viernes, 19 de febrero de 2010 | By: Laura Falcó

La tienda



Era la primera vez que veía aquella bonita y curiosa pastelería. Seguramente haría muy poco tiempo desde la apertura. Sam todavía recordaba la vieja tienda de ultra congelados que solía estar en ese lugar. Cuando Virginia falleció su marido decidió cerrarla y retirarse.

Cruzó la calle embargado por la curiosidad y se detuvo frente al escaparate. La verdad era que estaba puesta con un gusto exquisito. Era difícil no pecar viendo aquella apetitosa disposición de dulces. Los tocinillos, los hojaldres, los merengues, las tartas, todos y cada uno de los dulces parecían sacados de un catálogo de repostería para groumets. Sin embargo, hubo algo que llamó todavía más la atención de Sam que los propios dulces; lo que se podía leer en las etiquetas y sus altos precios. “Merengue para enamorar”, “Tarta para dulcificar a la suegra”, “Pastas de té el marido perfecto”, “Galletas para acabar con los enemigos”... Sorprendido, Sam decidió entrar y preguntar sobre aquellos curiosos titulares.

-Yo no vendo pasteles normales, vendo recetas y soluciones para el alma de los mortales, por eso mis dulces son tan caros. Contestó la pastelera ante la estupefacción de Sam.
-¿Cómo dice?
-Lo que oye. Mis dulces son mágicos y si los come, o los da a comer, los resultados son casi inmediatos. Pero todo tiene su contrapartida. Cuando alguien come mis dulces, está robando lo que pide a otra persona. Es decir, alguien debe dejar de ser rico, para que quien lo desea lo consiga.

Sam no pudo evitar soltar una carcajada.

-¿De verdad cree en lo que me está diciendo?
-Por supuesto. Contesto la mujer ligeramente contrariada por la respuesta de Sam..
-Me parece una muy buena estrategia de venta pero, de ahí a que se lo crea realmente...
-Está bien, exclamó la mujer algo dolida por la incredulidad de hombre. Le voy a regalar uno para que lo pruebe. Si funciona, me comprará al menos cinco piezas sino, prometo retirar los carteles de mis dulces.
-Me parece una propuesta interesante. ¡ De acuerdo! Dijo Sam mirando los carteles de todos y cada uno de los dulces. ¿Puedo elegirlo yo?
-Por supuesto.
-¿Existe algún dulce para convertir a una mujer en la perfecta amante, en una mujer fogosa y muy activa en la cama?
-Sí claro, pero debo advertirle que coja lo que coja, debe pensar muy bien los pros y los contras de lo que desea. A veces los deseos pueden volverse en nuestra contra.
-Bueno, desear que la mujer de uno sea perfecta en la cama no creo que entrañe ningún riesgo. Al contrario, si Clara fuese así seguro que seríamos más felices.
-Bien, el juicio siempre lo dejo en manos del cliente. Sin embargo, debe saber que una vez coma el dulce el efecto es irreversible.
Sam salió de la tienda con una sonrisa en los labios. ¿Cómo podía alguien creer en aquello? En cualquier caso, gracias a su incredulidad había conseguido unas pastas de té gratis.

Aquella tarde llegó a casa y, sin casi esperar a sacarse la chaqueta, puso las pastas de té sobre una bandeja y espero a que Clara llegase de trabajar. Lo cierto es que tenían una pinta estupenda. Aunque no creía en aquella historia imaginar que las pastas surgían efecto, le divertía. Además, si realmente funcionaran sería perfecto. Quería mucho a Clara, pero en la cama era una mujer poco activa y el se consideraba bastante fogoso.

Tal y como Sam había previsto las pastas de té encantaron a Clara quien, sin dudarlo, se comió cuatro o cinco de una sentada.

Pasaron los días y Sam regresó a la pastelería pero esta vez, de bastante peor humor que la primera.

-¿Me puede decir que llevaban esas malditas pastas de té? Exclamó con tono amenazante.
-Azúcar, almendra, huevos y magia. Contestó la mujer con una media sonrisa casi demoníaca que asomaba de forma pícara en su rostro.
-¿Y ahora como se para esto?
-¿Parar?
-Sí, parar. ¿Sabe usted lo es que la convivencia con una mujer que sólo piensa en llevarme a la cama. ¡Nunca tiene suficiente y yo estoy exhausto! Al principio estaba muy bien pero luego...
-Ya le avisé. A veces los deseos pueden volverse en nuestra contra.
-Además, desde que Clara empezó a ser así a mi se me ha ido el deseo y me siento como sin fuerzas.
-¿Recuerda lo que le dije? Cuando alguien come mis dulces, está robando lo que pide a otra persona.
-¿Me lo está robando a mí? Pregunto Sam con el rostro desencajado ¿Existe una solución ¿no?
-¿Pero, no es lo que quería?
-Yo pensaba que tener una mujer sexualmente activa era...

En aquel instante, entró en la pastelería una mujer rubia de una belleza inconmensurable y Sam no pudo
evitar sentirse tremendamente atraído por ella.

-¿Cómo puedo parar esto? Preguntó la mujer que parecía seriamente contrariada.

La pastelera la miró nuevamente con aquella extraña sonrisa.

-¿No quería ser la mujer más deseada, la más bella del mundo?
-Sí pero así no se puede vivir. ¡Tengo miedo! Los hombres me persiguen a todas horas. ¡Es una locura! No puedo salir a la calle sin que me acosen. Temo incluso por mi seguridad. ¿Cómo lo paro?
-¿Pararlo? ¿Pero no llevaba toda su vida deseando ser así?
-Sí pero ahora...
-¿Recuerda que le advertí que era irreversible?


Todos alguna vez en vida deseamos ser alguien que no somos, o tener cosas que no tenemos. Todos alguna vez hemos deseado tener la fórmula mágica para hacer que alguien nos ame, para conseguir un puesto de trabajo, dinero, fama o belleza. Pero la verdad es que la felicidad no está en la belleza, ni en el dinero, ni tan siquiera en el poder, o en la fama. La felicidad se encuentra cuando uno aprende a disfrutar de lo que tiene, de las personas que nos quieren y a vivir el ahora sin obsesionarse con el mañana. Porque, ¿sabéis una cosa? Hay muchísima gente guapa, rica y famosa que está muy sola y es muy desgraciada.

7 comentarios:

El alegre "opinador" dijo...

Relato absolutamente impresionante y maravilloso. ¡No se puede decir más!
Un abrazo de un admirador incondicional.
P.S. Corrige alguna errata que se te ha colado al escribirlo y estará de lujo total.

Ssam dijo...

Hola!
Que historia tan genial, está muy bien.

No etngo nada más que decir, felicidades por tu trabajo

hln dijo...

SIN COMENTARIOS, AUNQUE CUALQUIERA QUE SALGA VA SER DE PURO ELOGIO.
UN ABRAZO.

Jenn dijo...

hola Laura ...
es la primera vez q entro a tu blog y pues me ha parecido muy interesant ...
Yo recien abri el mio ... y pues ... estoy dandole los ultimos toques aun ...
ahora no tengo mucho tiempo pa leerte ..
pero me lo dare ...
un abrazo

Nemesis dijo...

nadie murio?, ja es broma, eso es justo lo que dicen no?: "ten cuidado con lo que deseas pues se puede volver realidad", una buena metafora de los "peligros" de la vida...

*****LOKIS***** dijo...

Muy bueno es cierto a aveses las personas desean ser quien no son y aepto me incluyo en ese paquete jejeje

Peter Mathius dijo...

Me encantó el Párrafo Final Láura, realmente acertado y tristemente actual.... Siempre queremos más y más, y al final solemos ser unos desdichados, pues nos pierde la "Codicia y la Envidia", Genial, Me encantó... ;)

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