martes, 11 de noviembre de 2008 | By: Laura Falcó

Cuestión de belleza


- Verá doctor, no soy una persona “normal”. Digamos que mi estado no es el del resto de los mortales.
- ¿Perdón?
- Bueno, voy a ser muy clara. Ariadna Frey murió el 20 de agosto de 2007. Es decir, estoy literalmente muerta.
- ¿Cómo dice?
- Ya se que suena extraño, pero es real y llevo desde entonces sin saber que hacer. Y por fin me he decidido.
- A ver...¿Qué clase de broma es esta?
- No es una broma. Es más bien una cuestión de belleza.
- Mire...tengo mucho trabajo para andar perdiendo el tiempo con semejante gamberrada.
- Trate de encontrarme el pulso, o un simple latido...ande.

Viendo que el doctor no iba a reconocerla Ariadna saltó sobre él y agarrándole de un brazo, le obligó a apoyar la mano sobre su corazón.

- Pero...
- ¿Lo ve?

El doctor alterado tomó la muñeca de la paciente tratando de hallar su pulso. Ni rastro.

- Esto no es posible.
- Científicamente no pero...es lo que hay.
- Mujer de Dios...túmbese. ¿La han visto antes?¿Ha sufrido alguna variedad de catalepsia? ¿Ha..
- ¡Ya, ya!...Si yo no me quejo de eso. Ya hace mucho que me acostumbré.
- ¿Cómo?
- Lo único que necesito de usted son unos retoques.
- ¿Retoques?
- Hombre, la muerte no favorece demasiado. Me noto la expresión descolgada, la carne...el pecho flácido...y el tono de la piel...ufff.
- No entiendo.
- Vengo a que obre milagros en mí con su bisturí.
- ¿Qué?
- Pues eso...unos pechos de silicona, un buen trasero, un lifting. Quizás podría ponerme colágeno en algunas zonas.
- Vamos a ver señora...
- Porque claro, lo del pelo lo resuelvo con una buena peluca y lo del color..Digo yo que quizás, con un tinte como el que se aplica para los tatuajes...
- ¿Se da cuenta que está usted...muerta?
- ¡Pues claro! Anda que a estas alturas...como para no darme cuenta. No sea usted histriónico y vamos a centrarnos en lo que estamos.
- ¿Histriónico?
- ¿Y si me pusiera pómulos?

Entonces la mujer empezó a desnudarse. Mientras el pobre médico se iba sintiendo mareado por la impresión.

- Y lo del pecho...es que parecen dos pasas. Ya verá, toque, toque. Dijo cogiendo la mano del doctor y estrujando lo poco que quedaba de lo que un día fue una talla 95.

El doctor cayó al suelo desmayado sin sentido

- ¡ No, no, no!. Hay que joderse. Otra vez lo mismo de siempre. Ahora hay que avisar a la enfermera, que se pone histérica al ver este cuerpo putrefacto desnudo...y yo como siempre, a la calle sin mis arreglos. Y dicen que es duro eso de estar vivo. ¡Pues anda que lo de estar muerta!

1 comentarios:

Peter Mathius dijo...

"No veas con La Señora, PRESUMIDA hasta después de Muerta", je,je,je,je muy buen humor Necrótico :D

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