martes, 24 de agosto de 2010 | By: Laura Falcó

Vuelo 19


5 de diciembre de 1945

Habían pasado ya seis meses tras la conclusión de la segunda Guerra Mundial pero la base militar de Fort Lauderdale en Florida todavía seguía registrando una gran actividad. Aquella mañana los catorce componente del vuelo diecinueve, un escuadrón con una misión de pruebas sobre el mar, salieron a volar. Charles Taylor, un joven de veintiocho años, era el teniente al mando. El vuelo consistía en ir hasta Bahamas para regresar tras algo más de dos horas. Eran las dos y media del mediodía cuando Taylor se comunicó por radio con uno de sus compañeros.

-F28 a Bossi. Parece que nos estamos alejando de la ruta de navegación.
-Negativo, teniente Taylor. Según mi brújula sigo el rumbo indicado. Contestó Bossi
-Un momento Bossi, no estoy siguiendo el rumbo marcado. Compruebe si estamos en la posición correcta, Albert.
-Recibido teniente. Contestó Albert
-¿Me recibe? Esto no tiene mucho sentido.¿Cuánto tiempo llevamos en el aire?
-Llevamos volando una hora y cuarenta y cinco minutos.
-Deberíamos estar cerca de tierra firme,...pero desde aquí no se ve nada. Dijo el teniente mientras miraba el
inmenso mar que había bajo sus pies.
-Quizás nos estamos desplazando demasiado al este.

Taylor dio unos ligeros golpecitos al cristal que cubría su brújula.

-Torre de control de Fort Lauderdale, aquí F28. Parece que nos hemos alejado de la ruta. No se ve tierra firme. Repito, no vemos tierra. ¿Puede darnos la posición? Cambio.

En tierra los altavoces resonaban llamando al comandante Poole. Tras breves instantes Poole acude a la torre de control para enterarse de que había un vuelo con problemas.

-Recibido, cambio. Dijo el controlador aéreo al mando.
-¿Qué está pasando ahí arriba? Pregunto el comandante.
-Aquí tiene señor. Dijo el controlador acercándole el informe de aviación.
-FT 28, aquí torre de control de Fort Lauderdale. ¿Cuál es su posición actual? Cambio. Dijo el controlador.
-Torre de control de Fort Lauderdale. No puedo precisar mi posición actual, cambio.
-FT 28, FT 28 tome rumbo oeste, tome rumbo oeste. ¿Me recibe?
-Recibido pero...no sabemos donde está el oeste. Nada funciona.

El comandante Poole miró en dirección al mar con cara de preocupación.

Cerca de Fort Lauderdale, en el centro de comunicación de Fort Everglades, el segundo operador de radio interceptó la comunicación percatándose de que aquel vuelo estaba teniendo problemas.

-FT 28, aquí Fort Lauderdale, comunique su posición actual.
-Fort Lauderdale, aquí FT 28. En estos momentos tenemos tierra firme a la vista. Parece que estamos sobrevolando los Cayos de Florida pero...no puedo asegurar el punto exacto. Tampoco sé como llegar a Fort Lauderdale desde mi posición actual. Cambio.
-Si está sobrevolando los Cayos corrija el rumbo y diríjase al Norte, hacia Miami. Fort Lauderdale está a veinte millas al norte.
-Recibido.

Mientras, el segundo operador de radio de Port Everglades trataba de calcular, teniendo en cuenta los vientos y la supuesta trayectoria, dónde podía hallarse el escuadrón.

-Es imposible que estén en los Cayos. Los vientos proceden del suroeste de modo que lo empujarían hacia el Atlántico. Comentó el operador con un compañero. Acércame el micro, por favor.

Tomó el micro y procedió a comunicarse con el FT 28.

-Aquí Port Everglades. FT 28 ¿Me recibe?. Cambio.
-Aquí FT 28. Le recibo con claridad. Cambio.
-Aquí Baker, señor. Según mis cálculos no pueden estar sobrevolando los Cayos. Nuestra información indica que no puede estar en esa trayectoria señor.

Nadie contestó al otro lado

-FT 28 ¿Me recibe?
-FT 28. Aquí el oficial de vuelo comandante Pool en Fort Lauderdale. ¿me recibe?

Nuevamente no hubo respuesta. Todos se miraron con impotencia.

-¿Cuánto hace que han salido? Preguntó el comandante al controlador.
-Hace algo mas de dos horas mi comandante.
-Tenemos tres horas para hacer que regresan. Contestó el comandante mirando su reloj.

Mientras, las condiciones metereológicas se iban complicando y el nerviosismo iba en aumento.

-Taylor, si tu brújula no funciona quizás debería encabezar otro la misión. Apuntó Albert.
-Negativo. Contestó Taylor.
-Teniente Taylor. ¿No cree que deberíamos ir al Oeste? Añadió Bossi. Mi instrumental parece estar funcionando. ¿Quiere que encabece yo la misión?
-Bossi, mantenga su posición. Apuntó Tayor reacio a abandonar el mando.

A las cinco y veinte de la tarde el operador Baker empezó a comprender que el vuelo 19 estaba más cerca de lo que podían imaginar.

-A ver si bajando el volumen... Dijo Baker tratando de recuperar la comunicación
-Continúe su rumbo “24”. Oyó por la radio.

Rápidamente se dispuso a comunicar con ellos de vuelta.

-FT 28, aquí Port Everglades. FT 28 ¿Me recibe? Cambio.
-Port Everglades, le recibo perfectamente.
-De acuerdo. Según mis cálculos si toma dirección Suroeste, debería encaminarse hacia aquí. Incluso al reducir el volumen sigo escuchándole, lo que significa que está volando hacia aquí.
-De acuerdo lo intentaré.

Eran las seis menos cuatro de la tarde y tan solo les quedaba autonomía para dos horas y cuatro más.

-FT 28 a Port Everglades. Escuche Baker. Si estuviera tan cerca como dice debería ver tierra.
-Si no ve tierra es porque está volando en paralelo a nosotros o...Señor por favor, no corra riesgos, tan solo mantenga esa dirección.
-Baker, no creo que esa sea la dirección correcta. FT 28 a Fort Lauderdale, ¿tiene ya la posición?
-Su transmisión es cada vez más débil repito, su transmisión es cada vez más débil. ¿Cuál es su posición? Dijo el comandante Pool.
-FT 28, aquí Port Everglades. Tiene que estar cerca nuestro. FT 28 ¿Me recibe? Cambio.

Nuevamente no hubo respuesta. Tras unos segundos se volvió a oír al pìloto.

-FT 28 a Fort Lauderdale, ¿tiene ya la posición?

Baker desesperado se echaba las manos a la cabeza.

-¡Maldito tozudo!¿Porque no hace caso? Exclamó Baker.

Les quedaba tan sólo una hora y media de autonomía cuando Albert dijo:

-Quizás deberíamos girar 270 grados y ver si alcanzamos la costa, aunque nos quedemos sin combustible. ¿Taylor?, ¿Taylor me escuchas?
-Debemos asegurarnos de nuestra posición antes girar. ¿Cuánto tiempo hace que vamos en esta dirección? ¿Dónde diablos estamos?
-Bien chicos, si nos quedamos sin combustible vamos a acabar todos en el agua. ¿Entendéis lo que eso significa? Preguntó Albert.

El operador de radio Baker fue el último en escuchar lo que pasaba. Luego, la comunicación se interrumpió para siempre.

5 de diciembre de 1975:

El controlar aéreo de la base militar de Fort Lauderdale recibe la siguiente comunicación.

-Aquí FT 28. Fort Lauderdale, ¿me recibe?
-Aquí la base militar de Fort Lauderdale, identifíquese.
-Aquí FT 28. Por fin vemos tierra. Nos queda poco combustible, solicito permiso para aterrizar.
-FT 28, está usted sobrevolando una base militar sin autorización. Identifíquese.

En tierra los altavoces resuenan llamando al comandante Poole. Poole acude a la torre de control para enterarse de que un vuelo no autorizado está sobrevolando el espacio aéreo restringido.

-Aquí la base militar de Fort Lauderdale, al habla el comandante Pool. Está usted sobrevolando un espacio aéreo de acceso restringido, identifíquese o nos veremos obligados a abrir fuego.
-Aquí FT 28 del vuelo 19. Soy el teniente Charles Taylor. Solicito permiso para aterrizar, casi no nos queda combustible, señor.

Pool miró atónito al frente. Allí, un escuadrón de cinco aviones se acercaba a la costa.

-No puede...el vuelo 19 desapareció en 1945 tras una misión en las Bahamas. Exclamó sin dar crédito a lo que sus ojos estaba viendo.
-¿Doy orden de taque?, señor. Preguntó el controlador.
-No,...no. Deje que aterricen.
-¿Cómo?
-Yo me encargo personalmente del tema.

Los aviones aterrizaron uno a uno y sus jóvenes ocupantes fueron descendiendo de los aparatos.
Pool se acercó a Taylor contrariado por lo que estaba viendo. Aquello no tenía ningún sentido, pensó. Mientras, Taylor observaba la base y al comandante con ojos de desconcierto.

-¿Qué..qué ha pasado aquí? Y usted...¿Qué le ha pasado comandante Pool? Parece usted...
-¿Más viejo? Preguntó Pool sin salir de su asombro.
-Efectivamente. Contestó Taylor que no entendía que estaba pasando.
-Han pasado veinte años Taylor, veinte años desde que el vuelo 19 desapareció en pleno Océano Atlántico sin dejar ni rastro.


El vuelo 19 desapareció realmente en pleno triángulo de la Bermudas el 5 de diciembre de 1945. Las conversaciones aquí recogidas son una trascripción de las reales. Lo que aquí se ofrece es una ficción sobre lo que podría haber pasado con ese vuelo. Aún a día de hoy nadie ha encontrado una explicación razonable para aquel suceso.

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