viernes, 17 de septiembre de 2010 | By: Laura Falcó

Jack

Ellos no lo entendían. Creían que metiéndola en un programa de protección de testigos, todo iba a solucionarse, pero no era así. Podían cambiar su identidad tantas veces como quisieran y el la volvería a encontrar. No se daban cuenta de que el que iba a yacer entre rejas era tan sólo un ejecutor, un peón, el verdadero asesino seguía libre. Sus mentes analíticas y estrechas de miras no podían admitir que había algo sobrenatural en aquel caso, algo incontrolable, algo que acabaría con todos ellos.


Todo empezó un año atrás, cuando Demi tenía diecinueve años. Aquella noche de otoño su vida cambió para siempre.

-¿Una ouija? Preguntó Demi a Cameron.
-¿Y porque no?¿Acaso tienes miedo? Contestó Cameron desafiándola.

Estaban todos reunidos en el ático de la casa de Demi. Todos miraron a Cameron con ojos de interés. Ninguno de ellos había hecho jamás una Ouija y la idea les parecía divertida, diferente. Silvie parecía ser la única a la que aquella idea le daba un cierto miedo.

-Dame un folio y yo hago las letras. Contestó Karl sin dudarlo.
-¿Creéis realmente en estos rollos? Preguntó Howard
-Ni creo, ni dejo de creer, pero puede ser divertido. ¿Tienes un plan mejor? Apuntó Mia.
-¿Alguien ha hecho una Ouija antes? Preguntó Mikel.

Nadie respondió a aquella pregunta.

-Sentaros alrededor de la mesa y poned un dedo sobre la copa. Dijo Cameron.

Así de inocua y sencilla fue la forma en todo empezó; con una sesión improvisada de Ouija, una sesión donde algo salió terriblemente mal.

-¿Quién eres? Dijo Cameron con voz profunda, como queriendo imponer un halo de misterio al acto.
-J...A...C...K
-¿Jack qué más?
-T..h..e R..i..p..p..e..r

De un brinco Cameron, Demi y Howard soltaron el vaso.

-Para los analfabetos que no sabemos inglés, apuntó Mia. ¿Alguien puede explicarnos qué quiere decir The Ripper?
-El destripador. Contestó Demi mientras miraba fijamente a aquel vaso.

A priori, hablar con un asesino a través de la ouija no debería haber ocasionado mayor alteración pero, en algún momento entre que dijo su nombre y decidieron acabar con aquel macabro juego, algo se torció.

Aquella misma noche Cameron empezó a sentirse mal. Nauseas, presión en el pecho, síntomas que no sabía a qué achacar. Luego llegaron las alucinaciones, aquellas imágenes de mujeres degolladas que día y noche le asaltaban sin cesar. Aunque sus amigos trataron de ayudarle, aquello empeoraba cada día hasta el punto que los demás empezaron a tenerle un cierto miedo; todos menos Demi, cuyos sentimientos hacia él la hacían negar lo obvio. Su comportamiento era cada vez más violento, más introvertido, más huraño. Desaparecía durante días enteros sin dar explicaciones a nadie.

Al mes, la noticia de la desaparición de aquellas jóvenes sembró la voz de alerta en la ciudad. Cuando quince días más tarde hallaron los cuerpos de las jóvenes degollados y mutilados, la prensa hizo su agosto. Eran tantas las coincidencias, tantos los parecidos, que ningún medio dudó al bautizar aquel caso.

“Un nuevo Jack el destripador atemoriza a Londres”
“Jack el destripador sigue vivo”
“La policía asegura que no es más que un vulgar imitador”

Demi tenía la terrible sospecha de quién estaba detrás de aquellos asesinatos. Tal era su convencimiento que sin dudarlo, Demi fue a casa de Cameron dispuesta a hablar con él sobre el tema. Necesitaba saber la verdad, necesitaba oírle decir que nada era cierto..

-¿Qué yo qué? Demi, ¿cómo puedes pensar eso de mi? Exclamó Cameron.

Sabía que le estaba mintiendo. Eran muchos años de observarle, de quererle a solas, de interesarse por él, como para no diferenciar una verdad de una mentira. Mientras sus labios decían una cosa, su mirada dejaba entrever una muy distinta.

-Mientes francamente mal. Le contestó Demi.

De pronto, el semblante de Cameron palideció y la expresión de su rostro se tornó dura a la vez que amarga.

-¿Quieres ser la siguiente? Dijo una voz completamente desconocida que brotó del interior de Cameron.
-¿Cómo...? Dijo Demi con voz entrecortada.
-¿Quién va a creerte? Añadió con cinismo.

Con los ojos prácticamente en blanco Cameron parecía estar ausente.

-No vas a salirte con la tuya. Conseguiré que te detengan.
-Y luego...¿qué? ¿Crees que me retiene un cuerpo? Dijo mientras empezó a incorporarse con una mirada sumamente peligrosa.

Asustada, Demi se levantó del sofá y corrió hacia la puerta.

-Corre ahora que aún puedes...Concluyó la voz. Voy a ir a por ti.


Ellos no lo entendían. Creían que metiéndola en un programa de protección de testigos, todo iba a solucionarse, pero no era así. Podían cambiar su identidad tantas veces como quisieran y el la volvería a encontrar. No se daban cuenta de que el que iba a yacer entre rejas era tan sólo un ejecutor, un peón, el verdadero asesino seguía libre. Sus mentes analíticas y estrechas de miras no podían admitir que había algo sobrenatural en aquel caso, algo incontrolable, algo que acabaría con todos ellos.

Lo vio en sus ojos al entrar en el coche policial; ya no era él. Los ojos asustadizos y confusos de Cameron miraban a uno y otro lado pidiendo respuestas. Escondida en aquel viejo almacén frente a la escena del crimen y acompañada de aquel agente de policía, Demi temblaba de forma descontrolada. Una mezcla entre el miedo, el frío y el dolor que sentía dentro se habían instalado en sus entrañas. ¿Cómo iba a librarse Cameron de la cárcel? pensó para sus adentros. Posiblemente ni tan siquiera fuera consciente de todo lo que había pasado. Cameron era incapaz de hacer daño ni a una mosca, pero eso ahora era irrelevante. ¿Y ella? Una terrible amenaza pendía sobre su cabeza y nadie iba a creerla. ¿Quién sería la próxima víctima?, ¿En qué ser estaría aquel monstruo escondido?

-¿Sabes porque nunca consiguieron atraparme?, ¿Por qué hubieron tantos testimonios contradictorios y tantos sospechosos? Dijo el policía mirando a Demi con los ojos en blanco.

Era él, ahora en un cuerpo distinto, pero con la misma inquietante voz. Aterrorizada Demi empezó a chillar y trató de huir, pero aquel hombre la agarro del cuello y susurrándole al oído le dijo:

-No se puede atrapar a un fantasma.


A la mañana siguiente los titulares de la prensa daban la noticia.

“La policía atrapa al nuevo Jack el destripador tras su último crímen. Demi Sanders, amiga personal y compañera de estudio del imputado fue quien le delató. Desgraciada e inexplicablemente, Demi fue también su última víctima. Asuntos internos está ahora investigado al agente encargado de su custodia.”

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada