tom.&lt;br /&gt;-Si Ana llamó a Kate diciendo que algo no iba bien, es que el proceso había empezado. Quizás volvieron a ver a Jerome en busca de respuestas.&lt;br /&gt;-Me temo que no. Ana no llegó a Nueva Orleans. Encontraron su coche vacío en la interestatal 10. Apuntó Tom.&lt;br /&gt;-¿Dónde vive Jerome? Preguntó Sandra. &lt;br /&gt;-Les acompañaré. No es aconsejable que vayan solos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella casa daba escalofríos incluso antes de entrar. El aspecto siniestro y casi abandonado de la fachada hacía pensar que la casa estaba deshabitada. Se oyeron unos pasos en el interior y la puerta roída por el paso del tiempo, se abrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabía que vendrían. Dijo aquel hombre siniestro mientras les invitaba a pasar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos esperaron una explicación tras aquella bienvenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando Kate reapareció ante mi puerta hace unos meses, supe que no habían entendido nada.&lt;br /&gt;-¿Dónde están? Increpó Tom agarrando al hombre de las solapas de la chaqueta.&lt;br /&gt;-No lo sé, y por mucho que me zarandee no voy a saberlo. &lt;br /&gt;-Tranquilícese. Dijo Arim.&lt;br /&gt;-Verán, cuando hace ocho años contactaron conmigo, ambas querían un remedio milagroso que les curase a ustedes. Les dije que existía, pero que el precio económico y no económico a pagar por ello, era alto. Estaban tan decididas que apenas quisieron escucharme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué le dijo Kate? Preguntó Sandra.&lt;br /&gt;-Ana acaba de recibir los resultados de un examen médico en el que se le recomendaba intervenir para poner un marcapasos y Kate había empezado a sufrir terribles dolores en sus piernas.&lt;br /&gt;-¿Y qué pasó?&lt;br /&gt;-Le dije que eso era lo que cabía esperar. Le expliqué nuevamente como funciona el “tránsitum” pero, a juzgar por la expresión de su rostro, me temo que la primera vez no me quisieron oír.&lt;br /&gt;-¿Y?&lt;br /&gt;-Por lo que pude oír su intención era desaparecer para siempre. No quería que usted la viera así, no quería que se sintiera culpable.&lt;br /&gt;-¡Hay que encontrarlas como sea! Exclamó Tom.&lt;br /&gt;-¿Dónde Tom? No sabemos por dónde empezar a buscar. Corrigió Sandra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arim parecía pensativo, lejano a la acción, sumergido en su mundo. De pronto, levantó la cabeza y mirándoles fijamente dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Algo no me cuadra, ¿Por qué vino Kate sola y no esperó a Ana? Preguntó Arim mirando a Jerome de forma inquisitiva&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jerome bajo la cabeza dando a entender una cierta culpabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque Ana ya estaba muerta ¿no? Añadió lanzando aquella revelación como una losa sobre los presentes.&lt;br /&gt;-¿Es eso cierto? Preguntó Tom agarrando a Jerome por el cuello de la camisa y zarandeándolo de lado a lado.&lt;br /&gt;-¡Yo no sé nada¡ Contestó aquel extraño personaje tratando de defenderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las cinco de la madrugada y Tom y Sandra seguían sentados en la comisaría. Llevaban varias horas de declaraciones y ahora era Jerome el que estaba siendo interrogado. Al rato, una policía les invitó a entrar en una especie de reservado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una patrulla acaba de salir hacia el lugar donde se supone que enterró el cuerpo, pero todo apunta a que Jerome Riscard asesinó a su hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sandra no reaccionaba, inmóvil observaba a la inspectora sin dar apenas crédito a lo que estaba oyendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y Ana?&lt;br /&gt;-Según cuenta el sujeto, su mujer debió llamar a Kate desde la interestatal. Por lo visto estaba sufriendo un paro cardíaco y sabía que apenas le quedaba tiempo. Según el señor Riscard, Kate fue al encuentro de Ana y se la llevó en su coche. De ahí que el coche apareciese abandonado. &lt;br /&gt;-¿Y está bien?&lt;br /&gt;-Lo siento pero... de camino al hospital Ana murió. Pero por lo visto antes le hizo prometer a Kate que usted jamás sabría nada de todo aquello. Prefería que la diese por desaparecida antes de que se sintiese culpable por lo ocurrido. Debió quererle mucho...&lt;br /&gt;-¿Y dónde está su cadáver? Preguntó Tom completamente abatido.&lt;br /&gt;-Teóricamente junto al de Kate.&lt;br /&gt;-¿Y por qué mató a Kate? Preguntó Sandra entre lágrimas, deshecha por la noticia.&lt;br /&gt;-Porque Kate, tras enterrar a Ana, le contó lo ocurrido y le amenazó con denunciarlo. Jerome ya tenía varias causas pendientes con la justicia y no quería tener más problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron las horas y sus peores temores se hicieron realidad. Frente a los cuerpos sin vida de su esposa y de Kate, Tom cabizbajo tomó la mano de Sandra entre las suyas y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo peor de la vida es que tan sólo la apreciamos cuando estamos a punto de perderla. Lo peor del amor, es tan sólo lo reconocemos y lo declaramos, cuando ya es demasiado tarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-494890546894071439?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/494890546894071439/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/11/desaparecida.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/494890546894071439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/494890546894071439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/11/desaparecida.html' title='Desaparecida'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TNFFXzcyj3I/AAAAAAAAAYs/oHI6cRevjyU/s72-c/desaparecida.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-5245199946329236839</id><published>2010-10-22T22:22:00.002+10:00</published><updated>2010-10-22T22:30:18.812+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Y todavía te quiero'/><title type='text'>Y todavía te quiero</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TMGB1J-ulFI/AAAAAAAAAYo/PCtEsw1rHZI/s1600/y+todavia+te+quiero.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" nx="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TMGB1J-ulFI/AAAAAAAAAYo/PCtEsw1rHZI/s200/y+todavia+te+quiero.jpg" width="185" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Creí que el tiempo borraría las huellas. Pensé que sería capaz de olvidar, de desterrar todo lo que un día sentí. Quizás pensé que “el después” sería de otra manera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos despedimos, juré alegrarme por él si rehacía su vida; pero nada más lejos de la realidad. Era incapaz de pasar página, seguía llevándole a fuego bajo mi piel, como si el tiempo no hubiese pasado. Hacía algo más de un año desde que todo terminó, pero para mí, el tiempo se detuvo en el mismo instante en que salió de mi vida. No era capaz de pensar en él de un modo distinto, era incapaz de dejar de quererle, pese a que sabía que tenía que hacerlo. Eran tantos los recuerdos acuñados en mi mente, las palabras que nos dijimos, las promesas que se quedaron en el tintero... Eran muchas las cosas que habíamos vivido juntos. De hecho, apenas tengo recuerdos de mi vida antes de él. Fueron tantas las noches en vela comiéndonos a besos, desleída entre sus manos, sintiéndole tan dentro de mí, que ahora pensar en verle cerca de otra mujer, entre otros brazos, me quemaba las entrañas. Si al menos pudiese evitarle, estar lejos de él...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperando, agazapada frente a su ventana, como otras muchas noches, temía el momento de verle entrar en casa. Esa actitud casi enfermiza estaba consumiéndome, llevándome hasta la locura. Si llegaba solo, imaginaba que todavía formábamos parte de un todo indisoluble, de un todo perfecto. Le observaba mientras se desnudaba y soñaba con compartir, como tiempo atrás, su cama, su vida, su mundo. Me deleitaba recordando cada escollo de su piel, aquella de la que por tanto tiempo me sentí ama y esclava. Dejaba que el pasado me engullese tratando de obviar que el presente ya no era como yo deseaba. Esos eran los únicos instantes de felicidad que me quedaban, los únicos momentos de paz que aún tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces, temblaba por no verle llegar con otra y saber que ya no era mío. Desde la penumbra, trataba de cerrar los ojos y contener la curiosidad. Sabía que si los abría partiría por una vez más mi alma en mil pedazos. Dios sabe cuantas lágrimas he derramado ya por su ausencia, por este vacío, por verle amando a otra mujer. El dolor de verle besar otros labios, de verle abrazar a otro cuerpo, de verle sentir de aquel modo con otra, era la peor de todas las torturas. A veces, desesperada deseaba que supiese de mi sufrimiento, de mi soledad, de mi dolor, pero luego, recordaba cuan injusto sería hacerle volver al pasado, a los recuerdos de algo que no pudo ser y que jamás se repetiría. Entonces, tratando buscar consuelo en algún rincón de mis entrañas, probaba rememorar los buenos momentos y lo felices que una vez fuimos, pero eso, ya no me bastaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese tormento, esa condena eterna, ese castigo impuesto del que era presa, del que no podía huir, se me antojaba injusto, cruel e inhumano. Tan sólo una idea rondaba mi mente a todas horas; quería fundirme, quería desaparecer, me quería morir. Desgraciadamente, esa ya no era una opción para mí, yo ya estaba literalmente muerta. Cuando aquel terrible cáncer se me llevó de su lado un año atrás, lo que jamás pude imaginar es que la muerte sería así de despiadada, así de cruel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-5245199946329236839?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/5245199946329236839/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/10/y-todavia-te-quiero.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/5245199946329236839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/5245199946329236839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/10/y-todavia-te-quiero.html' title='Y todavía te quiero'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TMGB1J-ulFI/AAAAAAAAAYo/PCtEsw1rHZI/s72-c/y+todavia+te+quiero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-3999542366499465746</id><published>2010-10-15T22:26:00.002+10:00</published><updated>2010-10-15T22:34:32.669+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La mansión'/><title type='text'>La mansión</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TLhKLRWV3yI/AAAAAAAAAYY/j8JmgFNbhfA/s1600/mansion.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" ex="true" height="150" src="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TLhKLRWV3yI/AAAAAAAAAYY/j8JmgFNbhfA/s200/mansion.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Apenas tuvo oportunidad de conocerle en vida. Cuando el era todavía muy pequeño el tío Max se fue a vivir a Londres y ya no regresó. Por Navidades, una enorme cesta repleta de todo tipo de alimentos y golosinas les recordaba que tenían familia la otro lado del charco. Ese, era el único contacto que tenían. Alex recodaba que en alguna ocasión su madre había tratado de viajar a Londres para ver a su hermano pero, cada vez que lo había intentado, el tío Max le ponía alguna excusa para que no fuese. Huraño y alejado de la civilización, Max se había recluido en aquella enorme mansión en la costa de Brighton de la cual no volvió a salir. Cuando tras dos años de no tener noticias de su hermano, Margaret decidió dar la voz de alarma, nadie fue capaz de dar cuenta del paradero de Max. Max había despedido a todo el personal tiempo atrás y después, había desaparecido de la faz de tierra sin dejar ni rastro. Hicieron falta dos largos años para que las autoridades le diesen oficialmente por desaparecido y Margaret pudiese heredar sus propiedades, en especial la mansión de Arundale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que Arundale era a todas luces impresionante. Sus ennegrecidos muros, sus vetustos torreones y sus enormes y descuidados jardines hacían de aquella mansión un lugar algo fantasmagórico. Pensativo, Alex se paró frente a la entrada tratando de comprender cuál sería el interés de Max por tan inmensa propiedad. Claus, el encargado de custodiar la finca durante todos aquellos años, abrió la puerta principal e invitó a Alex a pasar a su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Su tío era un hombre extraño. Dijo mascullando en un tono apenas perceptible.&lt;br /&gt;-Eso tengo entendido.&lt;br /&gt;-Pero en esta casa fue muy feliz.&lt;br /&gt;-Supongo, de hecho nunca volvió a América. Contestó Alex &lt;br /&gt;-Es una lástima que ahora esté vacía. Dijo el hombre mientras abría los ventanales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz entró por las ventanas como si de cuchillos se tratase. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La casa está repleta de objetos de gran valor. Su tío adoraba las antigüedades. Apuntó Claus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alex miró atentamente a su alrededor. Aquella estancia parecía un mausoleo. En las paredes colgaban enormes tapices de época que daban una cálida nota de color a aquellos grisáceos y fríos muros de piedra. Entonces, en el umbral de la puerta de entrada apareció Helen, la antigua ama de llaves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He venido en cuanto he podido. Siento el retraso. Dijo la mujer sofocada.&lt;br /&gt;-No se preocupe, Claus me ha atendido muy bien.&lt;br /&gt;-¿Claus? Preguntó la mujer atónita ante aquella respuesta.&lt;br /&gt;-Sí. Dijo Alex buscando al viejo encargado con la mirada.&lt;br /&gt;-Ya, ya veo. Contestó Helen tratando de esquivar la mirada de Alex.&lt;br /&gt;-Pero, si estaba... aquí mismo. Yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alex miró por toda la habitación sin dar crédito a lo que le estaba pasando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Supongo que la puerta estaría abierta. Contestó Helen tratando de obviar aquella conversación. &lt;br /&gt;-No exactamente. Contestó Alex contrariado por aquella absurda situación.&lt;br /&gt;-Tengo que regresar a la ciudad antes de las cinco de la tarde así que, le enseñaré la casa y dónde están los cuadros de mando y me iré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Helen enseño a Alex el resto de la mansión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Al principio es fácil perderse, pero ya verá como con el tiempo uno se acostumbra.&lt;br /&gt;-No sé yo. Respondió Alex impresionado por el tamaño de aquel castillo.&lt;br /&gt;-¿Piensa mudarse a Arundale? Preguntó Helen al ver dos maletas junto a la entrada.&lt;br /&gt;-Quizás durante una temporada, hasta que ponga en orden todos los papeles y pertenencias del tío Max.&lt;br /&gt;-No se quede mucho tiempo.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Estar tan lejos de la civilización no es bueno, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Helen le entregó todas las llaves a Alex y tras unos últimos consejos, se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo un par de cosas.&lt;br /&gt;-¿Sí?&lt;br /&gt;-Las casas tan viejas a veces pueden jugar malas pasadas.&lt;br /&gt;-¿A qué se refiere?&lt;br /&gt;-Es fácil ver cosas que no existen. No deje que esas cosas le afecten.&lt;br /&gt;-¿Cosas como Claus?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Helen miró al suelo tratando de evitar dar una respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y la segunda cosa?&lt;br /&gt;-No cambie las cosas de sitio, ni las deje fuera de su lugar, a Arundale no le gustan los cambios y tiene una forma peculiar de demostrarlo.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Esta casa es distinta; digamos que tiene alma.&lt;br /&gt;-¿Alma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Helen salió de la mansión sin dar más explicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella vieja mansión estaba empezando a ponerle los pelos de punta. Era tal la certeza que Alex tenía de haber visto a Claus, que antes de acomodarse decidió dar una vuelta por toda la finca en busca del viejo mayordomo pero no halló ni rastro de él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche empezaba a caer sobre la costa de Brighton y tras encender la chimenea, Alex se preparó un sandwich y se sentó placidamente en el orejero de la biblioteca, mientras disfrutaba de la vista exterior a través de los enormes ventanales. El mar estaba embravecido y el viento soplaba furioso haciendo ondear las copas de los árboles. Luego, ansioso por conocer algo más sobre su difunto tío, Alex empezó a repasar los libros de los estantes. Los temas eran diversos y la biblioteca de proporciones dantescas sin embargo, hubo un libro que llamó poderosamente su atención. Aquel libro roído y descolorido parecía guardar en sus tripas la historia de la vieja mansión. Alex tomó el ejemplar y se sentó nuevamente en el sofá. La finca era sumamente antigua. En el libro se podían observar fotografías en blanco y negro del siglo pasado. Condes, duques y nobles de todas las épocas habían habitado entre sus paredes. De pronto, una de aquellas fotografías dejó a Alex completamente paralizado. En el epígrafe de la foto se podía leer: Fotografía del duque de Bristol acompañado por todo el servicio (1842.) Al lado, del duque Alex reconoció la cara del viejo Claus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto no posible... Exclamó para sus adentros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella foto tenía 168 años y en ella Claus estaba exactamente igual que el día anterior. Aquello ya no podía ser fruto de su imaginación. Algo extraño ocurría entre aquellas paredes, algo que a juzgar por las palabras del misterioso Claus y las reacciones de Helen era de sobras conocido por aquellos que habían habitado entre aquellos fríos muros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mañana hablaré con Helen. Pensó Alex mientras dejaba el libro sobre el escritorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras aquella gélida noche, Alex agradeció el calor del sol de la mañana sobre su cama. Un delicioso aroma a mufins despertó su apetito y su curiosidad. Tras ponerse la bata y las zapatillas, Alex bajó hasta la cocina. Allí, como si nada hubiese cambiado, una cocinera y su ayudante preparaban un apetitoso desayuno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días señor. Dijo la mujer haciendo un amago de reverencia.&lt;br /&gt;-¿Qué hacen ustedes aquí? Preguntó Alex sorprendido por aquella intromisión.&lt;br /&gt;-Claus nos comentó que la casa iba a ser nuevamente habitada.&lt;br /&gt;-Pero no tenía intención de contar con el servicio. Apuntó Alex atónito ante aquellas libertades.&lt;br /&gt;-Llevar esta casa uno sólo es una temeridad. Contestó Claus desde el marco de la puerta del salón.&lt;br /&gt;-Buenos días Claus. Contestó Alex. Ayer se fue usted muy deprisa y sin despedirse.&lt;br /&gt;-Lo siento. Helen nunca fue fruto de mi devoción.&lt;br /&gt;-¿De su devoción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claus cambió hábilmente de tema. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que al menos nos necesitará a los tres si piensa pasar aquí una temporada.&lt;br /&gt;-Es posible. Respondió Alex.&lt;br /&gt;-El desayuno está servido. Dijo la joven ayudante.&lt;br /&gt;-Gracias... ¿Cuáles son sus nombres? Preguntó Alex mirando a ambas mujeres.&lt;br /&gt;-Meredith y Hanna. Contestó Claus sin dar pie a que ellas dijesen nada.&lt;br /&gt;-Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el desayuno Alex regresó a la biblioteca en busca del libro de la noche anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claus, ¿ha visto un libro que dejé ayer sobre el escritorio?&lt;br /&gt;-¿Qué libro? Contestó Claus en un tono que a Alex le sonó altamente sospechoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alex recordó entonces la frase de Helen “No cambie las cosas de sitio, ni las deje fuera de su lugar, a Arundale no le gustan los cambios y tiene una forma peculiar de demostrarlo.” Sabía que tenía que hablar nuevamente con ella, por sus comentarios Helen ocultaba seguramente mucha información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras una larga conversación telefónica Alex comprendió que Helen no deseaba reunirse en Arundale. Aquella mansión despertaba en ella un miedo incomprensible. Por ese motivo, Alex la citó en la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cree en Dios? Preguntó la mujer ante la sorpresa de Alex.&lt;br /&gt;-Bueno, supongo que no demasiado. Pero eso ¿qué tiene que ver con Arundale?&lt;br /&gt;-Mucho, créame que mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si Alex no estaba todavía bastante sugestionado, la última frase de ella tras despedirse, le dejó completamente intrigado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espero y deseo que pueda venir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Porqué no iba a poder ir? Aquella despedida cayó como una losa sobre Alex, dejándole casi toda la noche en vela. ¿Qué extraño misterio ocultaba aquella casa?, ¿Qué, o quién era Claus?, ¿Porqué tenía Helen tanto miedo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, Alex se levantó temprano y tratando de no llamar la atención, se vistió a toda prisa y se dirigió hacía su coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ha madrugado mucho hoy. Dijo Claus desde la cocina.&lt;br /&gt;-No esperaba que nadie estuviese despierto. Exclamó Alex sobresaltado por aquel inesperado encuentro.&lt;br /&gt;-No suelo dormir demasiado. Contestó Claus.&lt;br /&gt;-Voy a la ciudad, volveré para la hora de comer.&lt;br /&gt;-¿A la ciudad? Si necesita algo puedo ir a por ello.&lt;br /&gt;-No hace falta, pero gracias de todas formas.&lt;br /&gt;-Las carreteras de esta zona son bastante malas y si no se conocen es fácil tener algún percance.&lt;br /&gt;-Tranquilo, ya pasé por ellas cuando vine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella insistencia en que no se fuera empezó a parecerle muy sospechosa. Sin dar lugar a más conversación Alex se dirigió hacia el garaje. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué... ? ¡Dios! Exclamó una vez en el garaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cuatro ruedas estaban sospechosamente pinchadas. Aquello no podía ser casualidad. Alguien no quería que saliese de Arundale. Alex trató de tranquilizarse y de buscar una solución. Miró a su alrededor buscando una solución para poder salir de ahí cuando oyó la voz de Claus acercándose a la cochera. Asustado, Alex subió al auto y lo puso en marcha. Aún y con los neumáticos destrozados el coche podría llevarle fuera del recinto, pensó. Sin embargo, cerca de la mansión, no había lugar a donde ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puede conducir así. Dijo Claus desde la puerta del garaje. Si no le corre prisa puedo hacer que nos traigan neumáticos de repuesto para el final de la semana próxima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nervioso, Alex descendió del vehículo tratando de aparentar una normalidad inexistente. Tenía que hablar con Helen como fuese, aunque para ello tuviera que desplazarse ella hasta Arundale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien, Claus. Pida esos dichosos neumáticos, por favor. Dijo intentando reprimir su estado anímico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subió a su habitación y descolgó el teléfono para llamar a Helen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tal y como se temía no voy a poder ir. Dijo Alex esperando su ayuda.&lt;br /&gt;-No van a permitir que salga, le necesitan para vivir.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Claus no es de este mundo, ni él, ni el resto del servicio.&lt;br /&gt;-Tenemos que hablar, ha de venir.&lt;br /&gt;-No puedo, han vuelto, es demasiado tarde.&lt;br /&gt;-¿Quién es Claus?&lt;br /&gt;-¡Claus no es de este mundo, está muerto y enterrado, igual que todos los demás!&lt;br /&gt;-Eso no es posible. Contestó Alex desconcertado ante tal afirmación.&lt;br /&gt;-Viven de su energía, de la de su tío, de la energía de todos y cada uno de los dueños de Arundale. Arundale está maldito y mata y pervierte a todo aquello que vive en su interior.&lt;br /&gt;-Pero entonces, ¿porqué no la retienen a usted?&lt;br /&gt;-Porque ellos eligen a sus víctimas, no quieren a cualquiera y a mi no me eligieron ellos, me eligió su tío Max. &lt;br /&gt;-No lo entiendo. Contestó Alex tratando de buscar la lógica de todo aquello.&lt;br /&gt;-Claus y el resto de servicio vivieron en Arundale hace mucho tiempo. En aquella época, los ritos satánicos y los sacrificios eran algo bastante habitual en esta parte del país. Cuentan que el propietario de Arundale, un conde aficionado a las artes oscuras, celebró en su interior una misa negra y ofreció el alma de su servicio a cambio de favores y riquezas. &lt;br /&gt;-¡Vaya historia!&lt;br /&gt;-Son almas en pena, almas condenadas que buscan venganza y que para seguir en este mundo necesitan de la luz y la energía de los demás. En el fondo, buscan condenar a aquellos que les condenaron a ellos, a sus señores. Yo tan sólo soy parte del servicio. Supongo que además, mis profundas creencias religiosas me ayudaron a sobrevivir.&lt;br /&gt;-¿Y qué fue de Max?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, hubo un extraño ruido y la conexión telefónica se interrumpió súbitamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alex sintió que alguien le observaba detrás de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claus,... ¿es usted? Preguntó temiendo la respuesta .&lt;br /&gt;-Sí señor, soy yo. Ahora que ya sabe la verdad, todo será más fácil, ¿no cree?&lt;br /&gt;-¿Dónde está Max?&lt;br /&gt;-En el jardín trasero. Digamos que no llevaba muy bien la soledad y decidió acabar con todo antes de lo previsto. Fue una auténtica pena.&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-Espero que con usted sea todo más fácil. Podemos ser muy felices aquí.&lt;br /&gt;-¿Felices?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento un grupo de más de quince personas entró en la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya no puede irse, ya forma parte de Arundale. Añadió Claus.&lt;br /&gt;-Estaremos encantados de servirle por toda la eternidad. Dijeron el resto casi al unísono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie volvió a saber nada más de Alex Rutzmont, salvo por aquella hermosa cesta que enviaba puntualmente a su madre cada Navidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-3999542366499465746?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/3999542366499465746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/10/la-mansion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3999542366499465746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3999542366499465746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/10/la-mansion.html' title='La mansión'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TLhKLRWV3yI/AAAAAAAAAYY/j8JmgFNbhfA/s72-c/mansion.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-3991854548162965800</id><published>2010-09-30T21:14:00.000+10:00</published><updated>2010-09-30T21:14:36.624+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El último adiós'/><title type='text'>El último adiós</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TKRxCSWxApI/AAAAAAAAAYU/hRPaUgHSgGo/s1600/el+%C3%BAltimo+adi%C3%B3s.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" px="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TKRxCSWxApI/AAAAAAAAAYU/hRPaUgHSgGo/s200/el+%C3%BAltimo+adi%C3%B3s.jpg" width="150" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Me sentía extraña, diferente. Me incorporé y tuve esa rara sensación de ingravidez que acompaña a los astronautas en sus vuelos. Me sentía ligera y por primera vez en muchos años, me olvidé de mi artrosis, del dolor de mis rodillas, del temblequeo de mis manos. Como cada mañana, me acerqué a la ventana y observé la calle. Parecía que el invierno ya se había instalado en su totalidad. La lluvia azotaba el asfalto y la hierba de los parterres dejando el aire impregnado de aquel olor a fresco. Luego, me dirigí a la cocina dispuesta a hacerme el desayuno. Sin mi café con leche y mi magdalena, mi cuerpo era incapaz de empezar la mañana. Sin embargo, algo inesperado sucedió. Era como si mis manos fuesen de humo. Incorpóreas y casi transparentes, se demostraban incapaces de agarrar mi taza de café. ¿Qué era lo que estaba ocurriendo? Asustada, retrocedí lentamente sin poder dejar de observar mis extremidades. Podía ver a través de mi cuerpo. Fue entonces, al pasar por la habitación dirección al espejo del baño, cuando me vi ahí tumbada. No daba crédito a mis ojos. ¿Cómo era posible que mi cuerpo yaciera sobre la cama, si estaba de pie frente a él? Mareada, me senté en la mecedora tratando de tranquilizarme. Entonces oí que Carmen, la mujer que venía a limpiar, abría la puerta de la casa. Me sentí aliviada. Me incorporé rápidamente y fui dirección a ella tratando de hallar respuestas pero, para mi horror, Carmen pasó a través mío como si de una exhalación se tratase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señora,... señora, ¿está usted aún durmiendo? La oí preguntar mientras entraba en mi habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Angustiada, Carmen salió del cuarto y descolgó el teléfono. Al cabo de unos minutos un médico certificaba mi muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muerta, que extraña sensación. Jamás imaginé que la muerte fuese tan absurda, tan frívola. ¿Y ahora?, ¿Qué se supone que debo hacer?, pensé para mis adentros. Expectante, volví a sentarme en la mecedora mientras un sin fin de personas empezaban a desfilar frente a mi cadáver. ¡Con lo poco que a mi me gustaba que me toquetearan! Entonces vi que Carmen estaba tranquilamente sentada en el salón. Pero, ¿porqué no está limpiando?, pensé. ¡Con lo que me cuesta a fin de mes! Pasaron los minutos y llegó mi hijo con su mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cuánta hipocresía! Exclamé deseando que alguien me oyera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Porqué la gente mentía tanto cuando alguien estaba muerto? Escuchar a mi nuera Susana lamentándose de mi marcha me pareció algo inaudito. Desde el primer instante en que entró en mi vida, nos caímos mal. ¿A qué venían ahora esas lágrimas de cocodrilo y todas esas buenas palabras? Por mucho que llorara, no la había incluido en mi herencia. Prefería dejar mis joyas a mi sobrina que a ella. Vaya sorpresa se iba a llevar, me dije sonriéndome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Teniendo en cuenta lo mal que estaba, ha sido mejor así. Comentó mi sobrina.&lt;br /&gt;¿Mejor?, ¡mejor estaba viva! Vaya tontería acababa de decir. Tendría mis dolencias pero, de ahí a preferir estar muerta, iba un mundo. ¿Porqué la gente tenía aquella estúpida costumbre de intentar justificarlo todo? Siempre me había sorprendido la capacidad infinita que tenía el ser humano de decir estupideces en los entierros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Habrá que decidir que ropa le vamos a poner. Apuntó mi hijo Juan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puestos a elegir, se me ocurrían un par de trajes chaqueta muy elegantes que tan sólo había podido llevar en una ocasión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no me complicaría demasiado. Contestó Susana revolviendo mis cosas de forma casi compulsiva. Total, tu madre era una mujer muy sencilla.&lt;br /&gt;-¿Sencilla?, ¿Qué quería decir con sencilla?, ¿Quién le había dado permiso para tocar mi ropa?&lt;br /&gt;-Creo que con uno de estos vestidos de diario estará bien.&lt;br /&gt;-¡Pero será zorra! Exclamé santiguándome por la barbaridad que acababa de decir. Lástima que no pudiese oírme.&lt;br /&gt;Pensaba que lo peor ya había pasado, pero no era así. Todavía faltaba el velatorio y el entierro. La noche iba a ser muy larga y el día siguiente aún peor, pensé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí, tumbada dentro de aquel ataúd, maquillada como jamás lo hubiese hecho en vida, peinada como una escarola y vestida con cuatro trapos mal puestos, esperaba atentamente a que todos los curiosos del barrio pasaran a darme su último adiós. Algunos, los más aprensivos, daban el pésame a mi hijo sin querer pasar hasta dónde estaba yo. Otros, no sólo entraban a verme, sino que aprovechaban para cotillear sobre mi atuendo y aquel horrible maquillaje más propio de una drag queen. Como siempre, los más avispados daban el pésame y aprovechaban para desaparecer sutilmente por el fondo sin dejar ni rastro; ya había cumplido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La espera se hizo muy larga y pesada. Sin embargo, había una cualidad inherente a mi estado que estaba empezando a disfrutar. El poder oír sin ser vista tenía sus ventajas. Ni corta ni perezosa, salí de aquel cuartito dispuesta a cotillear. Así fue como me enteré de que María, la hija de la carnicera, estaba embarazada y se iba a casar de penalty, de que el bueno de Julián engañaba a su mujer con su secretaria y de que mi nuera, a falta de leer el testamento, había empezado a tomar prestadas todas mis joyas. Si hubiese podido, la habría matado allí mismo.&lt;br /&gt;Luego, empezó la misa. El cura, harto de impartir oraciones cada media hora dedicadas a personas distintas, equivocó mi nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Verónica? Me pregunté sorprendida. ¿Quién es Verónica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hijo discretamente se incorporó y acercándose al cura le susurró mi nombre al oído. Creo que fue en ese instante en que pude observar, como en la solapa del traje de Susana lucía mi broche de diamantes. Eso era intolerable. ¿Cómo lo había permitido Juan? El sabía perfectamente que yo no soportaba a su mujer. ¿Es que no iba a respetarme ni en ese día? Indignada golpeé con el pie mi ataúd. Cual fue mi sorpresa, cuando un gran estruendo, provocado por mi patada, invadió la capilla. ¡Era capaz de mover cosas! Aquella sensación de poder me hizo sentir viva de nuevo. Emocionada, salí de la capilla y probé practicar mi nuevo don. Lo cierto es que no era tan sencillo como parecía. Tan sólo cuando me concentraba mucho, conseguía mi objetivo. Sin embargo, aquello me parecía suficiente como para llevar a buen puerto mis propósitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperé y cuando la misa hubo acabado, acompañé mi cuerpo hasta el cementerio. Seguía lloviendo, como lo hizo el día anterior. El suelo, totalmente encharcado, era un auténtico lodazal. Abrigados y protegidos con paraguas, mi familia rodeaba mi tumba esperando para darme su último adiós. Los enterradores empezaron a bajar el féretro lentamente mientras que Susana protestaba, amargamente, porque se estaban estropeando sus zapatos negros de tacón. Fue entonces, cuando llena de rabia y concentrándome con todas mis fuerzas, la agarré de un tobillo y, sin dudarlo, la arrastré a la tumba junto conmigo. El espectáculo fue dantesco. Rebozada en barro, con el vestido roto y llena de contusiones, Susana hubo de ser llevada al hospital. Lo que todavía a día de hoy se preguntan, es a dónde fue a parar el broche de diamantes que llevaba en la solapa de su traje.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-3991854548162965800?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/3991854548162965800/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/09/el-ultimo-adios.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3991854548162965800'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3991854548162965800'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/09/el-ultimo-adios.html' title='El último adiós'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TKRxCSWxApI/AAAAAAAAAYU/hRPaUgHSgGo/s72-c/el+%C3%BAltimo+adi%C3%B3s.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-498908990919880085</id><published>2010-09-29T21:36:00.002+10:00</published><updated>2010-09-29T23:25:13.773+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escuela de Vampiros 2'/><title type='text'>Escuela de Vampiros 2</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TKMkxtF-1ZI/AAAAAAAAAYQ/4m7yZidZXJs/s1600/escvamp2.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" px="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TKMkxtF-1ZI/AAAAAAAAAYQ/4m7yZidZXJs/s200/escvamp2.jpg" width="130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;-Buenos días a todos.&lt;br /&gt;-Buenos días. Contestaron todos los alumnos casi al unísono.&lt;br /&gt;-Hoy empezaremos con las clases prácticas y como la mejor forma de practicar es la vida real, saldremos a la calle en busca de víctimas. Dijo Vera mientras organizaba a sus pupilos en parejas, como si de la guardia civil se tratase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, colocó a cada pareja un dorsal con un número hasta un total de once parejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, tal y como os ocurrirá cuando salgáis de aquí recordad, la calle es la jungla y una auténtica competición. Hoy saldréis en parejas durante dos horas y ganará la competición la pareja que muerda a más humanos y cometa menos errores. Por cada humano mordido sumaréis un punto, por cada error cometido se os restará otro punto. Los profesores estaremos vigilando en todo momento ¡Qué tengáis suerte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los alumnos entusiasmados con aquella práctica se convirtieron en murciélagos y fueron saliendo por la ventana del aula. El tiempo fue pasando y al final de las dos horas, casi todos regresaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Alguien me puede decir dónde está Alvin? Preguntó Vera viendo que faltaba la mitad de la pareja número cuatro.&lt;br /&gt;-Verá, contestó Susana. Entramos en un bar y Alvin mordió a un hombre que parecía estar francamente perjudicado por la ingesta de alcohol. Entonces empezó a dar tumbos de forma sospechosa mientras blandía los brazos de arriba a abajo repitiendo en voz alta que era un vampiro peligrosísimo. Después, cada vez que trataba de alzar el vuelo acababa estampadose contra alguna pared, así que opté por dejarlo durmiendo en un rincón.&lt;br /&gt;-¿Cómo?, ¿A quién se le ocurre morder a un borracho? Por otro lado, jamás se debe abandonar a un compañero a su suerte. Están ustedes descalificados. Vaya urgentemente con la profesora Alice en busca de Alvin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vera respiró hondo antes de empezar el resto de valoraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pareja número uno. Han mordido ustedes a nueve personas, un perro y a un maniquí. Creo que en todo en tiempo que llevo aquí nadie había confundido a un maniquí con un ser humano. Siento decirles que la visita al dentista para reparar los colmillos dañados corre a su cargo. Por otro lado, ¿qué entienden ustedes por ser humano? ¿Desde cuándo se considera humano a un perro? Tienen ustedes siete puntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras una breve pausa Vera continuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pareja número dos. Señor Crown, ¿cuántas veces he de repetir que antes de arrojarse por la ventana uno debe convertirse en murciélago? Eso les costará un punto y la reparación del parterre. Por otro lado, el ejercicio de hoy iba de morder a humanos, no de ligar señoritas. ¿Me pueden explicar que hacían ustedes en un club de alterne poniendo billetes entre los pechos de las bailarinas? Están también descalificados. Ah! Y cuando acabé la clase les rogaría que me acompañasen al despacho del director.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las carajadas se podían oír hasta fuera del aula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pareja número tres. A ver, señorita Delois ¿Qué entiende usted por morder?&lt;br /&gt;-¡Es que me da mucho asco!¿Y si pillo alguna enfermedad?, ¿Y si el sujeto no se ha duchado? Algunos huelen francamente mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vera cerró los ojos y tomó aire tratando de controlarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es usted un vampiro, no del servicio de desinfección!, ¡Donde se ha visto que un vampiro tenga que morder con una pinza en la nariz y lavarse los dientes cada vez que muerde a alguien! Tan sólo han conseguido tres puntos y no precisamente gracias a usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pareja número cinco. Les tendríamos que dar quince puntos si no fuera porque morder a los muertos no entra en el juego. ¿Cómo se les ocurrió ir a una funeraria?, ¿Es que ninguno de los dos se dio cuenta que de esos cuerpos no salía ni gota de sangre? Eso sin contar con el susto que ocasionaron a los familiares de uno del los difuntos cuando al abrir el ataúd se encontraron con uno de ustedes encima del muerto. Porque no se pueden dar puntos negativos que sino...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pareja número seis. Nosotros mordemos para poder sobrevivir, e intentamos pasar desapercibidos porque en ello nos va la vida. ¿Creen sinceramente que morder a una estrella del rock en una rueda de prensa, frente a todos los medios de comunicación, es una política acertada? En estos momentos sus caras son más conocidas que la de Bin Laden. Dijo Vera con cierto desespero. Tienen suerte que en la actualidad la gente no cree en los vampiros y piensa que son ustedes un par de chalados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pareja número siete. He de decir que son los que mejor lo han hecho. Elegantes, discretos, sin errores básicos, más de dieciocho mordiscos pero, ¿Qué necesidad había de firmar con una V a las víctimas en la frente?, ¿Acaso han pensado que son el zorro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pareja número ocho. ¿Han visto que pinta tienen?, No les queda un resquicio de piel sin agujerear. ¿A cuál de los dos se le ocurrió la fantástica idea de morderse mutuamente? Ustedes no son humanos y por tanto las mordeduras entre vampiros no cuentan. Además, hagan el favor de ir a la enfermería, lo están poniendo todo perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pareja número nueve. Vamos a ver, señor Smith. ¿Desde cuando se le pregunta a un humano si se le puede morder?, ¡Y encima con por favor y todo!, ¿Qué esperaba?, ¿Que le dijesen que sí y extendiesen amablemente su cuello? La próxima vez que le encierren por pervertido no espere que le saquemos. ¡Cero puntos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pareja número diez. ¿A quién se le ocurre entrar en una iglesia? Primero va el señor Hill y se lava la cara con agua bendita porque hacía calor y claro, acaba en urgencias. Y luego, señor More,... morder a un obispo ¡no es aconsejable! ¿Hay que recordarles que suelen llevar crucifijos y ese tipo de cosas? Me temo que esa marca en la mejilla tardará bastante en desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por último, la pareja número once. Creí haberles dicho que no hacían falta capas, ni disfraces. Son vampiros, ¡no Drag Queens! Y aunque les confundiesen con ellas y les seleccionasen finalistas del premio “Drag Queen del año”, eso no justifica que en vez de estar mordiendo gente, estuviesen desfilando sobre una pasarela la ritmo de Lady Gaga. Están suspendidos también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vera miró al suelo en gesto de desespero y dijo para sus adentros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que cada año en vez de ir a mejor vamos a peor. O es eso, o es que me estoy volviendo vieja para estos menesteres.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-498908990919880085?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/498908990919880085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/09/escuela-de-vampiros-2.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/498908990919880085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/498908990919880085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/09/escuela-de-vampiros-2.html' title='Escuela de Vampiros 2'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TKMkxtF-1ZI/AAAAAAAAAYQ/4m7yZidZXJs/s72-c/escvamp2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-7151469072388550581</id><published>2010-09-23T01:57:00.001+10:00</published><updated>2010-09-23T19:42:09.156+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Matrimonio ideal'/><title type='text'>Matrimonio ideal</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TJoneJBpARI/AAAAAAAAAYI/fOZCpjS0uac/s1600/matrimonio+ideal.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" px="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TJoneJBpARI/AAAAAAAAAYI/fOZCpjS0uac/s200/matrimonio+ideal.jpg" width="151" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;No la soportaba más. Tras veinte largos años de matrimonio, Alfonso había tocado fondo. Sus desprecios, sus manías, su poca flexibilidad y su falta de respeto habían colmado el vaso. ¡Hacía tanto que ya no sentía nada por ella, que ni tan siquiera la rozaba al acostarse en la misma cama! Tan sólo su presencia conseguía sacarle de sus casillas. La simple idea de tocarla le producía grima. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba cansado, harto de ver sus medias en la pica baño, saturado de aguantar aquellos culebrones de la tele, hastiado de las amigas que Susana solía llevar a casa. Noche tras noche, Alfonso soñaba con el día en que por fin sería libre, el día en que ya no tendría que verla más. Sin embargo, el divorcio no era una alternativa. Si se divorciaba, la casa sería para ella, al igual que la mitad de su ínfimo y miserable sueldo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Maldita vaga de mierda! Exclamaba desesperado ante el espejo del baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Casate con una chica guapa y limpia, que gorda y sucia ya se volverá! Solía decirle su padre. ¡Cuanta razón tenía el viejo! Susana no era sino una caricatura de lo que una vez fue su mujer. No es que fuera un bellezón, ni que tuviese una cintura de avispa, pero cuando la conoció era una chica bastante bonita y lucía un cuerpo bien moldeado. Veinte años después, Susana se había convertido en una ballena peluda. ¿Por qué no se había cuidado en todo este tiempo?, ¿Acaso no lo había hecho él? Alfonso se sentía engañado, defraudado. Por la noches, ya en la cama, su fuerte y entrecortada respiración apenas le dejaba conciliar el sueño. Por la mañana, su sola presencia le desesperaba. ¿Cómo había llegado a ese punto?, ¿Cómo se podía odiar tanto a alguien a quien se había amado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su cabeza no paraban de pasar fotogramas de películas de su admirado Alfred Hitchcock. Se imaginaba a si mismo perpetrando todos aquellos crímenes de cine. Bien fuese tras la cortina de la ducha de Psicosis, planificando un asesinato como Extraños en un tren, o trasportando el vaso de leche envenenada como Cary Grant en Sospecha, Alfonso soñaba despierto con deshacerse de su mujer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era especialmente temprano cuando salió de la oficina. Los martes Alfonso era el responsable de cerrar el negocio pero aquel día su jefe, Mark Sterling, le relevó. Según le dijo tenía trabajo pendiente así que, por una vez en diez años, pudo salir a la calle todavía con sol. Siempre solía tomar el autobús pero, aquella tarde soleada invitaba al paseo; así que decidió caminar hasta casa. Como cada martes, Susana estaría a bien seguro preparándole la cena. Empezaba tan temprano a cocinar que, para cuando el llegaba la cena estaba ya medio fría. Recordó entonces el entusiasmo con el que al principio regresaba a casa. Los primeros años de casados deseaba tanto que fuera la hora del cierre para volver a ver a su mujer, que la tarde se le hacía interminable. También recordó las suculentas y elaboradas cenas con las que su esposa solía deleitarle y los picardías que llevaba puestos. Con aquellos atuendos subía el ánimo hasta a un ciego. ¿Dónde había ido a parar todo aquello?, ¿Qué fue lo que les pasó? La verdad es que apenas recordaba cuando o porque dejó de querer a Susana. Seguramente fuese un cúmulo de cosas las que les llevaron a abandonarse mutuamente de aquella forma. ¿Y si todavía fuese posible recuperar aquel amor? Quizás, si ella empezase a cuidarse y fuese algo más cariñosa...Quizás, si el tuviese más paciencia y fuese algo más atento. Cabizbajo, Alfonso trató de conciliar aquellos pensamientos con su corazón. No sería tarea fácil pero veinte años de matrimonio bien valían el esfuerzo, pensó. Sin dudarlo, lleno de un inaudito y renovado entusiasmo Alfonso paró frente al puesto de flores de Frank. Sería bonito sorprender a Susana con algún detalle, hacía tanto que no le regalaba nada. Ese podía ser un buen inicio, una bonita forma de tratar de recuperar su afecto. Ilusionado, se dirigió hacía casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rebuscó en la cartera y luego en todos los bolsillos de la chaqueta y del pantalón. Extrañado, Alfonso trató de recordar qué había hecho con la llave; siempre la llevaba encima. Quizás se le había caído antes de salir de casa, o en la oficina, junto al perchero de la entrada. Ya solventaría ese problema más tarde, pensó. Empuñando el ramo de rosas, como si de un trofeo se tratara, Alfonso tocó el timbre. Pasaron los segundos pero nadie parecía contestar. Extrañado, se acercó nuevamente a la puerta y lo volvió a tocar. Nuevamente, nadie le abrió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quizás a salido un momento. Dijo en voz baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces recordó que Susana siempre dejaba la puerta del jardín entornada. De hecho, era él el que cada noche la cerraba, antes de ir a la cama. Sin pensarlo dos veces, Alfonso se encaramó a la valla y se coló en el jardín. Era perfecto, pensó. Ahora tenía la posibilidad de sorprenderla. Pondría música de fondo y encendería unas velas para crear un ambiente romántico. Decidido, empujó la puerta acristalada del salón y entró en su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios santo! ¿Qué?...Exclamó Alfonso mientras borbotones de sangre brotaban de su cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Susana le miraba impasible mientras el, tumbado en el suelo, luchaba por no desangrarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento amor pero, ya no lo podía soportar más. Contestó ella con voz fría e imperturbable.&lt;br /&gt;-Pero ¿por qué?, vas a ir a prisión.&lt;br /&gt;-No querido, a prisión no. Yo estaba placidamente en mi casa y una hora antes de que mi marido llegase a casa oí un ruido en el jardín. Vi una sombra acercándose a la ventana y tomé las tijeras del secreter. ¿Cómo iba a saber que eras tú? A eso se le llama accidente, u homicidio involuntario. &lt;br /&gt;-¿Cómo sabías que yo...?&lt;br /&gt;-¿Qué ibas a llegar antes? Muy fácil, hace más de un año que me acuesto con Mark. Ah y por cierto, me encantó la película que tomé prestada de tu colección.&lt;br /&gt;-¿Película?&lt;br /&gt;-Sí, una de ese director que tanto te gusta a ti. Crimen perfecto creo que se llama. ¿Te suena familiar? Dijo con ironía mientras levantaba el auricular del teléfono dispuesta a llamar a la policía para avisar del terrible y trágico suceso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-7151469072388550581?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/7151469072388550581/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/09/matrimonio-ideal.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/7151469072388550581'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/7151469072388550581'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/09/matrimonio-ideal.html' title='Matrimonio ideal'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TJoneJBpARI/AAAAAAAAAYI/fOZCpjS0uac/s72-c/matrimonio+ideal.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-1275126579769243189</id><published>2010-09-09T20:17:00.003+10:00</published><updated>2010-09-09T20:19:51.807+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experimento Jaula'/><title type='text'>Experimento Jaula</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TIi0ZrN8xoI/AAAAAAAAAX4/Sx5KEWZISl8/s1600/jaula.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="193" ox="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TIi0ZrN8xoI/AAAAAAAAAX4/Sx5KEWZISl8/s200/jaula.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Aquella mañana notó que algo no iba bien, que algo no era igual. Era una sensación extraña, algo así como una intuición. Desde el primer instante creyó ver una mirada distinta en su familia. Primero, durante el desayuno, Jane sintió que sus padres y su hermano estaban excesivamente pensativos. En sus rostros se dibujaba una cierta tristeza, era como si temiesen decir algo que no debían. Luego, ya en la calle, a Jane le dio la sensación de que la gente la observaba. De hecho, en más de una ocasión le pareció ver como murmuraban a sus espaladas. Incluso sus amigos, aquellos en los que siempre había confiado, parecían distraídos y lejanos. Inquieta, Jane decidió hablar con Mónica. Si ella no era capaz de decirle que estaba pasando, nadie lo iba a hacer. Conocía a Mónica desde muy pequeña, desde la guardería y desde entonces, se habían convertido en inseparables. Esperó al final de la segunda clase y sin dudarlo, se acercó a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola Mónica. Exclamó mientras la apartaba del resto.&lt;br /&gt;-Hola. Dijo Mónica tratando de esquivar la mirada.&lt;br /&gt;-¿Qué está ocurriendo?, ¿Por qué me miráis todos así?&lt;br /&gt;-No pasa nada. Afirmó ella. ¿Debería pasar algo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que estaba mintiendo. Mónica nunca había sabido mentir; algo en la expresión de su mirada la delataba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me lo vas a contar, o tengo que cabrearme contigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agobiada, Mónica guiñó un ojo a Jane, mientras que con la mano le pidió que la siguiera. Jane siguió a Mónica hasta los lavabos y tras realizar una exhaustiva revisión para comprobar que no había nadie, cerró la puerta y se dispuso a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A que viene tanto misterio? Preguntó Jane intrigada&lt;br /&gt;-Lo que te voy a contar te va a costar de creer, pero es la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jane miró a Mónica con cierta inquietud. La verdad es que no le gustaban demasiado las sorpresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Verás, hace diecisiete años unos científicos de la NASA enviaron una nave al espacio en busca de otros sistemas con vida inteligente. La operación se llamó “Experimento Jaula”. &lt;br /&gt;-¿Qué tiene que ver esto contigo? Preguntó Jane desconcertada por aquella narración.&lt;br /&gt;-Creeme que mucho. Tú eres el resultado de toda aquella búsqueda.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Aunque nadie lo creía, finalmente encontraron vida lejos de aquí, en otra galaxia y decidieron traer un ejemplar recién nacido con el fin de experimentar con él. Ese ser, eras tú.&lt;br /&gt;-¿Estás loca? ¿De que coño estás hablando?&lt;br /&gt;-Bajo ese aspecto hay un ser que no tiene nada que ver con la raza humana. &lt;br /&gt;-¿Te has tomado algo?&lt;br /&gt;-¿Recuerdas cuando en quinto curso te cortaste y en vez de sangre, te salió un líquido blanquinoso? La profe lo justificó diciendo que era pus, pero nada más lejos de la realidad. Piensa, ¿cuántas gripes has cogido en tu vida?, ¿recuerdas haber cogido alguna enfermedad típica de los niños? La respuesta es indudablemente no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jane recordó entonces algunos otros hechos extraños a los que nunca pudo darle una explicación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jane, ¿nunca has sentido que eres diferente a los demás?&lt;br /&gt;-Bien imaginemos que tienes razón y que soy una “extraterrestre”. ¿Qué tendría eso que ver con el hecho de que ahora, de pronto, me miraseis todos de forma extraña?&lt;br /&gt;-Porque estás en peligro Jane.&lt;br /&gt;-¿En peligro?&lt;br /&gt;-El proyecto Jaula comprendía llevar a un ser de otro planeta e integrarlo en nuestra civilización para ver si era capaz de adaptarse. Para ello se creó esta ciudad, tu familia, esta escuela, tus amigos... todo un mundo controlado donde poder ver los avances. Hasta la fecha era un éxito pero ahora todo ha cambiado. El gobierno, no tiene suficientes fondos y no quiere seguir invirtiendo en esto y claro, tienen un problema; tú.&lt;br /&gt;-¿Yo?&lt;br /&gt;-No pueden dejarte suelta por ahí, eres un riesgo que no pueden asumir.&lt;br /&gt;-¿Yo un riesgo? &lt;br /&gt;-¡Jane, eres una extraterrestre! Por si eso fuera poco, la raza a la que perteneces es sumamente agresiva, al menos en su hábitat natural. Uno de los mayores logros ha sido erradicar esa violencia originaria de tu raza. Pero ahora, si todo acaba, no sabemos que van a hacer contigo. Quizás te recluyan en algún centro, o te devuelvan a tu planeta.&lt;br /&gt;-Mira Mónica, esta broma ya me está cansando. Cuando decidas contarme la verdad de lo que ocurre, ya sabes donde encontrarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jane salió del baño todavía más enfadada de lo que había entrado. ¿Quién iba a creerse aquella estúpida historia? Lo cierto, es que tras aquella conversación no se sentía con ánimos de volver a clase, prefería irse a casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó como siempre el autobús y luego, caminó aquellos cien metros que separaban su casa de la parada. Estaba a punto de llegar cuando algo llamó su atención. Frente a su casa, montado sobre la acera, estaba estacionado un coche oscuro con cristales tintados. Aquel era un barrio residencial y todos se conocían. Nadie aparcaba jamás los coches sobre los parterres ajenos. Jane trató de acercarse con sigilo. Fue entonces, cuando mirando a través de la ventana de la cocina los vio. Estaban sentados en el salón, junto a sus padres. Eran dos hombres vestidos con trajes negros y gafas oscuras que, a juzgar por los bultos que asomaban en la parte trasera de sus trajes, debían ir armados. Su madre, cabizbaja, no paraba de llorar desconsoladamente mientras su padre trataba infructuosamente, de consolarla. Era evidente que algo iba francamente mal, pensó. Por primera vez en todo el día, la historia que Mónica le había contado cobraba sentido. ¿Y si realmente ella era “extraterrestre”?, ¿Y si aquellos hombres venían a por ella? Pero si eso fuera así, ¿Cómo habrían conseguido darle aspecto humano?, pensó. Inquieta, Jane decidió que lo mejor que podía hacer era volver donde Mónica y dejar que le contase todo lo que sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y Mónica? Preguntó solo llegar a clase.&lt;br /&gt;-No ha venido esta tarde a clase. Le contestó Jonatan mientras la miraba con cierta tristeza.&lt;br /&gt;-Pero si yo la dejé en el...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preocupada, Jane se dirigió al baño. ¿Y si le había pasado algo a su amiga?,¿Y si la había puesto a ella en peligro sin quererlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió la puerta lentamente, miró a ambos lado, pero allí no había nadie. Luego, trató de abrir una a una todas las puertas de los váteres pero, una de ellas, parecía estar cerrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hay alguien?, ¿Mónica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie contestaba. Nerviosa, Jane se arrodilló tratando de ver por debajo de la puerta si había alguien en aquella cabina. Sobre la taza, tan sólo pudo ver la sombra de dos pies que parecían estar sobrevolando el váter. Decidida y temiéndose lo peor, Jane arremetió con todo su cuerpo contra la puerta tratando de derribarla, pero no tenía fuerza suficiente, así que salió al pasillo en busca de ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras dos escasos minutos, Jane entró de nuevo con Miguel. Sin dudarlo, Miguel arremetió con todas sus fuerzas contra la puerta de la cabina para descubrir lo que Jane buscaba, hallar a Mónica colgada del techo del baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Suicidio? ¡Ja! Exclamó Jane mirando a Miguel, su compañero de clase.&lt;br /&gt;-Pero quien iba...&lt;br /&gt;-Alguien que no quiere que yo sepa la verdad.&lt;br /&gt;-¿Qué es lo que sabes?&lt;br /&gt;-Todo. Contestó Jane mientras salía del baño dispuesta a huir de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella sabía la verdad y ahora más que nunca era completamente consciente del peligro que corría. Ahora sabía que debía huir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel, si alguien te pregunta por mí, no me has visto. Hazme este último favor. Dijo mientras salía corriendo de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se miró una y otra vez en aquel espejo. Desnuda, trató de encontrar algo que desvelase el secreto de aquella piel prestada. ¿Cómo sería en realidad? Revisó una y otra vez cada zona de su cuerpo pero no había nada de donde tirar, nada que desprender. Si no fuera por la muerte de Mónica seguramente acabaría regresando a casa convencida de que aquello no podía ser real; pero lo era. Su amiga estaba muerta y ella debía buscar la forma de desaparecer de la faz de la tierra. ¿Cómo sería su aspecto real? Por un instante vinieron a su mente toda suerte de imágenes propias de las películas. Monstruos viscosos, seres repulsivos, enanos cabezones... Horrorizada Jane sintió que le fallaban las piernas. Era preferible no pensar en ello. Se vistió a toda prisa y salió del probador de aquella tienda tratando de no levantar sospechas. Debía alejarse de ahí, dejar su ciudad y empezar de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentada en la parte trasera de aquel autobús Jane trató de imaginar cómo sería ella realmente debajo de aquella piel prestada. Pero más allá de su aspecto real había algo que todavía la angustiaba más y era pensar en cómo sería el mundo del que ella procedía. Su mundo ahora era el humano, el terrestre. Se sentía atraída por los chicos de la raza humana y se había acostumbrado a medir todo en base a los cánones de belleza humanos. ¿Cómo iba ahora a aceptarse a si misma?, ¿Cómo podría convivir con sus congéneres si decidían devolverla a su planeta? Por otro lado, no podían recluirla de por vida así que, seguramente, acabarían deshaciéndose de ella. Pero huir tampoco le parecía una buena solución. No podía pasarse la vida huyendo y en cualquier caso, sabiendo que no era humana, jamás podría tener una vida normal. Jamás podría ser madre. Luego, asustada, empezó a pensar en qué ocurriría si empezase a recuperar su apariencia real. ¿Y si durante todos estos años había estado injiriendo sin saberlo algún medicamento para poder tener aquel aspecto? ¿Y si una mañana se levantaba y descubría a un monstruo frente al espejo? Después, sin poder evitarlo Jane empezó a pensar en su familia. ¿La habrían querido realmente, o para ellos tan sólo era un experimento? Por primera vez en su vida, Jane se sintió muy sola, ya no había sitio para ella en ninguno de los dos mundos. Cabizbaja, Jane bajó del autobús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, la mujer de la limpieza de un bar de carretera encontró en el baño el cuerpo de Jane sin vida. Había ingerido una caja entera de barbitúricos. Junto a ella tan sólo había una carta dirigida a las autoridades, o a quien quisiera leerla. La carta decía lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimados señores,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por muy avanzada que sea su sociedad, por mucho que crean que son seres evolucionados, se equivocan. Una sociedad avanzada es aquella que no entiende de razas, de posiciones sociales, ni de colores, sino de personas. Lo que cada uno de nosotros somos no lo define ni nuestra apariencia, ni el valor de lo que poseemos, sino lo que sentimos, lo que pensamos y lo que demostramos con nuestros actos. Quizás yo nací en otro mundo, pero me crié en este y les puedo asegurar que he sido, soy y me siento tan, o más humana que ustedes. Me crié en una mentira, me crié pensando que yo era parte de este planeta, que era una más pero, ¿se han parado a pensar cuánta gente se ha criado en mentiras similares a la mía? Sí, porque para ustedes, tampoco todos los humanos son iguales. El niño que crece en una familia sin recursos, el niño que tiene alguna minusvalía, o el que es de raza distinta a los demás, también piensa que es “normal”. Desgraciadamente, luego crece y descubre que existe un mundo al que jamás podrá acceder, un mundo que le rechaza y le excluye, por el mero hecho de ser distinto a los demás. ¿Quién les dio a ustedes el poder de excluir?, ¿Se han parado alguna vez a pensar que si se juntan todos los “distintos”, son muchos más que ustedes?, ¿Quiénes son realmente entonces los “distintos”?&lt;br /&gt;Atentamente,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jane&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-1275126579769243189?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/1275126579769243189/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/09/experimento-jaula.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/1275126579769243189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/1275126579769243189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/09/experimento-jaula.html' title='Experimento Jaula'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TIi0ZrN8xoI/AAAAAAAAAX4/Sx5KEWZISl8/s72-c/jaula.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-91676659056302020</id><published>2010-08-31T22:20:00.004+10:00</published><updated>2010-09-03T01:38:15.167+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vampiros Anónimos 2'/><title type='text'>Vampiros Anónimos 2</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/THzzldkLKjI/AAAAAAAAAXg/RKHSVMFLLKQ/s1600/Vampiros+An%C3%B3nimos+2.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="150" ox="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/THzzldkLKjI/AAAAAAAAAXg/RKHSVMFLLKQ/s200/Vampiros+An%C3%B3nimos+2.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Hacía tres meses desde que Ana abandonó al grupo. Sin embargo, Frank, el psicólogo a cargo de la terapia, sabía que tarde o temprano volvería, y así fue. Una de aquella tardes la vieron entrar de nuevo completamente abatida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ana! Menuda sorpresa. Exclamó Frank al verla entrar en la sala.&lt;br /&gt;-Hola. Dijo ella cabizbaja y sin hacer demasiados aspavientos.&lt;br /&gt;-¿Cómo que has vuelto? Preguntó uno de sus antiguos compañeros.&lt;br /&gt;-Bien, las cosas no salieron como yo esperaba.&lt;br /&gt;-¿Y eso? Preguntó Frank.&lt;br /&gt;-¿Os acordáis de mi novio, el hemofílico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos asintieron con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues sin casi darme cuenta, una noche que íbamos con alguna copa de más, le mordí con tantas ganas que lo dejé más seco que la mojama. &lt;br /&gt;-Lo siento mucho Ana. Apuntó el psicólogo.&lt;br /&gt;-Aún y así creí que podría seguir sola. Llevaba ya dos meses sin problemas pero claro, fue quedarme sin suministro y todo volvió a empezar. Fue horrible.&lt;br /&gt;-Espero que no hicieras ninguna barbaridad.&lt;br /&gt;-Bueno...¿qué entiende usted por barbaridad?&lt;br /&gt;-A ver cuéntame lo que hiciste. Dijo Frank temiéndose la respuesta&lt;br /&gt;-Bien, pues estaba tan desesperada que traté de suicidarme.&lt;br /&gt;-¿Cómo? &lt;br /&gt;-El tema es que a mi lo de quemarme al sol y quedarme rustida como un pollo al ast, como que no me parecía romántico y lo de clavarme una estaca me parecía muy primitivo y salvaje. No sé, puestos a suicidarse, al menos hay que hacerlo con un cierto glamour. Así que probé otros métodos.&lt;br /&gt;-¿Otros métodos? Preguntaron casi a coro todos los presentes.&lt;br /&gt;-Primero probé con pastillas. Lo de quedarse dormida me parecía más sutil, más elegante. Así que, llené la cama de pétalos de rosas, me puse un bonito camisón de gasa, perfumé la habitación y fui ingiriendo las pastillas sin prisa. Pero, para mi sorpresa, más allá de una terrible úlcera y de estar varios días perdiendo la poca vitalidad que me quedaba por la taza del váter, no conseguí los resultados deseados. Decidí que aquel método no me servía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frank se llevó las manos a la cabeza aturdido por aquella narración&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Luego probé cortarme las venas. Me recordaba a las películas románticas que tanto me gustan. Llené la bañera de agua calentita, me rodeé de velas, llené la bañera de espuma y, de fondo, puse música melódica. La verdad es que me habría quedado tan bonito. ¡Pero nada! Ensucié todo el baño, me hice dos cicatrices feísimas y encima, al perder sangre, me quedé aún con más hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frank y el resto de asistentes no daban crédito a sus oídos. De hecho, se oyó alguna que otra risa al fondo de la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Al cabo de dos días lo volví a intentar pero esta vez, me subí a una azotea con la intención de tirarme. Miré al infinito, tomé la posición de mi mejor salto, como si fuera la piscina, y me lancé al vacío. &lt;br /&gt;-¿Y? Preguntó Frank esperando otra explicación fuera de toda lógica.&lt;br /&gt;-Que aplasté a un pobre chihuahua que paseaba tranquilamente al lado de su dueña y encima me rompí dos costillas y el peroné. Tuve que indemnizar a la señora y estar varios días con el pie escayolado y el tórax vendado. Fue deprimente. &lt;br /&gt;-¡Dios santo! Exclamó Frank. &lt;br /&gt;-También probé de ahogarme tirándome al río. Pero, por mucho que intenté tragar agua y hundirme, tan sólo conseguí resfriarme y que me multaran por nadar en aguas prohibidas. &lt;br /&gt;-¡Vaya! Exclamó otro de los presentes.&lt;br /&gt;-También traté de que me atropellaran.&lt;br /&gt;-¿Atropellaran? Repitió el psicólogo lleno de sorpresa.&lt;br /&gt;-Sí. Esperé a que se acercara un trailer por la carretera y me lancé justo en frente.&lt;br /&gt;-¡Uuufff! Exclamaron algunos de los presentes.&lt;br /&gt;-Bueno, lo cierto es que fuera del impacto, apenas recuerdo nada. Una vez en el hospital nadie podía creer que aún estuviera viva. De hecho, el párroco local estaba por avisar al Vaticano, afirmando que había ocurrido un milagro. Menos mal que conseguí convencerlo de lo contrario.&lt;br /&gt;-¡Que insensatez! Exclamó Frank fuera de sí.&lt;br /&gt;-¡Ah me olvidaba de mi intento de electrocución!&lt;br /&gt;-¿Cómo dices?&lt;br /&gt;- Siempre había oído hablar de lo de tirar el secador enchufado dentro de la bañera y además, así podía aprovechar las velas de la otra vez. Pero tampoco eso funcionó. Ese fue el motivo de mi nuevo peinado a lo afro.&lt;br /&gt;-Pero vamos a ver Ana. ¿Es que no sabes que un vampiro tan sólo puede morir con el sol, o con una estaca en el corazón?&lt;br /&gt;-¿Dónde pone eso? Exclamó Ana enfurecida.&lt;br /&gt;-Bueno...ponerlo...no lo pone en ningún sitio, pero...esto, esto es así.&lt;br /&gt;-¡No, si encima de que ya no podemos morder a la gente, ahora por no poder, no podemos ni ser creativos! Exclamó Ana indignada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-91676659056302020?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/91676659056302020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/08/vampiros-anonimos-2.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/91676659056302020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/91676659056302020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/08/vampiros-anonimos-2.html' title='Vampiros Anónimos 2'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/THzzldkLKjI/AAAAAAAAAXg/RKHSVMFLLKQ/s72-c/Vampiros+An%C3%B3nimos+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-4722441584921279685</id><published>2010-08-24T19:13:00.000+10:00</published><updated>2010-08-24T19:13:47.828+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vuelo 19'/><title type='text'>Vuelo 19</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/THONOEcbhdI/AAAAAAAAAXY/2sU6_knJ4L0/s1600/Bermudas1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" ox="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/THONOEcbhdI/AAAAAAAAAXY/2sU6_knJ4L0/s200/Bermudas1.jpg" width="155" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;5 de diciembre de 1945 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado ya seis meses tras la conclusión de la segunda Guerra Mundial pero la base militar de Fort Lauderdale en Florida todavía seguía registrando una gran actividad. Aquella mañana los catorce componente del vuelo diecinueve, un escuadrón con una misión de pruebas sobre el mar, salieron a volar. Charles Taylor, un joven de veintiocho años, era el teniente al mando. El vuelo consistía en ir hasta Bahamas para regresar tras algo más de dos horas. Eran las dos y media del mediodía cuando Taylor se comunicó por radio con uno de sus compañeros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-F28 a Bossi. Parece que nos estamos alejando de la ruta de navegación. &lt;br /&gt;-Negativo, teniente Taylor. Según mi brújula sigo el rumbo indicado. Contestó Bossi&lt;br /&gt;-Un momento Bossi, no estoy siguiendo el rumbo marcado. Compruebe si estamos en la posición correcta, Albert.&lt;br /&gt;-Recibido teniente. Contestó Albert&lt;br /&gt;-¿Me recibe? Esto no tiene mucho sentido.¿Cuánto tiempo llevamos en el aire?&lt;br /&gt;-Llevamos volando una hora y cuarenta y cinco minutos.&lt;br /&gt;-Deberíamos estar cerca de tierra firme,...pero desde aquí no se ve nada. Dijo el teniente mientras miraba el&lt;br /&gt;inmenso mar que había bajo sus pies.&lt;br /&gt;-Quizás nos estamos desplazando demasiado al este.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Taylor dio unos ligeros golpecitos al cristal que cubría su brújula. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Torre de control de Fort Lauderdale, aquí F28. Parece que nos hemos alejado de la ruta. No se ve tierra firme. Repito, no vemos tierra. ¿Puede darnos la posición? Cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tierra los altavoces resonaban llamando al comandante Poole. Tras breves instantes Poole acude a la torre de control para enterarse de que había un vuelo con problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Recibido, cambio. Dijo el controlador aéreo al mando.&lt;br /&gt;-¿Qué está pasando ahí arriba? Pregunto el comandante.&lt;br /&gt;-Aquí tiene señor. Dijo el controlador acercándole el informe de aviación.&lt;br /&gt;-FT 28, aquí torre de control de Fort Lauderdale. ¿Cuál es su posición actual? Cambio. Dijo el controlador.&lt;br /&gt;-Torre de control de Fort Lauderdale. No puedo precisar mi posición actual, cambio.&lt;br /&gt;-FT 28, FT 28 tome rumbo oeste, tome rumbo oeste. ¿Me recibe?&lt;br /&gt;-Recibido pero...no sabemos donde está el oeste. Nada funciona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comandante Poole miró en dirección al mar con cara de preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca de Fort Lauderdale, en el centro de comunicación de Fort Everglades, el segundo operador de radio interceptó la comunicación percatándose de que aquel vuelo estaba teniendo problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-FT 28, aquí Fort Lauderdale, comunique su posición actual.&lt;br /&gt;-Fort Lauderdale, aquí FT 28. En estos momentos tenemos tierra firme a la vista. Parece que estamos sobrevolando los Cayos de Florida pero...no puedo asegurar el punto exacto. Tampoco sé como llegar a Fort Lauderdale desde mi posición actual. Cambio.&lt;br /&gt;-Si está sobrevolando los Cayos corrija el rumbo y diríjase al Norte, hacia Miami. Fort Lauderdale está a veinte millas al norte.&lt;br /&gt;-Recibido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, el segundo operador de radio de Port Everglades trataba de calcular, teniendo en cuenta los vientos y la supuesta trayectoria, dónde podía hallarse el escuadrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es imposible que estén en los Cayos. Los vientos proceden del suroeste de modo que lo empujarían hacia el Atlántico. Comentó el operador con un compañero. Acércame el micro, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó el micro y procedió a comunicarse con el FT 28.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí Port Everglades. FT 28 ¿Me recibe?. Cambio.&lt;br /&gt;-Aquí FT 28. Le recibo con claridad. Cambio.&lt;br /&gt;-Aquí Baker, señor. Según mis cálculos no pueden estar sobrevolando los Cayos. Nuestra información indica que no puede estar en esa trayectoria señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie contestó al otro lado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-FT 28 ¿Me recibe?&lt;br /&gt;-FT 28. Aquí el oficial de vuelo comandante Pool en Fort Lauderdale. ¿me recibe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente no hubo respuesta. Todos se miraron con impotencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuánto hace que han salido? Preguntó el comandante al controlador.&lt;br /&gt;-Hace algo mas de dos horas mi comandante.&lt;br /&gt;-Tenemos tres horas para hacer que regresan. Contestó el comandante mirando su reloj.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, las condiciones metereológicas se iban complicando y el nerviosismo iba en aumento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Taylor, si tu brújula no funciona quizás debería encabezar otro la misión. Apuntó Albert.&lt;br /&gt;-Negativo. Contestó Taylor.&lt;br /&gt;-Teniente Taylor. ¿No cree que deberíamos ir al Oeste? Añadió Bossi. Mi instrumental parece estar funcionando. ¿Quiere que encabece yo la misión?&lt;br /&gt;-Bossi, mantenga su posición. Apuntó Tayor reacio a abandonar el mando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las cinco y veinte de la tarde el operador Baker empezó a comprender que el vuelo 19 estaba más cerca de lo que podían imaginar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ver si bajando el volumen... Dijo Baker tratando de recuperar la comunicación&lt;br /&gt;-Continúe su rumbo “24”. Oyó por la radio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente se dispuso a comunicar con ellos de vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-FT 28, aquí Port Everglades. FT 28 ¿Me recibe? Cambio.&lt;br /&gt;-Port Everglades, le recibo perfectamente.&lt;br /&gt;-De acuerdo. Según mis cálculos si toma dirección Suroeste, debería encaminarse hacia aquí. Incluso al reducir el volumen sigo escuchándole, lo que significa que está volando hacia aquí.&lt;br /&gt;-De acuerdo lo intentaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las seis menos cuatro de la tarde y tan solo les quedaba autonomía para dos horas y cuatro más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-FT 28 a Port Everglades. Escuche Baker. Si estuviera tan cerca como dice debería ver tierra.&lt;br /&gt;-Si no ve tierra es porque está volando en paralelo a nosotros o...Señor por favor, no corra riesgos, tan solo mantenga esa dirección.&lt;br /&gt;-Baker, no creo que esa sea la dirección correcta. FT 28 a Fort Lauderdale, ¿tiene ya la posición?&lt;br /&gt;-Su transmisión es cada vez más débil repito, su transmisión es cada vez más débil. ¿Cuál es su posición? Dijo el comandante Pool.&lt;br /&gt;-FT 28, aquí Port Everglades. Tiene que estar cerca nuestro. FT 28 ¿Me recibe? Cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente no hubo respuesta. Tras unos segundos se volvió a oír al pìloto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-FT 28 a Fort Lauderdale, ¿tiene ya la posición?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Baker desesperado se echaba las manos a la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Maldito tozudo!¿Porque no hace caso? Exclamó Baker.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les quedaba tan sólo una hora y media de autonomía cuando Albert dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quizás deberíamos girar 270 grados y ver si alcanzamos la costa, aunque nos quedemos sin combustible. ¿Taylor?, ¿Taylor me escuchas?&lt;br /&gt;-Debemos asegurarnos de nuestra posición antes girar. ¿Cuánto tiempo hace que vamos en esta dirección? ¿Dónde diablos estamos?&lt;br /&gt;-Bien chicos, si nos quedamos sin combustible vamos a acabar todos en el agua. ¿Entendéis lo que eso significa? Preguntó Albert.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El operador de radio Baker fue el último en escuchar lo que pasaba. Luego, la comunicación se interrumpió para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5 de diciembre de 1975:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El controlar aéreo de la base militar de Fort Lauderdale recibe la siguiente comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí FT 28. Fort Lauderdale, ¿me recibe?&lt;br /&gt;-Aquí la base militar de Fort Lauderdale, identifíquese.&lt;br /&gt;-Aquí FT 28. Por fin vemos tierra. Nos queda poco combustible, solicito permiso para aterrizar.&lt;br /&gt;-FT 28, está usted sobrevolando una base militar sin autorización. Identifíquese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tierra los altavoces resuenan llamando al comandante Poole. Poole acude a la torre de control para enterarse de que un vuelo no autorizado está sobrevolando el espacio aéreo restringido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí la base militar de Fort Lauderdale, al habla el comandante Pool. Está usted sobrevolando un espacio aéreo de acceso restringido, identifíquese o nos veremos obligados a abrir fuego.&lt;br /&gt;-Aquí FT 28 del vuelo 19. Soy el teniente Charles Taylor. Solicito permiso para aterrizar, casi no nos queda combustible, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pool miró atónito al frente. Allí, un escuadrón de cinco aviones se acercaba a la costa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puede...el vuelo 19 desapareció en 1945 tras una misión en las Bahamas. Exclamó sin dar crédito a lo que sus ojos estaba viendo.&lt;br /&gt;-¿Doy orden de taque?, señor. Preguntó el controlador.&lt;br /&gt;-No,...no. Deje que aterricen. &lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Yo me encargo personalmente del tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los aviones aterrizaron uno a uno y sus jóvenes ocupantes fueron descendiendo de los aparatos.&lt;br /&gt;Pool se acercó a Taylor contrariado por lo que estaba viendo. Aquello no tenía ningún sentido, pensó. Mientras, Taylor observaba la base y al comandante con ojos de desconcierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué..qué ha pasado aquí? Y usted...¿Qué le ha pasado comandante Pool? Parece usted...&lt;br /&gt;-¿Más viejo? Preguntó Pool sin salir de su asombro.&lt;br /&gt;-Efectivamente. Contestó Taylor que no entendía que estaba pasando.&lt;br /&gt;-Han pasado veinte años Taylor, veinte años desde que el vuelo 19 desapareció en pleno Océano Atlántico sin dejar ni rastro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vuelo 19 desapareció realmente en pleno triángulo de la Bermudas el 5 de diciembre de 1945. Las conversaciones aquí recogidas son una trascripción de las reales. Lo que aquí se ofrece es una ficción sobre lo que podría haber pasado con ese vuelo. Aún a día de hoy nadie ha encontrado una explicación razonable para aquel suceso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-4722441584921279685?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/4722441584921279685/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/08/vuelo-19.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/4722441584921279685'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/4722441584921279685'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/08/vuelo-19.html' title='Vuelo 19'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/THONOEcbhdI/AAAAAAAAAXY/2sU6_knJ4L0/s72-c/Bermudas1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-4652488917502481214</id><published>2010-07-29T22:09:00.002+10:00</published><updated>2010-07-29T23:47:39.557+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nieve'/><title type='text'>Nieve</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TFFvV8cFhlI/AAAAAAAAAXQ/5HEwJLXsyHk/s1600/nieve.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" bx="true" height="178" src="http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TFFvV8cFhlI/AAAAAAAAAXQ/5HEwJLXsyHk/s200/nieve.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;24 de Abril de 1986 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acababa de amanecer cuando empezó a nevar. Era tan poco frecuente que nevara en aquella zona, que los niños salieron entusiasmados a la calle. La estampa era realmente hermosa. En pocas horas, el paisaje se cubrió de blanco. Por la calle, cientos de niños se deleitaban jugado a lanzarse bolas y a hacer muñecos de nieve. Los mayores observaban el paisaje pensativos; algunos de ellos no habían visto nunca nevar. A lo lejos, los campos de arado lucían un aspecto inolvidable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas fueron pasando y con ellas, la nieve fue cada vez a más. Parecía como si el cielo se hubiese enfurecido y, además de los enormes e insistentes copos de nieves, lanzase, cada vez con mayor fuerza, ráfagas de viento endiabladamente helado. Entonces, empezaron a llegar los primeros inconvenientes. Las calles se hicieron prácticamente intransitables y los árboles, cargados hasta la copa de un peso fuera de lo normal, amenazaban con partirse sobre el asfalto. Los vehículos dejaron de circular y los niños, empezaron a guarecerse dentro de sus casas. El suelo se había convertido en una auténtica pista de hielo capaz de partir las piernas, incluso al patinador más diestro. Los vecinos, nerviosos por la cantidad de nieve que empezaba a acumularse en sus tejados y en la entrada de sus casas, sacaron las escaleras, las palas y la sal en un intento infructuoso por limpiar la zona. Muchos temían que los techos, nada preparados para esa climatología, cediesen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todas las cadenas hablaban de aquella locura climática que, a juzgar por las noticias, estaba convirtiéndose en un fenómeno de alcance mundial. Por lo visto, incluso en aquellas zonas donde ahora era primavera, el cielo se había tornado gris plomizo y había empezado a nevar para sorpresa de los presentes. No había lugar donde la nieve no hubiese hecho acto de presencia. Ante lo excepcional y extraño de aquel fenómeno, la gente empezó a asustarse. Aquello no era para nada normal. Cada vez era más difícil mantener las puertas y los techos libres de aquella plaga blanca que amenazaba con enterrarles bajo el hielo. Algunos optaron por encender hogueras dentro de bidones y cubos de basura vacíos alrededor de sus hogares, en una absurda iniciativa para tratar de derretir la nieve que les acechaba. Los hospitales empezaron a verse desbordados por el número de roturas y fisuras ocasionadas por las caídas. Muchos, se encontraron completamente aislados del resto del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche empezó a caer y con ella, la nieve se convertiría en enormes placas de hielo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;25 de Abril de 1986&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tenemos forma de parar esto? Preguntó el ministro de defensa.&lt;br /&gt;-Es un proceso difícilmente reversible. El generador de partículas reventó durante la prueba y crear uno nuevo supondrían algo más de un mes. Contestó el técnico al mando del laboratorio.&lt;br /&gt;-¡No hay tiempo!...¡Nadie, absolutamente nadie debe jamás saber sobre la existencia de esta máquina, o de este experimento¡ Exclamó el ministro.&lt;br /&gt;-Si me autoriza daré órdenes para que la máquina del tiempo y toda la documentación existente, sean destruidas de inmediato.&lt;br /&gt;-Perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consternado y claramente alterado por aquella situación, dio un par de vueltas por la sala pensativo. Mientras esperaba que el técnico acabase de hablar por teléfono con el personal a cargo del proyecto en la NASA, imaginaba el terrible final de aquella historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué previsiones hacen los técnicos? Preguntó temiendo la respuesta.&lt;br /&gt;-Si nada cambia, el fluido eléctrico empezará a fallar en unas cuarenta y ocho horas. Eso ocasionará a su vez que un tercio de la población mundial muera congelada en un plazo máximo de una semana.&lt;br /&gt;-¿Qué zonas serán las primeras en verse afectadas?&lt;br /&gt;-El cono norte del planeta. Aunque...quizás&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un instante se hizo un silencio sepulcral&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Aunque...quizás...? Preguntó el ministro viendo en los ojos de Jenk un atisbo de esperanza.&lt;br /&gt;-Lo único que quizás podría parar esto sería... &lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jenk respiró hondo sabiendo las consecuencias de la respuesta que estaba apunto de dar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una explosión nuclear. Dijo con voz entrecortada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ministro le miró fijamente y sin cruzar más palabras levantó el teléfono y llamó a la Casa Blanca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;26 de Abril de 1986&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los informativos mundiales abren los telediarios haciendo referencia a la misma y escalofriante noticia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ha habido un accidente de consecuencias catastróficas e imprevisibles en la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, en pleno corazón de la Unión Soviética. Durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento súbito e inesperado de potencia en el reactor 4 de la central, ha producido el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear, lo que ha provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior. La gravedad es máxima y según nos comentan los expertos, ya se le ha dado al suceso la categoría de nivel 7, el más alto, en la escala INES.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cantidad de material radiactivo liberado, es unas 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945. Por el momento, hay más de 25 muertos y el gobierno de la Unión Soviética está preparando la evacuación de al menos 135.000 personas. Se teme que las consecuencias sean de alcance internacional al preverse que la radiactividad afecte a diversos países de la Europa septentrional y central.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-4652488917502481214?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/4652488917502481214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/07/24-de-abril-de-1986-acababa-de-amanecer.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/4652488917502481214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/4652488917502481214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/07/24-de-abril-de-1986-acababa-de-amanecer.html' title='Nieve'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TFFvV8cFhlI/AAAAAAAAAXQ/5HEwJLXsyHk/s72-c/nieve.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-1666388193706868987</id><published>2010-07-20T01:07:00.008+10:00</published><updated>2010-07-20T01:56:18.920+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='436 de Loan Street'/><title type='text'>436 de Loan Street</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TERq3kYIVBI/AAAAAAAAAW4/QCGufDUMkEU/s1600/436-2.png" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="141" hw="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TERq3kYIVBI/AAAAAAAAAW4/QCGufDUMkEU/s200/436-2.png" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Era una casa sombría, lúgubre. El tiempo había roído las maderas de los balcones hasta dejarlas prácticamente putrefactas. Las paredes, ennegrecidas por el paso de los años, escondían tras de si tonos rosados casi imperceptibles y los maltrechos trozos de pizarra que aún cubrían el ático amenazaban con desprenderse en cualquier momento. Las gárgolas que decoraban la última planta parecía augurar todo tipo de malos presagios. ¿Cuántos años hacía que nadie pisaba aquella parcela? Primero, cuando ocurrió aquella terrible desgracia, cerraron el viejo caserón temporalmente. Luego, la leyenda y las voces y lamentos que muchos aseguraban oír en las noches de invierno, hicieron el resto. El 436 de Loan Street era ya un misterio sin resolver, una casa maldita, embrujada. Algunos afirmaban que la casa poseía vida propia. Nadie quería vivir allí, nadie iba a comprala. Llevaba cerrada cerca de veinte largos años e iba a seguir así muchos más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue durante el verano de 1990 que la familia Garamond se instaló en Sand Springs, Oklahoma. Mike era médico y Elizabeth, acostumbrada a lo que suponía estar casada con un doctor, había dedicado su vida a cuidar de sus dos hijos hasta que estos fueron mayores. Ahora que Amy y Jackson tenían catorces y dieciséis años respectivamente, Amy estaba deseosa de volver a trabajar. Aquella casa era perfecta, pensó Elizabeth al verla. Espaciosa, ajardinada y decorada con un gusto exquisito. Aunque había que invertir mucho dinero en restaurarla, los tonos malvas de la fachada, los artesanados, aquellos hermosos balcones de madera, eran por mucho, un sueño hecho realidad. Poco les importó en aquel momento la historia que la vieja mansión arrastraba. Muchos sostenían que el 436 de Loan Street arrastraba tras de si varias historias de desgracias, de accidentes inexplicables, de hechos que, seguramente, carecían de sentido. Otros afirmaban que su anterior propietaria nunca abandonó el lugar, que seguía allí, aferrada entre aquellas paredes. En el pueblo todos conocían aquella casa, la casa maldita, como muchos solían llamarla, estaba ávida de nuevos propietarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana la primavera parecía estar llegando a Sand Springs. Los Garamond llevaban apenas un mes viviendo en su nueva casa y poco a poco empezaban a aclimatarse a su nueva vida. Jackson cogió sus cascos y se tumbó plácidamente en la hierba mientras Amy, sentada en el balancín de la entrada, leía placidamente una de esas cursis novelas románticas que tanto le gustaban. De pronto, Jackson levantó la vista. Tenía la extraña sensación que alguien le observaba desde la casa, aunque no había nadie en su interior. Mientras observaba las ventanas del ático algo llamó poderosamente su atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Amy, ¿Cuántas ventanas tiene el ático? Preguntó interrumpiendo a su hermana.&lt;br /&gt;-¿Dos? Dijo ella sin levantar la vista de su libro.&lt;br /&gt;-Respuesta incorrecta. Apuntó Jackson con tono irónico.&lt;br /&gt;-¿Cómo? Preguntó levantando la vista del papel.&lt;br /&gt;-Nunca me había fijado pero desde aquí fuera se observan tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amy dejó el libro sobre el balancín y se asomó al exterior del porche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hubiese jurado que eran dos.&lt;br /&gt;-Es que por dentro tan sólo son dos. Apuntó Jackson corrigiéndola.&lt;br /&gt;-Eso no es lógico.&lt;br /&gt;-Bueno, a menos que alguien tapiase parte del ático.&lt;br /&gt;-Y, ¿Para qué iba alguien a hacer algo semejante?&lt;br /&gt;-Si lo supiese no estaríamos hablando de ello.&lt;br /&gt;-Bueno, yo voy a seguir con lo mío. Si tienes ganas de hacer de Indiana Jones, diviértete tu solito. Contestó Amy regresando al balancín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jackson observó atentamente las ventanas y trató de recordar la disposición interna de las mismas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que la que falta es la de en medio.&lt;br /&gt;-Perfecto, Pues te coges un pico y una pala y a disfrutar. Añadió Amy tratando de retomar su lectura.&lt;br /&gt;-¡Que estúpida que eres a veces! La increpó Jackson mientras se dirigía a la buhardilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Jackon hubo desaparecido dentro de la casa, Amy volvió a asomarse al exterior. Levantó la vista y, justo cuando observaba la ventana del centro, una silueta de una mujer de espaldas apareció ante ojos. Atónita, Amy se quedó inmóvil, presa del pánico. Entonces, la mujer se giró y una imagen grotesca, repulsiva y aterradora se hizo presente. La cara deforme de aquel extraño ser era indescriptible. Amy, asustada, chilló con todas sus fuerzas haciendo que Jackson saliese a toda prisa nuevamente al jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, ¿Qué ocurre?&lt;br /&gt;-Había una mujer y al girarse... ¡era un monstruo, era horrible!&lt;br /&gt;-¿Dónde?&lt;br /&gt;-En la ventana, arriba. Contestó con la voz temblorosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jackson miró atentamente al ático pero allí no había absolutamente nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Voy a coger mi cámara a ver si con el zoom vemos algo más. Añadió mientras entraba de nuevo en la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez tuvo el zoom al máximo, Jackson trató de observar el interior de aquella estancia, a través de la ventana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está muy oscuro, no se ve nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, accidentalmente, le dio al botón y se hizo una fotografía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me temo que la imaginación te ha jugado una mala pasada. Contestó mirando a sui hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella tarde, Amy y Jackon decidieron dejar de momento el tema del ático en paz. Aquello no era para nada urgente y además, aquella misma noche tenían en casa una pequeña fiesta de “integración” que sus padres habían organizado para conocer mejor a sus vecinos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Has descargado ya las fotos de la fiesta de anoche? Preguntó Elizabeth a Jackson.&lt;br /&gt;-Estoy en ello. En cuanto termine te aviso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Impaciente, Elizabeth subió las escaleras y entró en la habitación de su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero... ¿qué? Exclamó Jackson al ver las fotos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó mirando las fotos desde el final y en todas ellas aparecían extrañas esferas blancas que sobrevolaban toda la casa. Entonces, mientras avanzaba con el visor una a una, llegó a la última foto, a la foto que ni tan siquiera recordaba haber hecho, la del ático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios! ¿Qué es eso? Exclamó su madre con el rostro desencajado.&lt;br /&gt;-No lo sé pero no creo que sea nada bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante Amy entró en la habitación y al ver la fotografía palideció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso es la mujer que yo vi en la ventana. Primero era una mujer y luego...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Jackson aprovechó para contarle a su madre todo lo ocurrido durante la mañana anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y dices que por fuera hay tres ventanas?&lt;br /&gt;-Efectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres salieron al jardín y miraron hacia arriba. En aquel momento el cartero, que dejaba las cartas como cada mañana en el buzón, con voz tensa e inquietante añadió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo que vosotros no entraría ahí. Hay cosas que es mejor no removerlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin dar tiempo a que le hiciesen ninguna pregunta, montó en la moto y salió zumbando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Se acabó! Exclamó Jackson. Voy a tirar a bajo esa pared.&lt;br /&gt;-Pero... Quizás habría que esperar a papá. Contestó Elizabeth&lt;br /&gt;-¿Para?&lt;br /&gt;-Esta bien, vamos arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dudarlo, Jasón tomó las herramientas necesarias del garaje y subieron a la tercera planta. A medida que subían la escalera una extraña sensación de no estar solos, hizo presa en ellos. Según subían la temperatura iba descendiendo de forma notable y, al llegar al ático, anonadados pudieron contemplar como techos, suelos y paredes se hallaban recubiertos de hielo, de estalactitas que colgaban peligrosamente encima de sus cabezas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué es esto? Preguntó Elisabeth aterrada&lt;br /&gt;-Esto no me gusta nada. Exclamó Jackson temblando de frío.&lt;br /&gt;-A mí tampoco. Contestó Amy. ¿Por qué no esperamos a que llegue papá?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante, una voz oscura, profunda y entrecortada contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Porque tampoco él es bienvenido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, todas las estalactitas empezaron a desprenderse del techo cayendo con gran fuerza contra el suelo mientras un viento huracanado les impedía seguir . Asustados, los tres corrieron escaleras abajo a toda prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué ha sido eso? Preguntó Amy aterrorizada.&lt;br /&gt;-No lo sé. Contestó Jackson.&lt;br /&gt;-Hay que salir de esta casa, al menos hasta que sepamos lo que está pasando. Dijo Elizabeth tratando de contener el miedo.&lt;br /&gt;-¡Eso. Y no volváis! Exclamó nuevamente aquella aterradora voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya fuera, en el jardín ninguno de los tres salía de su asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La gente del pueblo sabe cosas sobre esta casa. ¿Por qué no hablamos por ejemplo con el cartero? Parecía conocer bien la casa.&lt;br /&gt;-Bien, saca el coche mientras dejo una nota a tu padre.&lt;br /&gt;-Voy contigo Jackson. Dijo Amy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron al pueblo y aparcaron frente a la casa de Gordon, el cartero. Algo nerviosos llamaron a su puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola Gordon. Necesito que nos cuentes todo lo que sepas de nuestra casa. Dijo Elizabeth en cuanto el hombre abrió la puerta.&lt;br /&gt;-¿Os apetece un té? Acabo de preparar té de jazmín. Contestó el hombre invitándoles a entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentaron en el salón y tras servirles una taza empezó a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esa casa está maldita, nadie ha podido vivir en ella desde hace años.&lt;br /&gt;-¿Maldita?&lt;br /&gt;-Sí. Hace unos treinta años, cuando yo era mucho más joven, vivía en ella una extraña mujer. Pese a su extraordinaria belleza ningún hombre del pueblo osaba cortejarla y los que lo hacían acababan mal parados. Se decía que no era de este mundo. Al tiempo empezaron las desapariciones. Primero fue un viajante, luego un forastero que estaba de paso, un militar que iba camino a Tulsa... y así un sin fin de hombres. Para cuando las autoridades se dieron cuenta y empezaron a investigarla la lista era muy grande. &lt;br /&gt;-¿Y qué ocurrió? Preguntó Jackson absorto en la historia.&lt;br /&gt;-No encontraron ninguna prueba que la incriminase pero todos sabíamos que fue ella.&lt;br /&gt;-¿Y? Interrumpió Amy.&lt;br /&gt;-La gente empezó a vigilarla. Algunos afirmaban que usaba las vísceras de sus víctimas para rituales satánicos. El problema vino cuando desapareció el hijo adolescente de Howard Glipse. Por aquel entonces, Howard, el encargado de la gasolinera, tenía un chaval de diecisiete años que desapreció. Nunca encontraron al chico pero Howard, convencido de que su hijo rondaba a aquella mujer, entró en casa de Abigail, la bruja, y no paró hasta encontrar una prueba.&lt;br /&gt;-¿La encontró? Preguntó Elizabeth.&lt;br /&gt;-Sí. Encontró la ropa del chico dentro del quemador. Como os podéis imaginar cuando Abigail llegó a casa Howard se encargó de ella. Por lo que cuentan la torturó durantes tres largos días destrozándole sobretodo su hermosa cara; para que ningún hombre volviese a mirarla. Cuando estuvo casi muerta, la metió en el congelador que tenía en el ático y allí la abandonó hasta que murió desangrada y por congelación. &lt;br /&gt;-De ahí el frío y las estalactitas. Dijo Amy&lt;br /&gt;-El tema es que Abigail nunca fue culpable de nada. Al tiempo se encontró al verdadero asesino de los hombres y también del niño. Era un hombre perturbado que se había fugado hacía bastante tiempo de un sanatorio de la zona. Con el fin de inculpar a la mujer, entró en su casa y puso la ropa del chaval en el quemador. Cuando Howard supo la verdad, no pudo soportar la culpabilidad y se pegó un tiro.&lt;br /&gt;-¿Por qué hay una ventana que por dentro está tapiada? Preguntó Elizabeth.&lt;br /&gt;-Eso fue bastante más tarde. La casa fue vendida pero nadie consiguió jamás vivir ahí en paz. De hecho, el principal núcleo de todo tipo de sucesos era el lugar donde estaba el congelador es decir, el espacio que hoy está tapiado. En un infructuoso intento por aislar el mal, su último propietario lo tapió. Pero no sirvió de nada, a la semana apareció colgado de la lámpara del salón. Suicidio decretaron las autoridades. &lt;br /&gt;-¿Qué podemos hacer? Interrumpió Amy&lt;br /&gt;-No lo sé. Abigail busca venganza, está dolida con todo el pueblo por juzgarla y dejar que la matasen y que se ocultase el crimen. La gente tiene miedo incluso a hablar de ella, dicen que aquellos que la nombran la ven luego en sueños.&lt;br /&gt;-¡Vaya historia! Exclamó Jackson.&lt;br /&gt;-Muchas gracias. Dijo Elizabeth. Al menos ahora sabemos a qué nos enfrentamos.&lt;br /&gt;-Yo de vosotros saldría cuanto antes de ahí. Todos los que han tratado de vivir en esa casa han acabado muertos, o sufriendo percances muy graves. Apuntó Gordon mientras les acompañaba a la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se disponían a coger el coche una anciana se acercó a Jackson y susurrándole al oído le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Venid sin que os vea Gordon detrás del Bar de Sally. Gordón miente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intrigados por aquella frase se acercaron al lugar donde les esperaba la anciana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo soy la viuda de Howard y mi marido jamás mató a Abigail. &lt;br /&gt;-¿Entonces? Preguntó Amy&lt;br /&gt;-El tenía la sospecha de que ella fue la causante de&amp;nbsp;la desaparición de Mikel pero, el día que fue a su encuentro, vio a Gordon saliendo de allí ensangrentado. Cuando Gordon le vio le dijo que si decía algo le culparía a él del asesinato. Howard sabía que la gente iba a creer a Gordon. ¿Qué razón tenía Gordon para matar a Abigail? En cambio Howard había perdido a su hijo.&lt;br /&gt;-Pero...si eso es así, ¿Por qué se quitó Howard la vida?&lt;br /&gt;-Porque descubrió que fue Gordon quien asesinó a nuestro Mikel y al resto de hombres. Los mató por celos; estaba enamorado de Abigail. Cuando se dio cuenta de ello, de que había estado encubriendo al asesino de su propio hijo y que encima no lo podía demostrar, enloqueció.&lt;br /&gt;-¡Madre mía! Y vinimos aquí porque era un pueblo tranquilo. Apuntó Elisabeth sobrepasada por aquella historia.&lt;br /&gt;-Si queréis que esto acabe hacedle entrar en la casa. Imagino que ella os lo agradecerá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron a casa pero antes incluso de aparcar supieron que algo extraño había ocurrido. El coche de Mike estaba estacionado frente a la casa, la puerta de la calle estaba abierta de par en par y su vecina observaba aterrada desde el jardín. Desde el jardín se podían&amp;nbsp; oír semejantes gritos de dolor y lamentos que ponían los pelos de punta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué ocurre en vuestra casa? Dijo tan pronto como descendimos del coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ni tan siquiera contestarla entraron en la casa llamando a Mike. Pero salvo por aquellos quejidos casi agónicos, nadie contestó a sus voces. La casa parecía un enorme congelador. Todas las plantas sin excepción, estaban repletas de enormes columnas de hielo. Se hacía difícil andar sin resbalarse. No sin muchas dificultades, Jackson fue el primero en llegar al ático. La falsa pared que se herejía tapando aquella ventana había sido destruida y allí, atado y amordazado estaba su padre. En aquel momento una imagen fantasmagórica se superpuso y Jackson pudo ver con claridad como un joven y apuesto Gordon, torturaba a Abigail. La escena era escalofriante. Gordon había arrancado una a una todas sus uñas y luego, se había dedicado a cortarle pequeños pedazos de carne a lo largo de todo su cuerpo.&amp;nbsp;Después, con un cuchillo fue cortando la hermosa cara de aquella mujer hasta desfigurarla. El dolor era tan grande que la pobre mujer perdía constantemente la conciencia hasta que él, impasible,&amp;nbsp;la despertaba una y otra vez con una descarga eléctrica. Luego, cuando más que una persona Abigail parecía ya un auténtico despojo humano, Gordon la tomó en sus brazos y la lanzó al fondo de aquel congelador. Entonces, otro joven apareció por allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gordon, ¿Qué coño haces?&lt;br /&gt;-¿A ti que te parece Howard?&lt;br /&gt;-Pero no tenemos pruebas de que fuera ella.&lt;br /&gt;-Seguro que fue ella.&lt;br /&gt;-¡Esto es un asesinato!&lt;br /&gt;-Abre la boca y todos sabrán que fuiste tú. &lt;br /&gt;-¿Yo?&lt;br /&gt;-¿Quién sino iba a tener un motivo para ello?&lt;br /&gt;-Pero, ¿Por qué?&lt;br /&gt;-¡Yo la quería y ella, ella se acostaba con todos! Dijo Gordón lleno de rabia y dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jackson no pudo contener las lágrimas. En aquel instante Amy y Elizabeth entraron en la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios! ¡Mike! Exclamó Elizabeth mientras corría a desatarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jackson la cogió del brazo frenándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Así no mamá! ¿Quieres que nos mate a todos? Dejadme a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elizabeth y Amy miraron a Jackson mientras este se acercaba lentamente a Mike tratando de razonar con Abigail.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yo te amaba y tu se acostabas con todos! Dijo desde atrás Gordon al que nadie había oído llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos le miraron fijamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento. Dijo el dirigiéndose a la familia Garamond. Debí hacer esto hace mucho tiempo pero no tuve el valor.&lt;br /&gt;-¿Por qué ahora?, ¿Por qué nos dijo una mentira y ahora está aquí? Preguntó Jackson no sin cierta desconfianza.&lt;br /&gt;-Os vi hablando con Nicole, la viuda de Howard. Ya no puedo seguir matando a todo aquel que descubre la verdad. Ya no puedo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, aquel ser enfureció y toda la casa empezó a temblar como si de un terremoto se tratase. Sin dudarlo, Jackson desató a Mike quien a toda prisa corrió al lado de su hija y su esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debemos salir de aquí. Dijo Mike temiendo que ocurriese cualquier desgracia.&lt;br /&gt;-Ellos no tienen la culpa. Déjales marchar. Apuntó Gordon acercándose a aquella imagen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, mientras bajaban a toda prisa por la escalera, la casa empezó a crujir de un modo aterrador, como si fuera a desintegrarse. Apenas tuvieron tiempo de salir por la puerta cuando comprobaron que el suelo se había abierto creando un profundo e infernal abismo de lava y lodo y estaba arrastrando a toda la casa a su interior. La escena duró apenas unos breve instantes tras los cuales, la parecela quedó vacía salvo por un extraño y hermoso lago helado en el centro de la misma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuenta la leyenda que desde entonces en invierno los jóvenes de la zona van al 436 de Loan Street a patinar sobre hielo pero aún hay gente que afirma que, algunas noches de luna llena, el hermoso rostro de Abigail se refleja en el hielo y todavía se pueden oír los lamentos y lloros de una joven muchacha.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-1666388193706868987?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/1666388193706868987/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/07/436-de-loan-street.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/1666388193706868987'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/1666388193706868987'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/07/436-de-loan-street.html' title='436 de Loan Street'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TERq3kYIVBI/AAAAAAAAAW4/QCGufDUMkEU/s72-c/436-2.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-4983869636007454346</id><published>2010-07-15T01:10:00.005+10:00</published><updated>2010-07-15T06:05:17.688+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Isaac'/><title type='text'>Isaac</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TD3TNiYp7XI/AAAAAAAAAWo/jYH5cez5Fps/s1600/Isaac" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="132" rw="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TD3TNiYp7XI/AAAAAAAAAWo/jYH5cez5Fps/s200/Isaac" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Nunca&amp;nbsp;hubiese imaginado&amp;nbsp;que fuera tan fácil perder veinticinco años de mi vida. Cuando aquel extraño destello en mitad de la autopista nubló mi vista y perdí el conocimiento, no imaginé lo que vendría después. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía&amp;nbsp;veintisiete años recién cumplidos, un marido seis años mayor que yo y un hijo de tan solo dos. De pronto, todo desapareció sin dejar ni rastro. Todavía no sé como ocurrió, sólo sé que cuando desperté en la camilla de aquel hospital, el mundo había envejecido veinticinco años y yo, seguía igual. Mi marido, tras denunciar mi desaparición, espero durante dos años a que volviese, pero luego, conoció a otra mujer con la que se volvió a casar. Mi hijo acababa de cumplir veintisiete años, los mismos que supuestamente tenía yo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mirada angustiada y desconcertada no hacía más que empeorar la situación. Raúl, que ahora tenía cincuenta y ocho años, un año más que mi padre cuando yo desaparecí, no sabía como actuar, ni qué decir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aún no le hemos dicho nada a tus padres. No sabría por donde empezar. Apuntó tratando de romper el hielo.&lt;br /&gt;-¿Y Dani? Pregunté yo, ávida de saber algo de mi hijo.&lt;br /&gt;-Está de camino. Yo...ahora no sé...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente se hizo el silencio, aquel silencio cortante que había reinado durante toda la tarde. Lo cierto es que la situación era sumamente incómoda. Mi marido, que me doblaba la edad y que ahora era el marido de otra mujer, me miraba completamente contrariado. Nadie tenía la culpa pero el resultado era desastroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquilo. Lo nuestro ya no tiene sentido. Entiendo que te volvieras a casar.&lt;br /&gt;-Lo siento. Es todo tan...extraño.&lt;br /&gt;-Lo sé.&lt;br /&gt;-¿No recuerdas nada?&lt;br /&gt;-Nada, sólo el destello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dani entró entonces por la puerta. Cualquiera que nos hubiese visto hubiera jurado que éramos hermanos. Se parecía tanto a mí. Mis mismos ojos, mi mismo pelo....mi misma edad. El miré tratando de contener mis sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola. Dijo mirándome desde el marco de la puerta.&lt;br /&gt;-Hola. Contesté yo sin saber demasiado bien como actuar.&lt;br /&gt;-¿Sabes? Cuando papá me dijo que habías vuelto traté de pensar qué recordaba de ti y lo cierto es que no recuerdo nada. Lo siento.&lt;br /&gt;-No te culpes, sólo tenías dos años. Contesté con lágrimas en los ojos.&lt;br /&gt;-Y...¿Qué fue lo que sucedió?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto su padre como yo encogimos los hombros en señal de desconocimiento. Entonces, deseosa de abrazar a Dani, le pedí que se acercara. Con la cara en su cuello aspiré profundamente tratando, como cuando era de niño, de impregnarme con su olor, pero nada era igual. Mi niño era un hombre y su olor, aquella mezcla entre Nenuco y olor a nuevo, ya no era el mismo. Ahora Dani olía a hombre. Un hombre del que no sabía nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras pasar una semana en observación tuve que afrontar mi nueva vida; una vida de soltera, sin trabajo, con unos padres que podrían ser mis abuelos y un hijo de mi misma edad. Raúl por su lado, trató de echarme un a mano en lo que pudo. Y no paró hasta darme el valor de la mitad de la casa. Sabía que eso era todo con lo que yo podía contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron los meses y poco a poco fui creándome una nueva vida, una vida que estaba a punto de romperse en mil pedazos. Una noche, cuando Dani estaba de vuelta de su trabajo, un hombre magrebí le asaltó para robarle la cartera. Desgraciadamente, Dani no se lo puso fácil y al querer defenderse, Isaac, que así se llamaba el joven, le clavó un cuchillo en el pecho causándole la muerte. En un atisbo de arrepentimiento, horrorizado por su acción, Isaac se entregó a la policía. Durante el juicio, la defensa no hizo otra cosa que achacar la situación y actuación de aquel joven a la falta de recursos, a una niñez en orfanatos y a las drogas. Por lo visto, Isaac era fruto de un hogar desestructurado y su vida no había sido precisamente fácil. Finalmente, Isaac fue únicamente condenado a veinte años por homicidio con atenuantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba destrozada. Dani era lo único por lo que me merecía la pena seguir viviendo y ahora se había ido, le habían matado. Tomé prestado el coche de mi padre y conduje sin rumbo toda la noche sin parar. Quería huir, quería morirme. De pronto, en mitad de la interestatal un fogonazo, un haz de luz cegador se cruzó en mi camino y perdí, por segunda vez en mi vida, la conciencia.&lt;br /&gt;-¿Amor? ¿Me oyes?&lt;br /&gt;-Parece que está despertando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellas voces me eran familiares. Abrí con gran esfuerzo los ojos y frente a mi estaba toda mi familia. Raúl, mi hijo y mis padres. Aún y sin fuerzas me incorporé sobresaltada para comprobar, que todo había vuelto a la normalidad. Raúl volvía a tener treinta y tres años y mi hijo, mi Dani, volvía a tener tan sólo dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por lo visto te desmayaste y chocaste contra un árbol. Comentó Papá.&lt;br /&gt;-Gracias a Dios que estas bien. Añadió mi madre mientras Daniel se encaramaba a mi cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel mismo instante decidí no contar nada de mis vivencias. ¿Quién me iba a creer? ¿De qué me iba a servir? El tiempo pasó y, aunque la vida había retomado su cauce, un día el futuro llamó de nuevo a mi puerta. Aquella mañana fui al centro comercial a hacer la compra y, mientras cargaba el coche tranquilamente, les vi llegar. Era una mujer de tez oscura y aspecto harapiento que llevaba un pequeño de unos cinco años en sus brazos. Se acercaron lentamente hasta mi y me pidieron algo de dinero. Sin dudarlo, saqué unas monedas del bolso y, con una sonrisa amable, se las di al pequeño que no dudó en cogerlas con gran rapidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo se llama? Pregunté tratando de ser agradable.&lt;br /&gt;-Isaac. Contestó su madre.&lt;br /&gt;-¿Isaac? Pregunté mientras adivinaba en el mirar de aquel pequeño el rostro del hombre que acabó con la vida de Daniel.&lt;br /&gt;-Sí, Isaac.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrada, decidí que no podía dejarles marchar. Era como si por fin todo hubiese cobrado sentido. El futuro y mi pasado, se habían confabulado para darme la oportunidad de corregir el destino de mi hijo, o eso pensaba yo. Nerviosa, me volví nuevamente hacia la mujer y le dije:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tienen para comer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorprendida, la mujer negó con la cabeza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Permítame entonces que les invite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás había visto comer a alguien con tanta ansiedad, pensé mientras esperaba el momento oportuno para indagar sobre la situación en la que se encontraban. Tras los postres, traté de ganarme la confianza de aquella pobre mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé que hacer, dijo la mujer entre lágrimas. No tengo forma de mantener a Isaac y estoy pensando en darlo en adopción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dudarlo y sin medir las consecuencias de mis actos, contesté:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieres que yo me haga cargo de él? Le adoptaré y será como un hijo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer me miró con cierta incredulidad pero, su desespero era tan grande que, tras más de cuatro horas hablando, decidió que esa sería su mejor opción. En mi cabeza tan sólo había una idea, educar a Isaac de forma que jamás llegase a ser la persona que yo conocí. De forma que jamás llegase a ser el asesino de Daniel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tardé casi quince días en convencer de aquello a Raúl. No entendía la razón de ser de aquella locura sin embargo, vio tanto entusiasmo en mi decisión y me quería tantísimo que finalmente, accedió. Al principio, aquella aventura parecía tener todo el sentido del mundo pero, poco a poco, la cosa se torció. Algo salió mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué parte de nuestro carácter es aprendido y qué parte heredamos por genética? ¿Somos lo que vemos, o somos lo que llevamos impreso en nuestros genes? Siempre había pensado que en un 80% lo que manda en nosotros es la educación, lo que aprendemos, pero a veces, esa regla no es tan exacta y en este caso, no lo fue. Cuando Isaac entró en la adolescencia empezó a rodearse de malas compañías. El alcohol, el tabaco y las drogas empezaron a ser sus acompañantes más frecuentes. Llegó un momento en que era imposible de controlar. Luego vinieron aquellas extrañas desapariciones de dinero, los días fuera de casa y los problemas con la policía. Una noche en que Isaac regresó de madrugada completamente borracho y drogado, Daniel, que aún estaba despierto, salió al jardín a su encuentro tratando de que no nos despertase. Discutieron de forma acalorada y Isaac, ciego y fuera de si por el efecto de las drogas, sacó un cuchillo y se lo clavó a Daniel en el pecho causándole la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es el juicio de Isaac y la única diferencia respecto a la vez anterior es que ahora, me siento culpable, muy culpable, tan o más culpable de lo que Raúl cree que soy. Por otro lado, no puedo evitar querer a Isaac como a un hijo y mi alma desesperada, se debate entre el dolor y la rabia por la pérdida de Daniel y el dolor por el futuro que le espera a mi otro hijo. Mientras el juicio avanza y mi vida se desmorona, en mi interior un par de preguntas me atormentan noche y día. ¿De qué ha servido saber el futuro? ¿Acaso el futuro está escrito y no lo podemos cambiar? Por un instante, una tercera pregunta me asalta y sé que conseguirá quitarme el sueño por el resto de mis días. ¿Y si mi verdadero destino no era salvar, sino matar a Isaac? Eso nunca llegaré a saberlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-4983869636007454346?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/4983869636007454346/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/07/isaac.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/4983869636007454346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/4983869636007454346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/07/isaac.html' title='Isaac'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TD3TNiYp7XI/AAAAAAAAAWo/jYH5cez5Fps/s72-c/Isaac' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-4323631501203330550</id><published>2010-06-18T21:39:00.002+10:00</published><updated>2010-06-20T07:12:07.902+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Si pudieras cambiar el pasado'/><title type='text'>Si pudieras cambiar el pasado</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TBtaz2F7wAI/AAAAAAAAAWg/7e4v1cZ-WIE/s1600/Si+pudieras+cambiar.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="150" qu="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TBtaz2F7wAI/AAAAAAAAAWg/7e4v1cZ-WIE/s200/Si+pudieras+cambiar.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Hacia un año desde que aquel terrible día, el día en que Óscar murió. Ahora tocaba recordarle en una misa que ella y el resto de sus familiares habían organizado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la llamaron para darle la noticia, Alba pensó que se trataba de una broma. Se suponía que a aquella hora el estaba en su oficina y no en la nacional tres pero, la llamada de un cliente, le hizo salir y coger el coche. Óscar había fallecido en un accidente de tráfico. Un camionero se durmió al volante e invadió la calzada contraria, embistiéndole. Pese a todo el cariño que sus amigos y familiares le estaban prestando, Alba no conseguía estar bien. Sumida en una depresión constante, se levantaba cada mañana llorando y pensando en él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un hombre extraño, de apariencia casi harapienta y de aspecto inquietante. Se acercó lentamente hasta Alba como si fuera a darle el pésame y tomándole la mano le preguntó: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Si pudiera, cambiaría el pasado?&lt;br /&gt;-El pasado...¿Usted que cree?, ¡Por supuesto que sí! Contestó Alba sobresaltada por la presencia de aquel extraño en la misa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, desapareció. Alba recorrió con su mirada toda la iglesia, el hombre con el que hacía un instante hablaba, se había volatilizado. Frente a ella, el resto de amigos y familiares esperaban para hablar con ella, para tratar de animarla. Al final, como siempre, Alba regresó a casa sola y, llorando, se durmió como tantas otras noches, abrazada a una foto de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonó el despertador pero se sentía tan cansada, tan abatida que trató de ignorarlo durante unos minutos. De pronto, oyó una voz que desde el baño le decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Piensas quedarte ahí todo el día, o vas a ir a currar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alba se incorporó de un brinco y se acercó rápidamente a la puerta del baño. Ahí, afeitándose como solía hacer cada mañana estaba él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ser capaz de articular ninguna otra palabra Alba cayó desplomada al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le dolía la cabeza y se sentía algo mareada. Abrió los ojos temiendo que su espejismo siguiese allí; y así era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cariño, ¿Cómo te encuentras? Dijo Óscar sentado al lado de la cama donde ella estaba postrada.&lt;br /&gt;-Pero tu, ¡tu estás muerto!&lt;br /&gt;-¿Cómo?, Creo que deberíamos avisar al médico. Quizás al golpearte la cabeza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alba trató de ser prudente y recordó la pregunta que aquel hombre extraño le hizo en la iglesia: “-¿Si pudieras, cambiarias el pasado?”. ¿Y si aquello era una segunda oportunidad?, pensó para sus adentros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A que fecha estamos? Preguntó tratando de entender mejor la situación.&lt;br /&gt;-A martes.&lt;br /&gt;-Sí pero...¿qué fecha, qué año?&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Lo que oyes.&lt;br /&gt;-Pues a martes 10 de julio de 2009. Contestó Óscar preocupado por las extrañas preguntas y reacciones de Alba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedaban cinco días para que Óscar cogiese su coche y se matase, pero ahora, ella lo podría evitar. Por primera vez en todo un año, Alba volvía a sonreír. Ya no recordaba lo que era sentirse feliz y despertar cada mañana al lado del hombre que amas. Mientras, los días fueron pasando y Alba fue planeando lo que iba a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana, sabía perfectamente cuál era su misión, no dejaría que Óscar saliese de casa. Ataviada con su lencería más sexy, Alba convenció a Óscar de que aquella mañana no fuera a trabajar. Iban a pasar un día a solas, un día romántico. Cuándo creía tener todo bajo control, el teléfono móvil de Óscar sonó. Esa debió ser la famosa llamada, la llamada que le hizo salir de la oficina, pensó. Viendo que Óscar estaba en la otra punta de la casa y no había oído el teléfono, Alba lo cogió dispuesta a dar una excusa para evitar que su marido se tuviese que ir. Sin embargo, al descolgarlo, antes de que le diese tiempo a decir nada, oyó una voz femenina que con tono seductor le decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te estoy esperando desnuda...¿Cuándo piensas venir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alba colgó el teléfono de golpe. Sin quererlo, acababa de descubrir a dónde iba Óscar el día en que se mató. Óscar le era infiel. Nerviosa, completamente hundida y sin saber exactamente qué hacer, Alba golpeaba con sus uñas la mesita de noche. Ella jamás le hubiese engañado, ella le quería con toda su alma. ¿Cómo había sido capaz...? Se sentía traicionada, engañada. Recordó minuto a minuto todo el dolor que durante un año había sentido por él. Era tan injusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el teléfono sonó otra vez y Alba oyó los pasos de Óscar acercándose al dormitorio. Sin dudarlo, tomó el móvil y con la dulzura que la caracterizaba, se lo dio a su marido diciéndole:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espero que no sea uno de tus clientes y te tengas que ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez allí, en aquel estrecho y claustrofóbico velatorio, aguantando estoicamente los pésames de gente que ni tan siquiera conocía. Otra vez tendría que enterrar a Óscar y pasar por un sin fin de papeleos y trámites, pero esta vez era distinto, esta vez Alba se sentía especialmente bien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-4323631501203330550?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/4323631501203330550/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/06/si-pudieras-cambiar-el-pasado.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/4323631501203330550'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/4323631501203330550'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/06/si-pudieras-cambiar-el-pasado.html' title='Si pudieras cambiar el pasado'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TBtaz2F7wAI/AAAAAAAAAWg/7e4v1cZ-WIE/s72-c/Si+pudieras+cambiar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-2462288248960295858</id><published>2010-06-08T21:57:00.003+10:00</published><updated>2010-06-08T23:53:22.883+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nafidha'/><title type='text'>Nafidha</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TA4v_9RNCRI/AAAAAAAAAWY/fJqWneOZiBA/s1600/Wadi-Dhar_Iman2.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" qu="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TA4v_9RNCRI/AAAAAAAAAWY/fJqWneOZiBA/s200/Wadi-Dhar_Iman2.jpg" width="132" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Existe un espejo mítico que nadie ha conseguido todavía encontrar. Según la leyenda El Nafidha (نافذة ), o “la ventana” traducido a nuestro idioma, es un espejo que fue hallado en Arabia sorprendentemente en pleno siglo X, aunque el descubrimiento del espejo no fuese hasta 1507. Al igual que otros símbolos y piezas míticas, el Nafidha desapareció de pronto sobre el Siglo XV dejando tras de si una historia insólita, e inquietante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según consta en las viejas escrituras el Nafidha poseía extrañas capacidades, o dones. El más sorprendente de ellos era el de trasportar a quien se atreviese a cruzar su luna, a otro tiempo. El problema era que como nadie había conseguido volver de ese salto temporal, la capacidad del Nafidha para teletransportar en el tiempo no se había podido probar. Pero, el Nafidha poseía también otros poderes bastante más peligrosos, el Nafidha podía ser usado como armamento convirtiéndose en una poderosa baza militar. Por otro lado, la leyenda decía que si el Nafidha era utilizado para fines bélicos, su poder podría volverse contra la humanidad y precipitar el fin de los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, cada vez que el Nafidha era usado como portal, la tierra modificaba peligrosamente su posición unas milésimas, las suficientes para llamar la atención de un grupo de científicos. Tras muchos años de investigación, Harry Deansen y James Cameron descubrieron que lo que motivaba esa alteración era un salto temporal producido de forma simultánea en el presente y en el pasado. Fue entonces, cuando casi de forma casual contactaron con Sean Wishel, un ex agente del FBI. El fue quien, con ayuda de Jane, una famosa arqueóloga, logró finalmente atar cabos. Si alguien no detenía aquella locura, la tierra acabaría por variar su órbita de forma irremediable para estrellarse, en un plazo no superior a cincuenta años, con la luna. Ahora sólo quedaba esperar a que volviese a ocurrir y determinar, con la mayor exactitud posible, el lugar donde se había producido el salto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por fin ha ocurrido!, ¡Le tenemos! Exclamó el muchacho de ojos claros entusiasmado por la noticia.&lt;br /&gt;-¿Estáis seguros de ello? Preguntó su superior.&lt;br /&gt;-Sin lugar a dudas. La prueba del carbono 14 le sitúa en torno al siglo XV. Contestó Jane.&lt;br /&gt;-¿Sólo ropa?&lt;br /&gt;-Ropa y uñas. Toda medida es pequeña para evitar el fraude. Respondió el técnico.&lt;br /&gt;-Bien. Pasemos entonces a la fase 2.&lt;br /&gt;-¿Y si esto llega a oídos de la CIA? Preguntó el muchacho sabiendo que estaban actuando en el límite de la ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos le miraron reprobando aquella pregunta. La respuesta era obvia. El sujeto nunca saldría de ahí, al menos, no con vida. Sean Wishel entró en la sala acompañado de Isaac, el traductor de árabe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Nombre?&lt;br /&gt;-Yamel Manzur.&lt;br /&gt;-¿En qué día y dónde dices que se produjo el tránsito? Preguntó mirando fijamente al individuo.&lt;br /&gt;-Dice que el 21 de enero de 1.476 en Wadi Dhar, Yemen. Contestó el traductor.&lt;br /&gt;-Dile que nos cuente todo lo que sepa a cerca del Nafidha.&lt;br /&gt;-Era un objeto sagrado custodiado a todas horas dentro del famoso Palacio de la Roca. Allí es donde vivía el Imán Yahya. Por lo visto, había sido encontrado en Hodeidah, a orillas del Mar Rojo y desde ahí trasportado hasta el Palacio. &lt;br /&gt;-¿Qué mas?&lt;br /&gt;-Se decía que poseía poderes sobrenaturales, poderes que ni tan siquiera los hombres más sabios de la tierra eran capaces de comprender, o controlar. Yo trabajaba a las órdenes del Imán como guardia custodio de la pieza cuando aquella tarde, alguien irrumpió en la sala. &lt;br /&gt;-¿Se refiere a alguien de calle?&lt;br /&gt;-No, alguien que provenía del interior del Nafidha.&lt;br /&gt;-¿Cómo? Exclamó Sean mirando a la luna negra tras la que estaba el resto del grupo. ¿Quién?, ¿De dónde...?&lt;br /&gt;-Era un hombre alto y rubio, vestía ropas extrañas, como las suyas y no hablaba nuestro idioma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sean salió de cuarto y se dirigió a la sala contigua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es lo que yo creo? Preguntó al equipo.&lt;br /&gt;-Si fuese así querría decir que el Nafidha podría estar en poder de alguien en la actualidad. Apuntó James, el técnico, tras unos segundos de reflexión.&lt;br /&gt;-Hay que averiguar quién era ese sujeto. Apuntó Jane. Cualquier dato puede sernos útil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sean regresó con el sujeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que más sabe de ese hombre.&lt;br /&gt;-Nada.&lt;br /&gt;-¿Nada?&lt;br /&gt;-En cuanto irrumpió en la sala nos pusimos todos en guardia. Entonces me abalancé sobre él con el fin de detenerle pero en el forcejeo yo...&lt;br /&gt;-¿Usted qué?&lt;br /&gt;-Salí despedido contra el Nafidha y el resultado... lo puede ver usted mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sean frunció el ceño. Si alguien se había trasladado al pasado desde otra dimensión, debía existir “algo” en el futuro que lo permitiese. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuándo todo esto ocurrió dónde apareciste? Preguntó Sean deseoso de saber la respuesta.&lt;br /&gt;-En una sala llena de máquinas extrañas y cosas que jamás había visto. El lugar estaba lleno de hombres uniformados.&lt;br /&gt;-¿Dónde estaba ese lugar? &lt;br /&gt;-En medio del desierto. De hecho, aún no sé cómo logre escapar y sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras una breve pausa Sean se incorporó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Necesito que hagan un retrato robot del hombre rubio, de sus ropas, de su rostro. Dijo en voz alta mirando nuevamente a sus compañeros a través del cristal opaco. Quizás así consigamos algo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas forma algo no cuadraba en la historia. Si alguien del presente poseía la tecnología para “viajar”, ¿Para qué necesitaban el Nafidha?, ¿Cuál era la razón de viajar al pasado e ir a por él?, ¿Y si alguien era consciente del poder de aquel objeto?. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras el especialista trabaja de hacer un retrato robot lo más exacto, Sean se sentó con Jane.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Para qué viajarías al pasado en busca de un portal, si ya posees uno en tu época?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jane le miró con interés y dejó que el tiempo pasara antes de precipitarse en la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo se me ocurren dos respuestas posible.&lt;br /&gt;-¿Cuáles?&lt;br /&gt;-Impedir que el pasado irrumpa en el futuro, o bien tener el arma de destrucción masiva más potente que existe.&lt;br /&gt;-Buena respuesta Jane, muy buena.&lt;br /&gt;-Si la respuesta fuera la primera, eso querría decir que el Nafidha ha ocasionado más de una visita inesperada y no de turistas accidentales, precisamente. Apuntó Harry mientras comía unas patatas fritas.&lt;br /&gt;-Pero si es la segunda, estamos frente a un problema igual, o más gordo que el que originó está misión. Corrigió Jane&lt;br /&gt;-¿Estáis sugiriendo que el Nafidha no desapareció en pleno siglo XV, sino que ha sobrevivido hasta nuestros días? Preguntó James.&lt;br /&gt;-O quizás que existen dos historias paralelas. Una en la que el Nafidha fue destruido, o bien robado a finales del Siglo XV por un hombre rubio que llegó del futuro y otra, la real, donde el Nafidha jamás fue destruido, sino guardado celosamente hasta nuestros días.&lt;br /&gt;-Eso tiene lógica pero hace que nuestra misión sea jodidamente complicada. ¿no? Respondió Jane en tono irónico.&lt;br /&gt;-Me temo que sí. Dijo Sean mirando como el especialista iba esbozando el retrato robot. &lt;br /&gt;-¿Crees que miente? Preguntó Harry observando al sujeto con ojos circunspectos.&lt;br /&gt;-No creo, pero tiene miedo y el miedo hace que a veces seamos más cautos de lo debido.&lt;br /&gt;-Pregúntale si solían usar el Nafidha y si es así, cuánta gente pudo viajar a través de él. Increpó Jane desde el otro extremo de la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El especialista salió del cuatro con el retrato. Todos lo observaron atentamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A juzgar por su ropa este tío es un militar. Afirmó James. &lt;br /&gt;-Si presuponemos que Yamel no varió en nada la temporalidad de la máquina, ese hombre tiene que ser actual. Apuntó Jane.&lt;br /&gt;-Crucemos los dedos por que sea así. Contestó Sean.&lt;br /&gt;-Y ¿dónde empezamos a buscar? Preguntó Harry&lt;br /&gt;-¿Qué os parece si empezamos buscando una base militar en el desierto? Dijo Sean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sean volvió con el preso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Se usaba el Nafidha con frecuencia? ¿Cuánta gente pudo ser teletransportada?&lt;br /&gt;-Al principio no se usaba. La gente temía sus consecuencias. Pero luego, con el tiempo, pasó a ser un modo cómodo de deshacerse de cierto tipo de personas.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-La pena capital había empezado a ser fuertemente criticada por lo sectores más conservadores de la sociedad y el Nafidha parecía la solución más limpia.&lt;br /&gt;-¡Dios! ¿Enviabais a vuestros asesinos y violadores al futuro?&lt;br /&gt;-Sí, se hizo durante muchas generaciones.&lt;br /&gt;-No me extraña que alguien trate de detenerlo.&lt;br /&gt;-Pero también había hombres de ciencia dispuestos a cruzar el umbral en pro de la investigación.&lt;br /&gt;-Me pregunto dónde debe estar toda esa gente ahora. Replicó Sean en voz baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran tantas las preguntas que rodaban en su cabeza que Sean se tomó su tiempo. Ahora la prioridad era encontrar el centro militar y el portal. Si tenían en cuenta el tiempo que Yamel tardó en cruzar el desierto y en ser encontrado por sus hombres, la base no podía estar lejos. Afortunadamente, aún poseía algún que otro amigo dentro del FBI y la mayoría le debían favores. Levantó el teléfono y quedó con Mike Swarjorki en una cafetería del centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola Mike. Necesito que me eches un cable. Dijo Sean sin andarse con rodeos.&lt;br /&gt;-¿De qué se trata?&lt;br /&gt;-Necesito información sobre una base militar secreta que está en mitad del desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque al principio Mike trató por todos los medios de disuadir a Sean, finalmente le dio la información que necesitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegar hasta la base fue relativamente fácil, el problema era como entrar en ella, aunque como siempre, Sean ya había encontrado la solución. Mike conocía perfectamente todo lo referente a aquella base, de ahí que Sean dedujese que había estado en ella varias veces. Si eso era así, Mike estaría registrado y autorizado a entrar. En este tipo de bases, las huellas dactilares acostumbran a ser el modo de control, por ello Sean guardó escrupulosamente el vaso en el que Mike había tomado su cerveza. Luego, de vuelta en el laboratorio, Sean hizo fabricar unos implantes con las huellas de Mike. Uniformado como militar, Sean se acercó a la entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se presenta el oficial Mike Swarjorki.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras comprobar las huellas, le fue permitido el acceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sean?¿Nos recibes? Preguntó Jane con el transmisor desde fuera del recinto.&lt;br /&gt;-Perfectamente. Avanzó hacia las salas de máxima seguridad.&lt;br /&gt;-Ok. Seguimos a la escucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, se abrió una de aquellas puertas y un hombre alto y rubio cruzó la puerta. Era él, ese era el hombre del retrato robot. El hombre entró en el ascensor y Sean con él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace calor hoy aquí dentro. ¿No cree?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre miró a Sean con desconfianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso parece. Contestó sin demasiado entusiasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sean trató de pensar con rapidez, tenía pocos segundos hasta perderle de vista y necesitaba información sobre el Nafidha. Entonces, una idea algo amicace pasó por su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo vais con lo del Nafidha?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se volvió de forma brusca y bastante alterado preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién te habló del Nafidha?&lt;br /&gt;-Quien va a ser, el hombre que se escapó hace cuatro días. Me contó muchas cosas a cerca de ese maldito espejo antes de fugarse.&lt;br /&gt;-Pero tú, tu no eres de esta base. &lt;br /&gt;-Efectivamente, pero soy del FBI y paso mucho tiempo en estos corredores.&lt;br /&gt;-Ash Ferguson. Dijo el hombre extendiendo su mano.&lt;br /&gt;-Oficial Mike Swarjorki.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preocupado y temiendo que Sean poseyera más información de la que el mismo tenía, el hombre invitó a Sean a que le acompañase.&lt;br /&gt;-Nadie debe saber nada acerca de ese proyecto ¿comprende? Le dijo mirándole fijamente.&lt;br /&gt;-Ya imagino. Bueno, se lo comenté a usted porque me consta que está usted al cargo ¿no es así?&lt;br /&gt;-¿Qué sabe exactamente sobre el Nafidha?&lt;br /&gt;-Bueno, sé que ha conseguido ir al pasado y que se lo trajo de vuelta con usted. ¿No es cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre trató de ocultar la verdad pero sus ojos le delataron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, eso no es del todo correcto. Fuimos al pasado pero no conseguimos robarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora Sean tenía la certeza de que el espejo se hallaba ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y toda la gente que fueron mandando?¿Qué fue de ellos?&lt;br /&gt;-Digamos que ya no son un problema. Cuanto menos sepa, mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su tiempo se estaba terminando y debía averiguar donde estaba el Nafidha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y, ¿Podría ver la fuente desde la que se teletransportaron? Reconozco que la tecnología es algo que me quita el sueño.&lt;br /&gt;-¿Va a contarme todo lo que aquel hombre le dijo?&lt;br /&gt;-Por supuesto, pero a su debido tiempo.&lt;br /&gt;-Bien, entonces acompáñeme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entraron en una sala tras pasar tres medidas de seguridad distintas. Allí no iba a poder acceder nunca más, pensó. Entonces, tras la última compuerta Sean vio el portal. A diferencia del Nafidha, este no era más que una especie de arco que, al activarse, generaba un campo electromagnético de gran intensidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Si cruzase ahora, dónde iría a parar? Preguntó Sean sabiendo que el Nafidha debía estar cerca.&lt;br /&gt;-Teóricamente saldría a través del Nafidha varios siglos atrás.&lt;br /&gt;-Entiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pensarlo dos veces, Sean se abalanzó sobre el arco metiéndose dentro. Si todo iba bien, encontraría el Nafidha allí donde lo tuviesen guardado. Una vez frente a él debía destruirlo, o el Nafidha acabaría tarde o temprano con la humanidad. Lo que a él le pasase, no era relevante. Salió despedido con gran fuerza cayendo en el suelo en una sala oscura, donde a penas podía ver. Ash Ferguson no tardaría en aparecer, pensó, así que debía actuar con rapidez. Buscó alrededor un objeto contundente con el destruir el Nafidha, sin embargo, Sean apareció tras de él apuntándole con un arma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que ibas a salir con vida de todo esto? Preguntó el hombre mientras le apuntaba.&lt;br /&gt;-¿Crees que pensaba en mi vida precisamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuestión de segundos, Sean lo vio claro. Debía ponerse frente al Nafidha. Si Ash le disparaba, corría el riego de destruirlo y eso, era lo último que iba a hacer. De un salto, Sean se situó justo frente al espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vas a disparame ahora? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces miró con rapidez a su alrededor buscando algo con que golpear la luna de aquel espejo. A su derecha, a pocos centímetros de él, vio una silla de oficina. Sin dudarlo, Sean tomó la silla y saltando nuevamente a través del portal, golpeó al cruzar fuertemente su luna causando una tremenda explosión. Nuevamente, salió despedido regresando a la habitación inicial donde estaba el portal. Ahora, una vez destruido el Nafidha, ¿qué ocurriría si alguien cruzaba el arco? La lógica le dictaba que, al no existir puerta de salida, quien cruzase aquel portal quedaría irremediablemente preso en una especie de limbo temporal. Entonces, oyó como por el pasillo alguien se acercaba a toda prisa. Seguro que era Ash. Sin darle apenas tiempo a defenderse, Ash, mal herido debido a la explosión del Nafidha, abrió la puerta pistola en mano y le asestó un tiro en el brazo derecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Te has cargado siglos de historia y años de investigación! Dijo completamente fuera de sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sangrando, Sean sabía que tenía muy pocas posibilidades de salir con vida de ahí. Si no era Ash, sería cualquier otro militar quien le diese caza. Además, no podía olvidar que estaba suplantando la identidad de su amigo Mike y que debía, ante todo, borrar su rastro. Consciente de la situación, Sean tomó su intercomunicador y dirigiéndose a sus compañeros dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Misión cumplida. Nos vemos en la próxima vida, amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, se lanzó sobre Ash y abrazándose a él, saltó a través del portal. Nadie volvió a saber nada más de ellos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-2462288248960295858?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/2462288248960295858/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/06/nafidha.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/2462288248960295858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/2462288248960295858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/06/nafidha.html' title='Nafidha'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/TA4v_9RNCRI/AAAAAAAAAWY/fJqWneOZiBA/s72-c/Wadi-Dhar_Iman2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-2949964707050997969</id><published>2010-05-27T20:48:00.003+10:00</published><updated>2010-05-27T20:50:42.615+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La muñeca'/><title type='text'>La muñeca</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S_5N749DEmI/AAAAAAAAAWI/UaNIZlZi2x4/s1600/mu%C3%B1eca.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" gu="true" height="200" src="http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S_5N749DEmI/AAAAAAAAAWI/UaNIZlZi2x4/s200/mu%C3%B1eca.jpg" width="130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Paró como tantos otros días frente al anticuario. Siempre encontraba alguna que otra muñeca para alimentar su hermosa colección. La primera muñeca de todas, llamada Rebeca, la compró su abuelo en Asia como regalo para su abuela, tras un largo viaje de trabajo. Así fue como, casi sin darse cuenta, las mujeres de su familia empezaron aquella bonita colección. Primero fue su abuela, luego su madre y ahora era ella la que tomaba las riendas de aquella obra interminable. Y allí estaba ella, sentada en la enorme vitrina pidiendo a voces que alguien la llevara a su casa. Era una delicada pieza de época. La porcelana con que había sido fabricada, los ropajes y el cabello, eran de la más exquisita calidad. Aquellos tirabuzones rubios caían de forma casi angelical sobre las mangas y los encajes del vestido malva. Como tantas otras veces, Clara se sintió emocionada. Para ella encontrar aquellas piezas exclusivas era todo un ritual. Luego, venía la segunda parte. Cada pieza tenía reservado un sitio especial en las vitrinas que Clara había hecho construir. Ordenadas sistemáticamente por épocas y tipos de vestimenta, aquellas obras de arte lucían impecables y recibían todo tipo de cuidados y atenciones. Después, pasados unos días, Clara ponía nombre a todas sus adquisiciones. Le gustaba pensar en ellas como seres únicos con identidad propia. De hecho, recordaba cada uno de los nombres con los que había bautizado a las más de ochenta muñecas de las que constaba su colección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a casa y ansiosa, abrió la caja. La colocó cuidadosamente en la vitrina y la observó por más de veinte minutos. Era posiblemente una de las muñecas más hermosas de toda la colección aunque, superar a Carla, era harto difícil. Carla era por mucho su muñeca favorita. De rojizos y ondulados cabellos, aquella muñeca pecosa era para ella la pieza clave de toda su colección. Cuando su padre se la regaló siendo una niña, Clara se enamoró de su belleza pero, cuando un mes más tarde su padre falleció en un terrible accidente de tráfico, Carla se convirtió en algo más que una simple muñeca. Sin embargo, aquellos tirabuzones rubios y aquellos encajes tenían visos de superar con creces la sencillez de ropajes de Carla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué hermosa eres!,¡A ver si mañana te bautizo! Exclamó mientras cerraba la vitrina con sumo cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, Clara se levantó ansiosa por volver a ver su última adquisición. Tras lavarse la cara y aún sin desayunar, se dirigió a la habitación de las muñecas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero qué.. ? Exclamó sorprendida y horrorizada al comprobar el estado de su nueva muñeca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió la vitrina rápidamente y tomó a la muñeca rubia entre sus manos. ¿Quién habría rajado el precioso vestido malva? Allí no había nadie más y Noemí, la chica de servicio, no llegaba a casa hasta bien entrada la mañana. Además, Noemí jamás entraba en aquella habitación. Tan sólo ella tocaba las muñecas. Confusa, Clara decidió llevar a la muñeca de vuelta al anticuario; tan sólo él sería capaz de restaurarla correctamente, pensó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron cuatro días y Clara regresó a casa con Pandora, su muñeca rubia a la que ya había decidido cómo bautizar. Contenta por lo bien que había quedado, abrió una vez más la vitrina y la colocó con cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La verdad es que eres preciosa. Dijo mirándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró la vitrina y se giró dispuesta a abandonar la sala cuando, tras de sí, un sonido seco llamó su atención. Se volvió y miró nuevamente la vitrina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero... ? Exclamó sorprendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pandora estaba tirada en el fondo de la vitrina como si alguien la hubiese barrido de un manotazo. Clara no sabía que pensar sin embargo, trató de no darle más importancia y volvió a colocarla correctamente. Luego, como solía hacer siempre, salió de la estancia cerrando tras de sí la puerta con llave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debían ser las tres de la madrugada cuando unos golpes la despertaron. Asustada, Clara se incorporó sin saber que hacer. La vieja mansión se había vuelto muy grande para ella sola. Antes, cuando vivían en ella sus padres y sus hermanos, no le parecía tan inhóspita. Aunque había hecho poner rejas en todas las ventanas del primer piso, el temor a que un ladrón se colase por cualquier otra ventana la atemorizaba. Los largos pasillos y las múltiples habitaciones hacían de la casa un lugar idóneo para esconderse. Nerviosa, Clara se puso el batín blanco de seda y avanzó lentamente por el pasillo. El reflejo de la luna entraba por los enormes ventanales creando sombras fantasmagóricas. Abajo, aquellos extraños golpes no dejaban de oírse. Inquieta, encendió la luz del rellano y se dispuso a bajar. A cada escalón, su corazón latía con mayor fuerza. El ruido parecía provenir del cuatro de las muñecas. ¿Y si algún ladrón había logrado colarse en la finca y había decidido robarlas? Algunas de ellas poseían un valor considerable. Observó atentamente la cerradura. La puerta no parecía haber sido abierta, ni forzada. Sacó la llave del bolsillo de su bata y la abrió. Luego la empujó lentamente temiendo que el responsable de aquellos ruidos aún estuviese allí. La habitación estaba a oscuras y nada parecía indicar que allí hubiese entrado alguien. A tientas, busco con su mano el interruptor y dio la luz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios Santos! Exclamó contrariada por aquella visión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el suelo, completamente destrozada, hecha añicos estaba Pandora. Pero, ¿Quién habría hecho algo así y con qué propósito? Aquello no tenía ningún sentido. ¿Para qué iba alguien a entrar en su casa y destrozar una muñeca? Entonces recordó el vestido roto y la extraña caída de la muñeca al colocarla perfectamente en su lugar. ¿Y si el causante de aquello no era una persona?, ¿Qué, o quién podría haber ocasionado aquella situación? Entonces revisó una a una todas las demás muñecas. Esperaba que ninguna otra hubiese sufrido algún desperfecto. Tomó a Carla entre sus manos y repasó atentamente cada rincón de su cuerpo, cada retal de su ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Menos mal que a ti no te ha pasado nada! Exclamó aliviada acariciando con dulzura la larga y roja melena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces una voz aguda y desconocida contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Y a las demás que nos parta un rayo! ¿No?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clara retrocedió de un salto y observó atentamente toda la habitación. ¿Quién había dicho aquello? Allí no había nadie salvo ella y sus muñecas. Apoyada en la pared del fondo Clara no osaba moverse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién está ahí?, ¿Qué quiere? Preguntó con voz entrecortada.&lt;br /&gt;- Acepté como pude la muerte de tu abuela. Sobrellevé la apatía con la que tu madre siempre me trató. Intenté superar la llegada de Carla pero esto... esto ya no. Dijo aquella extraña voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clara volvió a mirar atentamente la vitrina; la voz parecía provenir de ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién eres? Insistió muerta de miedo.&lt;br /&gt;-¿No me reconoces? Jajajja soy Rebeca. Dijo la voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atónita y sin capacidad de respuesta Clara miró fijamente a la muñeca que parecía haber cobrado vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué hermosa eres!, La verdad es que eres preciosa... y bla, bla, bla... Dijo la muñeca en tono burlesco imitando las frases que Clara había dicho refiriéndose a Pandora el día anterior.-¿Y yo qué? Soy la muñeca más antigua de toda la colección, la que tiene mayor valor económico y sin embargo, nunca me cuidas, ni me mimas como lo has hecho con ellas dos. &lt;br /&gt;-Pero, ¿qué quieres? Preguntó Clara tratando de contener el miedo.&lt;br /&gt;-¡A ti! Contestó la muñeca esbozando una malévola sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrorizada, Clara salió de la habitación cerrando con llave tras de sí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Abre o te arrepentirás! Exclamó la muñeca llena de rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clara trató de pensar con claridad pero el miedo la paralizaba. Tras la puerta un enorme estruendo le hizo temer lo peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Deja a las muñecas! Exclamó con rabia sabiendo que Rebeca estaba destrozando su valiosa colección.&lt;br /&gt;-¡Abre la puerta o despídete de todas ellas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temiendo peder su más preciado tesoro, Clara abrió la puerta de la habitación de par en par. Casi todos los cristales de la vitrina estaban rotos y los trazos yacían repartidos por todo el suelo. Entonces, como aparecida de la nada y armada con uno de los cristales, Rebeca saltó lanzándose directa al cuello de Clara asestándole un corte. Luego, sin darle tiempo a reaccionar, salió corriendo en dirección a las habitaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la bata repleta de sangre y tratando de contener la hemorragia con sus manos, Clara trató de llegar al teléfono más cercano. Con esfuerzo y con serias dificultades para hablar debido a la incisión, Clara trató de explicar la situación a la policía.&lt;br /&gt;-Es que una muñeca está tratando de asesinarme...&lt;br /&gt;Nadie la creyó. &lt;br /&gt;A la mañana siguiente, cuando Noemí llegó a la casa, encontró el cuerpo sin vida de Clara yaciendo en el suelo de la entrada. Había muerto desangrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mamá, mamá. ¡Mira que muñeca tan bonita! Exclamó la niña de ojos verdes mirando el escaparate de aquella tienda de muñecas.&lt;br /&gt;-¿Es eso de que quieres de regalo de cumpleaños? Preguntó la madre mientras se fijaba en el precio.&lt;br /&gt;-Sí mamá, sí. Respondió la niña con entusiasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambas entraron en la tienda dispuestas a comprar aquella hermosa muñeca, una muñeca que respondía al nombre de "Rebeca".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-2949964707050997969?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/2949964707050997969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/05/la-muneca.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/2949964707050997969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/2949964707050997969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/05/la-muneca.html' title='La muñeca'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S_5N749DEmI/AAAAAAAAAWI/UaNIZlZi2x4/s72-c/mu%C3%B1eca.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-3070427524918783583</id><published>2010-05-06T01:02:00.001+10:00</published><updated>2010-05-06T01:02:32.824+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuestión de razas'/><title type='text'>Cuestión de razas</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S-GIXUP3AoI/AAAAAAAAAWA/5nwk2LWmJns/s1600/razas.png" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="166" src="http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S-GIXUP3AoI/AAAAAAAAAWA/5nwk2LWmJns/s200/razas.png" tt="true" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Por cuarta vez, asqueado, recogió aquel palito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A quién cojones se le debió ocurrir la idea del palito? Pensaba Jasper para sus adentros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca había llevado demasiado bien las tareas mecánicas, aquello lo dejaba para los funcionarios. El, en el fondo, era un gran genio creativo echado a perder. ¡Tenía tanto potencial! Pero la inteligencia, o la creatividad no parecían cualidades a destacar. Desgraciadamente, se valoraba más la fidelidad, la obediencia, o la simpatía que el intelecto. Eran tantas las estupideces que había llegado a hacer por contentar a los demás, que empezaba a dudar seriamente de su propia inteligencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que hacía demasiado tiempo que su raza había aprendido a vivir de ese modo; como parásitos. Probablemente, en sus inicios fuese muy cómodo, pero ahora se estaba volviendo contra ellos y convirtiéndose en una condena. Eran muchos los que como él, se sentían infravalorados y pensaban que las cosas tenían que cambiar. Sabía que tarde o temprano sería los suficientes como para abolir aquel sistema. No iba a ser fácil pero a la larga sería lo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando por la tarde salía a dar un paseo y se encontraba con Mimi ese acababa siendo el gran tema de conversación.&lt;br /&gt;-¿Pero es que no ves que en el fondo somos más inteligentes que ellos? Preguntaba ella anonadada por aquellas dudas.&lt;br /&gt;-¿Qué entiendes por inteligentes? Suspiraba él.&lt;br /&gt;-¿Acaso no tienes tus necesidades básicas cubiertas sin esfuerzo alguno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello no era suficiente solía contestar él. Esa era la razón por la que pese a todas las insinuaciones que Mimi le había hecho, Jasper prefería no implicarse sentimentalmente con ella. Mimi era realmente hermosa, pero la belleza no lo era todo y Jasper necesitaba algo más, algo que Mimi nunca le iba a dar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada noche, Jasper se dormía pensando que tenía que haber algo mejor que aquello. No es que el fuese un desagradecido sino todo lo contrario. Sabía perfectamente lo mucho que le debía a aquella sociedad y esa era la principal razón que le empujaba a seguir y a no tirar la toalla. Sin embargo, no podía evitar soñar con una vida libre donde cada uno fuese dueño de sus actos y de su destino. Muchos pensaba que eso era una utopía, que nunca iba a llegar, pero el lo deseaba con todas sus fuerzas. Llevaban tantos años de sometimiento que no era de extrañar que los más mayores sintieran pánico cuando se les hablaba de cambios, pero la gente joven, pensaba como él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y otra vez, el palito salió volando sobre su cabeza mientras la pequeña Andrea reía deseosa de jugar con él. Jasper se incorporó y, aparentando felicidad y alegría, movió su rabo de un lado a otro y corrió a por él. Luego, lo tomó entre sus dientes y nuevamente lo depositó a los pies de la niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Guau, guau... Dijo alegre en voz alta. Ese era el único código que los humanos entendían. Para ellos sus ladridos eran sinónimo de que todo iba bien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-3070427524918783583?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/3070427524918783583/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/05/cuestion-de-razas.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3070427524918783583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/3070427524918783583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/05/cuestion-de-razas.html' title='Cuestión de razas'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S-GIXUP3AoI/AAAAAAAAAWA/5nwk2LWmJns/s72-c/razas.png' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-1527379190101674285</id><published>2010-04-22T18:33:00.003+10:00</published><updated>2010-11-17T19:27:10.392+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Siempre'/><title type='text'>Siempre</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S9AJsjEk-5I/AAAAAAAAAV4/4wC7j7bN78E/s1600/Sobre-de-carta-Guayama.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="116" src="http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S9AJsjEk-5I/AAAAAAAAAV4/4wC7j7bN78E/s200/Sobre-de-carta-Guayama.jpg" width="200" wt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Sabía que le quedaba poco tiempo, aquel cáncer era como la carcoma, la iba royendo por dentro lenta, pero inexorablemente. El dolor, a veces insoportable, era lo de menos, lo peor era saber todo lo que dejaba atrás. Empezó a pensar en el dolor ajeno, en sus hijos, en su marido, en su hermano, en su madre. ¿No había suficiente con su propio dolor?¿Qué habían hecho para merecer tanta saña? Aquello se le antojaba tan cruel. Luego, trató de serenarse. Andrés acabaría por rehacer su vida, aún era joven y se había convertido en un cuarentón bastante atractivo. En cambio, Beatriz la iba a echar mucho de menos, estaba en aquella edad en que las niñas necesitan de su madre. Sin embargo, sabía que su abuela haría las veces de madre y se volcaría con ella. Álvaro era muy pequeño y aunque lo pasaría muy mal al principio, luego apenas se acordaría de ella. Aquella idea la atormentaba. Pensar que su niño no recordaría su cara, sus besos, sus abrazos, sus cuentos junto a la cama...aquello sí que realmente la estaba matando. Las lagrimas rodaban por sus mejillas sin control y un terrible nudo cerraba la boca de su estómago. ¿Cuántas cosas iba a perderse? No vería el primer amor de Beatriz, ni el primer desengaño, tampoco vería a su niño afeitándose por primera vez. Se perdería sus años universitarios, sus caras al estrenar su primer coche, se perdería la boda de Beatriz. la boda...¿Cómo iba a casarse su hija sin tener a su madre cerca para ayudarla con todo? Seguro que estaría preciosa de blanco.¿Quién la ayudaría a vestirse? ¿Y quién iba a acompañar a Álvaro al altar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras pensaba, Sandra se tumbó sobre la cama de su pequeño. La almohada olía a él. Era un olor inolvidable. Sandra la apresó con todas sus fuerzas, tratando de empaparse de su aroma para retenerlo por siempre en su memoria y rompió a llorar de nuevo. ¿Existiría la memoria allí donde quiera que fuese el alma?, ¿Se olvidaría ella también de todos? De pronto, tras de sí, una voz que no había vuelto a oír desde que era niña le susurró al oído:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jamás!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sandra se giró en seco y vio la figura desdibujada de su padre, muerto hacía quince años, que la observaba atentamente desde la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Un padre no olvida jamás a sus hijos. &lt;br /&gt;-¡Papá! Exclamó Sandra incapaz de moverse.&lt;br /&gt;-¿Acaso crees que me he perdido algo de tu vida o de la de tu hermano? He vivido cada momento a vuestro lado. He llorado con vosotros y he sido feliz cuando vosotros lo habéis sido. &lt;br /&gt;-Pero...&lt;br /&gt;-El cuerpo muere, pero el alma, el sentimiento no. El corazón perdura al lado de aquellos a quien amas por siempre. &lt;br /&gt;-¿Sabes cuántas veces te necesité, en cuántas ocasiones te eché en falta? Dijo Sandra deshecha por la emoción. No quiero que mis niños crezcan con esa sensación de vacío con la que yo crecí.&lt;br /&gt;-Dime Sandra, ¿Lloras por ellos o lloras por ti? &lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Cuando alguien que quieres muere, no lloras por él. El está muerto y ya, ni siente ni padece. Llorás por ti, por no volverle a ver. Cuando eres tú el que mueres, tampoco lloras por los demás, ellos siguen vivos y seguro que, pasado el momento inicial, estarán bien. Lloras por lo que dejas atrás, por lo que te vas a perder, por no volver a ver a los que quieres.&lt;br /&gt;-Nunca lo había visto así y supongo que tienes razón.&lt;br /&gt;-¿Entonces? Deja de compadecerte y busca la forma de apaciguar su dolor, de hacer más fácil tu ausencia. Busca el modo de que nunca te olviden. Sé que sabrás como hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante la figura de su padre desapareció dejando tras de sí un agradable olor a rosas. Reconfortada y con una fuerza de la que no se creía capaz, Sandra se levantó, abrió la cómoda de su cuarto y sacó un folio en blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron cuatro largos meses y Sandra desgraciadamente, murió. El funeral, a diferencia de otros muchos, fue un acto emotivo pero alegre, distendido. Sandra se había ocupado de que fuese así. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada de misas tristes y vestidos negros. La vida sigue y quiero que seáis felices. Dijo antes de morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida debía seguir y pese a la ausencia y al dolor, todos volvieron a su rutina. A la semana siguiente&amp;nbsp;de la muerte de Sandra llegó una sobre certificado, un sobre escrito por la misma Sandra. Dentro, una carta. Andrés abrió la carta y leyó en voz alta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola a todos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy hace tan sólo una semana que me fui y ya os echo mucho de menos. Como podéis comprobar, estoy cumpliendo rigurosamente mi promesa. Sigo aquí, a vuestro lado y siempre lo voy a estar. Casi no os vais a dar cuenta de que me fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada mes, durante los próximos veinticinco años recibiréis una carta mía, cartas que he ido escribiendo durante estos cuatro últimos meses. Cartas que he dejado depositadas para que os sean enviadas en orden una vez al mes. En ellas, prometo hablaros de todo, como siempre lo he hecho y compartir con vosotros consejos y reflexiones que os puedan ayudar a crecer. En ellas también os llegarán fotos, alguna de las cuales quizás ni recordéis y otras que he ido haciendo a escondidas durante este tiempo. Por otra parte, he creado un apartado de correos donde espero que vosotros me escribáis. Quiero saberlo todo, quiero que me mandéis fotos vuestras y, cuando llegue el momento, de vuestros maridos, esposas e hijos. Respecto a ti, Andrés, espero que rehagas tu vida y encuentres a una mujer que te haga feliz. Mándame, cuando eso ocurra, también su foto. Me encantará saber cómo es. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre, aunque no me veáis, voy a estar a vuestro lado, por experiencia, os lo puedo asegurar. Sólo os pido una cosa, por favor, no me olvidéis. Yo no podría olvidaros aunque pasasen mil años. &lt;br /&gt;Os quiero muchísimo,&lt;br /&gt;Mamá.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-1527379190101674285?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/1527379190101674285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/04/siempre.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/1527379190101674285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/1527379190101674285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/04/siempre.html' title='Siempre'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S9AJsjEk-5I/AAAAAAAAAV4/4wC7j7bN78E/s72-c/Sobre-de-carta-Guayama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-8783248998276934494</id><published>2010-04-20T02:32:00.003+10:00</published><updated>2010-04-20T17:50:06.474+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Esfinge'/><title type='text'>Esfinge</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S8yFZ0ASWhI/AAAAAAAAAVo/rynNhsxLM6E/s1600/esfinge.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="150" src="http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S8yFZ0ASWhI/AAAAAAAAAVo/rynNhsxLM6E/s200/esfinge.jpg" width="200" wt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Llevaba toda su vida estudiando sobre la existencia y la localización de Agartha. Según la teoría de Earlyne Chaney, hace eras, almas muy avanzadas vinieron a la Tierra desde otros planetas. Eran los Anunnaki y a su descendencia en la Tierra se les llamó los Annu. Ellos trajeron el ‘arca de la alianza’ que fue usado como arma y como un mecanismo para el control de la gravedad. Los Anunnaki y los Annu ayudaron a construir las grandes civilizaciones de la Atlántida y Lemuria y, cuando los Anunnaki se marcharon, dejaron a la Tierra en manos de los Annu. El tiempo pasó y la Atlántida empezó a ser tomada por la Hermandad Oscura y los Annu, al darse cuenta que la destrucción de la Atlántida se acercaba, huyeron a otros países, especialmente a Egipto. Ayudaron a construir las pirámides y también usaron las arcas para perforar bajo tierra, construyendo túneles y ciudades subterráneas. Cuando el diluvio y el cambio de los polos estaban a punto de demoler la Atlántida y Lemuria, los Annu entraron en sus ciudades del interior a través de la Gran Pirámide. Después, sellaron la pirámide impidiendo a los humanos descubrir sus pasajes subterráneos y manteniendo fuera las aguas. Las entradas hacia las galerías que llevan a Agartha están ocultas y se encuentran en lugares estratégicos y aislados para impedir el acceso a los "curiosos" o visitantes externos. Muchas se encuentran escondidas debajo de las aguas de los océanos, lagos, o en pendientes de alta montaña. Habría algunas también en la selva de Brasil, en Siberia, o en el Desierto de Gobi. De hecho, una entrada aún virgen se encontraría a pocos metros de profundidad entre las piernas de la Esfinge de Giza en Egipto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella iba a ser la primera ocasión en la historia en que una expedición científica, con arqueólogos y espeleólogos de primer nivel, salía en busca de Agartha. ¿Mito, leyenda, realidad? Era una pregunta que durante muchos años había llevado a Víctor y a gran parte de sus colegas de cabeza. Les había costado más de cinco años convencer al gobierno británico de que subvencionara aquella aventura. Antes de partir, estuvieron varios días valorando cuál de las múltiples supuestas entradas era la más idónea para empezar su odisea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sur de la Cuchilla Grande, Uruguay &lt;br /&gt;Polo Norte &lt;br /&gt;Polo Sur &lt;br /&gt;Mammoth Cave, Kentucky, EUA &lt;br /&gt;Cataratas del Iguazú, Argentina&lt;br /&gt;Monte Epomeo, Italia &lt;br /&gt;Cueva de los Tayos o en la Gruta de la Paz de Ecuador &lt;br /&gt;Cordillera del Yvytu Turusu, Guaira, Paraguay &lt;br /&gt;Gruta de guagapo, Tarma, Peru &lt;br /&gt;Tula, Zona Maya &lt;br /&gt;La Pirámide del Sol en México&lt;br /&gt;Esfinge de Giza en Egipto&lt;br /&gt;La selva de Brasil&lt;br /&gt;Siberia&lt;br /&gt;El Desierto de Gobi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas ellas había diez que, por lo poco concreto de su localización, fueron descartadas en primera instancia. Del resto, las prioridades se establecieron sobre la base de la proximidad. Por ese motivo decidieron empezar por Egipto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Alguien ha cursado una instancia al gobierno del Cairo pidiendo permiso para realizar excavaciones. Preguntó Jefrey, el más veterano del grupo. &lt;br /&gt;-Bueno, digamos que el permiso es para tareas arqueológicas de restauración, estudio y mantenimiento. A día de hoy es casi imposible que concedan un permiso de excavación. Contestó Robert Hunter. De hecho, cientos de arqueólogos lo han intentado durantes años, sin suerte alguna.&lt;br /&gt;-¿Y entonces? Increpó Víctor &lt;br /&gt;-Habrá que trabajar de noche y cubrir todo durante el día. Añadió Charles Delany.&lt;br /&gt;-Siempre podemos mandarles a Sharon con un conjunto de lencería para distraerlos. Dijo Robert en tono jocoso.&lt;br /&gt;-Muy gracioso Robert. Contestó Sharon mientras archivaba en el portafolios la mayor parte de los documentos que debían llevar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí estaba, frente a ellos. Era la cuarta vez que pisaba Giza pero, como las anteriores, no podía evitar sentir una enorme admiración por aquellas construcciones. Sin embargo, la esfinge tenía sobre él una especie de hechizo, que le retenía hipnotizado durante largos minutos observándola. ¿Y si realmente el acceso a Agatha estuviese ahí mismo? No se le podía ocurrir una ubicación más mágica que aquella. La esfinge siempre había estado sujeta a varias teorías. El Príncipe Faruk, hijo del rey de Egipto, y el arqueólogo John Kinnamam, dijeron haber encontrado puertas que llevaban a túneles y cámaras secretas, donde había una máquina antigravedad y pirámides de cristal. En 1998, un guía turístico llamado Anthony West obtuvo un permiso para hacer investigaciones con radar y concluyó que las pirámides y la esfinge tienen más de 10.000 años y que existe una cámara de metal donde se encuentran los tesoros de la Atlántida. También Robert Scoch, el geólogo de la expedición de Hanckock y Beauval, anunció que la esfinge es de la época de la glaciación de hace unos 12000 años y que, bajo ella, se encuentran túneles y un espacio cuadrangular secreto donde se guarda un tesoro. ¿Qué habría de cierto en todo aquello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperaron pacientemente a que anocheciera y, tras asegurarse de que nadie iba a interrumpirlos, empezaron con la excavación. Lentamente y de forma manual para no levantar sospechas, fueron sacando quilos y quilos de arena que, prudentemente fueron llevando a otros enclaves. De día, cubrían el hueco con lonas y planchas metálicas que aparentaban ser la superficie donde estaban trabajando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué crees que vamos a encontrar exactamente? Preguntó Shanon a Víctor.&lt;br /&gt;-Bueno, lo único que sabemos con certeza es que hay algún tipo de receptáculo metálico, pero de ahí a encontrar algo relacionado con la Atlántida, o una entrada a Agartha, va un mundo.&lt;br /&gt;-Hay personajes como Napoleón que afirmaban haber tenido sueños extraños durmiendo cerca de la esfinge, como si intentase desvelarles su secreto.&lt;br /&gt;-¿Crees en esas cosas?&lt;br /&gt;-Bueno, supongo que en cierto modo sí. Si una parte de mí no creyese en estas cosas, no estaría aquí cavando en busca de un túnel que nos transporte a otro mundo.&lt;br /&gt;-No sé que opinaría el profesor Günter si te oyese decir eso. &lt;br /&gt;-¡Método Científico!...¿recuerdas?...jajjaaj. Contestó Sharon acordándose de sus años en la Universidad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron cinco largos días con sus cansadas y extenuantes noches cuando un sonido metálico al cavar les hizo parar en seco. Nerviosos y con el corazón en ascuas, empezaron a retirar la tierra con cuidado. Frente a ellos una enorme plancha metálica empezó a asomar. En algún punto debería haber una entrada y, en otras circunstancias, hubiesen seguido excavando la superficie hasta dar con ella pero con la tesitura actual aquello era inviable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos a necesitar sopletes y herramientas adecuadas. Comentó Charles.&lt;br /&gt;-Ya contaba con esto. En el primer camión encontrarás material suficiente. Contestó Víctor.&lt;br /&gt;-¡Menos mal que al menos uno es previsor! Apuntó Hunter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello iba a ser más delicado sin cabe. La llama de los sopletes podría ser vista a varios kilómetros de distancia y alertar a la autoridad, así que debían trazar un plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo mejor en estos casos es ser descarado. Señalo Víctor.&lt;br /&gt;-¿A qué te refieres? Preguntó Shanon.&lt;br /&gt;-A que tapemos todo y encendamos grandes hogueras. De este modo, cuando vengan alertados por la lumbre verán que todo está en orden y que tan sólo son fogatas para calentarnos. Aunque más tarde vuelvan a ver luz, ya no vendrán.&lt;br /&gt;-No está mal pensado. Dijo Jefrey mientras empezaba a tapar la excavación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así lo hicieron. Pasadas tres horas volvían a estar a punto para agujerear aquella placa metálica. Los nervios estaban a flor de piel y la expectación era máxima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Parece que empieza a ceder! Exclamó Hunter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos asomaron la cabeza con impaciencia. La placa cayó al vacío generando un gran estruendo. La oscuridad en el interior de aquella cavidad era tan espesa que casi se podría haber cortado con un cuchillo. Charles se apresuró a fabricar antorchas con troncos y ropa y tirarlas al interior de aquella oscura cámara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Atad el cable al camión, yo descenderé con la linterna. Exclamó Víctor ansioso por ver el interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Víctor empezó a descender no sin antes taparse la boca y la nariz con un paño. Sabía que los gases acumulados bajo tierra durante tanto tiempo podían ser mortales. A su paso fue descubriendo infinidad de jeroglíficos y murales. Al fondo, toda suerte de objetos y reliquias le esperaban con paciencia desde hacia unos 10.000 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto es impresionante. ¡Tenéis que bajar y verlo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno a uno fueron descendiendo por el cable. Aquella experiencia bien había valido los días de cansancio y excavación. Ahí, apilados, montones de joyas, oro, papiros y toda suerte de objetos decoraban la estancia. Sin embargo, angustiado, Charles reclamó la atención de sus compañeros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mirad los nichos de la pared! Los que yacen dentro, no debería estar ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorprendidos, todos se acercaron al muro para descubrir los restos de cuatro hombres. A juzgar por sus ropas aquellas personas no pertenecieron al antiguo Egipto, ni tan siquiera a la época de Napoleón. Sus atuendos eran relativamente modernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué significa esto? Preguntó Hunter&lt;br /&gt;-Esto no me gusta nada. Dijo Sharon asustada por lo extraño de aquel descubrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, tras ellos la pared de la cámara se abrió y unos seres de dimensiones por mucho superiores a la de los humanos entraron en la estancia. ¿Serían aquellos seres los gigantes que los egipcios pintaron en sus paredes? Uno de ellos empezó a dar órdenes en un idioma por ellos desconocido. ¿Qué habría tras aquella puerta?, ¿Quiénes eran aquellos seres?, ¿Qué iban a hacer con ellos? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alguien no ha hecho bien los deberes. Dijo la voz con acento alemán, al otro lado del teléfono. Ya es la segunda vez en estos últimos diez años que alguien perturba la paz de Agartha.&lt;br /&gt;-Le juro que los teníamos controlados, no tenían permiso para excavar. Exclamó el primer ministro egipcio.&lt;br /&gt;-La próxima vez le van a enterrar a usted con ellos. Dijo aquel hombre con voz ronca y seca. No nos vuelva a fallar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, no había ni rastro de los científicos, ni de sus camiones, ni de expedición. La esfinge amaneció como otras muchas mañanas imperturbable, sola y rodeada de la arena del desierto de Giza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5406407118287034152-8783248998276934494?l=blogdelauraf.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/feeds/8783248998276934494/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/04/esfinge.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/8783248998276934494'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5406407118287034152/posts/default/8783248998276934494'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdelauraf.blogspot.com/2010/04/esfinge.html' title='Esfinge'/><author><name>Laura Falcó</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08383222527022921653</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/SXc-dpXcjmI/AAAAAAAAAHM/3yRvL5BvQ_c/S220/LAURA+a.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S8yFZ0ASWhI/AAAAAAAAAVo/rynNhsxLM6E/s72-c/esfinge.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5406407118287034152.post-5381589945929668610</id><published>2010-04-16T22:24:00.000+10:00</published><updated>2010-04-16T22:24:18.285+10:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La agencia'/><title type='text'>La agencia</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S8hW3gnFUlI/AAAAAAAAAVg/1USS3bG31Ew/s1600/La+agencia.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="120" src="http://2.bp.blogspot.com/_oRbnw_EQW5E/S8hW3gnFUlI/AAAAAAAAAVg/1USS3bG31Ew/s200/La+agencia.jpg" width="200" wt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Sonó el teléfono y la llamada que más temía tuvo lugar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Carla Sterling?&lt;br /&gt;-Sí soy yo.&lt;br /&gt;-Soy Amada Wats. &lt;br /&gt;-Dígame. Contestó nerviosa temiéndose lo peor.&lt;br /&gt;-Lo siento, pero cayó a la primera. Motel California en la estatal 117, Habitación 16. La llave está bajo el felpudo de la entrada. Sobre la mesa encontrará las pruebas y la llave de las esposas. Espero su transferencia mañana sin falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras un silencio al que Amanda estaba más que acostumbrada y con la voz entrecortada, la mujer contestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mañana la hago. Gracias por todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que ahora ya no había vuelta atrás. Llamó a su abogado para no ir sola. Mientras se dirigía al lugar en su cabeza las preguntas se amontonaban. ¿Con que cara iba a mirarle? ¿Cómo iba a reaccionar? Aparcó el coche frente a la puerta de la habitación y espero a Carlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Preparada? Preguntó el abogado&lt;br /&gt;-Sí, que remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió la puerta y observó atentamente la escena. Tumbado sobre la cama, desnudo, amordazado y esposado al cabecero, Andrés no parecía ni mucho menos tan atractivo como de costumbre. Sobre la mesa el vídeo con la grabación, la llave y el preservativo usado y minuciosamente anudado, la esperaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieres que le desate yo? Preguntó Carlos.&lt;br /&gt;-Sí, mejor. Dijo Carla recogiendo todas las pruebas. El divorcio le iba a salir muy caro, pensó sin atreverse a mirarle a la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde muy joven se había ganado la vida vendiendo su cuerpo. Primero fueron los clubes de lujo y ahora la agencia. Una mañana, harta de prostituirse decidió buscar otra forma de explotar la exhuberancia y la belleza de la que la había dotado la naturaleza. Lo cierto es que la ausencia total de estudios y una familia desestructurada no habían sido un buen punto de partida. Quizás ese fue el motivo de que Amanda apartase definitivamente el amor de la ecuación de su vida. Indiscutiblemente, el amor y su trabajo no eran compatibles. Lo peor de aquel trabajo era dar la noticia a la pobre mujer. Cuando una clienta acudía a su agencia, había un setenta por ciento de posibilidades de que su marido fuera, o estuviese dispuesto a ser infiel. Sin embargo, ellas siempre esperaban que el resultado fuera otro. Su misión era relativamente sencilla y en muchos casos placentera. Sólo tenía que seducir al caballero en cuestión, acostarse con él y grabarlo. El detalle del preservativo vino más tarde, cuando un juez desestimó el vídeo alegando que podría haber sido manipulado. La mayor parte de aquellos maridos estaban forrados y desplumarlos requería algo más que una prueba refutable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella semana Amanda tuvo una entrevista fuera de lo habitual. Roxana Zalow, nieta de Frank Zalow, el famoso magnate, era la interesada en verla. Cuando llegó a la finca Roxana salió a su encuentro.&lt;br /&gt;-Usted dirá. Dijo Amanda expectante.&lt;br /&gt;-Quiero que se acueste con mi pareja. Dijo Roxana ante la sorpresa de Amanda.&lt;br /&gt;-¿Cómo? Creo que se equivocó de agencia.&lt;br /&gt;-No. No me he equivocado. Contestó Roxana.&lt;br /&gt;-¿Entonces? No entiendo la propuesta.&lt;br /&gt;-Verá, como imagino que sabe, soy nieta de Frank Zalow. &lt;br /&gt;-Pero... ¿Zalow no tenía únicamente una hija?&lt;br /&gt;-Así es, mi madre, Miranda Zalow. Si lo dice por mi apellido el tema tiene fácil explicación. A los dieciocho decidí cambiar el apellido de Smith por el de Zalow. Suena bastante mejor y te abre más puertas.&lt;br /&gt;-Entiendo. &lt;br /&gt;-Bueno, volviendo a lo importante. Mi abuelo está muy mayor y no tardará en dejarnos. De ahí la urgencia de mi llamada.&lt;br /&gt;-Pero, no entiendo. ¿Qué tiene que ver Frank con esto?&lt;br /&gt;-Muchos millones, millones que nunca dejaría a su nieta de seguir con Ernesto Weisberger.&lt;br /&gt;-¿Por?&lt;br /&gt;-Ernesto es veinte años mayor que yo, hecho que ya de por sí supone un problema, pero hay más. Yo conocí a Ernesto cuando mi madre se enamoró y se casó con él un año antes de morir en aquel terrible accidente de tráfico. Frank siempre creyó que Ernesto estaba con mamá por dinero y cuando se enteró que estábamos juntos, sus sospechas aún fueron a más.&lt;br /&gt;-No deja de ser lógico.&lt;br /&gt;-Ernesto quiso mucho a mi madre y cuando murió, tanto el como yo, nos quedamos destrozados. Fue entonces cuando realmente le conocí. Hasta aquel momento tan sólo nos habíamos visto en un par de ocasiones. El caso es que casi un año más tarde me enamoré de él y el de mí.&lt;br /&gt;-Sigo sin entender que pinto yo en todo esto.&lt;br /&gt;-Muy fácil. Frank le va a contratar para que descubra si él me es infiel.&lt;br /&gt;-¿Frank?&lt;br /&gt;-Sí, tras comunicarle que posiblemente tenga razón con sus sospechas, haré que le contrate.&lt;br /&gt;-Pero, ¿no sería más sencillo decirle que ha dejado a Ernesto?&lt;br /&gt;-No se lo iba a creer. Mi abuelo es muy listo y sólo si cree que ha sido él quien ha demostrado que Ernesto es un vividor, se lo creerá.&lt;br /&gt;-Comprendo.&lt;br /&gt;-¿Y Ernesto conoce este plan?&lt;br /&gt;-No, en absoluto. El no se prestaría a esto, pero el tipo de relación que tenemos nos permite tener aventuras. Estoy segura de que usted es su tipo.&lt;br /&gt;-Ya veo.&lt;br /&gt;-La próxima vez que nos veamos nadie debe sospechar que nos conocemos. Después de que Frank se lo crea y la pague, yo le duplicaré sus honorarios.&lt;br /&gt;-Perfecto. Contestó Amanda algo sorprendida por aquella historia tan rocambolesca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron un par de semanas y Amanda recibió la llamada de Frank. Tal y como Roxana le había dicho Frank y ella la esperaban en la enorme mansión. La entrevista fue breve pero el mensaje muy claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Quiero que desenmascare a ese cabrón!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras aquella entrevista Amanda fue al encuentro de Ernesto. Tal y como había quedado con Roxy, Ernesto estaba aquella noche en el Docker´s. Ernesto entró fácilmente en el juego de Amanda y esta le llevó al hotel de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se despertó con la cabeza embotada, como si tuviese reseca. Desorientada, se incorporó y miró alrededor, no recordaba apenas nada de la noche anterior. A su lado, el cuerpo de un hombre desnudo y esposado yacía envuelto en sangre, con lo que parecía una brecha causada por un cuchillo clavado en su pecho; era Ernesto. Se incorporó sobresaltada y se percató que sus manos y parte de su cuerpo estaban también ensangrentadas. Trató de recordar lo ocurrido pero, después de retirar el preservativo del cuerpo de Ernesto, ya no recordaba nada más; seguramente la habrían drogado. Nerviosa, Amanda buscó su cámara dispuesta a ver la cinta y averiguar que había pasado, pero la cámara estaba vacía. Tampoco había ningún rastro del preservativo. Aquello no pintaba nada bien. Se sentó en la cama y trató de pensar con claridad. ¿Y si llamaba a la policía? No podía hacerlo, pensó. ¿Qué les iba a contar? ¿Que se estaba cepillando al marido de otra por encargo de su mujer y el abuelo de esta? Además, tampoco tenía claro qué habría grabado en la cinta, dónde estaba el preservativo, o el cuchillo. ¿Y si las huellas que había en el arma homicida eran suyas? Por otra parte, si la policía consultaba sus ficheros, verían que tenía antecedentes por prostitución. Llamó a recepción y alargó una noche su reserva de hotel. Se duchó, se vistió, colgó el cartel de no molestar en la puerta y se fue en busca de Roxana. Tenía 24 horas antes de que alguien del hotel entrase en aquella habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a la casa de Roxana y llamó a timbre, pero nadie abrió la puerta. Tras bastante rato, un hombre que parecía ser el jardinero se acercó a la verja.&lt;br /&gt;-¿Qué desea?&lt;br /&gt;-Quería ver a Roxana Zalow.&lt;br /&gt;-¿Quién?&lt;br /&gt;- Roxana Zalow.&lt;br /&gt;-Aquí no vive la señorita Roxana.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Esta propiedad permanece vacía desde la muerte de Miranda Zalow.&lt;br /&gt;-Y... ¿Roxana dónde vive?&lt;br /&gt;-Con su abuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanda no entendía nada. Sin embargo estaba dispuesta a llegar al fondo de aquel asunto. Sin dudarlo montó en su coche y se fue hacía la mansión de Frank.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué desea?&lt;br /&gt;-Quería ver a Roxana o a Frank Zalow.&lt;br /&gt;-¿Tiene cita?&lt;br /&gt;-Algo parecido. Apuntó Amanda harta de tanta formalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces una mujer morena completamente desconocida para Amanda salió a su encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde está Roxana?&lt;br /&gt;-¿Cómo dice? Yo soy Roxana Zalow.&lt;br /&gt;-No, usted no. Me refiero a la otra Roxana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer la miraba atónita sin comprender lo que Amanda le estaba diciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué otra Roxana?&lt;br /&gt;-La que me recibió en casa de su madre la tarde del viernes 4 de mayo y aquí mismo 15 días después.&lt;br /&gt;-Eso es imposible. El día 4 de mayo yo estaba en Paris, en un pase privado de moda y no regresé a Nueva York hasta anteayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién era entonces la mujer que la contrató? Pensó Amanda mientras Roxana la invitaba a pasar. Y, ¿era realmente Ernesto el hombre que decía ser?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y dice usted que estuvo aquí y en casa de mi madre, con alguien que decía ser yo.&lt;br /&gt;-Sí, eso es. Su abuelo y esa mujer me contrataron. Por cierto, ¿Qué relación tiene usted con Ernesto Weisberger?&lt;br /&gt;-¿Ernesto? Ernesto era el marido de mi difunta madre. Desde su muerte no he vuelto a saber más de él. Tanto Frank como yo le odiamos profundamente.&lt;br /&gt;-¿Y eso?&lt;br /&gt;-Creo que no descubro nada nuevo si le cuento que Ernesto se casó con mi madre por su dinero. De hecho, Frank si
