viernes, 17 de junio de 2011 | By: Laura Falcó

Un suicidio con glamour

Ya lo había decidido, iba a suicidarse. Estaba tan cansada de su vida, de darse de bruces una y otra vez con una realidad que ya no le gustaba, que ya no le quedaban ganas de seguir. No había nada ni nadie que la retuviese, pensó. Ahora ya no era como antes, ya no la invitaban a aquellas fiestas glamorosas a las que solía ir. Por otro lado, cada día le costaba más mantener la figura y su rostro lejos de conservar la tersura de los veinte años, no cesaba de arrugarse en un intento por amargarle la existencia. Ya no le decían cosas bonitas al pasar por la calle; ni tan siquiera los albañiles la increpaban. Se sentía sola y aburrida de la vida absurda y vacía que llevaba. Además, suicidarse todavía joven era algo reservado a las estrellas del cine, tenía un toque de glamour que la cautivaba. Sólo necesitaba un plan, un guión que seguir. Se sentó en el sofá y repasó en su cabeza todas aquellas pequeñas cosas que no podía olvidar. Cuando quiso darse cuenta, la lista superaba lo que su mente era capaz de memorizar. Era tan perfeccionista, tan sumamente planificadora que no quería, ni podía dejar nada al azar, a la improvisación. Tomó un blog, un bolígrafo y empezó a anotar.

Posibles formas de suicidio:

a) Tirarse por el balcón:

Es poco romántico. Encima, al caer, desde la calle, me verían la ropa interior. Sólo faltaría que aplastase a alguien y tuviese que hacer frente a una demanda. Además, el cuerpo queda deshecho y no podrían enterrarme con un ataúd abierto. No me parece una forma de morir demasiado favorecedora.

b) Cortarse las venas.

Una bañera, con rosas, velas…El problema es la sangre. Dejaría todo el baño hecho un desastre. Por otro lado, el rojo nunca me ha sentado bien. Y luego, ¿qué me pondría? ¿Un camisón, ropa de calle, o un bañador de La Perla? Muy complicado.

c) Colgarme.

Nuevamente mi imagen se vería seriamente afectada. Me quedaría el cuello hecho una piltrafa. Y luego muchos acaban con la lengua medio fuera… ¡tremendo! No, no, no…

d) Tomar una sobredosis de pastillas.

Parece la opción más limpia y menos traumática. En la cama, dormecida…pero…es muy lento. ¿Y si a la mitad me arrepiento? ¡Que desastre! ¿Te imaginas teniendo que provocarte los vómitos? ¡Repugnante!

e) Ahogarme en el mar.

El agua está muy fría, el peinado se iría a freír espárragos, mi piel se arrugaría, luego me hincharía y después vendrían los peces a morderme y me dejarían como un colador… ¡buufff no, quita!

f) ¿Y si pago a un sicario? Pero es que un balazo…no sé yo. Eso de que me agujereen como a un queso gruyere…

Viendo cuan complicado le resultaba decidir el modo de morir, apartó la lista para más tarde y empezó una nueva con todas las cosas que debía hacer antes del feliz acontecimiento.

1. Decidir el día:

No puede ser ni el lunes, ni el miércoles; tengo gimnasia.
El martes 15 tengo hora al ginecólogo y con lo que me ha costado conseguir hora, no la puedo a anular.
En fin de semana ni hablar. Está casi todo cerrado y por no poder, no podrían ni enterrarme, ni traerme flores. Sólo faltaría que empezase a oler mal. Encima muchos de mis amigos estarán en la casa de la playa y ni se enterarían.

Quizás podría ser por la mañana, en el mes de mayo que empieza el buen tiempo…aunque la primavera… con lo que soy yo para el polen y las alergias. Imagínate, allí toda bien puesta y con la nariz hinchada como un pimiento.

2. Decidir la ropa, los zapatos y el perfume adecuados para tal evento. Un aroma seductor pero sobrio iría bien con la ocasión. Nada de colores extremadamente llamativos, no pega. Quizás el vestido azul marino… ¿estará mal ir de blanco como una novia?... ¡Mejor me compro un traje para la ocasión!

Nota: No abusar del tacón, ni de las plataformas; ¡a ver si no voy a caber en el ataúd!

3. Elegir el ataúd apropiado. Puede que uno lacado en blanco con incrustaciones de swaroski y mi nombre grabado en oro…

4. Pedir hora en la peluquería. Ya que me voy, al menos lo haré con estilo y recién teñida y depilada. Quizás me haga la manicura francesa.

5. Despedirse de todos los amigos y conocidos de forma personalizada. Puede que estuviese bien enviarles una carta personalizada explicando los motivos y despidiéndome. Aunque…igual es un poco macabro que te llegue una carta diciendo “ha sido un gusto conocerte y ahora si me disculpas, me voy a tirar por el balcón”.

6. Recoger la ropa del tinte. No me apetece que ningún extraño se quede con cosas mías. Tampoco me gustaría irme y que alguien apareciese en mi entierro vestido de cobrador del frac, o de pantera rosa.

7. Tengo que ordenar y limpiar la casa. Sólo faltaría que alguien pudiese pensar que era una desordenada y una guarra. ¡Que horror!

8. Vaciar la nevera y tirar aquellos alimentos a los que les quede poco para caducar. A ver si se va a podrir la comida en casa y luego se quejan los vecinos al administrador.

9. Hacer testamento. Aunque no tengo familia no voy a dejar que todos mis Louis Vuitton y mis Manolos se los quede cualquiera, o pasasen a la beneficencia. ¡Antes muerta!

10. Decidir la iglesia, la música, los arreglos florales y mandar invitaciones. Igual existe alguna empresa que además de bodas organice entierros. ¿Será apropiado organizar un banquete tras la misa? Ya me imagino la tarjeta:



Doña Carmen Estevez del Pozo

tiene el placer de invitarle a su funeral.

El feliz acontecimiento tendrá lugar el próximo jueves 18 de mayo a las 10 de la mañana en la catedral de Barcelona. Deseo que me acompañen en este día y que estén presentes en la celebración previa al entierro que tendrá lugar en …
(pensar un lugar pijo que admita féretros)

Les pedimos confirmen su asistencia.

Tel 695 76 45 99

(límite 24 horas antes del evento, después ya nadie cogerá el teléfono)


Se ruega traje… ¿cocktail, largo, oscuro, casual….?

Agobiada, como en trance, Carmen se levantó del sofá y se fue directa a la estantería del salón. Debía consultar un manual de protocolo con urgencia. Aquellas dudas la estaban matando y aún no era la hora.


-¡No si al final hasta morirse resulta estresante!

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Fantástico sentido de humor y pleno dominio de la ironía. Muy bueno

Anónimo dijo...

Has conseguido que me ría y eso que hoy llevaba un mal día, gracias ;-)

Mado Martínez dijo...

jajaajajajaj. De capítulo de serie!!!

Laura Falcó dijo...

Sí, la verdad es que podría ser un capítulo de mujeres desesperadas ;-)

Anónimo dijo...

Excelente historia! me gusto mucho el sentido del humor y le glamour. . .ahora si que "Genio y figura hasta en la sepultura" y el morirse no es escusa para perder el estilo

Alan Moore dijo...

No me extraña que se quiera suicidar, que manera de complicarse la vida, o la muerte. Debería sucidarse al estilo Lupe Velez, con la cabeza en el retrete, eso si que es una muerte con glamour. Muy buen cuento.

Un refresco sin cola.

Malvado Dylan dijo...

Buen relato. Ácido e irónico.

http://meganfoxnosedesnuda.blogspot.com/2011/04/predica-de-un-infrahumano.html

Laura Falcó dijo...

Gracias a todos ;-)

SqSmaravillosa dijo...

Un relato buenísimo. Pues mira precisamente yo conté en mi blog un suicidio planificado de una bella actriz llamada Lupe Vélez. En su caso al final todo salió al revés de lo que ella había planeado, pues consistía en que descubrieran su cadaver tumbado en la cama rodeada de flores y velas perfumadas, pero cuando los barbitúricos comenzaron a hacer efecto le entraron unas desagradables nauseas, que la condujeron directamente al cuarto de baño, donde resbaló golpeandose la cabeza contra el lavabo. La encontraron a la mañana siguiente, muerta y con la cabeza introducida en el inodoro.¡Pobre Lupe!

Laura Falcó dijo...

Pues sí, pobre mujer!

Anónimo dijo...

Poca broma con los suicidios. Como los medios de información tienen el pacto de ocultarlos, parece que no existan, pero en nuestro país han aumentado y mucho en los últimos tiempos, tantos que los constatados superan en número a los muertos por accidentes de tráfico, hay que verlos de cerca para poder reflexionar sobre ellos. La mujer suele “amagar” para llamar la atención, pero en ocasiones falla y lo ejecuta. El hombre, si toma esta decisión final, es más drástico y certero. De joven entendí bien la muerte de Willy Loman, valía más muerto que vivo según la tragedia escrita por Arthur Miller, pero en lo femenino, me maravillé con el suicidio de “Thelma y Louise”, dejaban atrás el mundo que no querían. Laura, relatado con la ironía que lo has hecho, ha quedado muy bien, no has descrito un suicidio sino la estupidez de unos seres que no saben lo que es sufrir.
Ralph

Laura Falcó dijo...

Hola Ralph,

Indudablemente mi relato no pretende frivolizar con el suicidio, es tan sólo, como bien apuntas, un ejercicio irónico sobre la estupidez humana.

Un abrazo,

Laura

Anónimo dijo...

Con razon se queria suicidar si con una vida como esa cualquiera hasta la muerte se la estaba complicando! Jajaja..... Me hizo reír! Que ironia! :D
Carla

jon gallego osorio dijo...

tu creatividad es genial, me gustó, así no hay que pensar, sino, leerte antes de...
una salida con estilo, hay que pensar en todo.

te invito a dar un paseo por mis letras en :
www.jongallegoosorioescritos.blogspot.com

Anónimo dijo...

No te pares No te mates Sólo es una forma más de demorarse Además las almas de los suicidas no van al Cielo

J J Trzasć dijo...

Me encanta, porque me he sentido muy identificado con tu sentido del humor, he llegado aquí buscando información para una entrada que estoy escribiendo, y ahora vas directa de cajón a ella. Enhorabuena, estoy muerto de risa jajaja

Laura Falcó dijo...

Hola J.J.Trzasć, me alego que te haya gustado. Hay otros relatos de humor que también te pueden gustar, un abrazo.

Mar dijo...

La verdad es que el relato tiene mucha gracia.
Un saludo.
Mar.

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