viernes, 3 de febrero de 2012 | By: Laura Falcó

Iván



Era viernes por la noche y llovía. Vanessa llegó a casa calada hasta los huesos.

-Creo que hoy nos quedaremos aquí. Le dije viendo que la noche era sumamente desapacible.
-¿Iván no está? -Preguntó ella viendo que mi compañero de piso no estaba en el salón.

Iván era un chico de origen Ruso que llevaba trabajando en España hacia casi dos años. A mí me hacía falta alguien que me ayudase con los gastos de la casa y el buscaba un piso no muy caro para compartir.

-No, ha quedado con un cliente para cenar. -Respondí mientras la tomaba de la cintura para darle un beso.
-¿Pedimos una pizza? -Me dijo ella tratando de evitar el tener que cocinar.
-Perfecto.

Nos pusimos cómodos y, tumbados en el sofá, esperamos que llegara la comida y los refrescos que habíamos pedido. De pronto, Vanessa se incorporó algo sobresaltada.

-Carlos, ¿no decías que Iván tenía una cena? -Preguntó alargando el cuello tratando de ver la puerta de entrada.
-Sí claro. -Respondí yo sin dudarlo.
-Juraría que acaba de entrar en casa y ha ido hacia la cocina.
-¿Iván? -Pregunté en voz alta.

Nadie respondió.

-Aquí no hay nadie, lo habrás soñado. -Agregué mirando a Vanessa con cierta sorna.
-Al final de la semana estoy tan cansada que todo es posible. -Respondió ella volviéndose a tumbar.

No habían pasado ni dos minutos desde aquella afirmación cuando de pronto vi a alguien cruzar desde la cocina al baño que hay enfrente. Extrañado me incorporé y nuevamente repetí:

-¿Iván?
-Sí, estoy aquí. -Respondió con voz tenue.
-Ves como tenía razón. -Me increpó Vanessa.
-¿Cómo que has llegado tan temprano? -Pregunté extrañado por la hora.
-Un imprevisto. -Dijo nuevamente con un tono de voz que sonaba algo así como lejano.

Preocupado me acerqué al baño y golpee suavemente la puerta.

-¿Te encuentras bien?
-Sí, solo algo mareado. -Respondió desde el otro lado.

Regresé al sofá junto a Vanessa y al cabo de breves instantes sonó el interfono. La pizza había llegado.

-Iván, ¿Tú has cenado? -Pregunté mientras acudía a la entrada para abrir al de las pizzas.
-Tranquilo, no tengo hambre. -Respondió el nuevamente desde el baño.

Abrí la puerta, cogí las pizzas y regresé junto a Vanessa al sofá.

-¿Se encuentra bien? -Preguntó Vanessa viendo el rato que Iván llevaba en el baño.
-Eso dice. -Respondí yo mientras me cortaba una porción de pizza.

Pasaron algunos minutos pero Iván seguía sin salir del baño.

-Quizás deberías ir y preguntarle de nuevo si se encuentra bien. -Dijo Vanessa extrañada por el tiempo que llevaba ahí dentro.

Me levanté y me acerqué a la puerta.

-Iván. ¿Va todo bien ahí dentro?

Un silencio absoluto, inquietante reinaba en el baño.

-¿Iván? -Volví a preguntar preocupado.
-Algo no va bien. -Respondió el con voz angustiada.
-¿Qué ocurre? -Pregunté yo tratando de abrir la puerta.
-No lo sé, me siento muy raro. -Respondió él con un hilo de voz.

Alarmada Vanessa se acercó también hasta la puerta del baño.

-¡Abre! Grité nervioso temiendo que le hubiese dado un infarto o algo similar.

Pero al otro lado parecía haberse hecho el silencio, el vacío. Ambos nos miramos temiendo lo peor.

-¡Voy a tirar la puerta abajo, apártate! -Chillé bastante alterado.

Retrocedí y tras coger carrerilla golpeé la puerta con todas mis fuerzas. Una, dos, tres,…hasta cuatro veces fueron necesarias para que aquella maldita puerta cediese.

-Pero…Dijo Vanessa sorprendida al ver que dentro del baño no había nadie.
-¡¿Iván?! -Dije yo buscando tras la cortina de la bañera.

Allí no había ni un alma. Nos miramos atónitos sin alcanzar a comprender lo que estaba pasando, cuando de pronto sonó el teléfono.

-¿Carlos Álvarez? -Preguntó una voz de hombre al otro lado.
-Sí, soy yo. -Respondí
-Verá…, mi nombre es Antón Guerrero y soy de la guardia civil. Le llamo para informarle que ha habido un terrible accidente de tráfico.
-¿Cómo?- Dije yo desconcertado.
-Su compañero de piso, Iván Revenga…siento comunicarle que ha muerto.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre con un final sorprendente. Me encanta

Mar dijo...

¡Me ha encantado, Laura!
Un abrazo.

Laura Falcó dijo...

Gracias a ambos ;-)

Juan De Linares dijo...

Basado en un hecho real?
Un abrazo Laura

NOOR dijo...

Divino como todo lo que escribes. Besos Laura¡¡

Laura Falcó dijo...

Esta vez no es un hecho real. Gracias Juan y Noor por vuestros comentarios.

Peter Mathius dijo...

Es Increible, el alma de su compañero de Piso, se negaba a Abandonar este Mundo, tras haber sufrido tan Brutal Accidente... Alucinante :D
(Fantástica história Láura, Impactante).-

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