miércoles, 25 de febrero de 2009 | By: Laura Falcó

Venganza


No hay peor enemigo que un amigo traicionado, ni persona capaz de odiarnos con más intensidad que aquella que una vez nos quiso con locura. Así empieza esta extraña historia. Una historia de desencuentros, de pasiones y odios no resueltos y de sus terribles consecuencias.

Para Emma había sido su primer amor. Emma era una chica algo tímida y bastante reservada. Hija única de padres bastante mayores, Emma vivió durante muchos años apartada de otros adolescentes. Esa fue la principal razón de que a sus dieciséis años, Emma no hubiese besado a ningún chico. Era muy inocente y apenas salía si no era con sus padres. Aquel verano, Emma se enamoró por primera vez y lo hizo sin medida, sin reparos, sin ningún miedo al mañana. Era tan ingenua que pensó que ese era el hombre de su vida y que se casarían y tendrían hijos y nietos…Emma no vivía en un mundo real.

Raúl era un chico guapo, incluso me atrevería a decir que exageradamente atractivo. Al contrario que Emma, Raúl perdió la inocencia con apenas doce años cuando su joven profesora de lengua decidió darle clases particulares en su casa. Desde entonces, Raúl supo que tenía el poder de escoger la mujer que quisiese, de usar y de tirar a su antojo. No es que fuese un mal chico pero con veinte años y con su facilidad para ligar, Raúl no estaba por la labor de tener una relación estable con nadie.

Todo aquello empezó como una apuesta, una broma de los chicos del pueblo. Raúl tenía tanta facilidad para conseguir a la mujer que se propusiese, que sus amigos quisieron ponerle un reto. Tenía los dos meses de verano para conquistar y acostarse con “la rara”, con esa chica mojigata que vivía en lo alto de la colina. Si lo conseguía, sus amigos tendrían que comprarle aquella preciosidad de moto con la que llevaba soñando todo el año. Pero si perdía, se comprometía a vender su catamarán y darles la pasta a ellos. Esa moto bien valía el esfuerzo de conquistar a aquel palo escoba. No es que la chica fuese fea, pero tampoco era un bellezón y además era sosa, insulsa, tímida, retraída, infantil…vamos, un deshecho de virtudes. Para Raúl fue muy sencillo conquistarla. Las promesas de amor eterno y de crear una familia obraron el resto. Sólo le hizo falta pedirla en matrimonio para poder acostarse con ella casi al instante. Cuando Emma descubrió el engaño enloqueció de pena y desapareció para siempre del pueblo no sin antes jurar que algún día, Raúl se arrepentiría de aquello.

Pasaron veinte años y Raúl se había convertido en un hombre de éxito. Se casó a los treinta con la hija de un famoso y rico empresario, que solucionó todas sus inquietudes financieras y le dio un buen puesto en su empresa. A sus cuarenta años Raúl tenía todo lo que podía desear, todo hasta que conoció a Alba. Alba era una muchacha de veinte años morena, alta, estilizada, de rasgos casi perfectos y ojos verde jade. En cuanto Raúl vio a Alba, deseó que aquella bella mujer fuera suya. Alba se hizo desear hasta el extremo de volverle loco. Jamás ninguna mujer le había rechazado tantas veces. Cuando tras casi tres meses Alba accedió a acostarse con él, esta actuó con la frialdad y la indiferencia con la que Raúl solía tratar a las mujeres. Ese comportamiento en una mujer era nuevo para el. Raúl tan solo tardó quince días en sucumbir a los encantos de Alba y enamorarse locamente de ella. Fue entonces cuando Alba le exigió que se divorciase de su mujer y se fuese a vivir con ella. Raúl no lo dudó ni un instante. Por primera vez en su vida, sentía algo así por una mujer.

La primera noche después de que Raúl comunicase a su mujer que deseaba ser libre, todo cambió. Aquella noche, después de que Raúl se acostase con ella, Alba empezó a chillar y a golpearse a si misma. Raúl no podía entender qué estaba pasando. Entonces, Alba agarró el teléfono y, ante el desconcierto de Raúl, llamó a la policía para denunciar una violación. Raúl no salía de su asombro y por más que trataba de razonar con ella, Alba seguía chillando. Cuando la policía se personificó en el piso, Alba salió al paso y entre lágrimas y gemidos declaró:

- ¡Mi padre me ha violado!
- ¿Qué? Dijo Raúl sin dar crédito a sus oídos.
- Lleva tiempo pegándome y abusando sexualmente de mí, agente.
- ¿Cómo? Exclamó Raúl completamente anonadado.
- ¡Me ha dejado embarazada!
- ¿Qué coño estás diciendo? ¿estás loca? ¡No tengo ningún tipo de parentesco con ella agente!
- Eso lo determinará un juez. Dijo el agente mientras le esposaba.

Pasaron algunas horas y mientras Raúl seguía en una celda esperando a su abogado, alguien inesperado fue a verle.

- Hola Raúl, cuanto tiempo.
- ¿Te conozco?
- Desgraciadamente, sí.
- ¿Perdón?
- ¿Te suena de algo el nombre de Emma?
- ¿Emma?, mmm…no caigo.
- Si hombre, “la rara”, la chica de la colina.
- ¡Emma! Jesús, cuanto tiempo. Y,..¿qué haces aquí?
- Sí, hace veinte largos años, los mismos que tiene Alba, tu hija.
- ¿Qué? ¿Mi qué?

Raúl miró a Emma completamente derrotado, hundido y atónito.

- Sí, me dejaste tirada y embarazada.
- Yo no sabía…
- Yo te quería ¿sabes?
- ¿Cómo has podido…?
- Creo que te equivocas de pregunta. El tema ahora es ¿Qué vas a hacer el resto de tu vida entre rejas por violar y dejar embarazada a tu propia hija?
- Hija de…
- La venganza es un plato que se sirve frío. Dijo Emma mientras se alejaba sonriente.

4 comentarios:

Nemesis dijo...

Lo siento, pero la verdad es que ese relato no me gusto en lo absoluto, creo que cae en lo absurdo al ser muy poco logico. Las reacciones, las emociones, bueno, sencillamente no me lo creo.

Aunque no deberias tomar muy en serio este comentario pues te lo dice alquien que es absurdo y poco logico.

Anónimo dijo...

pues a mi tampoco me ha gustado mucho pero me dejó intrigada....¿como saben que alba se quedó embarazada realmente?

Laura Falcó dijo...

No lo saben pero tiene bastantes números. Lo que quieren es joderle la vida.

Anónimo dijo...

jajajaja para nada me encanto este relato , pero no debieron haber tratado tan mal a raul .

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