martes, 18 de noviembre de 2008 | By: Laura Falcó

El sarcófago

06 de junio de 2006
Los dos agentes sólo encontraron la grabación de la cámara de seguridad. La miraron perplejos e impresionados por la fuerza de aquellas imágenes. ¿Qué era exactamente lo que acaban de ver? Se preguntaban en silencio. Visionaron nuevamente la cinta tratando de encontrar alguna pista. Fuese lo que fuese había disparado las alarmas de seguridad del centro es decir, o había entrado al mismo por alguna puerta de incendios, o a través del sótano. Las imágenes eran escalofriantes. Aquello no podía dejar a nadie indiferente. Las mismas preguntas les asaltaba a ambos; ¿qué o quién era responsable de aquella atrocidad? Y, ¿Estaría la chica todavía con vida?

La escuela iba a cerrar las puertas de sus aulas hasta nuevo aviso. No querían arriesgarse a que un asesino en serie causara nuevas víctimas, o desapariciones entre los estudiantes. Sin embargo, aquello no solucionaba el temor que los residentes en el campus albergaban. Tan sólo Aurora, Marcos y Lidia sabían que era lo que había despertado aquella noche. Sabían perfectamente que lo que hizo desparecer a Cristina no era de este mundo y no iba a parar tan fácilmente. Aquello ya había estado allí con anterioridad y ellos le habían abierto la puerta nuevamente

20 de mayo de 2006
-¿Quién te ha dicho que robar exámenes sea fácil? Dijo Aurora mientras enfocaba con la linterna el archivador del profesor Moris.
-¡Pero es que aquí hay de todo menos exámenes! Contestó Marcos
-¡Pues acelera que Lidia me está haciendo señales de que alguien se acerca!

Marcos agarró una de las carpetas marcadas con las siglas correspondientes a su curso y salieron de allí pitando.

-¿Lo tenéis? Preguntó Lidia
-¡Eso creo! Exclamó Marcos mientras corría por el pasillo.

Llegaron a la habitación de Aurora y extendieron todo el contenido de la carpeta sobre la cama.

-¡Joder Marcos! ¡Esto es información de nuestro curso pero de hace diez años! Exclamó Aurora
-¡La leche! ¿Para esto os habéis tirado tanto rato? Protestó Lidia
-¡Haberlo buscado tú, lista! Contestó Marcos ligeramente molesto por las críticas
-Oye... ¿y estos recortes de prensa? Parece que aquí debió pasar algo muy gordo. Observó Aurora.

Lidia tomó uno de los artículos y empezó a leerlo en voz alta.

“Por lo que respecta a las desapariciones de alumnas en el Trinity College, no existe ninguna pista que permita proseguir con la investigación. La policía declara que se hallan en un callejón sin salida. Fuentes cercanas a la escuela aseguran que esta volverá a abrir sus puertas la próxima semana.”

-¡Aquí hay más! Dijo Marcos leyendo parte de otro recorte.

“¿Brujería en el Trinity?

Un grupo de muchachos de segundo ciclo declaró a la autoridad competente que había algo demoníaco en los sótanos de la escuela. La policía teme que se trate de un nuevo caso de prácticas de la ouija en un centro escolar. Mientras algunos pierden el tiempo hablando de brujería, lo cierto es que aún no se han encontrado los cuerpos de las dos chicas desaparecidas.”

-Y nosotros preocupados por un examen insignificante... dijo Aurora

28 de mayo de 2006

-Realmente sigo sin comprender que hacemos aquí abajo. ¿Me podéis explicar qué es lo que buscamos? Increpó Marcos
-Aquellos chicos debieron encontrar algo aquí abajo. ¿No sientes curiosidad? Preguntó Lidia
-¿Sinceramente?...mmm... ninguna.
-Venga hombre. ¿Dónde está tu espíritu aventurero? Dijo Lidia mientras lideraba la búsqueda por los túneles que recorrían los bajos de la escuela.
-Esto se debió usar durante la guerra. Me consta que se construían muchos de estos pasadizos para poder escapar u ocultarse del enemigo. Constató Marcos
-¿Veis al fondo esa puerta? ¿Parece que no ha sido abierta en siglos? Dijo Aurora
-La curiosidad mató al gato ¿sabéis? ¿Por qué no volvemos a la superficie chicas?

Ambas se miraron con una media sonrisa y siguieron andando dirección a aquella puerta. Al entrar percibieron un fuerte olor a humedad y a productos químicos. Aurora enfocó lentamente aquella lúgubre estancia. Mesas, carteles en las paredes, material de laboratorio por los suelos, sillas rotas y al fondo una especie de sarcófago metálico cerrado con varias cadenas y candados.

-¿Qué coño es eso? Preguntó Marcos no sin un cierto mal cuerpo.
-Ni lo sé, ni creo que quiera saberlo. Respondió Lidia bastante atemorizada por la apariencia de aquella estancia.
-Pues ya que estamos aquí... vamos a ver qué contiene. Dijo Aurora

Al acercarse pudieron ver un gran crucifijo atrapado entre las cadenas. Aurora recorrió su superficie con la linterna. El metal estaba lleno de símbolos extraños, algunos pintados y otros grabados.

-Esto no me gusta. Dijo Lidia con un hilo de voz entrecortada
-¿Veis alguna llave por ahí encima? Preguntó Aurora
-Si un manojo sobre la mesa con un post it que dice para Aurora con cariño... ¡No te jode! Respondió Marcos
-¡Que gracioso!
-Aurora, aquí hay herramientas y alguna quizás... dijo Lidia

Aurora miró el montón de herramientas y cogió unas tijeras enormes de podar árboles. Aurora no era consciente de lo estaba a punto de hacer, de haberlo sido, hubiera huido de allí como alma que lleva el viento. Aurora agarró una de las cadenas mientras Marcos se disponía a partirla con ayuda de aquellas tijeras. Todo iba aparentemente bien hasta que Lidia abrió aquel sarcófago. Al principio, no ocurrió nada, el sarcófago parecía vacío pero, de pronto, una ligera niebla salió de su interior situándose sobre sus cabezas. Parecía algo así como polvo mezclado con vapor o humedad. No le dieron mayor importancia.

-¡Mirad! Aquí hay algo. Dijo Aurora mientras Marcos se acercaba a ella.
-Son dos discos de cobre amarrados con una cinta. Dijo Marcos.
-¿Veis los dibujos? ¡Son demonios! Exclamó Lidia asustada.
-Hay algo entre los discos. Dijo Aurora desatando la cinta que los unía.

La cinta cayó al suelo y lo que tan sólo era una ligera niebla se convirtió en una materia oscura e indefinida, una fuerza sobrehumana que salió de aquel habitáculo empujándolos contra los muros.

07 de junio de 2006
Pasaron toda la mañana en la biblioteca consultando antiguos libros de magia y, cuando estaban a punto de darse por vencidos Marcos encontró lo que andaban buscando.

FILTRO DEL BESO DE SATANÁS
Se utiliza sobretodo como venganza amorosa tras una infidelidad y resulta mortal. Se funde una medalla de cobre y se hacen dos discos que encajen uno sobre otro. Se graban en el exterior figuras satánicas y se introducen en el interior los filtros diabólicos que la bruja haya aconsejado, se sitúa cerca de la persona a la que se odia, ésta quedará envenenada y morirá. Una vez muerta, se debe incinerar su cadáver y cerrar las cenizas en un cofre o habitáculo metálico junto con los discos. Se aconseja precintar el cofre con cadenas y sellarlo con una cruz. Nadie debe deshacer este tipo de hechizos. De ser así, el alma de la víctima volverá al mundo de los vivos clamando venganza.
-¿O sea, que alguien se cargó a su novio y ahora el tipo a vuelto cabreado desde el Más Allá?. Preguntó Lidia
-Eso parece y por lo que estoy leyendo me temo que no parará hasta vengarse o hasta que devolvamos todos los elementos a su sitio. Dijo Marcos estudiando con detenimiento todo lo que ponía en el libro sobre aquel hechizo.

¿Quién debió hacer todo aquello y por qué? Se preguntaban todos ellos mientras pensaban atemorizados que debían regresar a los sótanos. ¿Y si aquello les atacaba a ellos? ¿Y si les estaba esperando? De pronto, cuando se disponían a salir de la biblioteca Ursula Marín, directora del centro, los detuvo.

-Nadie va a volver a los sótanos.
-¿Perdón? Pregunto Aurora tratando de disimular
-Lo sé todo, y no voy a permitir que nadie más muera por mi culpa.
-¿Su culpa? Indagó Marcos
-Sí, mi culpa. Yo tenía diecisiete años y era estudiante como vosotros. Él era profesor de historia. Me enamoré locamente y no quise darme cuenta de que para él, yo era tan sólo una cría.
-¿Y? Preguntó Lidia
-Se acostó conmigo un par de veces y luego me apartó de su lado por una mujer de su edad. El resto ya lo sabéis.
-¡Joder! Exclamó Marcos
-Ahora os vais a olvidar de todo esto. No voy a dejar que, como la última vez, otro inocente muera tratando de solucionar esto.
-¿Y Cristina?¿Qué ha sido de ella? Preguntó Aurora
-No lo sé. Tampoco encontraron los cuerpos de las chicas que desaparecieron hace diez años.
-¿Y qué va a hacer? Inquirió Lidia
-Acabar con esto de una vez. A quien él quiere es a mí y mientras no lo consiga seguirá matando a chicas de diecisiete años.
-Pero...
-Para el no ha pasado el tiempo y lo que trata es de vengarse, de matarme a mí. Por eso mata chicas morenas de diecisiete años. Chicas que le recuerdan a mí.

10 de junio de 2006

Los titulares de prensa local decían:

“Desaparece la directora del Trinity. Ursula Marín Cuesta de cuarenta y ocho años de edad desapareció ayer noche misteriosamente mientras paseaba por el campus de la escuela. Fuentes policiales afirman que esta nueva desaparición debe ser obra del mismo perturbado que cuatro días atrás hizo desaparecer a Cristina Vergara. Hace diez años una oleada de desapariciones semejantes a la actual sembraron el pánico en esta escuela. Tampoco en aquel entonces la policía fue capaz de dar con el responsable de aquellos actos. La diferencia es que esta vez hay una grabación, una grabación escalofriante donde nadie es capaz de ver quién es el agresor”

A continuación se ofrecía un link donde se podía ver la famosa grabación:

http://www.youtube.com/watch?v=YLMVGTWCJpQ

1 comentarios:

Peter Mathius dijo...

Buenísimo Láura, sobre todo después al finalizar cuando te metes a Visionar el VIDEO de YOUTUBE, tipo "PARANORMAL ACTIVITY", ja,ja,ja, ¡¡¡Insuperable!!!

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