martes, 10 de julio de 2012 | By: Laura Falcó

Casualidades



Era finales de 2003 cuando Richard topó con aquel caso. ¿Casualidad?, difícilmente. No es que el fuese un experto matemático, pero estaba claro que la estadística no engañaba. ¿Cuántas veces puede uno salvarse de una catástrofe durante su vida? Ane Marie Petersen había roto cualquier ley estadística.

Tropezó por primera vez con su nombre cuando el listado del pasaje del Lusitania cayó en sus manos casi por casualidad. En el área del Instituto Británico de oceanografía donde él trabajaba, no se solían consultar ese tipo de documentos, pero Jack Poiter, uno de los especialistas en plagas marinas, había hecho una copia del mismo. Adoraba la arqueología marina y los naufragios y, en sus ratos libres, usaba los recursos del departamento para consultar todo tipo de documentos antiguos. A bordo del Lusitania viajaban 1959 personas y Ane Marie viajaba en él acompañando a su padre, el armador inglés Theodore Petersen, que falleció en el naufragio. Fue durante la Primera Guerra Mundial, el 7 de mayo de 1915, que el barco fue identificado y torpedeado por el U-boot alemán U-20, hundiéndose irremediablemente. Desapareció frente al cabo de Old Head of Kinsale, en Irlanda, provocando la muerte de 1.198 personas. Lo único que le hizo memorizar aquel nombre fue el hecho de que ella fuera una de las pocas niñas supervivientes. En aquel entonces, Ane Marie tenía tan sólo cuatro años.

No fue hasta casi dos años más tarde, viendo un reportaje sobre el hundimiento del Titanic que aquel nombre volvió a llamar su atención. El 10 de abril de 1912, el Titanic inició su viaje inaugural partiendo desde Southampton con destino a Nueva York. Cuatro días más tarde, el 14 de abril, el buque chocó con un iceberg al sur de las costas de Terranova, hundiéndose la madrugada del 15 de abril. El siniestro se saldó con la muerte de 1.517 personas. Nuevamente, el nombre de una niña, Ane Marie Petersen,, constaba entre los supervivientes. La madre pereció bajo las frías aguas del atlántico. ¿Cómo era posible que la misma niña hubiese sobrevivido a dos naufragios en cuestión de tres años? ¿Cómo podía alguien tener tanta suerte? Sorprendido, Richard decidió buscar más información a cerca de aquella criatura. ¿Seguiría todavía viva?, pensó para sus adentros. De hacerlo, sería una centenaria abuelita. Lo que era evidente es que tras dejar los Estados Unidos, los padres de Ane Marie habían ido a vivir Inglaterra. De querer seguir su rastro, debería revisar los registros de la zona. Tardó semanas en conseguir alguna pista, pero finalmente, dio con su rastro. Huérfana de padre y madre, Ane Marie terminó regresando a los Estados Unidos, a casa de su tía paterna, en Queens. Richard no dudó en aprovechar sus vacaciones y desplazarse hasta allí. Aparentemente, según pudo investigar, durante los siguiente años Ane Marie llevó una vida bastante normal salvo por otro curioso incidente, que dejó a Richard completamente atónito.

El 25 de julio de 1956, a la edad de cuarenta y cinco años, Ane Marie, su marido y sus dos hijas tomaron el El Stockholm, de la Swedish-American Line, en el puerto de Nueva York con destino a Gotemburgo, Suecia. La empresa de Jack le había destinado allí por un periodo de tres años; eso era evidente. Cuando el barco se halla cerca de la costa de Nantucket, Massachussets, la espesa niebla quiso que el Andrea Doria chocase irremediablemente contra ellos. Unas 51 personas, Jack incluido, perdieron la vida en aquel naufragio pero, nuevamente Ane Marie, salió ilesa. Era como si el mero hecho de subir a una embarcación la predestinarse a naufragar, pensó Richard. Tras aquel triste episodio Ane Marie no volvió a tomar ningún otro barco.

Lleno de curiosidad, Richard deseaba encontrar a aquella mujer, o al menos, a alguna de sus hijas, así que no cesó hasta hallar su actual residencia. Una mujer de unos sesenta años abrió la puerta.

-¿En qué puedo ayudarle? Dijo la mujer.
-Estoy buscando a Ane Marie Petersen.
-Sí, es aquí. Gracias por venir. -Dijo ante la sorpresa de Richard. -Pase por favor.

Sorprendido por aquel extraño recibimiento Richard entró en la casa.

-Y, ¿de qué conocía a mamá? -Preguntó Pam mientras le acompañaba hasta el fondo del salón donde un ataúd de roble estaba siendo velado.
-Bueno, yo…en realidad… yo no la conocía. -Respondió algo contrariado por la situación.
-¿Entonces? -Preguntó ella con una cierta desconfianza.

Por lo visto, Ane Marie había muerto la noche anterior, a la edad de ciento un años. Tras explicarle a su hija el porqué de aquella atípica visita, Richard salió de la casa. Desgraciadamente, con la muerte de Ane Marie, su investigación había llegado a su fin.

Al día siguiente, dispuesto a regresar a la normalidad, Richard tomó el primer vuelo hacia Londres.

-¡Vaya!, ¡Qué casualidad! -Exclamó Pam al dirigirse al baño y ver a Richard sentado en aquel avión.
-¿Va a Londres? -Preguntó el sorprendido de verla allí.
-Sí, Mamá siempre dijo que quería que la enterrasen en Londres, junto al abuelo.

De pronto, la expresión en el rostro de Richard cambió por completo y un gesto de inquietud se apoderó de él.

-¿Está el cuerpo de ella en este avión? -Preguntó con voz temblorosa.
-Sí claro. ¿Por?

El vuelo 3965 de Delta Airlines se estrelló a las 6:45 frente a las costas de Brighton. No hubo supervivientes, tan sólo pudieron recuperarse algunas pertenencias y un enmohecido ataúd de roble con los restos de Ane Marie en perfecto estado.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho. El tema es apasionante

Vicente Ortiz Guardado. dijo...

Tuvo mucha suerte en vida por sobrevivir, pero realmente fue gafe incluso después de muerta.

Mar dijo...

Es una buena historia. Me ha gustado bastante. Da mucho que pensar...
Yo he conocido a personas que son un poco gafe..., que por donde van, se estropean cosas, como electrodomésticos... y lo peor de todo es que lo reconocen y lo asumen...
Un abrazo, Laura.

Juan De Linares dijo...

Querida Laura, si el relato es ficticio, me has "llamado poderosamente la atención" sobre él, hasta el punto y final, si está basado en hechos reales es francamente digno de investigación.
Un abrazo enorme y gracias por volver a compartir con nosotros, tus fieles seguidores, de otro emocionante e inquietante relato.

Laura Falcó dijo...

Si os gusta el tema os recomiendo l libro de Pedro Palao; la casualidad no existe. De hecho este relato se inspira en parte en un caso narrado en él. Gracias por vuestros comentarios

Xukky dijo...

No entiendo, por que el Papa de la la Marie muere dos veces en el primer barco y en el titanic y quien es Pam???

Laura Falcó dijo...

En el rimer barco muere su madre y en el segundo su padre. Pam es la hija de Anne Marie.

Peter Mathius dijo...

Vaya con la Señora Anne Marie, hasta Muerta en un ATAUD, sobrevive a otra catástrofe 3:)

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